Sábado, 09 Mayo 2020 01:58

Cosecha cafetera va camino a cumplir sus metas: Vélez Vallejo

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Cosecha cafetera va camino a cumplir sus metas: Vélez Vallejo Foto tomada de Live & Lear

El gremio cafetero indicó que si bien hay restricciones y complicaciones, la responsabilidad, imaginación y empuje de los productores hará que todo llegue a buen puerto. A buen paso bolsas de empleo regionales.

Las actividades económicas, como es apenas consecuente, se han visto truncadas por las limitaciones que se vienen presentando como consecuencia de la pandemia de Coronavirus, y ese factor le restó dinámica a los sectores productivos lo cual incluye al agro y desde luego a la caficultura.

En días pasados generó preocupación el dato de la producción cafetera de abril que mostró un desplome del 28 por ciento, precisamente por las limitaciones y restricciones de la situación sanitaria generada por la Covid-19. En ese orden de ideas muchos hicieron conjeturas y sobre el modo angustia adelantaron unas proyecciones que agudizaron las preocupaciones.

Con el fin de aclarar el hoy y tratar de ver el mañana de la caficultura también cercada por el tema pandémico, las autoridades cafeteras salieron al paso y dejaron en claro que las cosas no son como las pintan porque hay salvedades que deben hacerse para poner en contexto y de manera objetiva la economía cafetera que en medio de las vicisitudes podría llegar a los 14 millones de sacos, advirtiendo que no será una tarea fácil porque el factor mano de obra escasea por el confinamiento, pero abunda gracias a Dios la creatividad, la inventiva y la capacidad de trabajo reflejada en cada caficultor.

Roberto Vélez Vallejo

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, Roberto Vélez Vallejo, aseguró que con estrategia, trabajo y protocolos sanitarios, los caficultores están haciendo hasta lo imposible por recolectar una cosecha que le caerá muy bien al mundo que experimenta una caída en la oferta de grano suave, pero igual a las finanzas cafeteras del país que perciben un ingreso generoso con el cual empiezan a cuadrar caja y a darle mayor dinámica a la economía de las regiones en donde hay siembras del bebestible. 

Al referirse a los inconvenientes que trae la Covid-19, el directivo dijo que en materia cafetera y en la coyuntura que sea, hay situaciones distintas en lugares distintos del país toda vez que actualmente se está recogiendo la cosecha pequeña o más conocida como mitaca en la zona central y especificó que hay cosecha principal en el sur del territorio como pasa en Cauca y Nariño.

Comentó que lo que se viene haciendo es llamar semanalmente a 4.500 cafeteros de distintas regiones y de diversas características, es decir, grandes, medianos y pequeños para que a través de una encuesta informen sobre cómo está la disponibilidad de mano de obra para la recolección y en la última medición se pudo establecer que casi el 90 por ciento de los productos manifestó que hay suficientes recolectores y han dicho que han podido cosechar bien.

 

“En realidad lo que hemos determinado situaciones y adelantado acciones porque la totalidad de los municipios cafeteros se cerraron para evitar el contagio del Coronavirus, siguiendo la orden del Gobierno Nacional y por ello hubo una cantidad muy grande de gente que se quedó desempleada y eso fue desde el vendedor de chance, el vendedor de minutos de celular, la señora de las empanadas, el mototaxista y todo un cúmulo de gente que se quedó sin nada que hacer y lo peor, sin ingreso”, expuso el dirigente gremial.

 

Ante el desalentador panorama, dijo Vélez Vallejo, por iniciativa de los productores en uno de los “Conversemos con el Gerente” surgió la idea de crear unas bolsas de empleo, regionales o municipales, en donde con el concurso de los alcaldes quedó abierta la posibilidad de inscribirse para trabajar en el campo y recolectar café. El asunto dio resultado porque los propietarios de las fincas acudieron al municipio de su jurisdicción en donde encontraron mano de obra.

Agregó que el asunto fue sorprendente porque los caficultores fueron capaces, en muy buena parte de los sitios, de sortear la situación y la recolección sin población flotante que generalmente se desplaza en las épocas de cosecha que acompañan el espectacular momento de la colecta.

 

“Hay lugares en donde el asunto está un poco más apretado como en el Quindío, departamento que ha experimentado estrés por tratarse de fincas mucho grandes y con mayores problemas, pero en general la cosecha se está recogiendo normalmente, ahora para ser honesto debo decir que la cosecha está retrasada porque tuvimos unas floraciones muy concentradas y por ello, las floraciones de hace ocho meses son las directamente responsables de esta cosecha por que las hubo de manera muy condensada”, declaró el señor Vélez Vallejo.

 

Flor del café

Explicó que la floración es vital porque se trata de una respuesta fenológica asociada a los cambios agro-meteorológicos y que tienen que ver con la disponibilidad hídrica en el suelo, temperatura del aire y el brillo solar lo cual es de mucha variabilidad en Colombia por la condición de cordilleras que le da rienda suelta a diversos pisos térmicos y a formas variadas de producción.

Retomando el departamento del Quindío, para abril la recolección en algunas fincas había llegado casi al 70 por ciento de la cosecha de mitaca y algunos dijeron que los árboles están cargados en volúmenes importantes lo cual iba a permitir tener mejores recolectas en mayo.

Para Vélez Vallejo, en aras de ser consecuentes lo que el gremio cafetero puede decir es que hasta el momento no ha habido problemas, pero aclaró que de todas maneras se viene la parte complicada cuando llegue la cosecha a mayores niveles que será en mayo, junio y que podría irse hasta julio cuando ya la presencia de grano será muy baja. Así las cosas y viendo el cronograma, el Gerente General indicó que la cosecha de mitaca se puede traslapar con la cosecha principal.

Otro punto que observa la Federación Nacional de Cafeteros es la adopción de tecnología y recordó que el gremio lanzó las mallas que se ponen bajo el piso para que el recolector simplemente deje caer el café en esas redes. Ese mecanismo de cosecha, afirmó, el cafetero no hizo uso de esta herramienta habida cuenta que había suficiente mano de obra, estaban los venezolanos y todo era más confortable, pero ante la escasez se hizo necesario recurrir a la tecnología y a ese tipo de prácticas, encontrando mayores volúmenes en la recolección porque el método es mucho más eficiente. La derribadora, puntualizó, ha tenido mayor demanda, es decir que el productor de café viene innovando y haciendo uso de mecanismos eficaces y de alta competitividad.

 

“Poco a poco y sabiendo que no era fácil, pero cierto es que estaba muy temeroso antes de arrancar todo este proceso y gradualmente me he venido apaciguando porque siento que no habrá una debacle por una caída en el café por no tener cómo recolectarlo”, sostuvo.

 

La meta de 14 millones de sacos se puede cumplir

 

Mulas y arriería

En los cálculos de Vélez Vallejo la meta de los catorce millones de sacos puede darse y todo apunta a que el gremio va para allá, pero reconoció que hubo un retroceso comparando año-año, por un decrecimiento frente a abril de 2019 de 700.000 sacos lo cual tiene que ver más con la forma de contabilizar esa cantidad y con el hecho de que la cosecha vino y viene demorada porque hay grano en los palos, pero sin que haya terminado de madurar.

Dijo que aparte de todo, en Colombia se registró un periodo muy seco o más seco de lo normal y que se dio entre enero y abril, es decir que las lluvias mil, anotó, llegaron hasta después de la segunda semana de abril. Explicó que cuando no llueve el café no madura y todos esos factores hicieron que la cosecha se represara hasta mayo, junio y julio.

De cara a tener un mejor pronóstico en materia de cosecha, pero sin perder el optimismo, Vélez manifestó que hay que esperar qué acontece entre mayo y julio.

Un tema no desestimable es que todo el mundo cafetero experimenta inconvenientes por la pandemia lo que quiere decir que hay temores, restricciones y dificultades para cosechar e inclusive movilizar para movilizar café.

Vélez Vallejo reconoció que en medio de la difícil situación en la que está el país lo único cierto es que el sector cafetero es el menos perjudicado de todos porque hoy la caficultura goza de las cotizaciones más altas en términos de precios corrientes de la historia del café. Añadió que hay también una cosecha muy buena y compradores para el grano colombiano. Aún en ese escenario de tranquilidad y renta hay quejas y descontentos por el precio de los fertilizantes a lo que respondió que de un lado este se importa más caro por tasa de cambio y a eso hay que agregarle una logística y el transporte hasta los pueblos, ello sin contar pasos adicionales en la situación actual porque los alcaldes no están dejando entrar a nadie lo cual obliga a un transbordo antes de llegar a las municipalidades, unas prácticas adicionales que añaden precio a los insumos agrícolas.

 

“Hoy no podemos compararnos con un matrimonio que tuvo un puesto y que le tocó encerrarse sin percibir ingresos pues los cafeteros tenemos una cosecha buena, tenemos buen precio, la podemos vender y fuera de esos nos compran todo lo que pongamos en el mercado, hoy las situaciones si son bien distintas y nos favorece”, subrayó el dirigente cafetero.

 

Diferencial del café colombiano, una bendición

 

Cereza de café

Un asunto importante es el estado de ánimo de los productores que hoy venden su grano a mejor precio, pero como no hay dicha completa siempre está presente el lamento o el descontento por el valor de los insumos y por los créditos adquiridos con el sistema financiero, unas inquietudes normales del sector que se van impregnando de angustia por lo que puede ocurrir hacia adelante pues no hay certeza que los precios de hoy se logren mantener.

Insistió que el hoy de los caficultores es mucho mejor que el de cualquier persona porque tiene café, tiene precio, mercado y dinero, un caso opuesto al de miles de familias que están en la total oscuridad y sin opción de garantizar el bienestar a sus familias porque no cuentan con el ingreso que hasta hace dos meses tuvieron.

En su análisis, el Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, Roberto Vélez Vallejo, consideró que si bien la devaluación dio y está dando una mano importante para tener buenos precios y una mejor remuneración por el precio interno de compra, el otro factor que está ayudando de manera considerable es el diferencial de café colombiano porque el precio del café como muchos saben tiene tres variables, una bolsa de Nueva York, dos devaluación o tipo de cambio y tres el diferencial del café colombiano. Señaló que teniendo en cuenta esos ítems hay que decir que el café en bolsa no se ha movido porque se ha ubicado entre un dólar, un dólar con diez y un dólar con quince, ahí no ha pasado mayor cosa, la mayor devaluación, ratificó, lógicamente implica más pesos por dólar siendo una variable que ayuda muchísimo, pero destacó que el gran responsable de la subida en los precios es el incremento del diferencial del café arábica colombiano, que para quienes no lo saben, es la diferencia con relación a la bolsa de Nueva York.

Precisó que tradicionalmente el diferencial del café colombiano ha sido dos o cuatro centavos por encima de la bolsa y hoy ese factor está en 50 centavos de dólar por arriba del mercado bursátil, es decir que si la bolsa fija un precio de un dólar, al café colombiano le reconocen 1,50 dólares en tanto que a uno brasilero le pagan 90 centavos de dólar.

 

“Esa es la gran diferencia y lo que ha hecho la calidad del café colombiano, pero también es una demostración que no hay cafés de buena calidad en el mercado porque los países centroamericanos que no han tenido devaluación se han quedado con precios de un dólar o uno con diez más 20 o 30 centavos de prima, como quien dice una caficultura inviable porque no cubre los costos de producción. En Centroamérica la producción se les vino abajo dejando un hueco de 10 o 15 por ciento lo cual deja ver que no hay cafés finos en el mercado y que el tostador está dispuesto a pagar 50 y 60 centavos de dólar por encima de la bolsa de Nueva York por el café colombiano que es el que si hay, un motivo más que suficiente para darles crédito a los cafeteros, a la Federación y al Gobierno Nacional que con los precios de dos o tres años que fueron de vergüenza fuimos capaces de mantener los programas de renovación, el ánimo de los cafeteros y una producción que nunca se cayó y que no se ha caído, es decir que ahora que llegaron los buenos precios hay grano para vender pues triste hubiese sido que con estos valores estuviéramos vendiendo diez millones de sacos”, destacó Vélez Vallejo.

 

Al abordar el tema de las deudas, el dirigente enfatizó que establecer el valor exacto de la cartera cafetera no es asunto fácil ni de alta precisión porque hay créditos con Banco Agrario y otra con banca privada. Los empréstitos con el banco estatal para los campesinos en algún momento se fijaron por el orden del billón de pesos. Insistió que de todas maneras en esta instancia dulce de la caficultura, es el momento de hacer ajustes para que el caficultor pueda ser sujeto de crédito con las disposiciones del ejecutivo para los productores que hoy reportan una mora ya que si acceden a nuevos préstamos, tienen con qué pagarlos porque hoy la finca da para cubrir esas obligaciones.

Paisaje cafetero

Vélez anheló ver un mayor flujo de crédito hacia el sector cafetero porque consideró que la gente necesita plata actualmente para poder seguir con el negocio, sobre todo para la fertilización de final de año y el comienzo de 2021.

Sobre los auxilios que está dando el gobierno para los sectores productivos en dificultad, el Gerente General de la Federación celebró que el diálogo entre cafeteros y gobierno es permanente toda vez que en el Comité Nacional están los ministros de Hacienda, Agricultura y Comercio sin dejar de lado Planeación Nacional. Reconoció que hoy el gobierno, como se lo ha dicho a sus agremiados, está gastando mucha más plata de la que recibe lo cual hace que no sea muy presentable que el gremio vaya ahora a pedirle plata al ejecutivo entre otras cosas porque va a decir que con los mejores precios de la historia, con cosecha y con mercado por qué habría de dar auxilios.

 

“No es que no necesitemos ayuda, los caficultores la necesitan y no es sino ver que dentro de los 540.000 productores casi 300.000 son elegibles para apoyos del estado, de acuerdo a las mediciones que se hacen para que una familia pueda acceder a los recursos estatales para el asunto de los auxilios. Tenemos un sector muy pobre y muy necesitado, pero que afortunadamente en este momento tiene luz de esperanzas. Repito, no me imagino a la clase obrera que se quedó sin trabajo y la gente de estratos dos y tres, unos empleados, otros independientes y muchos en la informalidad, pasando necesidades y sin opción de ayuda. Me perece que a ese grupo humano tiene que estar dirigido el poquito dinero que tenga el gobierno y sin duda al sector de salud”, manifestó el muy respetable Gerente General.

 

La esperanza es que una vez el país vaya normalizando su dinámica, la gran cosecha y los grandes retos de la caficultura encuentren en ella eco advirtiendo que en atención a la pandemia, el sector cafetero lanzó un protocolo de bioseguridad muy bien estructurado el cual demandó un profundo trabajo con epidemiólogos, médicos y sociólogos, pero igual consultado a los ministerios de Agricultura y de Salud. Cabe destacar que los cafeteros son el único grupo productivo que tiene un protocolo aparte, avalado por el gobierno nacional y que ya está en la etapa didáctica y socialización para que la gente aprenda a manejar el tema de las Covid-19, una patología con la que habrá que convivir en tanto no haya vacuna.

Con una tarea de prevención hecha juiciosamente y con los protocolos caminando, los caficultores no solamente podrán adaptarse a un nuevo entorno productivo sino que estarán listos para la cosecha de final de año.

Actualmente Colombia siembra café en más de 815.192 hectáreas. El año anterior la cosecha cafetera que fue sembrada y recolectada por 540.000 familias fue de 14.8 millones de sacos que tuvieron un valor de 7.2 billones de pesos. El país cuenta con quince comités departamentales de cafeteros, 366 municipales, 33 cooperativas de caficultores que a su vez suman 530 puntos de compra. El café es todo un paradigma de economía rural y hoy se erige como el primer producto de exportación agrícola y el primero por fuera del sector minero-energético.

En la caficultura el 96 por ciento de los productores son pequeños y tienen en promedio 1.3 hectáreas. La Colombia rural tiene un alto porcentaje en el café pues el 25 por ciento de su población está en la caficultura. Al estar en 22 de los 32 departamentos, el café es unos de los sectores que más empleo genera con 730.000 puestos de trabajo, un 25 por ciento del empleo agrícola.

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