Domingo, 04 Abril 2021 00:12

Caficultor colombiano triunfa en Brasil y apuesta por activos digitales

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Es huilense de pura cepa y encontró destino en las amables tierras de Minas Gerais en donde siembra café suave y proyecta mejores perspectivas con Agrodigital, el futuro del campo.

Hace diez años un joven cafetero colombiano miró hacia las tierras de Brasil y decidió partir a una cultura diferente en algunos aspectos, pero al fin y al cabo latina y alegre, en donde hay más afinidades que distanciamientos. El invitado de hoy, llevaba en su equipaje dos metas, una afianzar una empresa erigida con el conocimiento y la experiencia adquirida en Colombia, y dos, triunfar con producciones cafeteras acompañadas de otros frutos de la tierra.

Este huilense nacido en el municipio de Palermo, población del noroccidente del departamento, fundada en 1774, partió de su cálido terruño, totalmente paisajístico en donde hacen juego las montañas de la cordillera central y unos valles verdes y fértiles en donde prospera la agricultura, la ganadería y la caficultura. En esos 609 metros sobre el nivel del mar, Palermo ha encontrado un potencial agropecuario en las estribaciones y desarrolla con innovación opita nuevas industrias y sectores dinámicos como el turismo.

Hay que ver con admiración que el palermuno dejó su amable tierra de 27 grados centígrados, igual a sus más de 32.000 paisanos y todos los recuerdos de infancia y juventud. No era fácil, pero tenía trazadas metas que con seguridad iba a cumplir y asumió el compromiso más importante del ser humano, ese que se adquiere con sigo mismo.

Cualquier día, con madurez en la mente y anhelo en el alma, el caficultor se despidió de su pueblito bello, de la antigua Guagua, miró al infinito despejado, con un azul intenso e iluminado por el sol abrazador, y mirando la Iglesia de Santa Rosalía, se acercó a sus puertas y con una presión devota, marcó la Santa Cruz en su cuerpo, invocando al Padre, al hijo y al Espíritu Santo. Finalmente caminó hacia el primer transporte que lo llevaría sin pausa hasta la tierra de la samba, el café, la industria y una agricultura que deja con la boca abierta a cualquiera.

Juan Vargas

En charla con Diariolaeconomia.com, el empresario y caficultor Juan Vargas, aseguró que la vida lo llevó a formarse en negocios internacionales, una vocación que traía en los genes, factor determinante para leer oportunidades, entender regiones y con calma apostar por nuevos mercados, de los que a diario aprende. Uno de ellos tiene que ver con activos digitales, la nueva forma de unir economías, países y de agilizar operaciones de comercio.

En el mundo del café, Vargas está desde muy niño, como muchos, corrió entre cafetos y creció viendo todo tipo de circunstancias en esa actividad porque hubo tiempos buenos que permitían celebrar, pero igual otros complejos y difíciles que por el contrario daban ganas de llorar. Luego de analizar el escenario económico y geopolítico en el planeta, decidió, gracias a un intercambio, viajar a Brasil en donde optó por quedarse ya que el país lo cautivó y aparte de todo le enseño el universo de la cadena cafetera en donde se habla de siembras a gran escala, pero igual de procesos, beneficio, tostado, valor agregado y exportación.

 

Después de dos años de intercambio me asocié con una familia de Matas de Minas, una subregión de Minas Gerais, altamente productora de café, muy parecida a Colombia por sus montañas, sus gentes y sus caficultores. Luego de darle rueda suelta a la sociedad, empezamos a trabajar en el proyecto de exportación, logramos los objetivos y vendimos grano de manera directa. Llevo en el sector cinco años, hoy soy feliz porque hago parte de una gran empresa”, declaró el cafetero Juan Vargas.

 

No hay duda, aguacate Hass, billete verde

La actividad de Juan no se quedó solo en la compañía que lo catapultó como caficultor en Brasil, no, su vena cafetera lo incentivó y de esa manera empezó a comprar tierras y adelantó igualmente inversiones en procesos de producción, en policultura y en productos 100 por ciento orgánicos.

Dentro del portafolio de Vargas está la siembra de aguacate Hass y por eso vende directamente al mercado de Europa una fruta totalmente orgánica, merecedora de una certificación en agricultura limpia. Sus ventas en aguacate se extienden a Estados Unidos, Japón, China y Latinoamérica, exportaciones que incluyen también café gourmet. La hacienda que explota Juan Vargas es una de las más grandes y reconocidas en cafés orgánicos y arábicas. Su dinamismo y búsqueda permanente de eficiencia en agro, lo premiaron, otorgándole negocios y grandes oportunidades.

En Brasil, evoca a su señora madre Yiver Vargas y a don Otoniel Collazos, su padre. Siempre lleva en la menta el espíritu emprendedor e impulsivo para los negocios de su progenitora y admira todo un recorrido en la caficultura colombiana, fundando asociaciones y mostrando lo mejor de la mujer cafetera.

En medio del diálogo recuerda su tierra, la infaltable sevillana y los lugares que frecuentó, verbigracia La Gruta, casa tranquila de Santa Rosalía, el sitio de las moyas, ideal para día de baño en el río, igual rememora rajaleñas y bambucos que hicieron y hacen retumbar el Huila en épocas de San Pedro.

En medio de sus inversiones en Brasil y de un nombre muy bien ganado en la caficultura del gigante suramericano, Juan y su familia son dueños de una finca cafetera en la Plata, Huila, en donde dicen, nació el Sanjuanero huilense. En el parque principal de este pueblo de suroccidente de la comarca, hay una chiva, propiedad de la organización de mujeres cafeteras, que lidera con mucho tino la señora Yiver Vargas. En ese sitio, asegura Juan, venden el mejor café de la ciudad.

Brasil no solo abrió puertas, puede decirse que igual esclusas, ya que Vargas cuenta con 365 hectáreas de tierra, de las cuales 200 albergan los cultivos de café. En ese espacio tiene lugar el aguacate Has y toda la extensión que demanda el proceso de café, es decir, despulpe, lavado, trilladora, tostadora y almacén. Son buenos los momentos del negocio y por eso se avecina una exportación de café tostado para Estados Unidos.

Con mucho orgullo, Juan Vargas, dice que está dedicado a la siembra exclusiva de café arábica orgánico, certificado para el mercado internacional. Un punto a favor, es que Minas Gerais es la región del mundo con el café más costoso en la línea de orgánicos, un grano que logra venderse a mayor precio, por encima de los cafés colombianos.

 

Yo también comercializo café colombiano, vendo orgánicos del Huila e incluso despacho grano a menor precio que los cosechados en Brasil. Una libra de café suave colombiano cuesta entre 2,24 y 2,50 dólares en promedio, sumando primas, y el brasilero lo vendo a 2,70, 2,80 y hasta tres dólares la libra, ello dependiendo la calidad del grano”, explicó Vargas.

 

Las inversiones en café pueden ser de doble vía

Los éxitos, literalmente cosechados en Brasil por parte del huilense Juan Vargas, son una clara muestra que es posible romper las fronteras para afianzar empresas cafeteras y agrícolas en América Latina y el mundo. La inversión y el comprometido trabajo de este colombiano demuestran que Brasil está abierto para quien quiera fundar empresa y contribuir a fomentar riqueza, pero igual habría interés de los cafeteros de ese país por llegar a Colombia.

En ese orden de ideas, Vargas le ve potencial a Colombia para la siembra de cafés robustas en zonas bajas, advirtiendo que para ese propósito es fundamental invertir en tecnología tal y como lo hace Brasil, que acudió a la agricultura de precisión, a la mecanización y recolección tecnificada de café. Los avances son tan significativos que inclusive la fertilización y nutrición de los cafetos se hace con herramientas tecnológicas.

Ese tipo de caficultura es posible, hay lugar para desarrollarla, pero el gobierno colombiano debe entender que el campo demanda ayudas y apoyos porque está de por medio la seguridad alimentaria y el futuro económico del globo expresado en comida, agua, ganadería y otras ofertas rurales que incluyen materias primas.

Un agro de ese calibre pide maquinaria accesible, tecnología y apalancamiento financiero, porque el campo es una empresa diferente, muy básica. En el café pasa lo mismo, hay urgencia por contar con mecanismos y respaldos para seguir adelante con la generación de divisas y empleo, pero no como pasa hoy, con las uñas y sufriendo el agro, que debería disfrutarse por la rentabilidad y la importancia que día a día tiene.

Cierto es que con hambre y sed, nadie, absolutamente nadie, come oro, esmeraldas, diamantes, carbón o bebe petróleo, ese rubro de supervivencia y vida es una exclusividad para los hombres y mujeres del campo, los verdaderos héroes de un planeta que puede entrar en crisis alimentaria.

 

“Podemos impulsar inversiones, acudir a las alianzas y al interés de los grupos económicos de Brasil que están interesados en invertir en otras latitudes, pero para ello hay que ofrecer condiciones y garantizar unas reglas de juego totalmente diáfanas. Podríamos tener café robusta en Colombia, es muy posible, pero igual hay margen para otros negocios, como pasa con Chile, que agotó las tierras de siembra y tuvieron que ir a Brasil a sembrar aguacate Has, luego opciones, las hay y tan solo habría que ver el interés del Gobierno colombiano y de las empresas nacionales para trabajar de la mano con los brasileros”, subrayó Vargas.

 

Un asunto que invita a pensar en las sinergias mencionadas, es la misma globalización y los sistemas de comercialización, que hacen uso eficiente de las plataformas tecnológicas, de la adecuada logística y de unas ferias internacionales que abren el portón de las oportunidades. El empresario indicó que la región latinoamericana no puede olvidar que es una despensa de alimentos que tendrá como reto alimentar al mundo, pero el tema no pasa por la teoría sino por la práctica, menos por creer que se puede sino hacerlo. Hay potencial, manifestó, pero los países deben sincronizarse, profesionalizar los sistemas productivos y lanzarse a los mercados internacionales en donde cada vez hay un común denominador, escasez.

 

Activos digitales, la nueva fuerza del campo

Los productores del agro, los de la nueva generación tienen claro que la tecnología no puede manifestarse única y exclusivamente en herramientas, métodos o bienes de capital, la nueva agricultura está mirando los activos digitales como la gran alternativa porque tienen el respaldo en siembras y crías, igual la realidad es que el hombre entrará nuevamente a los grandes negocios agropecuarios que necesariamente demandan un activo.

Ese instrumento ya está constituido y por eso Agrodigital, una iniciativa colombiana, ha calado en los productores que ya ven en este activo digital, una nueva manera de hacer negocios y de vincular la producción con la tecnología en lo que puede llamarse la nueva rentabilidad.

Dentro de la economía revolucionaria que trae implícitas las monedas digitales, vienen varios cambios, por ejemplo el desuso de las tarjetas débito o crédito que están siendo reemplazadas con nuevas y llamativas ofertas tecnológicas como las que se ven con el simple código QR, instrumento descomplicado y seguro que facilitará las compras sin importar el tamaño de estas.

 

“Por todo este entorno, Colombia y los países de la región tienen que empezar a invertir y a dar ese salto en el tema de la tecnología, en movimientos de los sistemas financieros porque ello permitirá avanzar en la globalización y otros frentes de dinámica comercial y de transacciones fáciles y versátiles en bienes y servicios. Un punto a favor de China que llevó la economía a repuntar de manera impresionante fue exactamente la implementación de plataformas digitales que permitieron superar escollos. Como empresario, veo que los activos digitales o criptomonedas tienden a valorizarse en el mercado. Un gran ejemplo en Colombia es Agrodigital, un activo promisorio, rentable y seguro que logró afianzarse en el mercado, creando una plataforma y un bien digital respaldado por la agricultura”, aseveró el empresario y cafetero, Juan Vargas.

 

Sin temor a equivocaciones, expresó, las monedas digitales con respaldo son el futuro y en este caso, aseguró que Agrodigital hace parte de ese nuevo escenario económico en donde convergen los bienes primarios y la tecnología. Proyectó que en cinco o diez años, el país y el mundo encontrarán las mejores respuestas en la tecnología porque los negocios fluirán con mayor celeridad y certeza. China, conceptuó, es quizás el mejor ejemplo de manejo en el sector real con todo tipo de activos digitales y de segmentos económicos con sus monedas que hacen más eficiente las transacciones.

En el corto y mediano plazo, Agrodigital transará mercados de café y aguacate, pero igual va a moverse por otros frentes de la economía en donde igual llegarán las monedas digitales, es de hecho, el nuevo contexto, en el cual gira el planeta. Desde luego, el paso a la tecnología y la monetización electrónica lo está dando la agricultura que ya se muestra como el sector económico que más futuro tiene en el novedoso entorno.

 

“Agrodigital está llamada a triunfar, no es difícil apostar por eso, pues no basta sino ver la economía de Brasil en donde la agricultura, puntualmente, se mueve con activos digitales. Los productores de café y otros viven conectados, totalmente informados de lo que pasa en los mercados y en las bolsas, una ventaja que ayuda a tomar decisiones acertadas a la hora de comprar o de vender. Hacia allá debe caminar Colombia, y repito, Agrodigital será un éxito local y mundial, está muy bien pensada y por sobre todo muy bien respaldada”, concluyó Vargas.

 

La alianza con Agrodigital ratifica el voto de confianza de Brasil y Colombia, una hermandad afortunadamente de siempre.

Allá en las montañas de Minas Gerais quedó el caficultor y hombre de negocios Juan Vargas, antojado de sevillana, anhelando abrazar a su mamá, pero igual ansiando un viaje para ese reencuentro sublime con el río Baché, con el brioso Magdalena y con esas tardes serenas de arreboles pintorescos, inmejorables para comer achiras y acompañarlas de café suave mientras su mirada se pierde nuevamente en una punta blanca y magistral en un fondo de altozanos, en el imponente nevado del Huila.

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