Martes, 04 Agosto 2020 13:01

Con reglamento y bioseguridad, caficultores listos para la cosecha grande

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El valor anual de la cosecha superaría los $9 billones, cifra histórica que representa un alivio para la economía colombiana en un año golpeado por la covid-19.

Con todos los protocolos de bioseguridad y un adecuado trabajo conjunto e interinstitucional con las autoridades, los caficultores colombianos se alistan para recolectar, en pleno pico de la pandemia de covid-19, la segunda y mayor cosecha del año.

Es tal la dimensión de la cosecha que se recogerá en el segundo semestre que la mayoría de los 602 municipios cafeteros de Colombia, es decir más de la mitad del país, estará en plena cosecha principal y en algunos casos en traviesa o mitaca, para lo cual se estima se requerirán unos 165.000 recolectores, entre mano de obra local y trashumante.

En esta segunda mitad del año los cafeteros colombianos esperan recoger más de 7,5 millones de sacos de 60 kg de café verde (casi 55% del volumen anual), de los cuales casi 5 millones de sacos se concentran en la zona centro del país. Gracias al volumen de producción que se estima recoger en 2020, el valor anual de la cosecha superaría los $9 billones, una cifra histórica que representa un alivio para la economía colombiana, y especialmente la rural, en un año golpeado por la pandemia.

Este valor récord se debe no sólo a la tasa de cambio peso-dólar y al precio internacional, sino a la alta productividad que ha alcanzado la caficultura en años recientes gracias al compromiso de los caficultores y del propio gremio para mantener cultivos jóvenes, altamente productivos, con altas densidades y una muy alta proporción del área sembrada en variedades resistentes a la roya.

 

“Desde la Federación hemos trabajado intensamente para poner en marcha, en todos los rincones de la Colombia cafetera, los protocolos de bioseguridad que desarrollamos oportunamente. También hemos hecho equipo con las autoridades a nivel nacional y regional. Así fue como pudimos recoger la cosecha de primer semestre sin mayores inconvenientes, y nos estamos alistando para recoger la de la segunda mitad del año”, dijo el Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), Roberto Vélez Vallejo.

 

Como actividad agrícola esencial contemplada dentro de las excepciones de movilidad, y debido a la alta demanda de mano de obra y gracias a la proactividad del gremio, el sector cafetero es el único que cuenta con un protocolo de bioseguridad propio, avalado por el Ministerio de Salud y difundido ampliamente entre los productores, así como entre administradores de finca, mayordomos, patieros, patrones de corte y alimentadores.

 

Liderazgo gremial en cosecha de segundo semestre pese a Covid-19

Consciente de lo que significa recoger la cosecha más grande del año en pleno pico de pandemia, y con base en el protocolo de bioseguridad que la Federación desarrolló, la institucionalidad cafetera lidera la puesta en marcha del Plan Cosecha Covid-19, II semestre de 2020, para garantizar la recolección segura del café, privilegiando el cuidado de la salud de los productores, sus familias, los trabajadores y toda la comunidad. Este Plan Cosecha, que constituye una bitácora para los comités departamentales, contempla acciones puntuales que involucran a todos los actores de la comunidad, incluidos los caficultores como actores principales, los gobernadores, alcaldes, fuerza pública, autoridades sanitarias y sociedad civil.

Dentro del Plan y en el caso de la cosecha asistida, por ejemplo, la FNC promueve entre los productores la práctica de retención de pases (dejar los granos de café hasta 35 días en el árbol para concentrar la recolección y mejorar la oferta de frutos cosechables), así como el uso de lonas y de la derribadora DSC-18 como herramientas que ayudan a optimizar la mano de obra en la recolección.

Como otro punto del Plan, para suplir buena parte de la mano de obra se promovió la creación de bolsas locales de empleo, estrategia en la cual personas cesantes de otros sectores se vinculan como recolectores, lo que evita el traslado masivo de personal y a la vez se activan económicamente las regiones. En caso de que se requiera la movilización de recolectores de un departamento a otro, este traslado contará con el debido acompañamiento de las autoridades, quienes asegurarán el cumplimiento estricto del protocolo para tal fin, punto también contemplado en el Plan.

El buen relacionamiento de la institucionalidad cafetera con las autoridades nacionales, departamentales y municipales (incluidas las de salud en los tres órdenes, gobernadores, alcaldes, corregidores y autoridades indígenas) permite un trabajo articulado para cortar la cadena de contagio de covid-19, tanto para las familias caficultoras como para los recolectores. Sin duda un apoyo fundamental para la ejecución del Plan Cosecha es la fuerza pública: el decidido acompañamiento tanto de la Policía como del Ejército Nacional es garantía del orden público y la seguridad en las zonas productoras, tanto para movilizar la mano de obra, el café y valores, así como la presencia en fincas y patrullajes.

 

“Estamos frente a un reto que solo es posible gracias a la unión y compromiso de un gremio que, durante 93 años de existencia, ha sabido superar las más grandes dificultades y cuyo sector sigue siendo el soporte social y económico en Colombia”, agregó el Gerente General de la FNC.

 

En su análisis de la situación de Centroamérica que reporta una caída adicional en la oferta de café por líos con la recolección de su cosecha, Vélez Vallejo indicó que el tema es complejo por la cosecha de Brasil que es histórica, más de 70 millones de sacos, una situación que inclusive puede golpear la calidad. Para Colombia ese espacio se abre aún más porque hay consumidores muy selectos que quieren seguir por la senda de la calidad y el producto diferenciado, una oportunidad adicional para seguir liderando el mercado de los cafés suaves.

 

“Hoy vemos que cada vez los cafés finos, los diferenciados son en precio el resultado de una industria que está viendo que los cafés de gama alta están menos disponibles por lo que están dispuestos a pagar las primas, aclarando que la prima tradicional por libra de café tradicional era de cuatro centavos de dólar en la bolsa y hoy son al laza entre 55 y 70 centavos, una coyuntura histórica que invita a la reflexión sobre en dónde está el consumo de cafés especiales”, comentó el señor Vélez Vallejo.

 

Hay una oportunidad para reordenar el campo

 

 

Frente a los problemas que acusan la agricultura y la caficultura como sector líder de la ruralidad en temas puntuales de rentabilidad y sostenibilidad, el Gerente General indicó que precisamente la pandemia es una oportunidad para reordenar el agro y poder sumar en el PIB general con un campo más competitivo y con menos impacto en los costos de producción.

 

“El Covid-19 dejó muy al descubierto que hay que subirle el perfil al sector agropecuario, yo estoy seguro que los colombianos y el mundo como un todo tienen que darle a la agricultura el valor que merece y ponerle en un sitio muy alto. El agro debe tener un papel más relevante y quizás por ello más personas de las ciudades se quieren ir a vivir al campo, es decir una migración al revés”, declaró Vélez.

 

Señaló que hoy el país tiene la oportunidad de “pellizcarse” y darle rienda suelta a una verdadera y sólida política de producción de alimentos dejando atrás frases o sentimientos de cajón como que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, tiene a Colombia como paradigma de despensa y gran productor dejando todo en esa reiterativa palabra de potenciales.

Para la Federación Nacional de Cafeteros, el gobierno está haciendo la tarea y eso quedó reflejado con el anuncio de 1.5 billones de pesos para vías terciarias, ello sin contar con todo lo que se viene haciendo desde el ministerio de Agricultura con programas vitales como Agricultura por Contrato y otros trabajos que muestran oficio así como compromiso. El gremio demandó con prisa un campo legal para el campo para poder abordar temas como formalización laboral, infraestructura, vías terciarias y conectividad.

 

“Sin duda alguna hay que darle al campo las condiciones para que tenga su propia dinámica y desarrollo, pero la obligación no es exclusiva del estado sino de todo un país y de esa forma llevar la ruralidad hacia un nivel distinto del que se encuentra hoy”, aseveró.

 

En opinión del dirigente gremial están de por medio la seguridad alimentaria, la producción de alimentos de calidad y principalmente la nutrición. En ese orden de ideas la Federación tienen tres propuestas que apuntan a que el caficultor siembre sus alimentos en sus predios en procura de más y mejor abastecimiento para su dieta pues no tiene sentido que teniendo tierra deba adquirir productos del campo en las tiendas.

Hoy el gremio cafetero ya tiene en funcionamiento un plan de seguridad alimentaria y nutrición con el cual se busca tener niños y productores mejor alimentados, pero igual unas tierras altamente productivas para la familia cafetera y campesina en general.

Otra iniciativa es producir excedentes alimentarios con siembras que fueron perdiendo terreno en Colombia como trigo y maíz. Reveló que actualmente hay proyecto de siembra maíz y frijol enriquecido en zonas de soca, un proyecto del que se hablará con el ministro de Agricultura.

De igual forma existe la ilusión, empero ya se dan pasos, para que las zonas cafeteras logren afianzarse como productoras de alimentos de calidad con oferta excedentaria para el consumo interno y para exportar. Insistió en que Colombia necesita garantizar su abastecimiento y ser así autosuficiente en materia de alimentos la cual dijo es y debe ser una consigna nacional.

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