Domingo, 25 Octubre 2020 00:18

Café del Cauca, un privilegio que brota entre cielos claros y cordilleras

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Los caficultores de esta región del país saben que el compromiso es por taza, algunos consideran que el café especial es la nueva era cafetera y solo podrá tenerlo quien valore un trabajo diferenciando.

Volar por los aires caucanos tiene su encanto ya que bajo las nubes blancas que parecen algodones gigantes hay todo un encadenamiento de serranías, croché que con calma e inventiva hizo Dios. Esta es una tierra bella, recia y trabajadora. El departamento del Cauca es territorio sacro, en donde son comunes las convergencias, allí son característicos los encuentros de razas y culturas. Es fácil ver indígenas guambiamos y paéces, pero igual afrodescendientes y gente blanca con todo el vestigio de la colonia y la dinámica republicana.

Desde alturas incalculables y llenas de vértigo empieza a notarse la topografía desafiante del histórico departamento, poco a poco se ven las estribaciones y entre ellas van saliendo los volcanes, así como las prominencias más emblemáticas, verbigracia, el Puracé, gran centinela de Popayán y otras poblaciones aledañas.

Al avanzar hacia la pista para el descenso llega a la mente el Macizo colombiano, imponente nudo de montañas que le dan vida a las cordilleras central y occidental, pero también a dos tremendos afluentes vitales para el desarrollo en Colombia, los ríos Magdalena y Cauca. Esta región goza de buenas fuentes hídricas, haciendo que su agricultura sea abundante y su prospectiva una de las mejores. Todo es hechizo en esta comarca porque impactan los fértiles valles del río Patía, un recorrido que termina en el mar Pacífico. No es nada mínimo estar entre los bendecidos altozanos del Cauca y en su ciudad referente Popayán, la gran dama de la Colonia y el corazón cultural de la Colombia vetusta. Esa urbe localizada en el siempre hermoso valle de Pubenza es un majestuoso centro histórico en donde las edificaciones blancas y sus calles empedradas guardan con celo los secretos de la nada fácil colonia, época de no muy gratos virreyes y encomenderos.

La caficultura caucana igual es añeja y tiene porque ser, toda vez que la región suman en el vecindario los departamentos también cafeteros de Nariño, Putumayo, Huila, Valle del Cauca y Tolima. La actividad cafetera del Cauca tiene la gran ventaja que cambia el paisaje de montaña por el candor del Pacífico, el enorme piélago.

En este departamento ubicado al suroccidente de Colombia, fundado un 13 de enero 1537, la misma fecha en la que se erige Popayán, afianzó una caficultura especial de características insuperables con sabores y aromas únicos. De igual manera sus cafeteros entendieron que como en todo, la innovación y la evolución resultan determinantes, razón por la cual entró un auge afortunado de cafés especiales de muy elevada diferenciación.

Gerardo Montenegro Paz

El Director Ejecutivo del Comité de Cafeteros del Cauca, Gerardo Montenegro Paz, le dijo a Diariolaeconomia.com, que el departamento se ha preocupado por mantener una caficultura joven, productiva y en el marco de los cafés especiales, todo fruto de un trabajo coordinado desde las inversiones públicas y privadas, es decir que la región tuvo la oportunidad de potenciar un sector prospectivo toda vez que las alcaldías de los 33 municipios productores apuntaron al café en su Plan de Desarrollo. Igual suerte corrió el gremio cafetero con las tres últimas administraciones a nivel gobernación que desde ese despacho se la jugó a fondo por los cafeteros.

Hay que reconocer, agregó Montenegro Paz, que también llegaron inversiones del Sistema General de Regalías, una situación bastante privilegiada que de alguna manera y con la actualidad en bolsa, les imprime a los caficultores, tranquilidad y esperanza. Cauca es el cuarto departamento con siembras de café en Colombia con una producción de 1.5 millones de sacos.

De la cosecha actual cruzada por pandemia, el sector resultó ser un importante aporte económico para los 33 municipios cafeteros. Según el dirigente, a pesar de la coyuntura sanitaria, fue posible sintonizar con la Gobernación del Cauca y con los alcaldes un trabajo seguro que tuvo como objetivo principal la salud y la vida de los caficultores, recolectores, transportadores y comercializadores del grano. Los caucanos están cosechando su café y por eso van en la última fase de recolección muy concentrados en Inzá y Páez que tienen la cosecha principal en esta época, pero que una vez culminados los trabajos de cogida de grano el departamento pondrá 1.5 millones de sacos que pueden valer 900.000 millones de pesos, posicionando la caficultura del territorio como una actividad económica muy transcendental a manera de instrumento vital para construir tejido social sólido ya que en esta labor participan comunidades indígenas, afro-descendientes, campesinos y empresarios.

 

“En este Cauca biodiverso hay un factor de unión llamado café y eso para nosotros es muy importante”, declaró el señor Montenegro Paz.

 

Los precios son motivadores

Los altos precios del café son recibidos en el Cauca como una bendición y una fortuna porque superan de lejos las cotizaciones de años anteriores puesto que una carga por encima de un millón de pesos es un buen negocio.

Una ventaja adicional es que el departamento logró diversificar el portafolio de los cafés, es decir que de las 90.000 familias, cerca de 35.000 están en proyectos de cafés especiales y eso, apuntó, lleva a que los precios sean aún superiores porque tienen sellos especiales, de caficultura orgánica, mercado justo, Rainforest Alliance o porque pertenecen a unas cadenas de valor de cafés especiales en donde se reconoce la calidad, pero igual está todo el tema ambiental alrededor de las fincas tal y como pasa con el proyecto Nespresso con su programa Triple A que favorece en el Cauca a 9.000 familias que reciben precio adicional, acompañamiento técnico y una inversión muy grande en temas fundamentales como la potabilización del agua.

A la par con los buenos precios en la bolsa de Nueva York ha habido una excelente y competitiva tasa de cambio que ayudó enormemente, sumando además que la prima de reconocimiento por calidad está en los mejores momentos, unos planetas alineados que de seguir así en precios resultan muy motivadores para continuar avanzando en la caficultura caucana.

Un punto para considerar es que el mundo llenó sus inventarios con café robusta, siendo Colombia el único proveedor de cafés suaves, indispensables para las buenas mezclas, un indicador que eventualmente justifica precios y altas primas. La lectura del mercado puede encaminarse a seguir incentivando la oferta de arábicas, pero junto a ese comercio debe ir el de cafés diferenciados para salir de manera contundente de los granos corrientes y abrir así la puerta de las oportunidades porque en cafés especiales Colombia tomó una ventaja considerable y allí está el valor añadido del Cauca que día a día trabaja para fomentar una cultura y una taza excepcional.

Algunos conocedores han sugerido darle vida a un gremio internacional de cafés suaves, pero lo único cierto es que la diplomacia cafetera de Colombia no se ha quedado quieta y desde la Gerencia general de la Federación de Cafeteros siguen los oficios para reunirse con los productores del mundo y los de café suave, lo cual marca una diferencia porque al final del día los grandes tostadores empiezan a ver que es justo reconocer mejores precios, pero igual los productores siguen conscientes que no se puede bajar la calidad, caso opuesto, hay que optimizar el café ofrecido para que los consumidores disfruten de una espectacular caficultura.

Es bueno decir que el Cauca lleva ocho años sin parar impulsando misiones comerciales muy importantes, pero este año por asuntos de Covid-19, el viaje se hizo de manera virtual a donde asistieron 33 compradores de diferentes países que ofertaron grano por tres veces más de los precios comunes. Lo bueno del café caucano y que la gente del planeta lo conozca es que conlleva a otro componente determinante porque la gente habla de la región, de un territorio que genera historias alrededor del Cauca sumamente positivas, haciendo del café un distinguido embajador agrícola, labor en imagen que reconocen los gobernantes.

Finalmente, el vocero cafetero señaló que tras la difícil situación de los combustibles fósiles que están llegando a su final por todo el tema ambiental, quedó claro que las economías extractivas nunca fueron una solución para el crecimiento, para el empleo y para la equidad. Enfatizó que la agricultura demostró que fue, es y seguirá siendo la mejor inversión porque el propósito pasa por alimentación y salvar vidas.

“Al inicio de la pandemia empezamos a escuchar sobre los héroes cuando se hacía justa referencia al cuerpo médico que le puso el pecho a la brisa, luego fueron reconocidos otros héroes, los que a punta de trabajo y compromiso produjeron los alimentos que el país demandó. El asunto no es tener laureles porque el agro debe pasar del agradecimiento social a una acción expresada en una política pública muy fuerte que incentive a los jóvenes de la ruralidad a quedarse o volver al campo a producir alimentos para el país, pero igual para exportar, aprovechando la variedad de climas y la calidad de los suelos. Fácilmente podemos alimentar al mundo, pero para eso el ejecutivo debe dar el paso y ratificar que producir comida será demasiado rentable”, concluyó el Director Ejecutivo del Comité de Cafeteros del Cauca, Gerardo Montenegro Paz.

 

Sobra decir que los colombianos tenemos que pedir café colombiano, aprender de las calidades y comprar producto nacional, pues después de largas jornadas nada más merecido que saborear nuestro café, el mejor del mundo. Si le hacemos el gasto a nuestros caficultores y a nuestros productores agrícolas hacemos justicia y honramos un trabajo de gentes sacrificadas y abnegadas que a diario se la juegan por construir un mejor país.

 

Caficauca: especiales y volumen la ecuación perfecta

La Cooperativa de Caficultores del Cauca, Caficauca, desarrolla desde el sector solidario la recolección, selección, procesamiento, control de calidad y comercialización de café. A la fecha la entidad suma más de 2.700 asociados en 24 municipios del departamento, pero igual cuenta con 36 agencias de compra y siete almacenes Agrocaficauca.

Hay que decir que el esquema de comercialización se hace con pleno sentido social porque se trata de llevar beneficio a las familias cafeteras de la región, las mismas que han contribuido con el desarrollo y el crecimiento del país porque la huella del café no es fácil de borrar y caso opuesto cada vez son mayores los aportes de la actividad cafetera para una mejor Colombia.

Caficauca realiza todos y cada uno de sus procesos siguiendo una estricta hoja de ruta enmarcada en los parámetros del Sistema de Aseguramiento de Calidad que contiene un manual de política y aseguramiento de cualidad.

Yaneth Lorena Peña Calderón

La Directora de Programas Especiales y Desarrollo Social de Caficauca, Yaneth Lorena Peña Calderón, dijo en este medio que la caficultura del Cauca está conformada por pequeños productores quienes siembran en promedio en una hectárea, un aspecto que facilita el manejo de calidad en finca de manera importante. Este departamento tiene 90.000 productores y 93.000 hectáreas cultivadas con el mejor bebestible.

Sobre el café especial, la muy amable directiva expuso que hay un auge sugestivo por la siembra y producción de granos con valor añadido pues la idea es a futuro recibir los mejores y más exigentes compradores del mundo, adquiriendo los más excelsos cafés del planeta. En ese sentido Peña Calderón indicó que la apuesta cafetera debe ser hacia los granos diferenciados o especiales. Sostuvo que la cooperativa, particularmente, muy a pesar de la pandemia, inició su programa de micro lotes de cafés diferenciados con el objetivo de poder identificar los productores que están desarrollando temas de calidad desde su predio, conseguir compradores, buscar una mejor venta del producto y retribuir al cafetero con un sobreprecio que en Popayán es llamado reliquidación.

En la cooperativa venimos impulsando los cafés, no solo con tazas diferenciadas sino con historias del mismo perfil porque contamos con un programa de desarrollo rural sostenible e inclusivo con el cual el café es el protagonista para la sustitución de cultivos. Estas siembras cafeteras que tienen casos exitosos y experiencias gratas en la región como mujeres rurales, jóvenes indígenas, productores de cafés orgánicos y muchas narraciones afables adicionales, las estamos enlazando para mejorar la calidad y tener con esto un dúctil instrumento de mejoramiento en taza, advirtiendo que afortunadamente el Cauca tiene atributo en sus granos, una razón de peso para ser consistentes con esa calidad todos los años, una prenda de garantía para despachar cafés diferenciados”, explicó la Directora de Programas Especiales y Desarrollo Social de Caficauca.

 

La caficultura caucana tiene muy buenos clientes, estos vienen creciendo por la dinámica en la región y reconociendo un trabajo juicioso y comprometido no solo en taza de excelencia sino en toda una apuesta por tejido social. Este año fueron posibles unas exportaciones de café especial a Estados Unidos y Francia, aunque también llegaron compradores internacionales a través de la Federación Nacional de Cafeteros al igual que de Expocafé una venta muy puntual para el mercado norteamericano.

Hoy el caficultor está en otro cuento, sabe que el café es un activo y toda una identidad, pero entendió el mercado y entró de lleno en los granos con valor agregado, en la calidad y en la diferenciación. Uno de los trabajos en campo de la cooperativa es propender por el café de calidad en general porque está muy claro que, si bien los especiales son la alternativa de comercialización, que indudablemente resulta la mejor, lo cierto es que no todos los granos van a poder venderse bajo ese esquema.

La experta en temas cafeteros de Caficauca indicó que por lo anterior se adelantan oficios con los productores para identificar los lotes diferenciados, pero no bajando la guardia en productividad porque es necesario mantener un mercado que hoy se mueve por volúmenes, recalcando que no todo el grano es especial, pero sí observando desde el acompañamiento técnico qué tipo de lotes tienen potencial, con lo cual el caficultor trabaja mucho más aplicado y con la opción de vender micro-lotes de café al amparo de un programa de granos diferenciados.

El reto es grande, manifestó Peña Calderón, porque hay potencial en la caficultura del Cauca que fácilmente puede crecer en producción en vista que las cosechas están por debajo de la capacidad de los árboles y lo que estos pueden llegar a dar fisiológicamente. Hay un espacio importante por crecer, pero igual no hay puertas cerradas para los cafés especiales. Un tema de hoy es que vender volúmenes con los precios actuales que están por encima del millón de pesos deja un ejercicio económico para el caficultor bastante interesante.

La cooperativa sigue con aplomo identificando fincas, hablando con los productores para poder establecer con precisión hacia que trabajo ellos quieren ir y así poderlos direccionar, teniendo en cuenta que no es suficiente la capacidad de los secaderos lo cual no permite asegurar que van a realizar la misma labor con toda su cosecha. El tema es sencillo, hay que explorar y definir lotes con mayor potencial en especiales y subir de manera generosa la productividad, utilizando árboles mejorados y abonados que le permitan mejor ingreso como también sostenibilidad a los predios.

El café está en una nueva era, se trata de la mejor experiencia porque sin la necesidad de ser un versado en el tema parte de los menesteres consisten en diferenciar el bebestible colombiano sembrado por manos expertas frente a los cafés procesados que se venden comúnmente. El ejercicio no es estrictamente con granos de taza igual o superior a 86 puntos sino hacer la comparación con producto nacional que evidentemente marca la diferencia porque hay trabajo, beneficio y sello frente a unos cafés tostados y molidos que muchas veces vienen del exterior, sin que la calidad sea el común denominador.

 

“Sin temor a equivocarme un alto porcentaje de las personas que asisten a los talleres de diferenciación no vuelven a consumir cafés de marcas tradicionales puesto que empiezan a buscar sitios en donde les ofrezcan la calidad que pudieron tomar. Esta es otra línea en la que la cooperativa se está fortaleciendo, ofertar grano tostado y molido que le llegará al público desde cualquiera de los puntos de Caficauca para que tome una inmejorable bebida, cosechada en las montañas caucanas, una experiencia grata porque resultará mejor de lo que históricamente han consumido”, declaró Yaneth Lorena Peña Calderón.

 

El tema es adelantar una pedagogía grata para que los colombianos aprendan a tomar su café, el que le dio identidad a Colombia.

 

Los precios ayudan, pero hay que invertir

Con los buenos precios de hoy, acompañados de primas e incentivos, hay sonrisas en los caficultores porque las cotizaciones jalonan el sector con un precio interno de compra mucho más holgado y con rentabilidad.

Sobre el asunto, la Directora de Programas Especiales y Desarrollo Social de Caficauca, Yaneth Lorena Peña Calderón, insistió en que buenos precios son sinónimo de bienestar, empero comentó que desde el equipo de sostenibilidad de la cooperativa hay una tarea y es llevar más educación financiera a los pequeños productores porque estimó que de nada sirven los precios altos si no hay una reinversión adecuada en las fincas.

“Los buenos precios hacen sentir que la caficultura realmente vale la pena, pero es perentorio reinvertir para que el otro año volvamos a tener cosechas adecuadas y que la coyuntura no se quede solo en la oportunidad, dejando pasar una opción única de mejorar, innovar y optimizar procesos”, apuntó.

 

El café de Yessenia, todo un lujo

Yessenia Cherrez Romero

Muy temprano abordamos a una mujer cafetera valiosa y llena de propósitos, hablamos muy gratamente con Yessenia Cherrez Romero, una mujer que encontró en la caficultura no solo una pasión sino una fuente de ingreso y de compromiso. Con una tez trigueña y cabello negro, sedoso, azabache y brillante la gentil cafetera interrumpió por unos minutos sus labores en Popayán para atender a Diariolaeconomia.com.

En principio dijo que resulta más que placentero ver salir el sol en las mañanas y mirar al frente para encontrarse con un mar de montañas verdes y azules que en ocasiones juegan con el cielo despejado o con unas nubes espesas que viajan por encima de su finca “El Mirador” desde donde se aprecia a plenitud el paisaje cultural cafetero.

Yessenia tiene variedad Castillo en sus predios y logró matricularse en un proyecto conocido como Autonomía y Empoderamiento de la Mujer Rural del Sur del Cauca financiado con recursos de la Unión Europea, implementado por Mercy Corps y su socio Caficauca.

Explicó que el plan, trazado a dos años, cuesta 2.400 millones de pesos, dineros que permitirán trabajar en un proceso de fortalecimiento, autonomía y empoderamiento, ayudando a fomentar ingresos económicos a 700 mujeres por medio del acceso a activos productivos y al mejoramiento de la producción, la calidad y la comercialización de sus productos agrícolas.

El programa tiene amplia cobertura departamental y es así como llega a los municipios de Almaguer, Argelia, Bolívar, Florencia, La Sierra, La Vega, Mercaderes, Patía, Rosas, San Sebastián y Sucre.

Esta mujer entró al proyecto como caficultura, pero aprendió del manejo de café orgánico, buenas prácticas agrícolas, administración de las fincas, la caficultura como una empresa, todo lo correspondiente a la parte técnica, cultivos y ahora es la encargada de las exportaciones que hace Caficauca de café tostado.

Como trabaja para una empresa de Estados Unidos las compras de café especial y su producción tienen más rápida salida. Afirmó que con la cooperativa es muy tranquilo trabajar porque reconoce la labor cafetera y compra a buen precio el café pergamino que sale para los diferentes puertos del mundo.

En su opinión este aprendizaje hizo que el café fuera un simple cultivo para profesionalizar aspectos de la caficultura y sobre la base del conocimiento vender mejor y trabajar en producciones más altas defendiendo la calidad y la sostenibilidad. Hoy la siempre dispuesta mujer del café conoce todos los ciclos del producto, desde el sector primario hasta su exportación.

El café que produce el mirador tiene características muy singulares porque tiene unas notas que le dan sabor a panela, a cítricos y todo el toque mágico que obsequia una buena tierra. El café de esta finca tiene un destino de lujo y es Nespresso, una empresa procesadora que le apuesta al comercio justo más cuando hay cuidado del medio ambiente y de las fuentes de agua.

Esta firma compra cafés especiales y los remunera muy bien, pero privilegia los granos de la zona Macizo, dejando claro que el municipio de Rosas en el Cauca es la puerta del gran Macizo Colombiano. El café que brota de esta zona tiene desde luego mayor pedido y goza de óptimos pagos porque se trata de un café con muchos atributos que recibe lo mejor de los fértiles suelos, entre todo, un sabor exclusivo y muy característico.

Los precios por arriba del millón de pesos más las primas son por estos días la mejor noticia para los caficultores que debieron producir y vender a pérdida. Consideró que los caficultores, si bien deben ofrecer cantidad para el mercado externo, igual no deben abandonar la línea de cafés especiales porque la venta de estos brinda mayores beneficios.

 

“Hay que salir de la rutina de sacar un café estándar de mala calidad. Hoy tenemos caficultores de Rosas que están participando en diversos concursos nacionales e internacionales. Un café especial no depende de la bolsa de Nueva York ni de intermediarios, si es bueno los compradores lo buscan y lo pagan a muy buen precio muchas veces la cantidad daña el mercado”, aseveró la señora Yessenia Cherrez Romero.

 

La invaluable cafetera nació en Ecuador y hace ocho años fue adoptada amorosamente por la caficultura colombiana. Nunca había sembrado un árbol de café, pero la necesidad de ingreso y de trabajo la llevó a incursionar en una actividad que atrapa y enamora. Arrancó en 2015 y desde entonces no deja para nada sus consentidos cafetos.

Actualmente vive en un núcleo familiar en compañía de sus hijas, un escenario que le permite seguir aferrada al café y por momentos perdida en la inmensidad de las cordilleras, un ejercicio ideal para oxigenar el alma.

Un lunar en la caficultura puede ser el costo de los insumos, pero para Yessenia Caficauca logró afianzarse como un paliativo porque es una cooperativa que respalda y hace posible la caficultura, una labor que no debe sufrirse cuando hay mecanismos de financiación y apoyo porque pone mejores precios, sin olvidar que por tiempos hay compensaciones en abonos y en todo lo que redunde en una muy buena actividad cafetera.

 

Al salir de la Ciudad Blanca o la también “Jerusalén de América” queda el nostálgico hado del ayer, de una historia luenga y casi estática en el tiempo. Estar en Asunción de Popayán es una experiencia prodigiosa, pero recorrer los municipios cafeteros del Cauca encanta. Del mismo modo hace pensar que la caficultura es de todos, que en ella cabe Colombia a plenitud y que la identidad cafetera abruma. Dejar las montañas de esa región produce no tristeza sino deseos por volver, por tomar café especial y por ver como prospera una actividad atávica que le puso aroma y sabor al país.

Será en otra ocasión el regreso a la célebre “Ciudad Universitaria”, a la “Ciudad Culta”, a la “señorial”, “fecunda”, “Gastronómica de Colombia”, o la “Ciudad Procera”, con el remoquete que tenga será mágico volver a tierra payanesa y empezar con entusiasmo a caminar por las verdes y retadoras rutas del café y ver la magnificencia de su majestad el cóndor, el gran soberano de los cielos andinos.

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