Sábado, 27 Junio 2020 02:54

Del Huila para Colombia, Café Andakí, especial, único y muy de aquí

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Esta empresa le apostó a un café Premium con grano seleccionado que sintetiza las tonalidades en taza del espectacular bebestible sembrado, recolectado y beneficiado en las amables tierras del sur.

Ir al Huila tiene varias connotaciones, en primer lugar es tierra de promisión con sus cultivos prósperos, también por los recios y potentes barcinos, pero igual es región de cordilleras, de nevados y cerros como el Pacandé que encierra al son de guitarras y voces vetustas, un himno solemne que describe al detalle la querendona familia opita y sus pertenencias. El paisaje de ríos enormes como el mismo Magdalena y lo espléndido de sus zonas cafeteras dejan extático a cualquiera porque en ese departamento hay una caficultura espiritual, hecha con amor y de manera contemplativa. Es sin duda una actividad que enorgullece y que en el Huila tiene gran atributo porque el grano opita logró ganarse el máximo sitio en el estrecho olimpo de los cafés especiales.

De la tierra huilense no son pocas las características afables de las cuáles hay registro, empero hay unas que no pueden quedarse por fuera de la puntualidad a la hora de hacer la cita por cuanto es el sitio de enormes seres humanos, de personas generosas y de inmejorables en cada actividad allí realizada. Igual es la casa del cooperativismo en todas sus expresiones así como del emprendimiento, cualidades tan autóctonas y definitivas como la achira, la Cola Cóndor, el bambuco, el asado y desde luego la estupenda y aromática taza de café, la que no se toma cualquiera, salvo que quien lo logre, pise la magnífica y sorprendente tierra de las “montañas luminosas”, como se cree la definían desde tiempos lejanos los indígenas paeces.

Jorge PulidoEn diálogo con Diariolaeconomia.com, el Gerente y propietario de la marca Café Andakí, Jorge Pulido, indicó que éste es un emprendimiento que se lanzó a la aventura empresarial hace quince años, en ese 2005, cuando el llamado tercer piso en edad hacía que muchos en la época, gentes impetuosas y audaces, arrancaran con una idea de negocio que paulatinamente tomaba forma desde la concepción de modelo para luego catapultar industria, crecimiento y un destacado aporte económico y social.

Igual Andakí resume el amor por la tradición cafetera del Huila e inspiró su nombre sin vacilación alguna en una comunidad indígena que afianzó su presencia en el río Caquetá, los mismos que siguen matizando una región aborigen que abarca el departamento del mismo nombre, la bota caucana y que igual adhiere ese verde y enigmático valle del Suaza que hace parte de suroccidente del Huila. Andakí es igual sinónimo de yagé, un brebaje o bebedizo habitualmente consumido por chamanes, hecho con hojas de borrachero con el que se viaja espiritualmente y no precisamente en Coomotor o Cootranshuila.

La idea de Pulido era consolidar un negocio familiar, pero igual empujar y sacar adelante una empresa netamente huilense construida sobre el prestigio del producto insignia como lo es el café.

El empresario indicó que al café del Huila lo caracteriza una serie afortunada de perfiles en taza gracias a la variedad de pisos térmicos que permite recolectar café en alturas de 1.000, 1.200, 1.400 y hasta 1.800 metros sobre el nivel del mar que garantiza unos granos de enorme calidad, entre otras cosas por la calidad de unos suelos volcánicos, muy fértiles y llenos de propiedades. Por tal razón el café huilense ofrece calidades diversas con acidez, cuerpo y aroma, todo un sello para el grano de este pujante departamento.

Explicó el conocedor que la región le debe mucho de sus cualidades y calidades en café a la variedad de predios y a las múltiples altitudes tal y como pasa con el grano de Santa María, conocida como cuna del café especial, empero igual con los cafés de Acevedo y Pitalito, este último dueño de un café de singular acidez como pasa con los sembradíos del sur del Huila. En este departamento hay café dulce y achocolatado, con tonos de cítricos y sensaciones mágicas en taza que sobrepasan la calidad y el gusto por el buen café.

 

Paisaje Santa María, Huila

“Esta deliciosa característica es muy común en los cafés samarios, en el occidente del Huila y en el sur del departamento en donde hay particularidades muy parecidas. En este departamento tenemos el mejor café de Colombia y lo majestuoso es que en cada región del Huila encontramos trazas que son muy parecidas en diferentes sectores de la región y hablo del oriente, occidente, norte y sur, es decir una geografía cafetera de inmensa calidad”, expuso el señor Pulido.

 

En opinión del empresario luego de los líos que experimentó el Eje Cafetero, la responsabilidad recayó de manera casi que milagrosa sobre los hombros del Huila que hoy cuenta con el mejor café de Colombia y por consiguiente con el mejor grano suave del mundo. Así quedó constatado cuando a la región llegaron las grandes compañías del mundo que no tardaron mucho en descubrir que en las tierras del sur había mucho más que excelente café.

La calidad del grano opita, puesta a toda prueba, fue ratificada con la serie de premios y reconocimientos con producto de Teruel, Gigante, San Agustín y Pitalito entre tantos. Lo anterior confirmó que en materia de café, el Huila es actualmente no solo vanguardista sino líder en producción y calidades.

Andakí es una empresa con una historia que empezó a escribirse con fina pluma hace tres quinquenios cuando empezó como trilladora y luego como exportadora de café excelso. A la compañía llegaba grano de todas las partes del Huila y fue cuando surgió la idea de agregarle valor y la familia dio el paso para tostarlo, molerlo, empacarlo y distribuirlo porque siempre quisieron que un departamento cafetero tomara su propio café, nada ajeno y nada fraudulento.

Los resultados no se hicieron esperar, el café pasó las más duras pruebas de calidad y se hizo al justo derecho de incursionar en los mercados departamentales en los que los huilenses compran café de la tierra, ese que luce la bandera de Colombia y la rúbrica de Juan Valdez porque es totalmente grano colombiano, nada de afuera con licencia para engañar.

Café Andakí logró meterse en el corazón y en el paladar de los colombianos, especialmente de los huilenses porque es como lo dicen sus fundadores “café de mi campo” el que tiene el sabor místico del Huila. Este es un café, manifestó, que compite estrictamente con calidad porque en precio el asunto es otro sin dejar de reconocer que se trata de un producto accesible si se tienen en cuenta las características y la condición de ser un café regional que ya mira a otras latitudes.

Una tendencia de muchas fincas es buscar mercado por fuera de la bolsa o del indicador de Nueva York porque hay libras de café que por su calidad, fácilmente pueden venderse a 25.000 o 30.000 pesos, aunque hay unas calidades fuera de serie que pueden valer más, pero igual los que saben de grano las compran y por ello hay cargas que han sido adquiridas por encima de los veinte millones de pesos por venir de unos lotes o micro-lotes en donde la excelencia es una constante.

Para el Gerente de Café Andakí, en Colombia hay consciencia que el mercado mundial necesita café suave colombiano, sabe que el consumo interno empezó a crecer por el mismo confinamiento y que puede ser mucho más eficiente cambiar el chip del negocio para dejar centavos de dólar por tres, cuatro o cinco dólares, el caficultor sabe que su siembra es de lujo y también tiene muy presente que quien quiera café colombiano tendrá que pagarlo en niveles de rentabilidad y no de ruina como actualmente pasa.

Un anhelo de Jorge Pulido es que en Colombia pueda desarrollarse y afianzarse una cultura de café en donde la gente pida o exija el producto nacional y le diga NO al café extranjero de muy mal sabor, una baratija a la que no se le conoce su trazabilidad y que no ofrece garantías de ninguna índole. Hoy, señaló el empresario, hay unas nuevas generaciones que están tomando café y que le dirán al mercado cual si o cual no, cual se queda y cual sale, en fin, la gente está aprendiendo a tomar un buen café.

 

“El llamado es a los colombianos, a todos, para que tomen café porque indudablemente es el mejor del mundo y por el que se pagan primas adicionales en el mercado exógeno. Tenemos que valorar lo nuestro y consumir lo que con tanto esfuerzo producimos en Colombia”, apuntó Pulido.

 

En café hay competencia desleal

 

Los caficultores en varias oportunidades han elevado su queja porque en Colombia hay marcas de café que tienen distintivos nacionales como la bandera e inclusive el sello 100 por ciento café colombiano, un engaño de frente a un país que siendo cafetero no sabe de ingestas de su grano porque consumen café de Vietnam, de Brasil, Centroamérica y de otros países con empaques nacionales. Ante este escenario, reclamó el industrial, es perentorio que haya supervisión e información del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima y de la Superintendencia de Industria y Comercio que debe constatar que el café no es causa de publicidad engañosa y de unas reglas de juego totalmente favorables para firmas con musculatura financiera que sin pena o consideración alguna, se pasan la regulación por la galleta.

Sobre el ya recurrente asunto, Jorge Pulido expresó que hay una fuerza incontenible en la parte promocional y de mercadeo, luego con publicidad en prensa, radio y televisión, en horarios estelares y con plata, esas marcas que no dicen la verdad y que venden café importado, siguen apoderándose de un mercado que por naturaleza y simple probidad no les pertenece.

Al café colombiano de pura cepa, hecho con buenas prácticas agrícolas e industriales para los buenos paladares y con mercado regional, no les queda otra alternativa que el voz a voz y el prestigio de unas marcas que están haciendo su tarea muy bien, incentivando al colombiano a cambiar la tendencia para que disfrute de un café sembrado en las difíciles montañas de Colombia.

 

“Nos ha tocado muy duro porque mientras nosotros vendemos café de Colombia y dejamos la plata en el país, hay multinacionales y empresas locales que traen café de otras latitudes para sus mezclas, llevando un café de bajo costo a valores elevados pues nadie compite a los precios actuales con grano estrictamente nacional, ese ejercicio nadie lo ve como cosa rara”, afirmó el tostador.

 

Dijo que más temprano que tarde hay que preguntarle a Colombia qué café está tomando porque muchos no lo saben y en ese orden de ideas hay un volumen importante de grano que no es colombiano ni de buena calidad el cual tiene fines industriales, el tema es que a la gente no se le dice que bebe y jamás se le precisa sobre los orígenes de un café que le hace daño a la caficultura colombiana.

La petición de muchos productores al gobierno y a la Federación Nacional de Cafeteros es que les exijan a las empresas procesadoras que aclaren qué tipo de café comercializan y que les quiten el sello colombiano de 100 por ciento a quien mezcla con robustas de Brasil, de Vietnam o de otros lugares. Pulido indicó que absolutamente todas las marcas, hasta las más allegadas al gremio cafetero deben ser supervisadas y obligadas a decir la verdad porque un empaque que dice 100 por ciento café colombiano cuando en realidad trae café extranjero, es una manera grave de faltarle a la verdad y a la honestidad.

Agregó que las marcas tiene que informar que tipo de café importan, de dónde lo traen, qué tipo de mezclas hacen y qué casas venden materia prima, pues si no es así la cancha seguirá desequilibrada en el mercado, castigando a los caficultores y diciéndoles de manera fraudulenta a los consumidores colombianos que toman café de verdad cuando realmente toman café de mentira.

 

Café Andakí, a paso firme y trazando objetivos

 

Una particularidad de este emprendimiento, café Andakí, es que entrega todo de sí para llevarle al público un café colombiano de muy buena calidad. El trabajo es tan juicioso y el compromiso de tal tamaño que ya miran mercados por fuera del Huila como Bogotá, Medellín, Cartagena y a mediano o largo plazo destinos internacionales que pueden estar en Estados Unidos, Europa o Asia.

La empresa procesadora de café comercializa su café en una sugestiva bolsa de 500 gramos de tono café oscuro con puntas en rojo, letras pegadas de la marca en blanco, pero igual sellos dorados y amarillos. Este empaque fue el trabajo de un diseño de hace quince años el cual ganó el pulso entre varias opciones con un jurado familiar bastante crítico.

La empresa es pequeña y produce 1.000 libras de café al mes, sin embargo esta producción puede subir a 1.500 libras mensuales cuando hay cosecha o precios más cómodos en el mercado. El volumen de producción y venta sigue siendo pequeño porque la marca decidió no sacrificar calidad para ganar terreno en otros mercados, ese paso que igual se tiene en la agenda, será una realidad con los mismos estándares de calidad y excelencia.

Si eventualmente lo llaman del exterior para que ponga su producto, el compromiso inicial de Andakí sería de 5.000 libras mes porque el secreto del éxito en una marca no pasa por tostar y moler café sino por conseguir granos de calidad excelsa, lo cual conlleva a hacer la respectiva trazabilidad, su catación y darle las propiedades de excelencia para poderlo exportar. La idea para la empresa, es que la gente se sienta más que feliz con el café colombiano, pero una realidad de mercado es que en muchas ocasiones el volumen riñe con la calidad y ese lapo no se lo piensa dar esta pequeña, pero eficiente industria.

 

“Será muy grato llegar a Miami o a cualquier ciudad de Estados Unidos o de Europa y ver nuestra marca creciendo allí, en eso estamos trabajando, ya enviamos algunas muestras y estamos en conversaciones, el objetivo es poder salir con la marca del país, pero ese es un proceso que se debe hacer despacio porque igual hay que saber cuál es el gusto de quienes piden café en otros países para poderles llevar un producto acorde a esas características y a esos paladares. No se trata de exportar por exportar pues sencillamente tenemos una responsabilidad muy grande por cuanto estamos representando la caficultura colombiana que es toda una insignia, es por ello que no podemos apurarnos con cualquier cosa porque hay un prestigio que defender, insisto en este negocio es mejor poco volumen, pero mucha calidad”, aseveró.

 

A juicio del empresario, nada representa más a Colombia y le hace mejor embajada que su café suave y los laureles que de manera consecutiva logran sus deportistas.

Como el reto es inicialmente llegar a Bogotá y conquistar el mercado capitalino, la marca ofrece café en dos líneas, la tradicional y la de café especial, las mismas que podrían llegar si las negociaciones con unos supermercados llegan a buen puerto. Una preocupación es incursionar en almacenes de cadena por todas las exigencias y reglas de juego a cumplir, pero la marca logró abrirse ya paso en otros mercados regionales como Ibagué y una parte adicional del Tolima. De manera lenta, pero segura la empresa pondrá café en Cundinamarca y con mucho tino el gran reto es Bogotá y la misma Cartagena a donde sería ideal contar con acogedoras tiendas Andakí en donde sería posible tomar el mejor café y llevarlo molido a casa.

 

El café sigue reclamando vías

 

Para nadie es un secreto que el sector cafetero ha sido y es el gran motor de desarrollo de un país que puede decirse es muy nuevo y lo mucho que queda por hacer es herencia de la colonia o de los tiempos republicanos. En pleno siglo XXI sigue siendo una vergüenza que los caficultores y demás agricultores estén suplicando por vías secundarias y terciarias para poder poner el producto de sus fincas, ranchos o hatos en las cabeceras municipales.

En el Huila el problema pide solución a gritos porque ese es un lío que por fortuna quedó conjurado en los municipios del Eje Cafetero, sitio en donde el desarrollo llegó con el café pues hay vías secundarias y terciarias que intercomunican predios o fincas y de allí toda la producción fluye a los mercados.

Las vías secundarias del Huila, según documentó Pulido, son pésimas y justo en ese aspecto competitivo es en donde la caficultura del departamento y quizás de otras zonas en Colombia debe mejorar. Es increíble que la salida de Neiva hacia el sur sea una vía relativamente decente hasta el municipio de Gigante, pues de ahí en adelante es un recorrido vertiginoso y peligroso que demanda inversión. No menos calamitosa es la situación de Teruel o Santa María en donde la vía es una trocha angosta, con curvas de alto riesgo, igual con deslizamientos y la mejor prueba para el sistema nervioso porque prácticamente se transita de puro milagro. Es tan tenebrosa la travesía que si algún día la montaña se viene sobre la banca, a los samarios les tocará cambiar de ruta e ir a Planadas, Tolima, posiblemente tendrían que cambiar la cédula.

 

“Tenemos que aprender de Caldas, Risaralda y Quindío ya que gozan de vías óptimas para el café y las actividades agrícolas, son tan buenas las vías secundarias que inclusive hicieron prosperar el turismo. Allá da gusto ir porque aparte de aprender de café, el visitante o el lugareño disfruta de un paisaje bello y seguro. En el Huila estamos llenos de vías precarias, de caminos de herradura echados a perder, de tan terrible condición que en invierno son intransitables y ya en verano los ve una de medio lado, algo increíble. Urgente garantizar el acceso a veredas y fincas en todos los municipios cafeteros porque es muy fácil hablar de competitividad, pero muy duro hacer caficultura sin vías y sin bienes públicos”, puntualizó Pulido.

 

Tomar café Andakí es saborear el Huila, implica también ver sus montañas, valles y volcanes, igual exigir café huilense es propender por la renta cafetera y por el bienestar de los caficultores del departamento. El que toma café de la región premia un esfuerzo pues como la caficultura toda, es históricamente sufrida.

Todavía de las alejadas fincas sale café a lomo de mula, o lo más aterrador, a lomo de hombre como en tiempos del cronista Humboldt, invitado permanente a este tipo de notas. ¡Qué vaina!

 

Los interesados en comprar café colombiano Andakí lo pueden hacer a precios razonables por cuanto una libra de café tostado y molido tradicional vale 7.000 pesos en tanto que la libra de café especial, ese de calidad excelsa cuesta apenas 12.000 pesos, un precio más que cómodo para quien pide lo mejor.

 

Una explicación valiosa es que el café tradicional es un café de calidad, pero totalmente libre de efecto en taza, igual es un café que no va a tener desperfectos de fermento, de procesos o químicos. Este es un café de segunda o llamado de consumo nacional.

El café especial es un grano excelso con selección, catación, acidez y con la debida denominación de origen, es un grano de enorme calidad y de una tremenda calidad, eso lo dicen los que saben de este entorno y de sus defectos como de sus bondades.

Finalmente la Covid-19, si bien amenazó muchos negocios y cerró a miles de estos, al café no lo trató tan mal porque los únicos inconvenientes reportados fueron los de cosecha y recolección porque no hubo mano de obra suficiente para recoger el café de traviesa o mitaca. Ese problema, confirmó el empresario, lo tuvo en su momento una parte del departamento, básicamente en Teruel, Palermo y Santa María en donde el temor de la pandemia hizo que algunas fincas tuvieran problemas.

 

“Nosotros en el mercado del café tostado y molido no tenemos problemas porque la gente va al supermercado y compra, además hay auxilios gubernamentales y de las alcaldías para las personas que dentro de sus provisiones llevan café, eso no hace reconocer que los grandes, medianos o pequeños industriales no hemos resultado afectados con la enfermedad y el debido confinamiento, por el contrario el consumo ha crecido a razón del 25 por ciento y la idea es que siga creciendo con o sin Coronavirus”, concluyó el Gerente de Café Andakí, Jorge Pulido.

 

Desde la marca de café Andakí, una pequeña empresa que crece gracias a la tozudez, al compromiso, al esfuerzo y a los votos de rectitud y calidad, mostramos de nuevo la caficultura del Huila, su trabajo abnegado y juicioso así como la profesionalización de unos productores que no saben más que hablar de propiedad, particularidad y calidad, pero igual de retos y metas. En esa cadena de valor están todos y cada uno de los caficultores huilenses, igual la institucionalidad cafetera representada por un laborioso Comité de Cafeteros, el mismo que logra articular región con los Comités Municipales y las asociaciones de productores. Cumplen igual destacada labor cooperativas de prestigio máximo como Coocentral y sus marcas de café así como Cadefihuila, unas entidades solidarias que acopian grano y remuneran a precio justo, reafirmando inclusión, oportunidad, dinámica sectorial y tejido social.

Hoy por su calidad, pero igual por los emprendimientos vuelve a ser protagonista el café del Huila, un café que identifica el valle del Alto Magdalena, pero también cordilleras toda vez que entre la oriental y la central le dan espacio a una caficultura que se aferra al optimismo, al trabajo y a los favores del Altísimo. Es una caficultura que no sabe pedir regalos ni consideraciones, tan solo demanda de las autoridades cafeteras y del gobierno cohesión como también inclusión y un trato acorde con la importancia del Huila cafetero, de Dios tan solo piden bendiciones, salud, progreso, precios y sin duda piedad.

 

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