Sábado, 06 Junio 2020 00:32

Cosecha cafetera con sabor agridulce, unos confesados y otros condenados

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Los productores del bebestible aseguran que la Covid-19 les pasó una cuenta de cobro muy onerosa pero aseguran que faltó prevención y estrategia.

La terrible problemática a la que ha llevado la Covid-19 tiene a muchos sectores productivos en la postración total, verbigracia el café. Algunos mandatarios locales optaron por defender la salud, sacrificando la economía y pese a los esfuerzos, ni las propuestas laborales ni las contingencias abocadas lograron salvar la cosecha cafetera en algunos municipios ya que hay reportes de pérdida de grano y lo que es peor, el anuncio de una gran invasión de broca por la cantidad de cereza de café que sigue desprendiéndose de los árboles y que le cae al insecto que provoca el daño como anillo al dedo.

En este trabajo periodístico decidimos escuchar todos los frentes cafeteros para poder hacer un diagnóstico cercano a la realidad cafetera de hoy, procurando con ello ser lo más imparciales posible, todo con el fin de explorar salidas a una situación que empieza a poner nerviosos a muchos productores.

En charla con Diariolaeconomia.com, el Director Ejecutivo Nacional de Dignidad Cafetera, Oscar Gutiérrez Reyes, aseguró que ya se está perdiendo café en las zonas de producción tal y como está sucediendo en el norte del Huila en donde hoy se suplica por mano de obra bajo estrictas medidas sanitarias, una petición formulada hace dos meses y medio en una carta que inclusive le fue enviada al ministro de Agricultura, funcionario que fue notificado sobre las posibles vicisitudes de la cosecha, posibilidad que hoy representa un problema de grueso calado.

En zonas como Teruel, Santa María y otros municipios aledaños productores de grano existía una falencia gigante en mano de obra, a tal punto que fue solicitada la presencia de por lo menos 4.000 recolectores, solo para Teruel, para poder recoger la cosecha de un grano ya listo para su beneficio.

Oscar GutiérrezOtro drama, comentó Gutiérrez, está en Santa María en donde el Alcalde decidió atender estrictamente la cuarentena recogiendo el café con los afectados en ingreso por el confinamiento y por ello se pensó en llevar a las fincas moto-taxistas, vendedores ambulantes y algunos comercios formales inactivos por las medidas adoptadas al amparo de la emergencia sanitaria.

El lío siguió creciendo porque las autoridades pensaron que para el caso de lo minifundistas con una adecuada rotación podría salirse del apuro con la minga, en ese frente la contingencia funcionó, aclarando que en muchas fincas de una hectárea o de menor tamaño, aparte de la minga, operó el trabajo familiar y de esa manera muchos pudieron salvar el café sembrando en pequeños predios.

 

“A los que tenían más de diez hectáreas que en el Huila es una cifra importante, les dijeron que compraran lonas para hacer más efectivo el trabajo de la derribadora, una máquina diseñada para mover los árboles de café y así provocar la caída del grano maduro que cae sobre a lona con lo que se aligera el proceso, pero el asunto es que ese mecanismo no está totalmente inventado ya que en zonas de mucha ladera el grano rueda más y queda por fuera de la cubierta. En regiones en donde hay declinación, pero con lluvias intensas, se le da forma a un problema totalmente inmanejable, pero esa teoría fue la que lanzaron y el gobierno la creyó tanto que la hizo pública en los medios de comunicación”, declaró el señor Gutiérrez Reyes.

 

Mes y medio después, apuntó el dirigente, la Alcaldesa de Teruel pidió con urgencia 4.000 trabajadores para recoger la cosecha ante el riesgo de perderla, contexto que no se hubiese presentado si las cosas hubieran sido planificadas y las soluciones exploradas con tiempo. Para Gutiérrez Reyes, había un inconveniente de movilidad y desplazamiento, pero admitió que todo habría sido más fácil usando mano de obra de municipios no Covid-19, que no tengan café, para llevarlos a municipios cafeteros en cosecha no tocados por la pandemia.

 

“Con eso se le habría dado una a los cosecheros que se quedaron con los brazos cruzados y se le hubiese dado una mano a los productores que van a terminar perdiendo no pocas cosas, y ahora con esta caída en el precio falta ver cómo terminar un capítulo de una adversidad anunciada en café. Esto puede ser peor todavía, nadie en la caficultura ha de estar tranquilo”, afirmó el Director Ejecutivo de Dignidad Cafetera.

 

El problema de Santa María, Huila, cuna del café especial es bien particular porque vendieron el cuento que nadie puede entrar a su pueblo. La teoría puede ser válida y la pueden mantener, pero con la cosecha encima, sostuvo el directivo, había que pedir con pruebas de salud y con los debidos exámenes que entraran recolectores bajo estrictos controles sanitarios y avalados por la comunidad médica, nada que no se pudiera hacer.

 

La situación puede seguir por uno o dos años, si no es más, mientras no haya vacuna, es decir que si no hay una salida científica o farmacéutica, puede darse por clausurada la caficultura en la tierra samaria del café especial.

 

Agregó que para el caso de Santa María, la situación puede seguir por uno o dos años, si no es más, mientras no haya vacuna, es decir que si no hay una salida científica o farmacéutica, puede darse por clausurada la caficultura en la tierra samaria del café especial.

Para el conocedor del tema cafetero es inimaginable si el problema pandémico se sigue extendiendo porque castigaría y de qué manera a la caficultura de todo el país. Aclaró que los problemas no serían mínimos si se tiene en cuenta que en zonas del eje cafeteros, puntualmente de Caldas y Risaralda, el minifundio cafetero dejo de existir y le abrió paso a siembras de café que se hacen en veinte, treinta y cuarenta hectáreas en donde se necesitan entre 1.000 y 3.000 trabajadores, una situación muy complicada porque bajo los actuales escenarios será imposible atender la cosecha grande que por cierto, especificó, está a la vuelta de la esquina.

Según el experto en el tema cafetero, hasta el momento actual llegó la fiesta del precio que para las directivas de la Federación Nacional de Cafeteros llegó a niveles históricos toda vez que bajó de 1.1 millones de pesos a niveles de 950.000 y en quince días ese precio puede estar fácilmente en 850.000 pesos muy al límite de los costos de producción o quizás por debajo.

En su lectura, el Director Ejecutivo de Dignidad Cafetera sostiene que hay problemas estructurales serios en la caficultura, hoy, recalcó, es más la incertidumbre porque nadie sabe cómo será la reapertura del mercado de Nueva York, siguen problemas alarmantes como el bajo consumo para el capítulo Colombia y no hay claridad de cómo van a quedar los mercados porque hay una situación económica difícil que traerá implícita muchos cambios.

Una proyección que ya se puede hacer en temas de caficultura es que habrá pérdidas y que muy pronto vendrán los datos de la caída en la cosecha porque a criterio del movimiento, ya hay pérdidas y estas no van a parar pues algunos hablan de caídas o pérdidas del 15, el 20 y hasta el 40 por ciento de la recolecta de grano.

Los noventa millones de sacos que tienen en oferta Brasil y Vietnam pondrán igualmente a la caficultura en calzas prietas, salvo un milagro por la caída de cafés suaves que le podría dar una ayuda a Colombia por la famosa ley de oferta y demanda.

Aseguró que infortunadamente en el mercado cafetero no hay un mercado libre pues son un grupo de multinacionales las que definen los precios como les viene en gana y allí, explicó, se mangonea, se especula y se le da vida a unos carteles que le hacen la vida imposible a los caficultores.

 

“Aquí hay que acabar con muchas irregularidades y tenemos que meter en cintura la caficultura porque no puede ser que la voz de Nestlé se la que direccione la política cafetera. No podemos mezclar intereses de caficultores trabajadores y muy pobres, que son la mayoría con la voluntad de Nespresso. Lo he dicho y lo reitero, la Federación Nacional de Cafeteros no puede ser una apéndice de Nestlé, eso no puede ser, muy a pesar de la demagogia que hace la transnacional europea en la casa de Nariño esa que firma contratos con cafeteros y que promueve un contubernio malsano”, expuso el dirigente cafetero.

 

Una crítica adicional hecha por las directivas de Dignidad Cafetera es que hay grupos económicos y puntualmente de comercio como Justo & Bueno, Tiendas D1 y ARA, que importan café basura del Brasil que mezclan con grano nacional y lo venden como si fuera 100 por ciento café colombiano lo cual deja ver que para el consumidor, el mercado se basa en el engaño y que para el productor cafetero tan solo hay garrote pues muchos hacen su santa voluntad y todo con el beneplácito de los altos jerarcas de la caficultura que justifican la mentira del café importado aduciendo que no hay oferta para el mercado interno.

De los más de 60 millones de sacos que produce Brasil los 200 millones de brasileros consumen en promedio 30 millones de sacos mientras que en Colombia que produce 14 millones en promedio, el consumo no llega a los dos millones de sacos, una muestra que no ha sido suficiente lo que se ha hecho por impulsar el consumo en los 50 millones de colombianos que deberían, haciendo cálculos alegres, algo cercano a los siete millones de sacos.

 

Todo está servido para la broca

 

Un problema que viene por la caída de café es una infestación de broca de grandes proporciones y el tema igual puede ser mucho más grave porque si no hay gente para recolectar grano, mucho menos la habrá para levantar el que esté en el piso esperando el favor de los indeseables insectos. Así las cosas, expresó Gutiérrez Reyes, se avecina la otra gran crisis, la fitosanitaria porque la pérdida actual de café puede estar abriéndole paso, como ya se ve, a una disparada en los niveles de broca lo cual es el efecto de lo que pasa.

 

“Durante años el caficultor ha estado en el peor de los mundos, ya son muchas las décadas en las que el productor del grano vive en esa lamentable situación”, concluyó el Director Ejecutivo de Dignidad Cafetera Nacional.

 

Cosecha de Santa María podría perderse en más del 60 por ciento

 

El productor de café y miembro del Comité Municipal de Cafeteros de Santa María, Huila, Enrique Sogamoso, reveló que no fueron suficientes los esfuerzos de la Alcaldía que con una minga trata de paliar los agudos problemas de la cosecha cafetera, hoy en veremos y totalmente amenazada.

Hay que decir que la Alcaldía estaba entre la espada y la pared porque optaba por salvar el renglón cafetero o mantener el municipio con cero casos de Covid-19. No hay que ocultar las verdades y en una charla con un productor de la misma zona, la síntesis de la charla fue que se logró salvar algo de la cosecha, pero se mantuvo la vida.

La realidad de Santa María que puede ser la radiografía del país es cruda pues el costo de vida está disparado y los ánimos de los productores continúan en terreno negativo. Hace un año los samarios compraban la arroba de arroz a 30.000 pesos y hoy la pagan a 50.000 pesos.

Los abonos, vitales en las tareas del campo, superan los 100.000 pesos y hay abonos que llegan hasta los 110.000 pesos, unos valores por fuera del presupuesto de los agricultores que ven por este rubro encarecer, y de qué manera, los costos de producción.

Al igual que los demás productores hay temores porque no hay mano de obra suficiente y los aguaceros de los últimos días están mandando el café al suelo lo cual hace prever tiempos aún más difíciles.

La minga de la Alcaldía está compuesta por 27 trabajadores que recolectan café por un día, pero luego de eso tienen que irse y el retorno es a los veinte días, es decir que como no hay un recolección programada y efectiva de café, ya hay grano perdido y saldos en rojo en las cuentas de los productores. Sogamoso es un productor juicioso y metido de lleno en sus cafetos, hoy tiene de cuenta suya 12 trabajadores con no mucha experiencia.

Los trabajadores que le colaboran a Enrique Sogamoso son muy inexpertos y por eso sus recogidas suman por día 70 y 80 kilos, el que más recolecta llega a 100 kilos. Los de más hábito llegan a 200 kilos e inclusive superan esa cifra.

 

“La pérdida en cosecha en Santa María puede ser del sesenta por ciento, aclarando que ya un 25 por ciento o más está en el piso, eso sin sumar el 25 o 30 por ciento de destrozo. Ahora hay que agregarle al saldo en rojo el pago de la recolección porque este año tuvimos que pagar entre 750 y 800 pesos el kilo, una cifra muy superior a los 300 o 350 pesos por kilo, luego la ganancia será todavía más raquítica porque son 100.000 pesos por carga y con esa plata no es posible sostener familias, pagar deudas en los bancos y menos sostener las fincas”, reveló el cafetero.

 

Para este agricultor, la cosecha resultó una pesadilla porque recogerla vale más del doble, perderla implica luchar contra la broca y salvar algo cuesta según el productor, un ojo de la cara, algo para el olvido porque como si fuera poco los precios empezaron a bajar.

Anticipó que los problemas no serán exclusivos de Santa María porque ya se avecina la cosecha del sur del Huila que es enorme, la del Eje Cafetero y la de otras zonas en donde el común denominador es la falta de mano de obra pues al igual que en el Huila, para la gran mayoría, todas las puertas estarán cerradas muy a pesar que se buscaron soluciones con tiempo.

Actualmente Santa María está recolectando el 40 por ciento de su cosecha cafetera a un costo impresionante lo cual hace prever que los caficultores van a quedar en la quiebra.

 

“Hay mucho grano en el piso y lo que se nos viene es una crisis por broca, una propina a la tragedia actual porque todos sabemos que los granos o las cerezas que caen son el caldo de cultivo de esa plaga. Es muy complicado el panorama, pero hay muchísimo café en las fincas y ese problema no se hace esperar”, dijo el labriego.

 

Cafeteros no podrán pagar las deudas

 

Ante el panorama actual, el caficultor dijo que es urgente replantear la caficultura, entre otras cosas porque es un gremio que con los escenarios de hoy está en pleno descenso con altos riesgos de chocar. A la fecha, afirmó, los productores no están en condiciones de pagar las cuotas y menos de cumplir con unas obligaciones fijas porque sencilla y llanamente no hay plata.

Insistió hasta el cansancio en un cambio inmediato en todo la parte administrativa de la Federación en donde, opinó, es perentorio bajar costos y hacer que el gremio cafetero sea para los cafeteros y no para las cuotas o los amigos de una clase política que ha tenido injerencia sobre los destinos, lamentables, de la caficultura.

En lo concerniente a las obligaciones, los productores afirmaron que no habrá manera de honrar los compromisos con la banca. En Santa María, expuso, los caficultores no entregarán a futuro y no van a pagar las deudas porque la cosecha se fue al piso y ese incumplimiento del que se habla es por pura y física fuerza mayor.

 

“Le hago un respetuoso llamado al Presidente de la República y al Gerente General de la Federación de Cafeteros para que en común acuerdo con nosotros busquemos soluciones, pero no con intermediarios politiqueros porque hay gente que aprovecha la coyuntura para sacar provecho político, es decir hay activistas que son más políticos que caficultores y eso no nos sirve porque no estamos hablando de beneficios particulares sino de soluciones integrales para un mal colectivo en este caso representado por una caficultura firme que llegó a la tragedia este año por asuntos por fuera de la voluntad”, precisó.

 

El caficultor dijo que las soluciones pueden estar a la mano, pero con la voluntad del gobierno que debe atender con altura y con hechos un problema que, subrayó, debe arreglarse única y exclusivamente entre cafeteros porque las pasadas fueron tan solo frustración.

Finalmente el productor sentenció que tal y como va la caficultura el pronóstico es de ruina y sin exagerar, de punto final, pues hay obligaciones, no hay dinero, no habrá como abonar la tierra y para colmo de males se viene una guerra frontal con la broca que cogerá a los productores sin ánimos y sin armas para combatirla.

 

La institucionalidad cafetera ha hecho su tarea

 

José Martín Vásquez, Por su parte el Director Ejecutivo del Comité de Cafeteros del Quindío José Martín Vásquez, informó que a menos de semana y media de terminar la cosecha de mitaca, la recolección está prácticamente terminada y sin novedad, todo gracias a un trabajo juicioso, hecho a tiempo y coordinado con los gobiernos departamental y los del orden municipal.

El directivo precisó que ya se puede dar el reporte que en el Quindío los productores llegaron al 95 por ciento de la cosecha del primer semestre. Dejó muy claro que no hubo ningún inconveniente gracias al conocimiento que hubo del Plan Cosecha y del mismo percance que podría acarrear el Coronavirus con las medidas del gobierno en el sentido de ordenar el aislamiento preventivo.

 

“Hicimos un trabajo muy aplomado y a consciencia con las alcaldías municipales, con la gobernación del Quindío la Policía Nacional y las cooperativas de caficultores e implementamos unas estrategias, atendiendo el Plan Cosecha y fue cuando le dimos forma a una bolsa de empleo y fue así como pudimos suplir la recolección del primer semestre con mano de obra local”, explicó el señor Vásquez.

 

El experto resaltó que para el éxito reportado fue determinante el concurso de las alcaldías y el eco que hubo en todo la parte ejecutiva así como la coordinación técnica y médica, una situación que permitió tomar decisiones acertadas como la carnetización de quienes fueran a trabajar a las fincas y a aportar en recolección lo cual le permitió a los entes municipales poder identificar esa población, la que atendió la cosecha del primer semestre.

Desde su vivencia y experiencia con el nuevo escenario agrícola, Vásquez afirmó que por fortuna se hizo la tarea con mucho compromiso y se logró recoger una cosecha de café sobre la base de trabajar en equipo con lo cual se pueden lograr grandes cosas porque en el caso puntual del Quindío funcionó la alianza.

De cara a sortear las dificultades en el café que no se reducen única y exclusivamente a Covid-19, el dirigente manifestó que el sector cafetero está muy bien representado con la Federación Nacional de Cafeteros y con cada una de las instituciones de los departamentos productores como las cooperativas de caficultores, los comités departamentales y otras instancias del café que resultan todo un apoyo para hacer caficultura y superar los obstáculos.

 

“Pese a todo se encuentra uno con situaciones complejas como la de dificultades en la recolección del Huila, pero hay que evaluar el impacto económico que generó la cosecha de este primer semestre en los municipios cafeteros y ahí es donde los alcaldes deben entender y atender que el sector agrícola es muy importante para estos momentos de crisis, no solamente por la seguridad alimentaria sino por la economía que cuando muestra dinámica, hace más llevable las dificultades”, declaró.

 

En lo atinente a los precios, Vásquez recordó que el café es un mercado de oferta y demanda razón por la cual la cosecha de Brasil que se estima, es supremamente voluminosa, impactará en los precios de bolsa. Consideró también que por lo hecho y por el sello que tiene, el café colombiano es considerado de los mejores y por ello tiene un diferencial de precio muy interesante, casi de 50 centavos de dólar lo cual ayuda a sostener el precio en los niveles que se han visto últimamente.

Sobre pérdida de grano en el Huila y frente a los anuncios de una posible invasión de broca en el suroccidente del país, el Director Ejecutivo del Comité de Cafeteros del Quindío dijo que los caficultores son muy juiciosos en realizar sus actividades culturales y por lo que logró ver en la actual cosecha, que se dio con muy buenos precios, los cafeteros hicieron grandes compras de fertilizantes para poder reinvertir en sus fincas y segundo, apuntó, también hubo una compra importante para controlar la broca una vez termine la cosecha y pase la floración.

 

“Definitivamente la broca es un tema que obliga a estar supervisando predios y aquí es en donde vienen esas otras estrategias que desde la Federación Nacional de Cafeteros y los comités con su servicio de extensión, pueda empezar a difundir los riegos para que nuestros caficultores no pasen por alto esta situación y poder mitigar esos incrementos de broca. Es un asunto a atender definitivamente porque también repercute en el ingreso al productor teniendo en cuenta características químicas y de aroma, como también las propiedades físicas que sumadas ofrece la calidad y justo allí, en un café con broca, vienen los grandes líos de ingreso para quien los siembra. Tenemos que cumplir con todos los controles fitosanitarios para aminorar el impacto de la broca y poder así afianzar un mayor ingreso, recordemos que aquí tan solo buscamos rentabilidad para los caficultores”, expresó Vásquez.

 

El Comité de Cafeteros del Quindío reconoció el oficio del Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros, Roberto Vélez Vallejo, quien ha llevado a cabo un trabajo muy importante en conjunto con los ministerios de Hacienda, de Agricultura, Comercio y con el de salud, que en estos momentos de crisis ha ido de la mano con un sector muy bien estructurado, pero igual muy bien administrado, una labor que reconocen los gobiernos locales.

Juan Valdéz

Reconoció y agradeció el trabajo coordinado y en equipo, el mismo que dio muy buenos resultados, pero les dijo a los productores que no se puede bajar la guardia, una razón de peso para darle continuidad a la institucionalidad cafetera, llena de líderes y de personas vitales en un histórico, vigente y ejemplar proceso, también con la participación de los comités municipales.

Apelando al dicho vetusto el cual reza que no se puede tapar el sol con un dedo, lo cierto es que la decisión de los alcaldes o gobernadores de determinadas regiones, no puede ser endilgada a la institucionalidad cafetera, porque si de buscar culpables se trata, el tema de partir de quién da las órdenes desde el ejecutivo pues muchas determinaciones en gobernaciones o alcaldías que pudieron ser equívocas y en perjuicio de la caficultura, no son, por obvias razones del resorte del gremio cafetero.

 

“Aquí es donde todos los líderes tenemos que ser muy creativos y no cerrar puertas pues tan solo se trata de generar controles y seguimiento para evitar la propagación del virus. En municipios de cordillera aquí en el departamento del Quindío pusieron unos puestos de control para monitorear ingreso de personal, pero también a este se le tomó la temperatura, se examinó y se dejó en un registro con número de contacto y eso sirvió mucho para hacer rastreo”, puntualizó el directivo.

 

Dentro del trabajo, para imitar del Quindío, las alcaldías con sus secretarías de Agricultura hicieron unos recorridos con el Comité Departamental y su servicio de extensión por medio telefónico lo que terminó siendo un éxito ya que se pudo hacer la recomendación de control y prevención, pero también le abrió espacio a todos los protocolos y los pasos a seguir para evitar la propagación del virus.

El tema, concretó, tiene que ver más con inventiva e iniciativa para explorar estrategias que ayuden a mitigar la situación pandémica antes que cerrar una población y afectar la economía de un municipio cafetero como muchos en el Huila.

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