Sábado, 24 Agosto 2019 00:28

Denuncian que café importado que toma Colombia es basura

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La firma Pacundí de Cundinamarca indicó que el país debe dar una mano y consumir el café excelso regional para darle vida a una caficultura amenazada por precios e importaciones de grano. Colombiano toma colombiano.

Los productores de café de Pacho en Cundinamarca y las tostadoras de la región denunciaron que a los colombianos les están metiendo gato por liebre en vista que muchas marcas de las que se ponen en las góndolas de los supermercados tienen granos importados que entran a un menor valor, haciendo que la venta del café procesado resulte el peor negocio para caficultores y consumidores porque por una bolsa de libra de esos cafés el precio supera en ocasiones los tres dólares, una jugada sucia para quienes siembran grano, se rompen el lomo bajo sol y agua que venden café tipo Federación muchas veces por debajo del dólar.

Foto de Cafe PacundíEn charla con Diariolaeconomia.com, el representante legal de la Trilladora, Procesadora y Comercializadora del Rionegro, Héctor Arnulfo Delgado Triana, anotó que el negocio cafetero que busca hacer mezclas tiene como meta, en primer lugar, buscar un perfil de taza que agrade y por ello, muy seguramente buscan un café robusta para que le dé intensidad y luego lo mezclan con uno suave colombiano y así obtener una gama de sabores. En segunda instancia, las empresas procesadoras buscan reducir costos y hacerse a una mayor utilidad, luego es una tendencia que se ve en varios negocios como los perfumes y otros.

"el 80 por ciento del café que se consume en el país no es colombiano"


Al abordar el papel de las multinacionales y de las marcas que se quedan con el esfuerzo del caficultor, Delgado Triana, manifestó que por ello es urgente abordar temas trascendentales como el comercio justo. Afirmó que una situación lamentable es que mientras a un productor de buen café lo dejan en la calle por unos precios irrisorios, en las góndolas de los supermercados, el valor no varía y caso opuesto sube al público.

“La pregunta que surge y que sin duda entra al debate nacional es ¿qué hay dentro de esas bolsas?, y la verdad es que en muchas de esas bolsas hay basura, de esa que entra importada de otros países porque el grano robusta bueno de Brasil se va para Europa y Estados Unidos, pero la mala se la mandan a Colombia, con el triste dato que el 80 por ciento del café que se consume en el país no es colombiano, pero sí ingresa a presionar unos precios sobre granos nacionales de excelente calidad. A mí no me parece justo, para nada, que permitan que a una familia se le tenga café en una góndola a razón de 5.000 y 6.000 pesos, pero igual a 9.390 la libra o posiblemente a 15.590 pesos las dos libras, el asunto ni siquiera es el precio, todo pasa por lo que les damos a las personas porque ninguna estructura de costos permite que un café, ni siquiera de regular calidad salga al público a 5.000 o 6.000 pesos la libra. Pueden estar seguros que lo que les están vendiendo es pura basura”, evidenció Delgado Triana.


Manifestó que es allí en donde tienen que aparecer las autoridades sanitarias, el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima, la Superintendencia de Industria y Comercio y otras que eviten que hayan cafés tan de pésima calidad en el mercado. Hay que decir que allí no hay ahorro ni favor alguno, tan solo riesgos porque nadie sabe de la trazabilidad de esos cafés ni la manera con la cual fueron producidos. El asunto es grave, a Colombia le venden basura y ese tema se extiende a otros sectores como el lácteo en donde entra sin problema alguno el lactosuero.

El vocero manifestó que ya es hora de ponerle freno a tantas importaciones de productos de los que poco o nada se sabe porque esa es la única manera de evitar que la basura del mundo siga siendo consumida por los seres humanos en Colombia que finalmente sale cara porque muchos productos con tratamientos o procesos desconocidos redundan en enfermedades letales como cáncer de colon y otras que termina pagando el sistema de salud del país, básicamente el régimen subsidiado.

Escribió que en el país muchas cosas se están haciendo mal porque existe la creencia que con el producto importado se ahorra unos pesos y no es cierto, de un lado se le paga mejor a quienes importan café sin precisar el origen y la manera de cultivarlo. Para Delgado resulta triste escuchar a los “Padres o Madres de la Patria” asegurando que esas importaciones entran a aliviar el bolsillo de los colombianos desconociendo que es muy al contrario porque lo cierto es que lo barato sale caro.

“Vender café importado en Colombia puede calificarse como un gran irrespeto y la más severa afrenta porque como se explica que teniendo el mejor café del mundo, se permita la importación de basura para suplir el producto estrella, eso es impresentable e insultante”, afirmó.


Pacundí asegura que todo el café de Colombia es especial

Siembra de Café
Foto de Cafe Pacundí


En la afable y hermosa Colombia cafetera se habla de manera recurrente del valor agregado y de la siembra de cafés especiales y diferenciados porque para los expertos, solamente ese tipo de grano tiene futuro en los mercados más exigentes del bebestible.

El asunto se fue tomando muy en serio y actualmente los productores hablan de micro-lotes, de cafés con denominación de origen y de calidades que abarcan muchas opciones cono el geisha, el borbón rojo, borbón rosado, caturra y otras variedades que desprenden de la única especie de café en Colombia, el arábica.

El representante legal de café Pacundí expresó que afortunadamente la empresa y Pacho Cundinamarca cuentan con una de las mejores tazas que hoy son comercializadas en Colombia, reconociendo que absolutamente todos los cafés que se producen en el país son excelentes, de una calidad incuestionable y de unos sabores únicos que los hace totalmente diferentes a los demás.

Sostuvo que para fortuna del departamento y de la marca, la taza de Café Pacundí es una de las mejores tazas ya que se ubica por encima de los 84 puntos, siendo espectacular por las tonalidades, la acidez, el cuerpo y las características de un café de altura, lleno de propiedades, aroma y sabor.

Café Pacundí
Foto: Café Pacundí

Un tema que defiende Delgado Triana es que Colombia lleva más de 150 años produciendo café especial porque los suelos cultivables del país permiten garantizar la siembra de un grano de muy alta calidad y de unas particularidades que lo hacen especial en toda su dimensión y en el volumen de la producción.

“Lo digo con algo de malestar y tristeza, no me parece que quienes más saben de café y los defienden desde diferentes tribunas, digan que la salida a la crisis cafetera se base puntualmente en la producción de cafés especiales, una tarea que estamos haciendo desde hace más de siglo y medio. Ese es el tiempo que llevamos marcando diferencias, a tal punto que el café le dio identidad y cédula a Colombia. Lo que ha faltado es una defensa más intensa de los caficultores ante el mundo que consume, ante ese universo de empresas que quieren café regalado y ante unos especuladores que saben de todo menos de café. Hoy afortunadamente hay una misión para explorar salidas liderada por Colombia y la Federación para devolver la rentabilidad al café en todas las latitudes, pero hay que esperar que todo prospere”, anotó, Héctor Arnulfo Delgado Triana.


Agregó que en esa defensa de los caficultores del mundo, hay que poner el grano colombiano ante los ojos del mercado como un café especial y totalmente diferente con lo cual se pueden generar precios diferenciales. Sostuvo que diferente es que hoy existen nuevos retos como la producción de cafés con beneficios diferenciados, con proceso naturales y con unas prácticas agrícolas que determinen otros perfiles de taza. Recalcó que de cara a ser más exitoso hay un punto de partida apenas obvio y es que todos los cafés que se producen en Colombia son especiales.

Desde su perspectiva diferente a hablar de café especial, debe recomendarse la producción de buen café, tratado en su beneficio de la mejor manera, con limpieza total, cero contaminación, secado en sombra y añadirle otras labores en donde se explota todo el potencial de la tierra y el entorno de cara a lograr cosechas y granos con mejores calidades y excepcionales características.

“Eso hay que hacerlo, en esa dirección tenemos que trabajar y por ello hay un reto en el trabajo juicioso para propender por calidades en el café, pero el día que Brasil, Vietnam, África, Perú, México o Ecuador, que están muy juiciosos en el tema cafetero, empiecen a hacer lo mismo, se abrirá otro interrogante porque habrá que competir y seguir marcando las diferencias que a la fecha son bien marcadas”, señaló el vocero de Café Pacundí.


Dijo que otro debate que se abre tiene que ver con las subespecies de café porque si bien se habla de las ramificaciones de arábica, existen unas variedades especiales que opacan la variedad Castillo, hoy en boga, como el borbón, caturra, Variedad Colombia, geisha y otras que durante varios años y con toda vehemencia se han atacado porque precisamente el gremio cafetero y el gobierno han impulsado la erradicación de esas especies de café pues ha pagado para desterrarlas, apostándole a la renovación.

Lamentó que hoy, a la hora de vender grano, la posición dominante y la preferencia es por las variedades especiales, haciendo de lado a ese caficultor que le apostó con decisión a la renovación.

Consideró que en los últimos años los precios internacionales del café han sido más que insultantes y anotó que precisamente hay que identificar y trabajar en esos momentos o estadios porque está el caficultor que debe dedicarse a una labor agronómica y de beneficio, los tostadores, adelantar una tarea industrial y los ejecutivos, esos que están en la parte alta de la caficultura deben hacer sus mejores esfuerzos por defender y enderezar la situación de quienes están atrás.

“Yo considero que sería pertinente defender los precios por fuera de la bolsa de valores de Nueva York porque es totalmente inadmisible que esos precios sean los mismos de un café robusta traído de Brasil, de África o Vietnam. Nuestro café por sí mismo es un café especial y es allí en donde la Federación Nacional de Cafeteros tiene que defender un precio diferencial para el grano colombiano. El tema es vender bien un producto que se distingue en calidad, lejos de los demás. Me hago una pregunta, ¿será que en los últimos años, o en las últimas décadas nos hemos equivocado a la hora de promocionar y vender el café colombiano en el mundo? Hemos puesto todos los huevos en la misma canasta y ese es un gran error”, declaró el señor Delgado Triana.


Al empresario le gusta la idea de crear un bloque mundial de países productores para hacer una férrea defensa de la caficultura que hoy vende café a los mismos niveles de precio de hace cinco años. Dijo que en la bolsa de valores lo que se venden son papeles y producciones futuras de commodities, pero no café como tal, luego anotó que ir en bloque es una opción para considerar, pero aclarando que dentro de esos cafés hay de categoría especial con un mayor valor que es el café de Colombia que demanda una defensa muy aparte por la calidad.

"aproximadamente el 96 o el 97 por ciento del grano que se produce en la región tiene como destino Suiza"

 

Foto de pixabayApuntó que se hace necesario defender el café colombiano por ser diferente y totalmente especial, ese que le da un toque secreto a una taza de café en el mundo, haciendo que por esa condición, el grano tenga un precio diferencial, objetivo que se puede cristalizar con el trabajo de la Federación Nacional de Cafeteros que a través de una gestión en favor de un sector puede mostrar las bondades de la parafiscalidad.

Entrando más en el tema del café de la región o del café “pachuno”, quizás diez municipios de la provincia del Rionegro tienen un perfil muy especial, a tal punto que aproximadamente el 96 o el 97 por ciento del grano que se produce en la región tiene como destino Suiza y el poco café que queda para el consumo nacional es el que actualmente procesa Café Pacundí y otros emprendimientos, igual, muy interesantes, empero recalcó que sigue siendo poco el bebestible de calidad que queda para ofrecerle al país.

Dentro de las características del café de Pacho está su nota balanceada, es un café muy aromático con notas achocolatadas, es un grano muy dulce, apanelado, dueño de un sabor a miel de caña de azúcar. El café de Pacho tiene notas cítricas deliciosas pues no en vano deja en el paladar esa sensación de mandarina dulce, de limón, naranja o piña madura.

Como todos los cafés, es un grano suave y supremamente delicioso que hace que aquellos que lo prueban se enamoren de un sabor y un aroma que difícilmente se olvida.

Por esa calidad, a Pacho llegan muchos extranjeros buscando café del municipio ya que algunos probaron el café en Europa o Estados Unidos y optaron por ir a la tierra madre del especial grano cundinamarqués. El perfil de tasa de Pacundí ha llevado turistas a la querida tierra pachuna, pero como el negocio evoluciona, este sabor es comercializado en Cartagena, pero lo bueno es que diariamente, una bolsa de café Pacundí llega al mundo.

Pacundí les compra café a unas 850 familias que siembran en 852 hectáreas aproximadamente. El café es hoy el principal producto de Pacho y el segundo en importancia de la cuenca del Rionegro, ello en área cultivada porque el primer sitial es de la caña de azúcar. Dejó lejos a la naranja pachuna que hoy puede estar en el quinto puesto.

Es así como el café integra esa historia económica apasionante de Pacho, el municipio de la ferrería, de la polvorería, de las fábricas de gaseosas, de las textileras y de una cantidad de emprendimientos que hicieron de esta cabecera, capital de la región de Rionegro, un paradigma para mostrar y replicar en momentos incipientes del siglo XIX.

Cabe anotar que el café llegó a la región por el municipio de La Palma, ese que tiene aspectos de pueblo paisa, aclarando que la economía cafetera nació en las colinas de la cordillera oriental. Hoy el cultivo de este apreciado grano es sinónimo de progreso y perspectiva porque permite que haya dinero en circulación haciendo vigorosa la economía de la provincia porque se trata de un producto que tiene su venta garantizada salga como salga del árbol.

Una propuesta para mejorar precio está en bajar los volúmenes de cosecha y trabajar calidades o variedades en los llamados micro-lotes. Precisamente, aseguró el representante legal de la Trilladora, Procesadora y Comercializadora del Rionegro, Héctor Arnulfo Delgado Triana, Pacho, como ningún otro municipio y la región del Rionegro, está dada para la producción en micro-lotes, justo por la condición de minifundio o agricultura en pequeñas parcelas.

En Pacho, la caficultura se hace en pequeñas porciones de tierra, por ello la actividad cafetera se desarrolla de menara artesanal, motivo por el cual los colombianos deben experimentar el café no desde la misma zona o la misma marca sino buscando variedad y calidades en diversas fincas y en diferentes regiones del país para disfrutar las tonalidades y sabores que se dan de acuerdo al entorno porque el café es experiencia e historia, la misma que tiene Pacho para llevarle felicidad a Colombia ya que hay una caficultura que en su trasegar lloró, sonrió, sufrió y se perpetuó gracias a la bendita terquedad, el empeño y el compromiso de quienes depositaron toda su fe en esta siembra.

Allá en las montañas de Pacho, la caficultura se hace en una media de 5.000 matas porque hay fincas con 3.000 árboles y muy contadas las de 30.000. El asunto es mucho más artesanal y especial, característica que hace ver las bonitas facetas de Pacho, esas que empezó a descubrir a través de la caficultura don Hernando Franco que junto al siempre recordado, Wilson Sánchez, llevaron a su máxima expresión una marca y un producto excepcional, catapultando un compendio de caficultura, de brío, tozudez y éxitos.

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