Sábado, 13 Marzo 2021 01:51

Huila, en la hora del café

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Los analistas hablan de un buen momento en donde brilla la rentabilidad, la misma que permitirá sacar adelante proyectos como el de la Universidad del Café, idea gestada en el comité huilense. Alarma por exceso de lluvias.

Al sur de Colombia hay un departamento cargado de historia, paisaje, ríos, turismo y gente buena, con inteligencia, laboriosidad y audacia, cargada genéticamente desde tiempos lejanos. El Huila fundado como provincia en 1610 y con credenciales en 1905 que lo elevó a la categoría de departamento, es dueño de una riqueza incalculable, en principio de unos suelos en donde prosperan la agricultura y la ganadería, pero igual impulsan el desarrollo otras bondades minerales y energéticas, así como culturales. En esa tierra que al parecer fue el ensayo del creador en su concepción del edén, crecen unas plantaciones de café con aromas y sabores que enamoran.

El Huila que fue cordillera y selva, mantiene el encanto mágico de los suelos y con él una caficultura que logró ponerse a la vanguardia en calidad y productividad, actualmente la tierra opita, tiene bien ganada la fama de producir los mejores cafés especiales del país, un sello que, con trabajo, compromiso y pundonor, traspasó fronteras, llevando la calidad en taza a muchos paladares en el mundo.

El Huila sigue pujante en avance y progreso, su importancia en la historia de Colombia es de gran valía, este departamento fue sede de la cultura San Agustín localizada por los arqueólogos entre los años 1000 aC y 1650 dC. Tan enorme resultó su aporte cultural que la UNESCO en 1995 la honró entregándole el decoro de Patrimonio Cultural de la Humanidad.

En tierra huilense, retomando la época precolombina, habitaron varias familias indígenas, entre ellas pijaos, andaquíes, yalcones, paeces y tamas. Es posible que la habilidad agrícola y el apego por las labores primarias hayan quedado en ese ADN que hoy tan eficazmente se observa en la caficultura.

La historia del Huila la han narrado desde parques arqueológicos, nevados, planicies cálidas, tierras de mastodontes y estribaciones de climas variados. Los orígenes están firmes en tierras sagradas que vigilan con celo cóndores y águilas. Hoy afortunadamente, la nueva historia huilense parte desde el cultivo del café, una siembra que afianzó identidad, pero que fue llevando desarrollo y opciones a los eficientes y valiosos labriegos de ese afable paraíso ubicado en la cordillera central. Allí, agotados y con sus manos ásperas y curtidas por el trabajo, suelen sentarse en una roca milenaria para deleitarse sobre el final de la tarde con el espectáculo natural que brindan el nevado del Huila, altura máxima del sistema andino, pero igual con la cuchilla de las Minas y el famoso filo Diostedé.

Jorge enrique Montenegro Polania

En Charla con Diariolaeconomia.com, el Director Ejecutivo del Comité Departamental de Caficultores del Huila, Jorge Enrique Montenegro Polanía, indicó, que si bien la caficultura departamental es pequeña, la caracteriza su eficiencia, igual la productividad y calidad. Anotó que, comparada con las otras plazas cafeteras, la opita es una zona que, pese a no tener alternativas o industrias en torno al grano, la región vive y transpira café, es decir que si algo le pasa a la caficultura huilense el impacto lo sentirá toda la comarca o jurisdicción, asunto que no experimenta el eje cafetero u otras regiones productoras en donde hay fábricas y comercio.

En medio de la pandemia, explicó, las medidas de confinamiento resultaron afortunadas porque le permitió al productor estar en la finca, identificar falencias, atender de manera directa asuntos familiares, pero igual con la cosecha y los buenos precios el sector disparó las compras de bienes y servicios, un factor que ayudó la economía departamental porque hubo todo tipo de adquisición, desde electrodomésticos y herramientas hasta tecnología.

 

“La caficultura dinamizó otros sectores, pero igual el sector invirtió porque si bien no se puede hablar de bonanza, sí de unos buenos precios, de excelente producción y lo más importante, espectacular calidad en el café. Al ver los resultados, perfectamente puede decirse que la cafetera, es una economía bien manejada y no cabe duda de que la pandemia ayudó y dejó grandes lecciones. No todo fue malo, pese a los fallecidos y a la contracción que produjo en el PIB”, indicó el señor Montenegro Polanía.

 

La llegada del Covid-19, el tener que enfrentarlo, las contingencias, entrada en operación de protocolos y el aprendizaje sobre el manejo de crisis como la sanitaria, en síntesis, vino un enorme problema que puso a todo el mundo a reflexionar y a mejorar todo aquello que venía haciéndose mal.

De todas maneras y en medio de las circunstancias apremiantes, el café sigue con precios aceptables, por encima del millón de pesos la carga de 125 kilos, un factor que mejora la remuneración del productor que aumentó la productividad e hizo su máximo esfuerzo por poner en el mercado un café de altísima calidad. Por todo esto, dijo Montenegro, el Huila y Colombia están en la hora del café, no hay duda.

El directivo confió en la sostenibilidad de los buenos valores por factores como la expectativa que genera la cosecha cafetera de Brasil que posiblemente, no será la esperada. De igual manera, expuso, sigue latente el tema con Centroamérica, región que perdió mucho espacio en el mercado de cafés suaves, terreno que ganó Colombia, país en el que la institucionalidad cafetera apostó por una caficultura joven y productiva. Caso opuesto al de los cafeteros centroamericanos, los colombianos no tienen problemas agudos con plagas como es el caso de la roya y la broca que, gracias a los avances del Centro Nacional de Investigaciones del Café, Cenicafé, y a la disciplina de los labriegos, pudo darles manejo a esos dos componentes de pérdida.

Colombia, afirmó Montenegro, sigue adelante en investigación, poniéndole freno a las plagas y permitiendo desarrollar una caficultura moderna que empieza a perfilarse como vanguardista en grandes descubrimientos científicos. A todo lo anterior, anotó, se suman las recomendaciones y el acompañamiento que se hace desde la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia con el servicio de extensión.

 

Bien en producción, pero susto por la intensidad del invierno

 

El experto sostuvo que los inventarios de café y así como los acopios de commodities no son tan amplios como el mundo imaginó, una razón de peso para pensar en que habrá un mercado con buenos precios, o por lo menos estables en la bolsa de Nueva York. Añadió que si bien para algunos el precio ideal está por el orden de 1.5 dólares, el ideal sería dos dólares por libra de café como lo viene afirmando el Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros, Roberto Vélez Vallejo.

En los últimos días, el grano ha estado por el orden de 1,3 y hasta 1,4 dólares, un precio alentador que dejó ver utilidad y un margen que impulsó el ahorro y la reinversión en las fincas. En alguna medida la sostenibilidad en el precio del dólar que ha tenido movimientos por encima de los 3.500 pesos, haciendo de la tasa de cambio una aliada vital para el café.

Esa conjugación entre buena productividad, calidad óptima y precios, recalcó el Director Ejecutivo del Comité de Cafeteros del Huila, está dándole una mano bien importante a la caficultura. Un asunto que hoy es problema es el exceso de lluvias porque son tan intensas que no permiten la luminosidad, un problema bien agudo ya que afecta la floración y sin ésta no habrá grano de café. El asunto de pluviometría, hoy, insistió, empieza a preocupar y a encender las alarmas.

Cabe anotar que, en 2020, el Huila tuvo una participación del 18,3 por ciento de la producción total del país, en esa misma cantidad fueron exportados alrededor de 2.3 millones de sacos de café huilense, departamento que reportó una producción superior a los 2.5 millones de sacos, un inmejorable momento porque los precios fueron muy buenos.

Según la Federación Cafetera, el precio del café promedio para Colombia fue de 1’048.000 pesos, sin embargo para el Huila, el precio registrado por las cooperativas cafeteras del departamento, el precio fue de 1´181.000 pesos la carga de café aproximadamente, una notificación muy buena porque al multiplicar esa suma por algo más de 2.5 millones de sacos, los cuales convertidos a cargas da como resultado 1.6 millones que igual multiplicadas por el valor promedio regional arroja la no desestimable suma de 1.8 billones de pesos, que entraron a sumar a los nueve billones que costó la cosecha del año pasado.

Los mejores precios igual se vieron reflejados en el pago de acreencias y en un mejoramiento de las fincas toda vez que hubo reinversión para garantizar procesos eficientes y un mejor trato al café que tiene como destino el mercado externo, pero igual el interno a donde el Huila envía con valor agregado unos granos de reconocida calidad, haciendo que con esa característica, los colombianos dejen marcas tradicionales que importan café para pasarse a la orilla del grano sembrado, cosechado, beneficiado, tostado y molido en Colombia, un grano muy de la casa que se compromete y genera compromiso.

El aumento en el precio interno de compra de café potenció la empresa cafetera, le permitió fertilizar y abonar, pero igual arreglar beneficiaderos y optimizar la vivienda. El momento del café, expresó Montenegro Polanía, llevó dinámica económica a los municipios productores que prosperaron gracias a las cosechas en medio de la nube negra que implicó la pandemia.

 

En asuntos sanitarios, el Huila no baja la guardia

 

Al llegar la pandemia, la caficultura del Huila de manera paralela con la del país, activó una serie de protocolos y medidas para ponerle talanquera a una enfermedad y evitar su diseminación. Vino el confinamiento, la adopción de prácticas del diario vivir como el uso de tapabocas, el lavado permanente de manos, aplicación de gel antiséptico o antibacterial y toda una serie de disposiciones para garantizar higiene, salud y vida.

En ese frente, dijo categóricamente Jorge Enrique Montenegro, el departamento y la caficultura no bajan la guardia pues las medidas se mantienen como si apenas estuviera iniciando la pandemia, algo que se está viendo en las zonas productoras de la Colombia cafetera.

 

“En el Huila siguen vigentes las medidas, ya estamos sentados con el Gobierno departamental, con las alcaldías municipales, con las instituciones y todos los componentes de la cadena del café para efectos de ese diagnóstico que tiene el departamento sobre como vendrá la producción, en tiempo, modo y lugar, y así poder determinar cuanta gente se va a necesitar y en qué tiempo será utilizada la mayor mano de obra. Todo se hizo a través de un pronóstico de cosecha que elaboró la Federación Nacional de Cafeteros. En este caso, el Huila del café, ya está entregando los datos a los entes gubernamentales con el propósito de informar, empero también buscando el diseño de un modelo conjunto que nos permita a los productores dar respuesta a las necesidades de personal y a las circunstancias de pandemia. El tema pasa por articularnos para recoger la cosecha responsablemente, salvaguardando la salud y la vida de las comunidades cafeteras”, precisó el Director Ejecutivo del Comité Departamental de Cafeteros del Huila.

 

Insumos desbordados en precio

Un problema que cargan en sus hombros los caficultores y la agricultura en general es el imparable incremento de los insumos que hace de las labores del campo casi un imposible. Lo más alarmante es que las materias primas que demanda el agro suben por coyuntura cambiaria o de mercado, pero jamás retroceden, tal y como operan los carteles de productos en donde el abuso es rey porque sencillamente no hay control, no hay revaluación y menos oferta y demanda, todo un caos.

Este tema que va en total desmedro de la agricultura, la caficultura y todo lo que proviene del sector primario, es un tema relevante porque tiene que ver directamente con la sostenibilidad del sector cafetero. En ese sentido la Federación y el Comité Departamental de Cafeteros del Huila, han generado comunicados que no solamente advierten sobre los riesgos para la ruralidad y los líos que esto acarrea inclusive para la canasta familiar, sino que invitan a que el Gobierno Nacional y por supuesto todo el andamiaje estatal pueda dar pronta respuesta a través de una dinámica que permita controlar y regular el costo de los fertilizantes.

 

Para ello, señaló Montenegro, el gremio cafetero por excelencia invitó a cerrar filas en torno a esas medidas de control y propender de manera translucida por la regulación de los precios, los mismos que hoy dentro de la canasta cafetera, castigan sin ningún tipo de consideración la rentabilidad de los productores. Un mecanismo podría ser el de subastas como lo manifestó el Gobierno Nacional a través del Ministerio de Agricultura y así poder negociar los insumos a precios accesibles y poderlos entregar al sector rural, en este caso a los cafeteros, para la fertilización, la nutrición y el abono de unos cultivos de buen rendimiento y alta productividad.

 

“Hemos hecho un llamado respetuoso y armonioso con el propósito de que se tomen medidas efectivas y acciones contundentes para generar un control de los insumos agropecuarios de manera importante y así garantizar sostenibilidad y rentabilidad en las labores del campo y para nuestro caso contar con una caficultura de largo aliento en todas las regiones productoras del país”, dijo Montenegro.

 

Según algunos productores, en estos momentos de globalización y libre comercio en donde Colombia hizo hasta lo imposible por matricularse en unos TLC en donde nada era claro, le piden al productor que sea productivo y competitivo, pero le importan unos insumos que acaban con esos conceptos de manera automática. Actualmente, los agricultores, los ganaderos y los mismos cafeteros solicitan que se le dé vida a una fórmula que contrarreste la competencia y permita seguir en el mercado y con perspectivas de crecimiento.

La situación no es sencilla porque el tema de los fertilizantes es internacional y muy seguramente habrá necesidad por parte de las casas productoras de químicos para el agro, atender mercados con enormes áreas cultivadas como es el caso de China, India, Brasil, Estados Unidos, Canadá y algunos países europeos. De todas maneras, la agricultura de los países emergentes pide mejor trato, toda la consideración y una prelación por tratarse de trabajo, futuro y seguridad alimentaria entre tantos ítems. Es por ello, recalcó el directivo, que se hace urgente el direccionamiento de una política en materias de costos de producción y desde luego de costos en todas las materias primas para producir en la ruralidad.

 

Huila, el liderazgo es inherente en el sector cafetero

 

Si algo le sobra al Huila es la calidad en su café, en su inmensa variedad de granos que con tonalidades y aromas conquistó mercados y avanzó en la comercialización de un café diferenciado y con sello propio. El departamento le mostró al planeta compromiso, innovación y todo un ADN cafetero que llevó la región a puestos de honor al recibir todo tipo de reconocimientos y respaldos.

El Comité de Cafeteros del Huila y la actual dirección ejecutiva tuvieron en cuenta cuatro aristas importantes para afianzar prestigio, producto y excelencia en su caficultura que tiene y debe tener buena producción y calidad en grano. En primer lugar y en lo concerniente en la parte económica, la base es producción y comercialización. Allí es importante anotar que el Comité en lo estrictamente puntual con las metas trazadas con la Federación, definió dentro del programa “Más agronomía, más productividad”, que redunda en mayor calidad y rentabilidad, estrategia que lleva a mantener unas sinergias muy fuertes en el tema del cultivo basado en unos indicadores de producción. Hay que recordar que este plan consiste en promover, mediante el Servicio de Extensión, las mejores prácticas agronómicas para cada lote o cultivo de café. La estrategia abarca ocho destrezas claves para lograr sistemas productivos resistentes y rentables. En principio sembrar variedades con resistencia durable a la roya del cafeto, utilizar colinos de café de origen conocido, sembrar o renovar los cultivos en las épocas correctas, establecer la densidad de siembra óptima, definir ciclos de renovación para mantener el cultivo joven, adecuar la luminosidad del cultivo a las condiciones de la zona, corregir la acidez del suelo ajustándola al cultivo de café y fertilizar adecuadamente los cafetales.

Todo lo anterior, estimó Montenegro, debe tener como resultado una mejor taza a menores costos, aspecto importante porque detrás de él está el componente de investigación de la Federación Nacional de Cafeteros. A la par con este tema, apuntó, está el de comercialización, nuevos nichos de mercado y sostenimiento del cliente en donde el caficultor a través de la infraestructura que se viene implementando en el departamento del Huila, pueda tener un grano con una producción de calidad, comprometida y muy de la vena y el apego huilense.

Un punto en la agenda con Gobernación, alcaldías y fuerzas vivas del departamento es precisamente el de la infraestructura productiva para poder cosechar los volúmenes y procesarlos de la mejor manera, con un beneficio adecuado para garantizar calidad.

Otro aspecto importante es poder generar alianzas con las diferentes instituciones del orden estatal y privado para efectos de que de manera mancomunada puedan hacer convergencia, no solo recursos económicos sino de capital humano, llevándole así respuesta a las necesidades de una caficultura de grueso calibre como la del Huila.

Como tercera instancia, una apuesta muy grande por parte del Comité del Huila, además de la calidad del café, está en el consumo del mismo, es por ello que se les ha pedido a los entes territoriales invertir en café de la comarca y de los grupos asociativos, llamado que se extendió a las empresas del sector privado. La idea es aumentar, aparte de las compras, los recursos por los despachos de ese café a nivel del departamento del Huila.

Finalmente, el Comité seguirá como cuarta opción, tratando de generar con los pocos recursos existentes, a través de convenios, el mejoramiento de las zonas cafeteras del departamento, igual se busca optimar la calidad de vida de las familias a través de una mayor cobertura en la educación que les permita a los caficultores tener alternativas importantes, igual puede hablarse de optimizar las regiones cafeteras con mayor infraestructura, haciendo uso de mejores vías que pueden ser adecuadas con placas huella.

Montenegro Polanía dijo que el Comité Departamental de Cafeteros del Huila tiene tres proyectos macro que tienen que ver con planes de gran envergadura a 2030, 2040 y 2050, una visión e interpretación de las cifras acumuladas que sin duda permiten una espectacular proyección a esas vigencias, no solo en producción que según estimativos va a duplicarse a 2050, sino en nuevas vías, comunicaciones, conectividad en red, bienes públicos y condiciones competitivas desde las obras públicas para darle larga vida a la actividad cafetera.

El otro tema del gran proyecto fue bautizado “Caficultura Huilense Plataforma tecnológica”, una visión presente y futuro del departamento. Igual está el Parque temático Agro-turístico del Café en San Agustín que permitirá ver la actividad cafetera de la región como una forma de visibilizar más al Huila, anclados, claro está, en el Parque Arqueológico de San Agustín, eje fundamental del turismo local y el Macizo Colombiano que es la estrella fluvial de Colombia en donde nacen los cinco ríos más importantes del país como es el caso del Magdalena, afluente madre de la patria.

A propósito del Macizo Colombiano, aseguró el directivo, es un sitio de gran interés por la parte ambiental y ecológica.
Allí, explicó, se dan tres soportes fundamentales, el andino donde está ubicado, la vertiente que va hacia el pacífico y la vertiente que conduce a la Amazonía. Allí el comité quiere impulsar todo un proyecto de turismo cafetero con la construcción del parque en San Agustín. Este plan está en manos del Gobierno departamental y fue trazado con el Comité de Cafeteros del Huila que contempla la ruta mágica del café en la región y las posadas cafeteras en fincas que permitan descanso, recreación, esparcimiento y avistamiento de especies. Para el Comité, esta es una oportunidad única de dar a conocer el exótico e impresionante paisaje cultural cafetero desde las verdes y hermosas montañas de un departamento, naturalmente, hecho a la perfección, justo a la medida de los cafetos que florecen con hojas blancas y mutan del verde brillante a un rojo intenso en cereza.

 

Universidad del café, iniciativa del Huila para Colombia

 

Una propuesta grata y de buen recibo que ha hecho el Huila desde años atrás es el de impulsar a toda costa la Universidad del Café, un proyecto que nació en el Comité Departamental de Cafeteros del Huila y que fue llevado a instancias de la Federación Nacional de Cafeteros, ante el Gobierno Nacional, pero igual a consideración de la Gobernación y las alcaldías.

En opinión de Montenegro, la creación de la Universidad del Café debe darse al amparo de una política de educación que debe trazarse en el seno de la Federación. Al esbozar la propuesta, el directivo aclaró que se trata de una educación pertinente, con cobertura y calidad en donde los hijos de los caficultores, dadas las últimas tendencias de la virtualidad, la tecnología y la transformación digital, puedan encontrar allí una dinámica de negociación, igual de manejo en bolsa, comercialización de café, creación de empresas y emprendimientos prospectivos.

Al detallar la finalidad de la Universidad del Café, el vocero expuso que aparte de los temas agronómicos, de beneficio y todo lo que hace parte de la parte técnica del cultivo, el estudiante, que será el hijo del productor, estará capacitándose en un radio más amplio del negocio, llevando finalmente valores agregados, portafolio y nuevas opciones de vender café por todo el engranaje de transformación y nuevas propuestas de mercado.

Lograr este sueño de fundar la universidad del café y para el café sería determinante en el relevo generacional que hoy se apalanca en la innovación y las vertiginosas tecnologías. Allí entrarían temas como agricultura de precisión, eficiencia en siembras y todo ese entorno de transformación digital e inteligencia artificial.

Groso modo, temas como sostenibilidad, medio ambiente, productividad, calidad, comercialización del café y la educación superior a partir de la caficultura son fundamentales para el Comité de Cafeteros del Huila.

El Huila cuenta actualmente con más de 83.000 familias cafeteras que multiplicadas por cuatro del núcleo familiar, suman cerca de 332.000 personas que dependen del café. Para un departamento con algo más de 1.2 millones de habitantes, los caficultores representan aproximadamente el 35 por ciento de la población del Huila. En el sector rural los hombres y mujeres que viven del café representan un 78 por ciento en promedio, allí hace la salvedad ingresa gente de la agricultura y la parte pecuaria.

El Director Ejecutivo del Comité de Cafeteros del Huila, Jorge Enrique Montenegro Polanía, informó que con los buenos precios muchos caficultores que se habían ido están de regreso, pero más allá de ese dato, dijo, con la pandemia y el trabajo abnegado, un asunto que se refleja es que las fincas cafeteras han ganado valor, una buena noticia para la seguridad alimentaria.

Las personas, detalló el amable regente, están volviendo al campo y aquellos que tienen un dinero guardado decidieron invertir en fincas, un fenómeno que le dio nuevamente valor a los predios, activos valiosos y con gran futuro en el sector rural.

Esta es la caficultura huilense, proyectada a futuro y con sus tres proyectos macro trazados para 2030, 2040 y 2050. Caficultura Huilense, Plataforma tecnológica, que mira volúmenes, estrategia y logística, igual el Parque Agro-Turístico del Café y la Universidad del Café, una idea que surgió en el Huila hace cuatro años, institución que afianzaría la importancia del país cafetero en donde sus productores dieron verdadera cátedra.

Hoy el Café de Colombia está cerca de dar un gran paso en educación, y es lanzar su propia universidad, visión opita de enorme valor para formar los caficultores y agricultores del mañana bajo la premisa empresarial. En este momento el Huila no solo se consolida como gran productor de café y de valor agregado, sino que resultó ser el adalid de grandes proyectos como el de formar jóvenes a nivel superior.

Salir del Huila siempre producirá nostalgia, seguramente la amabilidad de sus gentes, la nobleza de sus caficultores, el sabor a sevillana, la combinación de achiras con Cola Cóndor, el asado huilense, la sonrisa de sus lindas mujeres y el recuerdo de grandes hombres de letras, verbigracia, José Eustasio Rivera, autor de la Vorágine al igual que de fina poesía y desde luego como una premonición plasmó en los umbrales de los años 20 en el complejo debut del siglo XX, su majestuosa obra, Tierra de Promisión.

Cierro con unas citas para la vergüenza y el reclamo. Posiblemente cale para quienes gobernaron Colombia en los últimos treinta años, que orondos impulsaron la globalización y estocaron la recordada agricultura, pero igual a quienes recibieron la época republicana y que tuvieron como característica el omitir desarrollo y proyectar el país.

Juan López de Velasco, cronista y astrónomo español, describió en 1577, los caminos de Indias como una pesadilla, algo muy parecido a lo de hoy.

 

“En su mayor parte, son muy malos, de cuestas, ríos y malos pasos de quebradas y pantanos. Por muchos de ellos no pueden andar recuas, aunque por los caminos reales, de unos pueblos a otros comúnmente andan; pero de los repartimientos a los pueblos por la mayor parte cargan los indios, por no haber caminos abiertos para harrias, lo cual se podía remediar con mandarlos a abrir.

 

De igual manera, el comentarista relata que el camino de Timaná a la ciudad de Popayán es "muy áspero y mal frecuentado porque no pueden andar recuas por él".

 

Ni que decir cuando el hijo de Vinuesa, población española, escribió sobre la ruta Timaná-Pasto. En su momento advirtió que "era poco frecuentada por muy áspera, y trabajosa de caminar, por los fríos, páramos, nieves y ciénagas que hay en ella". Lo anterior dice que las quejas por precarias vías es un ejercicio que empezó en 1500, en plena conquista, increíble, hoy es poco el cambio.

Pero aparte de paisajes, café, ríos, historia y reclamos antiquísimos, hay en el Huila espacio para el recuerdo, la lúdica y la nostalgia, esa que suena con cuerdas en el alto Magdalena, por lo menos atrapó a mi padre, un santandereano admirador de ese departamento y de duetos fantásticos como Garzón y Collazos o Silva y Villalba, el tejido musical y enamorador de “me llevarás en ti”.

Son muchísimos los encantos y gracias en el sur de Colombia, en tierra huilense, meca del café suave y cuna del grano especial con altísimo valor agregado.

 

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