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Sábado, 23 Noviembre 2019 16:07

La caficultura despide a un inmenso líder: Falleció Mario Gómez Estrada

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El hombre de la voz fuerte y sabia del gremio cafetero vivió por los caficultores, por sus mejores condiciones económicas y por una justicia en la cadena del café que incluyera equidad desde el sector primario.

Después de tremendas luchas gremiales en defensa de los caficultores y de hacerle frente a un cáncer que finalmente logró doblegarlo, falleció este sábado el líder cafetero, Mario Gómez Estrada, una voz caldense que se hizo sentir en la toldas cafeteras y que no tuvo reparo alguno a la hora de exigir los derechos de los productores del grano, que como bien decía, le dieron desarrollo y oportunidad a Colombia.

Fueron treinta años de brega que implicaron reuniones dentro y fuera del país, le correspondió a Gómez Estrada ver las bonanzas, pero igual las tragedias cafeteras ocasionadas por el clima, las plagas, la violencia y por la misma caída del Pacto Cafetero en 1989 que marcó un antes y un después en la comercialización de café.

Tristemente desde la redacción de Diariolaeconomia.com, casa periodística de la que fuera gran amigo el dueño de los grandes conocimientos cafeteros, lamentamos tan terrible noticia que enluta a un sector que posiblemente le dio más fuerza y ánimo al hoy ausente, porque cada cafetero y cada finca, hacían suspirar al gran hombre que temblaba de rabia con los bajos precios reportados en Nueva York, con los imposibles costos de producción y con mecanismos de mercado que postraron al sector y arrinconaron la loable tarea cafetera.

El país cafetero lamenta con inmenso pesar tan deplorable pérdida porque más allá de una hoja de vida brillante que lo destacaron en los sectores público y privado, Gómez Estrada fue un cafetero entregado y muy inquieto por cada aspecto de la cotidianidad cafetera. Hoy más que hablar de una serie de logros y distinciones, que no fueron pocas, hay que hablar del reconocimiento que al unísono le hizo la caficultura del país, los productores de Caldas e inclusive muchos del mundo cafetero que escucharon una voz de aliento y sensata a la hora de abocar el tema de la caficultura.

El gremio cafetero, sus familiares, amigos y allegados despiden, al connotado cafetero, pero igual a un insuperable ser humano, persona inmaculada y totalmente presta a servir. Quien marchó a los etornos de la luz perpetua, dejó un recuerdo y una lección de probidad, respeto y amor.

Ese gigante ser humano, enamorado de su finca, de su familia, su entorno y sus nietos, se destacó por hablar fuerte, con ese tono paisa y aguerrido, quizás herencia ancestral de la colonización antioqueña, igual por esa mirada fija y profunda y de una seguridad que le autorizaba la cognición que acopió con disciplina de los asuntos cafeteros.

Resultó entre triste y grato hablar con Mario Gómez Estrada, el pasado ocho de julio cuando de manera cordial y amena nos concedió una de sus últimas entrevistas. Esa mañana antes de hablar de café, de precios y del futuro de las 540.000 familias cafeteras, hubo espacio para hablar de su salud y de su lucha frontal contra un cáncer que combatió con todo tipo de recetas y medicamentos. Su guerra contra ese indeseable mal, nos narró, no tuvo ahorro ni esfuerzo alguno porque hasta última hora acudió a cita médicas y a las mixturas naturales para atacar el mal. Luego de hablar con cierto desaliento, hablamos de lo que tanto amó, el café.

Como siempre recordó en la charla aquella frase de su gran amigo, Alfonso Palacio Rudas, el inolvidable “Cofrade”, “El café es el único muerto que no se deja enterrar”, ello haciendo alusión a que en los perores momentos de la caficultura, algo súbito pasaba y enderezaba las cuentas.

Aquella mañana, recalcó que todos los males de la caficultura nacen en Nueva York, pero igual fue recurrente al decir que el café debía aprovechar la nueva era de cafés especiales para recuperar el terreno perdido con valor agregado y calidad máxima, totalmente diferenciada.

Este hombre superlativo en conocimientos y el un liderazgo digno de remembrar y replicar, dejó un legado para las nuevas generaciones del café porque enseñó de entrega, de vivir informado y de aplicar la actualización porque para Gómez Estrada, el tema cafetero no podía asumirse sin argumentos o sin respaldos académicos.

Los caficultores lloran al gran hombre del café, a ese que veían con respeto como una Biblia del sector cafetero y desde ya extrañan el saludo cálido, la sonrisa amable y la mirada fija a la hora de abordar las vicisitudes de la caficultura. En esas mentes quedan valiosas enseñanzas y admirable, pero sano protagonismo.

El productor José Joaquín Arias Ospina, habló desde su finca Santa Teresita de la infausta noticia y comentó que hay una tristeza generalizada en los productores porque saben que Mario Gómez Estrada, más que un líder y una voz respetable del café, fue un ícono de la caficultura caldense que se hizo sentir en el Comité Nacional de Cafeteros y en los Congresos a donde iba y era protagonista.

Allá en la vereda Santa Rita, la que queda por la vía de Neira, hay pesar por la partida de un líder que marcó un hito en la caficultura de Caldas. Según Arias, el tema del deceso de Gómez ha sido motivo de charlas y comentarios porque la caficultura, en su opinión, no puede olvidar a un hombre que lucho por la causa cafetera y que dio ejemplo de lucidez, conocimiento y querella cuando de defender a los productores le correspondió.

 

“La huella que deja el reconocido Mario Gómez, es bastante grata porque nos regaló un legado de insistencia, pundonor, inteligencia y tozudez para no dejar de lado la caficultura. En vida fue una voz de aliento y un impulso para no abandonar la caficultura, aún en los más difíciles momentos”, declaró el cafetero.

 

Tras insistir en el luto que produce el sueño eterno de Gómez Estrada, el productor dijo que el mejor homenaje es mostrar que su lección no fue en vano y que ello les dio paso a nuevos líderes y defensores de la actividad cafetera, para lo cual, aseveró, hay mucha gente que aprendió precisamente de esa imborrable escuela.

A su turno el líder cafetero y hombre de grandes conocimientos en asuntos cafeteros, Javier Ramírez Mejía, indicó que la triste noticia de la muerte de Mario Gómez Estrada, es sin duda motivo de pesar y lamento ya que partió un hombre intachable, excelente y un dirigente sabio, prudente, pero tenaz a la hora de hacer la defensa cafetera.

 

“Hay que hacerle un reconocimiento inmenso a Gómez Estrada por su ejemplar trabajo como dirigente toda vez que demostró compromiso y conocimientos que finalmente redundaron en la defensa de la caficultura de todo un país”, apuntó el cafetero quindiano.

 

Finalmente declaró que el recuerdo y el pensamiento cafetero de Gómez Estrada por fortuna quedarán y perdurarán en el tiempo por ser todo un paradigma de tenacidad y lucha, pero también de responsabilidad y abnegación ante un sector que lo tendrá en la mente por siempre.

 

Foto cortesía La Patria
Fotos cortesía La Patria

 

Hoy la tristeza embarga a esa Colombia cafetera, desde las montañas sembradas con grano excelso hasta las ciudades y municipios que conocieron de desarrollo y progreso por las luchas y las defensas que hombres de la talla de Mario Gómez, hicieron por un renglón cafetero que terminó siendo protagonista en una economía abierta que no conoce el termino consideración, pero todo por esas palabras ilustradas y sabidas que argumentaron con tremenda tesis por qué la vida larga para el café.

Ya partió Mario Gómez Estrada, se fue tranquilo y feliz, no dejó el mundo terrenal sin antes ver el repunte en los precios y una mejora en el precio interno de compra, de pronto en su agonía, ese último indicador le robo una tenue sonrisa a sus delgados labios. Abandonó este mundo complejo e impredecible, sin duda dejando un vacío tan grande como la caficultura, pero igual rubricando con su adiós un relicario de enseñanzas, de principios, valores así como de decencia y amor por lo que da la madre tierra.

Gómez Estrada se fue, pero dejó una sucesión invaluable de trabajo, apego, fidelidad y pasión por el café. Si bien la caficultura lo llora y lo recuerda con duelo y alma aperada con el negro luto, lo cierto es que un hombre bueno se fue para la eternidad, eso sí, sin antes dejar rubricado el legado de enseñanza y defensa de los caficultores, su vida.

Ya no está el gran Mario, tan solo su cuerpo cansado e impactado por un inexorable mal deja ver lo quedó de un hombre fuerte y pertinaz, pero no solo queda la muerte en eso, en los despojos y el campo santo. Para el caso de Mario Gómez Estrada queda una mirada amable, una mano solidaria, un consejo oportuno y una responsabilidad muy grande, seguir adelante con una idea y con un liderazgo que se resume en café.

Que viaje a los terrenos de la vida eterna, que vaya tranquilo por los senderos de luz mientras avanza impávido hacia la perpetuidad acariciando cada mata de café que se mueve con el paso del viento y que le marca un camino que se ilumina porque su meta es la luz perpetua, la que lo llevará a saludar a sus antepasados y a un encuentro diáfano y tranquilo por ese poder viajar con la tranquilidad del deber cumplido. Muy seguramente el recordado Mario Gómez Estrada, se apresta a visitar a su gran amigo de Comité Nacional, es posible que con café suave, arranque la charla eterna con su memorable y resonado “Cofrade”.

Paz en la tumba de Mario Gómez Estrada, un líder, un amigo y un defensor por siempre del café en Colombia. A sus familiares nuestras más sentidas y respetuosas condolencias.

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