Martes, 30 Marzo 2021 12:52

Caficultores de Brasil ven con buenos ojos unir al mundo cafetero

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Si bien, el gigante suramericano, es el mayor productor de grano en el mundo con unos desarrollos formidables en cafés robustas y suaves, saben que el precio no puede seguir en manos de la industria.

 El café, independiente de sus orígenes o especies, siempre será café, empero un buen café tiene ciertas particularidades que enamoran gusto y olfato, es un grano cuando se le recoge suave, de alto gourmet, digno de acompañar los mejores platos, de hacer parte de ellos o simplemente, el complemento ideal de un día que empieza con una buena taza de café o que termina con la misma taza, llena de tonalidades, encantos y perspectivas.

Los conocedores dicen que el café viene de África, posiblemente de Etiopia, en donde encontró noble cuna por allá en el siglo XIII, pero viajó por las épocas conquistando países y haciendo que la oferta fuera diversa en calidad y cantidad. De allí parten los granos con marcadas diferencias, eso sí, con muy buena comercialización en el planeta, el café suave arábica y el tipo robusta. El primero aromático y tenue en notas y el segundo mucho más ácido y fuerte al paladar.

Los siglos han pasado y el mundo gira en torno a una buena taza de café, bien sea el coffea arábica o al caffea Canephora, suave arábica y robusta, correspondientemente. Cabe anotar que las diferencias en estos cafés no empiezan por la calidad o el sabor sino por las plantas ya que un cafeto arábica crece entre 2.5 y 4.5 metros en tanto que un árbol robusta alcanza los seis metros.

Un hecho real es que los granos arábica tienden a ser más densos por estar cultivados en la altura. Los estudios dicen que el café arábica generalmente tiene un 50 por ciento menos cafeína que una variedad robusta. La escala dice que mientras un café robusta registra 2,5 por ciento en cafeína, el suave tipo árabe apenas muestra el 1.5 por ciento. En consecuencia, el tipo robusta lleva a una bebida más amarga, habida cuenta que la cafeína contribuye en ese factor.

 

El café es una bebida demasiado especial que prospera en la franja intertropical, sin embargo el café suave demanda altura y unos procesos de beneficio muy particulares. Los doctos en café saben que por sus características, el café arábica es de mucha más calidad que el grano robusta, cultivado en planicies o menos altitud. El arábica debe estar en alturas superiores a 900 metros sobre el nivel del mar con unas temperaturas de 20 grados centígrados, corrientes de aire templadas y agua lluvia en cantidades importantes.

En Colombia, al igual que en Centroamérica hicieron carrea los cafés de altura, árboles sembrados a alturas superiores a los 1.500 metros, con una producción de café sumamente excelsa que supera los mismas características de las cepas arábicas.

Los cafés de la clase robusta, suelen ser menos rígidos en su siembra que los suaves ya que implica mayores cosechas con alturas modestas y sin la exigencia en lluvias del arábica. Desde luego, este tipo de producto tiene mucha menor calidad y es, por su naturaleza, de bajos aromas o fragancias.

Las diferencia finalmente las determina consecuentemente el precio porque mientras un café suave vale por su calidad y cualidad exótica, el robusta es de menor valor, entre otras cosas, porque cuesta menos producirlo.

Esta efímera clase de café sirve de preámbulo para hablar del café de Brasil, un grano con el que compiten los suaves en volumen de cosecha, pero igual con siembras de café arábica, negocio en el que entraron los caficultores brasileros desde hace un tiempo.

El estado de Minas Gerais, fundado en 1889 hace parte de los 26 estados de Brasil, suma a jurisdicción 853 municipios y es bien conocido por su riqueza hídrica, por su diversidad en fauna y flora, igual por su clima tropical y por su café. Es una región rica y por ello sus más de 20.7 millones de habitantes viven de la agricultura, la ganadería, minería y otras actividades empresariales.

El tema del café es muy especial en esa región, razón por la cual acudimos a uno de sus caficultores y de esa manera saber en qué está y para dónde va una economía boyante y esplendorosa de la que dependen muchas familias y una cadena empresarial que jalona crecimiento y garantiza ingresos, tranquilidad, labrando de manera única el bienestar del Brasil del mañana que ya está montado en activos digitales, innovación, agricultura de precisión y tecnología de manera ilimitada.

 

Horacio Constantino

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el caficultor y empresario de Minas Gerais, Horacio Constantino, aseguró que la caficultura suele ser una actividad espiritual y exclusiva que le ofrece a los agricultores, grandes oportunidades y una opción enorme de proyectar familias, generaciones y país. Indicó que al igual que Colombia, el café está en las venas, en el ADN de sus productores porque aman sus cultivos y ven en ellos la herencia ancestral y el mejor legado para construir economía, pero por encima de todo, los mejores seres humanos.

Indicó que independiente de las caficulturas y sus tamaños, el mundo del café debe entender que unido puede hacer más porque una de las consecuencias de la ruptura del Pacto Cafetero en 1989, fue precisamente el manejo de los precios por parte de las multinacionales y los especuladores en la bolsa de Nueva York.

Un tema particular es que desde 2013, Brasil incursionó en la bolsa de Nueva York con el contrato C en donde estaba como líder el café Premium de Colombia. Con este tipo de avance y con la actividad cafetera en dificultades, hay espacio, según los, productores brasileros para articular el sector en todo el mundo.

Manifestó que el común denominador de 25 millones de familias cafetaleras que hay en el planeta, algunas en medio de grandes necesidades por la baja remuneración y la intermitencia en las cotizaciones, es la unión pues se hace necesario retomar el liderazgo desde la producción primaria y defender precios, dignidad y sostenibilidad.

En Brasil, la propuesta de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia en el sentido de crear un frente común cafetero ha sonado y ha caído bien porque los productores, después de la caída del acuerdo de cuotas, han estado al garete y sin una brújula que los oriente. Para este cafetalero, el actual es el momento para que la caficultura se una, es el momento de articular productores y fomentar sinergias para que la industria sepa que el trabajo debe pagarse bien, y ello implica ingresos dignos y una manera justa de repartir la millonaria torta que hornea la industria con el esfuerzo de los empobrecidos cafeteros porque no todos con los actuales precios, la están pasando bien, y lo más alarmante, la base cafetera no tiene claro que puede pasar cuando vuelvan los volúmenes elevados que generalmente se traducen en bajos niveles de ingreso y dificultad.

En opinión de Constantino, sería ideal llegar a los mercados con un precio único, precio que cubra los costos de producción y que remunere bien el precio interno de compra. Es interesante plantear la unión cafetera porque ello, sin lugar a dudas estabilizaría el sector cafetero en el mundo al tener mayor certeza frente a los costes y pagos al productor.

 

Mejores precios, un resultado normal de oferta y demanda

Sobre la caída en la producción, el productor de Minas Gerais apuntó que el fenómeno no genera traumatismos en la economía sectorial porque ese era un asunto esperado puesto que en Brasil es muy normal que una cosecha llegue con picos muy elevados y la siguiente descienda, es decir, un tema manejable y totalmente dentro del presupuesto de los caficultores de su país.

 

“Hoy lo que está compensando esa baja producción es el precio internacional del café que se refleja en el mercado interno que está recibiendo remuneraciones muy altas en beneficio de los productores. Es cierto, hay bajas producciones, asistimos a un ciclo previsto, pero reitero los valores del café ayudan con un mejor ingreso”, expuso el señor Horacio Constantino.

 

Cabe precisar que este cafetero está dedicado a la siembra de café 100 por ciento arábica, una buena apuesta porque hay un dólar alto, precios altos en bolsa y unas primas que igual dan una mano importante. Para el caso de los cafés suaves, el diferencial en Nueva York resulta propicio porque lleva más dinero a las manos de los que siembran grano diferenciado.

 

Para Constantino, la caficultura es un sector muy especial, totalmente agradecido y una economía que marca diferencias con otros sectores productivos. El bebestible es un sello en Colombia, una bendición en Centroamérica y toda una identidad en Brasil. Igual hay gratas experiencias con los caficultores de África y Asia en donde sembrar café no solo eleva el ánimo sino el estatus.

 

“La actividad cafetera es motivo de mucho orgullo y despierta mayor compromiso por las regiones que siembran el grano que como pasa en Minas Gerais, el mayor estado federativo productor de café de Brasil, transpira caficultura con un ambiente único y lleno de pertenencia. La producción de Brasil es un 80 por ciento de café robusta, pero Minas Gerais, cambió el chip y ahora siembra 20 por ciento en robusta y una mayoría en variedad arábica. Aquí en Minas Gerais, la base de la economía es el café, la gente vive de una sola cosecha anual que se recolecta con todo el compromiso porque como Colombia, Brasil también es café”, sostuvo el empresario.

 

El año anterior, agregó Horacio Constantino, hubo una cosecha cafetera record en Brasil, más de 56 millones de sacos, pero los expertos prevén una caída este año del 21,4 o 30,5 por ciento lo cual llevaría al país a producir en promedio 43,5 o 49,5 millones de sacos de 60 kilos.

En la buena cosecha de 2020, afirmó, influyeron varios factores positivos, principalmente el clima porque llovió intensamente a comienzos del año lo cual cayó bien en los cafetos que cargaron por encima de los promedios, llevando a un año de espectacular producción, pero ese era un cálculo esperado porque los caficultores tienen claro que el comportamiento de las siembras en donde un año resulta récord y el otro de baja recolección implica un sistema bienal que les muestra claramente a los cafeteros de qué manera va a impactarse el mercado, por eso hubo un tiempo de precios bajos, pero sin café en los mismos volúmenes, el indicador seguirá al alza, una buena noticia.

Al no haber una superproducción de grano, explicó Constantino, hay unos precios muy altos, tal y como pasa en Colombia en donde la carga está siendo liquidada por encima de 1´176.000 pesos. En Brasil el saco de café pasó en la cosecha de 2020 de promedios de 400 y 450 reales a 600 y 700 reales este año, ello hablando de un grano de 80 puntos y con buena calidad.

 

“En este momento hay un efecto en el mercado de oferta y demanda que condujo a precios excepcionales y ello muestra el peso que tiene Brasil en el mundo cafetero, no en vano el principal productor y jugador clave en los escenarios bursátiles”, comentó Horacio Constantino.

 

El productor habló de su trabajo en la finca y explicó que el café arábica de Brasil se caracteriza por su cuerpo medio, sabor equilibrado y sutilmente dulce. Este grano, señaló, despliega notas de frutos secos y cacahuetes con tono achocolatado. El café suave que cultiva Minas Gerais, recalcó, es un producto excelente, con inmensa capacidad, en donde se mezclan perfectamente un sabor suave y el sabor dulce, todo un encanto para el paladar.

No se equivoca quien dice que entre colombianos y brasileros hay afinidades pues con cosecha grande o pequeña, con precios gratos o tacaños, la sonrisa del cafetero siempre está, no se va, permanece radiante como un himno al optimismo, invitando a creer y a no dar nunca un paso atrás. Los colombianos se alegran sin importar el entorno a ritmo de cumbias y vallenato, acompañado con aguardiente y limón, mientras en Brasil la vela de la alegría no se apaga sino que se aviva con samba y una buena capirinha.

Este es Brasil, un país con una población que supera los 210 millones de habitantes, todo un mercado y una economía de la que mucho debe aprenderse, pero igual es bueno saber de Minas Gerais, una empresa agrícola, pecuaria, minera, industrial, turística y ejemplo de innovación y valor agregado.

Hablando más a profundidad de Minas Gerais, es un estado de gran importancia en materia agrícola y pecuaria. Esta región bondadosa en tierras, produce a parte de café, azúcar, plátano, soja, carne, leche, naranja, frijoles, zanahorias, sorgo, patata, mandarina, fresa, papaya, caqui y yuca entre tantas ofertas de su profesionalizada ruralidad. La economía se potencia con minería aprovechando las reservas de hierro, aluminio, calcáreo y otras explotaciones. No menos aportan las piedras preciosas como esmeraldas y diamantes.

La industria es encomiable en este estado y por ello allí hay grandes marcas productoras de automóviles, siderúrgicas, textileras y transformadoras de alimentos y bebidas.

Minas Gerais cuya capital es Belo Horizonte, cerró el 2020 siendo el mayor productor de café arábica de Brasil con un 74 por ciento del total nacional, 31,2 millones de sacos de 60 kilogramos. De esa producción participó don Horacio Constantino, un hombre joven de 35 años, casado y con dos hijas, igual aferradas a la caficultura. Su hacienda está ubicada en Espíritu Santo, igual un estado rico en agricultura y con una caficultura de gran tamaño, la finca de 40 hectáreas en café, colinda con la frontera que une a Espíritu Santo con Minas Gerais.

Actualmente el brasilero toma café de Brasil, el país produce excedentes para que la gente disfrute más el grano que tanto le gusta al mundo. Los hogares consumen por persona diez tasas diarias porque saben que tienen e la tierra un tesoro expresado en una aromática bebida. Atrás quedó el tiempo de importar café y de consumir producto ajeno, hoy los brasileros promueven su caficultura y recuerdan el otrora cafezinho.

Los caficultores suelen ser independientes, algunos hacen uso de las cooperativas, pero normalmente las exportaciones y la comercialización se hacen directamente entre la finca cafetera, la asociación y el comprador al precio que más estime conveniente quien ofrece grano.

En este momento los cafeteros de Brasil, encontraron bondades en los activos digitales y por ello con agricultores de Minas Gerais y de Espíritu Santo, están listos para apostar por Agrodigital, un sistema de moneda digital que tiene como respaldo la producción agrícola. La red en América Latina sigue creciendo y por ello la nueva moneda se rinde ante las bondades que ofrece el novedoso criptoactivo.

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