Domingo, 15 Noviembre 2020 00:08

Cosecha cafetera estaría por debajo de los 14 millones de sacos: Vélez

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Los precios han dado una mano importante y la recuperación en la calidad de vida de los productores es notoria. Brasil, Centroamérica y Vietnam, productores en líos.

El Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia Roberto Vélez Vallejo, le dijo a Diariolaeconomía.com, que la cosecha esperada para la vigencia de 2020 oscila entre los 13.5 y 13.8 millones de sacos, una cifra inferior a los 14 millones proyectados, pero dejando claro que la noticia no debe desalentar porque con los niveles de precio, la caficultura recuperó rentabilidad.

Según los cálculos del Gerente, los costos de producción podrían estar por debajo de los 850.000 pesos y con una carga por encima del millón de pesos, el café va dejando réditos con los que el productor se siente tranquilo porque ve que la venta de grano le compensa el esfuerzo que ha venido haciendo. Lo importante de esta dulce realidad es que se ha irrigado por los 603 municipios cafeteros mostrando hoy unas zonas de producción totalmente tranquilas desde el punto de vista económico.

 

“La demanda agregada del café es cuando toca al caficultor y éste va y compra un poco más de mercado, cuando manda arreglar algunas cosas que necesitaba, adquiere un nuevo electrodoméstico y todo eso dinamiza el comercio y las economías regionales, dándole mayor opción al sector real de municipios y departamentos”, declaró el señor Vélez Vallejo.

 

Indicó que este año hubo dos pandemias totalmente notorias desde las grandes ciudades lo cual no es un secreto. Una, expuso, es la del Covid-19 y dos, la pandemia económica que arrodilló al mundo, llevándolo a un ciclo económico hacia la baja, con grandes pérdidas, con desempleo y unos impactos sociales que desde hace muchos años no se habían visto.

En opinión del Gerente, las ciudades fueron duramente impactadas por la segunda pandemia, fenómeno que no afectó a las zonas cafeteras gracias a los niveles de precios y de producción. Hoy las regiones del café, aseveró, solamente afrontan la realidad de la pandemia que la vienen enfrentando los productores de forma tranquila y bajo unos protocolos de bioseguridad muy estrictos en monitoreo de cultivos y cosechas.

 

El café hoy es alegría

El Gerente de la Federación de Cafeteros indicó que la felicidad tiene que estar con los productores toda vez que el precio interno del café desde diciembre de 2019 sobrepasó la barrera del millón de pesos, manteniéndose afortunadamente en esos niveles lo cual sustenta un titular que dice “los cafeteros están recolectando la cosecha del millón de pesos”.

Según el directivo, en la caficultura como en el grueso de la agricultura, el productor lo que necesita es un buen ingreso para poder desatrasarse de deudas, hacer los cambios que demande la finca, para mejorar su calidad de vida, que le permita prepararse para lo que venga en adelante.

 

“Eso ha pasado este año, el cafetero colombiano ha logrado, gracias a esos precios, apuntarle a un mejor nivel de producción y de mejoras en sus predios, muchos han saldado compromisos financieros y reinvertido en su negocio, todo gracias a la rentabilidad”, sostuvo Vélez Vallejo.

 

Otro factor importante en la caficultura es que a los labriegos les regresó la felicidad y la tranquilidad porque lograron quitarse de encima el afán de las deudas, además que con un ingreso extra en sus bolsillos, pudieron darse algunos gustos, algo que no pudieron hacer por largo rato cuando los precios bajaron.

No sobra decir que las mejores cotizaciones, las primas adicionales y todos los beneficios hicieron que las fincas tuvieran una importante inversión sobretodo en abono y en otros insumos que le permitirá al productor tener sus cafetales en buen estado para la próxima cosecha. Subrayó que por este factor de ingreso, la gente cafetera está muy tranquila.

 

Los buenos precios pueden durar

En materia de precios, es muy difícil hacer pronósticos acertados y en ese punto el Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia es muy centrado. De todas maneras ante la situación de Centroamérica en donde las cosechas registraron caídas estrepitosas y en un escenario de excedentes de cafés tipo robusta en el mundo, los tiempos venideros pueden ser gratificantes para los granos arábicas.

Dijo que es complicado mirar hacia adelante porque está faltando una variable clave y es saber qué está pasando con el consumo de café puesto que hay muchas teorías, estudios e hipótesis, pero no una certidumbre total sobre el tema.

En materia de producción, señaló, hay varias cosas que se saben con miras al periodo 2020-2021, como por ejemplo que Brasil acaba de recolectar la cosecha más grande de su historia la cual ya está embarcando y poniendo con su oferta suficiente café en el mercado de tal forma que los precios en la bolsa siguen prendidos en niveles de un dólar y 1,10 dólares.

 

2021, un año para tener en cuenta por la cosecha de Brasil

En las cuentas de la FNC, el próximo año es para tenerlo bajo una juiciosa observación porque viene el ciclo de cosecha baja en Brasil, asumiendo la variación que trae implícita el ciclo bienal del café y los efectos al parecer serán más grandes de lo comúnmente visto debido a que una vez los árboles producen esos volúmenes tan grandes, quedan golpeados y cansados, situación a la que hay que sumarle que ha habido un periodo seco muy largo en Brasil, más de lo normal y por eso algunos analistas hablan de un verano intenso muy parecido al de 1985, es decir, la sequía más grande de los últimos 35 años, un fenómeno que al integrarse al otro factor, puede indicar que la cosecha cafetera de Brasil prevista para 2021 no será grande, no sumará los 70 millones de sacos sino 60 millones como lo viene diciendo gente cercana al sector cafetero en ese país, proyección que de darse representaría diez millones de sacos menos.

Los analistas ya anticipan grandes pérdidas en Brasil porque el nivel de lluvias en estados como Minas Gerais, gran productor, muestra climas extremadamente secos y bajos niveles en la pluviometría. Los árboles, aseguran desde Brasil, están muy cerca de experimentar el estrés máximo que pueden aguantar las plantas. En ese orden de ideas los árboles renovados no tendrán el mismo rendimiento.

Algunos alertan e invitan a poner toda la atención en regiones como Minas Gerais, Espíritu Santo, Sao Paulo y Paraná, en donde podrían presentarse heladas, un panorama climático que tiene a los caficultores de Brasil muy preocupados.

De otro lado, expresó Vélez Vallejo, están los países centroamericanos a los que acaba de golpear la tormenta Eta que ya venían de capa caída porque los precios no han sido compensados por tasa de cambio, habida cuenta que precios a razón de 1,10 dólares no han sido remunerativos, un caso similar al de África.

Como si fuera poco, Vietnam ha sufrido por las imparables lluvias, las más fuertes en los últimos 25 años porque un par de los tifones grandes de Asia que normalmente pasan por Filipinas y Taiwán, esta vez se inclinaron más hacia el sur muy cerca a Vietnam que ha tenido lluvias torrenciales, un factor que ingresa al país del sudeste asiático a la bolsa de productores cafeteros en dificultad.

Retomando el consumo en donde hay un interrogante grande, hay teorías que apuntan a una caída del uno por ciento, es decir 1,6 millones de sacos que no es un número muy relevante.

La pregunta, formuló el Gerente, es ¿qué está pasando con los cafés suaves y con los granos de alta calidad?

En ese punto, indicó, hay que analizar los cafés de altísima calidad, es decir los especiales, diferenciados y de alto precio que hacen parte de un nicho que generalmente hace su comercialización en unas tiendas especializadas, con gente muy metida en un negocio distinto, pero muy golpeado de cuenta del Coronavirus. Por el otro lado ya se escucha que el consumidor que se quedó en casa ha venido exigiendo y siendo mucho más demandante de café de alta calidad lo cual puede hacer prever un repunte que no encuentra respuesta por el lado de la oferta porque Centroamérica, como se hizo precisión, tendrá una oferta cafetera aún menor a la de 2020, una coyuntura que le puede dar a Colombia fortaleza con el llamado diferencial del café colombiano.

 

“Llevábamos muchísimo tiempo sin ver un diferencial de café colombiano de 50 centavos sostenido por ocho meses y algo más. Aquí hay unos elementos que deben ser examinados y observados con todo cuidado, pero que empiezan a dar la sensación de que el 2021 no tiene porqué ser diferente al 2020 en materia de precios”, comentó Vélez Vallejo.

 

Cafeteros del mundo deben estar muy unidos

Frente a los comentarios que surgen de Centroamérica en donde es reconocido el liderazgo de Colombia de cara a generar articulación entre los cafeteros del mundo y en donde es exaltada la gestión al amparo de unas reglas comunes y muy familiares por la caficultura, el Gerente General de la Federación de Cafeteros dijo que el tema no es ajeno a los trabajos pendientes porque justo un tema en la mesa fue el Foro Mundial de Países productores. El primero lo hizo Colombia, luego vino Brasil y el próximo estaba programado para Ruanda en junio de 2021, pero lo más prudente, como se estuvo discutiendo, es pasarlo para noviembre o en su defecto para 2022 cuando todos los participantes puedan estar satisfechos.

El muy amable dirigente cafetero afirmó que cuando se planteó el primer foro de países productores, la idea era mirar la crisis de precios que fue una situación impresionante porque los valores de venta no cubrían los costos de producción y allí fue fácil encontrar un aglutinador entre todos los países productores que encontraron el escenario en dónde podían ir a quejarse, pero siendo un instrumento muy útil.

En su análisis encontró que ahora con el comportamiento de las monedas y con todo lo que viene sucediendo en materia económica, hay en Brasil, Colombia y en otros países una caficultura rentable, pero la situación es bien distinta en otras naciones en donde lamentablemente la utilidad es mínima o inexistente puesto que el indicador de tasa de cambio es liviano y no impulsa las ganancias en la dura labor cafetera. Añadió que el elemento precio empieza, no necesariamente, a ser un denominador común entre todos los países. Sin embargo, dijo, hay un elemento que se va a empezar a entender y es un trabajo conjunto entre países productores e industria, que se tienen que unir porque lo que no puede pasar es que se desplome el consumo mundial del bebestible.

“Nosotros no podemos influenciar ni predecir qué pasará con el consumo en Estados Unidos o en Japón, pero si podemos hacer labor para mejorar los indicadores de demanda en Colombia, si podemos trabajar en El Salvador, si podemos hacer algo más en India, Indonesia, Uganda o en Vietnam para mejorar el consumo interno de los países productores acompañados de la industria porque nosotros hemos dicho desde el principio que queremos corresponsabilidad y un trabajo articulado con toda la cadena de café. Este puede ser un momento en donde se le puede decir a los tostadores del mundo que caminen con nosotros y nos acompañen, nos ayuden, aconsejen y compartan con los caficultores experiencia para hacer del consumo en los países productores algo más relevante”, precisó Roberto Vélez Vallejo.

 

Consideró que lo ideal es que entre todos los actores de la cadena se pueda hacer un esfuerzo para fomentar un aumento en la demanda y de esa manera vaya manteniendo los niveles de precios en algo que sea rentable para todos, no para decir que los caficultores abandonarán su prédica sobre la sostenibilidad económica puesto que la idea es seguir con esa misma arenga.

El propósito, especificó, es hacer un trabajo que puede realizarse a partir de hoy y hasta el próximo Foro de Países Productores en donde la industria acompañe al cafetero y los productores igual se comprometan para lograr los mejores resultados a nivel nacional y mundial.

Un hecho palpable es que en Colombia se ha despertado el interés por el buen café y la experiencia de tomar una bebida con características muy definidas. La gente no quiere un café cualquiera y por eso ya pregunta por orígenes, grano especial y calidades.

Los cálculos de producción en café, dijo Vélez, se hacen de una manera seria en donde es importante la floración que permite proyectar el tamaño de la cosecha. Los dos estimados anuales son visualizados con base en algo que se conoce como conteo de pepas lo cual permite proyectar la recolección promedio. Ese ejercicio se hace inicialmente en enero cuando ya están formados los granos del primer semestre y en agosto cuando están en árbol los frutos del segundo semestre.

En café es fácil hablar de inventarios, exportaciones, pero en ningún momento se cuenta con el llamado control interno. La teoría del Gerente de la FNC está dividida en dos partes, la primera que hay mucha más gente tomando mejor café, incluidos los que en su casa adquieren marcas Premium con alta diferenciación. Hoy, puntualizó hay supermercados con productos de altísima calidad haciendo que los cafés tradicionales sean la minoría en una estantería de café.

Como segunda medida, razonó, hay que tener en cuenta que ante una devaluación del tamaño actual, las importaciones de café están en un número muy bajo porque el café foráneo se trepó enormemente con el mayor precio del dólar. Es por eso que para los industriales nacionales es más rentable comprar café colombiano, así esté caro, que traerlo de Perú, Ecuador, Honduras o cualquier otro país.

Así las cosas, la cifra que la Federación está dando de producción, no tiene en cuenta, de pronto, un mayor consumo en Colombia de café colombiano.

Finalmente la FNC estimó que el valor de la cosecha de Colombia estará por el orden de los 8.5 y nueve billones de pesos, una cifra que ratifica que a la caficultura se le nota el trabajo lo cual redunda en progreso.

 

“Esto no salió de la noche a la mañana ni por arte de birlibirloque, se trata de un trabajo serio, comprometido y constante para aumentar la productividad, que de hecho creció, para mantener los niveles de producción en catorce millones de sacos, que también se han sostenido y para lograr una caficultura de alta calidad como estrategia para seguir creciendo en el mercado internacional, una meta cumplida, es decir que poco a poco se empiezan a ver los resultados. Me siento muy orgulloso de estos últimos cinco años porque creo que el país cafetero que recibí comparado con el de hoy si es muy distinto”, concluyó el Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, Roberto Vélez Vallejo.

 

Esta es la síntesis de un trabajo aplomado, hecho en equipo y que inclusive tuvo el reconocimiento de un importante Senador de la República, quien dijo algo cierto, el actual Gerente General de la FNC les quitó la indignación a los caficultores colombianos.

Anteriormente la gente no creía en la Federación, dudaron de la institucionalidad porque hubo descontento y desazón, hoy por fortuna el chip cambió, el panorama mejoró y tranquilamente se puede hablar de la estupenda y siempre incólume fe del cafetero.

Este año con el eslogan, Unidad, transformación, futuro, el café es la esperanza de Colombia, se llevará a cabo de manera virtual el 88 Congreso Nacional de Cafeteros, encuentro mayor del gremio que se dará cita en la web como consecuencia de la pandemia de Covid-19.

El Congreso se cumplirá entre el primero y el cuatro de diciembre, un escenario ideal para que participen los caficultores que hacen su representación por los comités departamentales, abriendo espacios para principales y suplentes.

En sus sesiones la FNC presentará el informe de gestión y abordará la problemática sectorial para explorar soluciones y salidas. En ese encuentro virtual el Congreso propenderá por la eficacia en las instituciones y organizaciones vinculadas al café. Igualmente aprobará presupuestos y los mecanismos para que estos sean debidamente ejecutados.

La Federación Nacional de Cafeteros fue creada el 27 de junio de 1927 por iniciativa de caficultores y exportadores. Antes de su fundación en 1904 vio la luz la Sociedad de Productores de Café que buscaba regulación y un manejo diligente del mercado. Después el señor Epifanio Montoya Uribe, impulsa en Antioquia la Unión Cafetera Colombiana que buscaba preservar los intereses de los cafeteros. Gracias a sus buenas relaciones con los transformadores, la institución logró crecer.

Un 25 de agosto de 1920 la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, citó en Bogotá al primer Congreso Nacional de productores de Café. El evento sirvió de pretexto para fijar las bases de una organización poderosa y prometedora. Justo en ese evento se pone la primera piedra para hacer posible la Federación Nacional de Cafeteros. En el segundo Congreso adelantado en Medellín en 1927 fue posible cristalizar un sueño cafetero, se le dio rienda suelta a una sólida institucionalidad que terminó siendo emblema y la identidad de toda Colombia.

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