Lunes, 23 Marzo 2020 19:07

Coronavirus amenaza cosecha cafetera, pero hay opciones: Vásquez

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La situación preocupa, pero invita a la solidaridad y la estrategia. El momento actual invita a retomar el campo y a ver la agricultura como esencial para el desarrollo y la tranquilidad nacional.

La cosecha cafetera de mitaca que está por arrancar en varios departamentos de Colombia está frente a un gran lío y es la emergencia sanitaria por Coronavirus que tiene a la gente confinada y en algunos municipios la puerta cerrada, es decir que no hay recolectores o “andariegos” que ayuden con la ardua tarea de cosechar el grano que posiblemente se va a perder, pero que puede ser en menor proporción si hay estrategia, colaboración y solidaridad.

La situación es muy difícil, pero pone a prueba al país cafetero, agropecuario y empresarial que suele ser inquieto y recursivo en los momentos más complejos, característica demostrada de vieja data, inclusive en los albores de la caficultura cuando al entrar el siglo los conflictos los dejaron en el suelo y hubo una fórmula para levantarlo y darle vida en los inicios del siglo XX.

En charla con Diariolaeconomia.com, el Director Ejecutivo del Comité de Cafeteros del Quindío, José Martín Vásquez, indicó que sin negar que la situación es dura y crítica para todos los renglones de la economía, lo cierto es que los recolectores que viven de esa determinante actividad, buscarán la manera de legar a los diferentes departamentos para realizar las respectivas labores.

Dijo que la recomendación directa es para con los caficultores y el cuidado que estos deben tener con sus cuartes ya que es perentorio exigir aseo y el cumplimiento de todos los protocolos que van desde el lavado de manos y la certeza de la plena salud hasta la puesta de tapabocas y dispensadores de gel antibacterial así como otras medidas al interior de la finca que redunden en bienestar y bioseguridad. Paralelo a lo anterior, añadió, hay que crear consciencia y sugirió hacer monitoreo de manera permanente.

Para el caso de municipios cafeteros en donde hay prohibición de entrada y salida de personas para evitar la propagación del Covid-19, el directivo anotó que en esos casos deben implementarse estrategias como la unión de pequeños caficultores y por medio de esa alianza hacer la recolección, es decir hacer unas brigadas de colaboración que vayan de finca en finca recolectando grano para evitar pérdidas.

Igual la idea de brigadas aplica para que dichas frentes asistan a las cosechas de las fincas cafeteras medianas y grandes, pero dejando espacios para la otra agricultura que también demandará manos para las cosechas.
En opinión del dirigente, la idea es perder la menor cantidad de grano posible porque sin duda y pese a las estrategias, habrá problemas y muchísimo apuro para recolectar la famosa cosecha de traviesa que generalmente se hace entre los meses de marzo y junio.

 

“Es factible que haya dificultad en el total de la recolección, pero ahí tenemos que entender que hay de por medio una situación crítica lo cual nos invita a ser más creativos para ver cómo buscamos soluciones y alternativas para poder mitigar esta situación y tirarle un salvavidas a la cosecha. Nosotros aquí en el Quindío empezamos cosecha en semana y media y para nuestro caso representa casi el 50 por ciento del total de la recolección en el departamento”, sostuvo el señor Vásquez.

 

Con esta coyuntura, expuso el directivo, se pone a prueba la solidaridad en el sector porque la idea es retomar el espíritu solidario y en medio de la debacle mundial, el momento es ideal, apuntó, para pensar en eso, en ser más propositivos y saber lo que es trabajar y superar escollos en equipo.

Destacó el caso del Huila que supo apostarle a la asociatividad y a las mingas un término que como dice la Pastoral Social es más común de lo imaginado entre indígenas y campesinos que siguieron con la tradición indígena que consiste en cultivos colectivos básicamente en el de maíz, pero que fue ampliando el radio y hoy es un paradigma que impulsa y jalona los esquemas de agricultura asociativa y eficaz.

Pese a la amenaza que tiene encima por violencia y consumismo, la mink´a, usando su raíz quechua, esta es la clave para que el café y otros cultivos encuentren una salida coherente y oportuna a la cosecha de productos, evitando que muchos productos se pierdan, aunque lo ideal es que nada que ha costado trabajo y dinero termine en los desechos.

 

“Igual ejemplo de minga y colaboración es visible en Nariño y Cauca en donde buscando a través de una manera u otra que esos escenarios se puedan propiciar para potenciar el desarrollo agrícola y pecuario”, indicó Vásquez.

 

Reveló que dentro de las estrategias contempladas para el Quindío está el hacerle un llamado al comercio informal que ha resultado muy afectado con la pandemia por la apenas obvia menor demanda de bienes, para que participen de la recolección lo cual es una alternativa sensata para generar ingresos. La ventaja, expuso, es que el gobierno garantizó darle sostenimiento y continuidad a la cadena agrícola y por ello hay un contexto para que los informales logren vincularse al campo como un auxilio para esa economía familiar y también para apoyar a los agricultores porque el plátano y otros alimentos se están viendo sumamente afectados.

Explicó que los buenos precios, hoy 1´260.000 pesos por carga, que son la consecuencia de la tragedia sanitaria que impulsó el valor en bolsa y la misma devaluación, pueden ser no tan buenos ante el entorno de cosecha y en términos económicos las mayores cotizaciones, si bien van a llevar mayores ingresos por remuneración, igual estos pueden evaporarse por la devaluación y el costo en insumos y otros productos básicos jalonados por el desplome al parecer sin freno del petróleo en el mundo lo cual impactó las bolsas y otros productos ajenos al café, dándole entorno a una situación muy compleja para los consumidores y para el gobierno que ya tiene un hueco fiscal. Sin embargo Vásquez dijo que de los pocos productos, el café resultó bendecido y por ello invitó a ser mucho más creativos para poder aprovechar los actuales precios del mercado internacional del bebestible y salvar con arrojo la recolección.

Desde su punto de vista la actual situación tiene que disparar la creatividad de los colombianos para lo bueno porque finalmente se necesita con urgencia del sector agropecuario para abastecer y alimentar a toda la población y así evitar el estrés o la preocupación urbana por la eventual escasez de productos provenientes del sector primario. Manifestó que el Presidente de la República, el Ministerio de Agricultura y los gobiernos locales han escuchado ese clamor y esa angustia, razón por la cual hay excepciones para el agro muy valiosas que buscan garantizar el suministro de alimentos y que desde luego no se pierdan las cosechas.

 

Al campo hay que retomarlo y no abandonarlo

 

El Director Ejecutivo del Comité de Cafeteros del Quindío, José Martín Vásquez, aseveró que la situación tan compleja hace que los colombianos vuelvan sus ojos a la agricultura, en primer lugar para retomar las siembras y de otro lado para que el consumidor exija los productos del campo nacional porque de nada sirve volver a sembrar si todos van en busca del producto importado que por mucho menos hace la diferencia.

Una alarma no mínima es la posible inflación elevada que puede darse si al terminarse el inventario de alimentos importados tenga que comprarse en el extranjero comida a dólar por arriba de los 4.000 pesos, una locura que afectará el costo de vida si se tiene en cuenta que el país importa cerca de 16 millones de toneladas de alimentos, una situación que conlleva por sentido común a la sustitución de importaciones.

 

“Aquí es donde vemos la importancia de seguir fortaleciendo aquellos sectores que en su momento aportaron al desarrollo y al crecimiento del país, garantizando abastecimiento y seguridad alimentaria. Hoy no hay que dejarlos a un lado por el progreso de otros, y aquí es en donde llega ese llamado de atención que nos da el mercado por sí mismo, no hay que apartarnos del sector agrícola. Cuando los precios mejoren hay que ver como las regalías petroleras pueden coadyuvar con el potenciamiento del campo y la economía rural que demanda fortalecimiento porque es vital para la sostenibilidad del país porque hoy tenemos la seguridad alimentaria en riesgo lo cual hace que haya más inversión y un ambicioso desarrollo porque hoy tenemos un campo muy envejecido”, concluyó Vásquez.

 

En el Huila hay temores

Este medio consultó la opinión de los líderes cafeteros que hoy expresan su angustia por la cruda realidad de la economía global con cargo a una pandemia que postró a todos los renglones productivos desde su base o sector primario.

Hay expectativa por lo que pueda pasar en departamentos como Cauca, Huila, Nariño, Cundinamarca, Tolima y Quindío entre otros porque llegó la cosecha y hay que ser muy creativos para recoger café en medio de una emergencia sanitaria y de una orden de confinamiento.

El caficultor Álvaro Camacho Feria, miembro del Comité de Cafeteros de Santa María, Huila, dijo que sin lugar a dudas hay temor por la situación cafetera toda vez que ya llega la cosecha y en materia de recolección son más las preguntas que las respuestas.

Explicó que el grueso de la cosecha, afortunadamente empieza en mayo, lo cual da un compás de espera ante las medidas adoptadas, situación que puede ser benéfica porque pueda llegar en momentos de menor impacto en la pandemia.

En línea con el Quindío anotó que la idea es hacer uso de la mano de obra local porque las medidas, dijo, son afortunadas para evitar que precisamente se caiga la cosecha.

 

“A todos nos toca aportar para que el virus no se expanda y evitar daños que inclusive al parecer ha leído la bolsa de Nueva York y que puede explicar de alguna manera el por qué está subiendo el café. Con esta situación uno esperaba café a 500.000 pesos la carga, pero ante esta escalada de precios uno siente algo de temor porque puede haber sospecha de una perdida de la cosecha cafetera lo cual sería muy grave. Aclaró, esta es una opinión y un pálpito muy personal”, anotó el cafetero.

 

Agregó que la cosecha ya llegó y ante eso no hay nada que hacer, recoger o recoger pues no se trata de unas variedades afines sino de unas como el caturra y el común que obligan a cosecharse inmediatamente, otras variedades pueden esperar, pero recalcó que a la fecha en el municipio no hay certeza de lo que se va a hacer.

Dijo que por la dificultad sanitaria hay que hacer un seguimiento muy juicioso de la enfermedad porque no es conveniente para la caficultura llevar personas enfermas a las zonas de cosecha. Sugirió hacer unos test y unos exámenes ya para poder determinar quién va a cuarentena y quien puede asistir a la colecta. De todas maneras, subrayó, hay que potenciar la contención de la enfermedad.

“Aquí en el Huila la gente está pensando porque unos tenemos poco café y lo podemos recolectar en mayo, pero hay fincas con mucho grano que deben entrar de inmediato en cosecha y en las actuales circunstancias están en calzas prietas porque sin gente ¿cómo hacen?”, puntualizó Camacho Feria.

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