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Sábado, 02 Octubre 2021 02:47

Caficultura huilense, nerviosa por clima, insumos y fletes

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Caficultura huilense, nerviosa por clima, insumos y fletes Imagen-de-Diego-Leite-en-Pixabay

El Huila no es solo uno de los 32 departamentos de Colombia, es la meca del café gourmet de altísima calidad y una región que encontró identidad, riqueza e importancia en la dirigencia cafetera.

Ir al Huila hace parte de un desplazamiento exótico en donde fácilmente se pueden encontrar nevados, un tejido de montañas que hacen juego entre dos cordilleras, la central y la oriental, unas zonas áridas de desierto que, como la Tatacoa, hoy se erigen como un sitio paradisiaco y de obligada visita. Aparte de ello la comarca opita es terruño de grandes culturas que dejaron su huella arqueológica en el imponente San Agustín y otras provincias al sur del departamento.

El cerro del Pacandé le da la más calurosa bienvenida a esos turistas que llegan al departamento por el municipio de Natagaima, Tolima, y que ven en esa prominencia ignífera de medio día, el mejor referente para decir que falta poco para llegar a las bravas tierras del sur, las mismas de pastos y poleo en donde pastan toritos bravos con alma de acero.

Huila es agricultura, ganadería, pesca y básicamente café, el departamento obtiene un grano excelso de grandes atributos que tiene gran recibo entre los más exigentes consumidores en el planeta, es por eso que los labriegos dicen que el café del Huila, es de lejos, el café del mundo. Territorio particular, generoso en afluentes y espejos de agua, de gran belleza paisajística, suma en su geografía al majestuoso Macizo Colombiano, pero también al ardiente y próspero valle del río Magdalena.

Hoy más que nunca el Huila, como dicen algunos lugareños con buen sentido del humor, puede darse el lujo de tener una clase dirigente casi invisible, de un mutismo aterrador y una gestión parlamentaria de muy bajo perfil, todo eso puede pasar, dijeron, mientras el café esté en las montañas, por momentos bien y a raticos sufriendo el estrés climático, pero ratificando que es el mejor bebestible de Colombia y por consiguiente del globo. Los más críticos ven en el café huilense una fuente mágica de sabor, aroma y propiedades en taza, tan de elevada calidad que hoy la caficultura del departamento cumple a cabalidad con la principal embajada y hace del café colombiano algo más que una bebida, es sin temor a exagerar, un legado ancestral que les lleva felicidad y experiencia a muchos paladares en el universo.

Es grato hablar con los caficultores del departamento, exacerbados con unas situaciones enredadas que empiezan con el clima, pasan por los costos logísticos y abren el debate, ¿regresará la agricultura?

El Huila es el primer productor de café en Colombia, el primero en extensión cafetera puesto que en 35 de sus 37 municipios se produce grano, cubriendo con las siembras su geografía de norte a sur. Los huilenses fueron bendecidos, sus suelos gozan de diversidad lo cual hace que haya diferentes características climáticas. Para los expertos, la influencia de la Amazonía y del Macizo Colombiano, hacen que las tierras del Huila sean únicas para la noble plantación cafetera.

El departamento cultiva en 147.097 hectáreas en donde unas 99.731 fincas producen café de unas calidades espectaculares, haciendo mucho más fácil su comercialización por su condición de cafés especial y ampliamente diferenciado. La caficultura de la región se apalanca, según una cartilla de La Federación Nacional de Cafeteros y del Comité Departamental, en un 97 por ciento en pequeños productores con áreas menores a cinco hectáreas, el dos por ciento son caficultores medianos que registran entre cinco y diez hectáreas y el uno por ciento de caficultores grandes con más de diez hectáreas.

Las raíces de la caficultura del Tolima Grande, data de 1875, es decir que, en el siglo XIX, el cultivo del especial grano se diseminaba a lo largo y ancho de una región que terminaría dividida. De todas maneras, en 1928, nació el Comité de Cafeteros del Huila, apéndice de la Federación Nacional de Cafeteros, que desde sus comienzos demostró capacidad, trabajo y ambición, dejando notar que los fundadores de la caficultura huilense, tuvieron una visión del negocio en volumen y calidad.

 

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el Director Ejecutivo del Comité de Cafeteros del Huila, Jorge Enrique Montenegro Polanía, dijo que la caficultura de la región es todo un modelo y un ejemplo por su producción, volumen y calidad en el grano. Anotó que hoy la caficultura huilense es reconocida nacional e internacionalmente, ya que logró consolidarse como un referente en calidad y desde luego, todos los elogios por ser la primera productora de café excelso y diferenciada.

Actualmente a la caficultura opita le asiste la misma preocupación del país y es la inestabilidad climática que existe y que para los últimos meses hablando de parte de 2020 y el 2021 con un fenómeno de La Niña, todo un lío porque aumentó la fuerza y continuidad de las lluvias, unas circunstancias del clima que llevan a que la producción en Colombia y desde luego en el Huila se vea disminuida, toda vez que no hubo la suficiente luminosidad que preparara las plantas de café para la florescencia que es la que induce precisamente al grano a garantizar la productividad que se debe dar en los cultivos de café, fortaleciendo una actividad cafetera en la totalidad del territorio, lo cual incluye al Huila.

En ese sentido, hay una preocupación latente para la producción de 2021 porque muy seguramente la cosecha cafetera vendrá disminuida en la vigencia, aún no hay estimativos, pero puede descartarse una caída en la recolección por culpa de un clima que en definitiva no ayudó. Aclaró que la situación no salpica a la institucionalidad ni a los agricultores porque se trata de un fenómeno natural e impredecible que golpea al planeta en su totalidad, generando unas incertidumbres tremendas y unos impactos económicos que encienden las alertas porque están comprometidos otros cultivos y diversas actividades.

 

 

Lo que acontece con la agricultura en la actualidad, precisó Montenegro Polanía, invita a tomar los correctivos ambientales y optimizar las condiciones del planeta cada vez más débil por la deforestación, eliminación sistemática de especies y la ampliación irresponsable de la frontera agrícola, un fenómeno que hoy tiene a la tierra al borde de un colapso con saldos letales y totalmente irreparables.

 

“Hoy vemos afectados los ciclos productivos, los cultivos de café y las condiciones ambientales en términos generales que seguirán como una gran incertidumbre si la humanidad no pone en funcionamiento una estrategia verde por el bien de la especie que entre más ve los riegos, más agresiva e impetuosa es con lo poco que queda en el inventario ecológico. La tierra está pasando su factura de cobro y eso se ve en una menor productividad de la caficultura, algo serio que demanda acciones”, aseveró el señor Montenegro Polanía.

 

El daño es tan grande en la actividad cafetera que la cifra estimada de 13.5 millones de sacos bajó a 12,5 millones en producción, todo por la coyuntura climática. El Huila, reveló Montenegro, puede reportar una caída en la obtención cafetera del 20 por ciento, pero hay cálculos que hacen pensar que el derrumbe en productividad puede ser mayor. Si el número se mantiene en 20 por ciento, el departamento perfectamente podrá decir que hubo éxito y que, frente al clima, el saldo sería benévolo con los cultivos, quizás lo menos traumático en la región que ha estado en niveles de 2.5 y 2.6 millones de sacos de café, que corresponde aproximadamente a 1.6 millones de cargas del grano. Para la vigencia actual la producción podría estar bordeando los 1.3 millones de sacos, obviamente un golpe a la productividad y a las condiciones económicas y sociales de las 82.366 familias cafeteras ceduladas del departamento.

 

 

Hoy el salvavidas lo lanza el precio internacional del café, igual la tasa de cambio que se convierte con la cotización internacional en un buen precio interno de compra, en una mejor remuneración para la producción, dejando claro que hoy no se puede hablar de bonanza porque para hacer una fiesta con ese término tendría que haber un café por encima de los dos millones de pesos por carga y una cosecha voluminosa que permita convertir la recolección en pesos a favor del caficultor.

Para el experto, habría que repetir el momento de 1977 y mantenerlo por un tiempo amplio y poder hablar de bonanza cafetera, hoy los cafeteros, a duras penas, están recuperando el terreno perdido hace algo más de dos años cuando la carga no cubría ni siquiera los costos de producción.

De todas maneras, los productores cuentan hoy con unos buenos precios que como bien lo dice la Federación Nacional de Cafeteros, el labriego debe invertir en el sistema productivo, potenciar la finca, honrar los compromisos y ahorrar para los tiempos complejos. Este es el momento, afirmó Montenegro Polanía, de que el cafetero apueste por una caficultura joven, sostenible y promisoria, desde luego con maquinaria, tecnología y equipos óptimos e innovadores que faciliten las labores en la finca donde crece bendecido el café.

Un tema es innegable, el mercado está leyendo el mapa cafetero del mundo y observa los estragos del clima, una razón de peso para pensar que los precios tendrán que subir aún más porque desde luego la oferta de suaves seguirá cayendo por lo que pasa en Colombia, en Centroamérica y Brasil. Los países africanos y asiáticos igual no están blindados y el clima en cualquier momento puede jugarles una mala pasada, condición cafetera inherente, las noticias malas a todos les llegan.

Hay una realidad apremiante, no hay inventarios suficientes de café y lo más consecuente es que el precio suba porque entra a regir la ley inexorable de la oferta y la demanda, la atmósfera no tiene contemplaciones con nadie.

 

Los cafeteros tienen que estar vigilantes con sus cultivos

 

 

Ante los embates del crudo invierno que sigue afectando las zonas productoras de café, el consejo sabio del Huila para Colombia, es tener ojo avizor con las plantaciones, evitar la permanencia de granos en los suelos e impedir atmósferas propicias para las plagas.

Agregó que las variedades que ha sacado la Federación de Cafeteros, en sus genomas les dan a las plantas resistencia a la roya. Dejó claro que las diversas opciones genéticas, al ser fuertes, no son inmunes a la enfermedad, y por ello el llamado que se hace desde el Comité de Cafeteros del Huila a los productores del país, es a que adelanten la reconversión y se pasen a una caficultura mucho más resistente a las plagas, en este caso al tema de la roya.

 

“El Huila todavía tiene un buen porcentaje por renovar por variedades resistentes y que equivale al 25 por ciento, básicamente al sur del departamento. Ante estas situaciones de clima, desde luego el caficultor debe implementar las soluciones genéticas para blindar las fincas y la actividad cafetera huilense. Además de esas nuevas apuestas tenaces a las amenazas fitosanitarias, hay que tener en cuenta que las modificadas plantas son exigentes y piden unas condiciones ideales, manejo al cultivo, a la fertilización y a unas circunstancias particulares para que, con buenas prácticas agrícolas, los colinos que crecerán en las montañas presenten esa resistencia a las plagas como roya y otras”, puntualizó Jorge Enrique Montenegro Polanía.

 

El tema es cada vez más desafiante en agricultura, caficultura y ganadería porque hay entornos difíciles por la inestabilidad climática, aparte de eso existe una visible resistencia bacteriana, mutación de microorganismos y nuevas enfermedades que llegan con los excesos de sol y agua. El entendido explicó que, como toda patología, la roya también va evolucionando, motivo por el cual se han identificado 50 variedades de roya, una plaga más fuerte que empieza migrar, a tomar nuevas características, que hace estragos en los cultivos de café en donde el cuidado no está en la agenda.

En ese frente, insistió el directivo, la Federación se sigue preparando y por eso no para en sus averiguaciones a través del Centro de Investigaciones del Café, Cenicafé, todo para proteger la caficultura nacional y la huilense, la de mayor producción. Añadió que el sector cafetero no puede bajar la guardia por lo que resulta perentorio atender los llamados de la Federación y el Comité Departamental de Cafeteros del Huila, escuchar lo que dicen los extensionistas, hacer el cambio a variedades más resistentes, tener buenas prácticas agrícolas, un buen manejo de las siembras de café para evitar contratiempos con plagas, esencialmente con el tema de la roya.

 

Huila, favores pocos, bondades todas, una tierra afianzada por el café

 

 

No fue fortuito hablar del nuevo Eje Cafetero con volúmenes y calidades encomiables de Huila, Cauca y Nariño, jamás se equivocaron quienes le pusieron fe a una caficultura llena de oportunidades gracias a los suelos y las particularidades volcánicas, además de textura, estructura, drenaje, niveles de pH, porosidad, riqueza en minerales, retención de nutrientes y cantidades más que suficientes de materia orgánica.

La caficultura le entregó sello e identidad a Colombia, pero en el Huila no fue la excepción, ya que le dio la imagen al departamento, es fácil decir que una caficultura juiciosa y un producto excelso, diferenciado y sumamente especial, dejó regada a la popular “rodadita” y a las fiestas de San Pedro, no cabe duda que en medio de la caficultura el San Juanero suena más bonito.

 

“El Huila no ha entendido la verdadera importancia que tiene el café para la región y el país, pero más allá de eso lo vital que resulta el grano colombiano para el mundo por la calidad. Los huilenses deben sentirse muy orgullosos y a su vez generar una asociatividad regional que le permita a la provincia hacer valer unos orígenes y un café más que destacado, el mejor. Con el mayor respeto convocamos a todas las instituciones de interés cafetero para que reconozcan y le den valor a la caficultura huilense. El café le ha aportado a la jurisdicción opita divisas, progreso y tejido social. Esas laboriosas manos del café fueron capaces, inclusive solas, de edificar región, de superar las más tenaces vicisitudes para ponerle estrellas y laureles a la región, que no se nos olvide que el mundo pasa por el Huila gracias al café, la región ganó su Good Will por las siembras cafeteras y la región toda, es hija del mejor café de Colombia, del grano plantado, cosechado y beneficiado en el Huila", preciso el Director Ejecutivo del Comité Departamental de Cafeteros.

 

No cabe duda, la caficultura huilense es un lujo, un tesoro que brota de las tierras de la región, engrandeciendo trabajo, agricultura, disciplina, compromiso, innovación, sentido de pertenencia y amor, el café del Huila es una experiencia insuperable en taza y esa particularidad mueve la caja departamental, dinamiza el comercio, aumenta los gastos y muestra riqueza. En pandemia quedó demostrado que el espíritu del Huila, respetando otras actividades agrícolas, es el café, ese cultivo inmarchitable en pasión y resiliencia que salvó la economía y ratificó que es el bordón social.

Gracias al café, recalcó Montenegro Polanía, el departamento apalancó su sostenibilidad, las divisas se movieron y las industrias, los comercios e inclusive otros gremios tuvieron oxígeno. La caficultura les llevó recursos a las comunidades, evitó el caos económico y salvó la papeleta. Hoy el café, más que emblemático, es el alma del Huila y la fuerza de una raza.

 

El entorno climático es una amenaza

 

Tomada-de-Aldeasur.com

 

Si bien hay controles y se evita a toda costa el internar material genético agropecuario para evitar problemas, lo cierto es que con los cambios en el clima llegarán nuevas enfermedades y problemas a la agricultura y desde luego a la caficultura.

Colombia tiene vecinos muy proclives a las plagas, verbigracia Brasil y otras regiones cercanas a Colombia en donde fácilmente pueden encontrar puerto las fitopatologías. Hay países en África o Asia que fácilmente pueden incubar un problema y exportarlo, de alguna manera hace parte de la globalización, ya que con las compras de grano para abastecer el mercado interno puede arribar una tragedia, un asunto que debe tener a las autoridades sanitarias con las alertas encendidas.

Para Montenegro, en materia bacteriológica animal, agrícola o humana, los riesgos son cada vez más grandes, hay condiciones para nuevas enfermedades, el mundo no tiene defensas y el clima ayuda a generar mayor vulnerabilidad. La amenaza biológica, subrayó, pasa por todos los capítulos de la naturaleza y a mayor descuido, más fuerte entrarán los nuevos agentes contaminantes o patológicos.

Los productores en el Huila les pidieron a las autoridades sanitarias para que sigan al pie de la letra los protocolos y eviten con su acertado trabajo un daño superior en la caficultura, actividad que, como todo en el mundo, está más expuesta a los gérmenes, bacterias, hongos y enfermedades, todo un combo, cortesía del cambio climático, al que muchos pasaron por debajo de la cerca.

Cabe recordar que en un tiempo entró a Colombia el café Catimore de Costa Rica que estaba causando algunos contratiempos porque no cumplía con los cuatro aspectos fundamentales que generalmente blinda la Federación de Cafeteros, buena productividad expresada en excelentes granos de café en el árbol, taza de exigente calidad, resistencia a plagas y condiciones, así como porte del árbol para que pueda recogerse grano de manera más fácil.

 

Por el tema logístico los insumos seguirán subiendo

El mundo pasa por la crisis económica más compleja de los últimos años y todo por un problema logístico que está encareciendo el costo de los bienes básicos y fomentando una inflación mundial que muy seguramente terminará muy mal. El flete de China a Colombia puede ubicarse hoy en 20.000 dólares, haciendo que sea imposible transportar productos del otro lado del mundo a América Latina o de la región a tierras asiáticas.

El tema no para ahí, pues el flete de Colombia a Estados Unidos ya va en 10.000 dólares, generando angustias, quiebras y parálisis en las exportaciones, un problema que puede inclusive jugar en contra de China porque no habrá chequera que soporte unos costes tan elevados.

 

 

Como la fiesta no es completa en el café, un efecto del contexto logístico es el encarecimiento de los insumos como los fertilizantes o abonos. No puede negarse que, frente a otros sectores, la caficultura está mucho mejor por efecto de los buenos precios. Anotó que productos como el maíz, el arroz y otras siembras no tienen como defenderse ante la subida implacable de las materias primas para el sector primario. Otro tema es que, al dispararse la demanda de aceite de palma y azúcar, sectores que igualmente compran más fertilizantes, llevando a una escasez aguda de urea, Fosfato Di amónico, DAP, cloruro de potasio, KCL y otros.

Como si el lío no fuera suficiente, el paro que dejó a Colombia a las puertas de una gran quiebra social y económica con el bloqueo en los puertos, hizo que las navieras evitaran a Colombia, un problema gigante que afectó el suministro de bienes, incluidos los insumos.

 

Transportar un contenedor antes de los bloqueos costaba algo más de 10 millones de pesos, hoy ese contenedor con destino a Estados Unidos cuesta entre 38 y 40 millones de pesos, una cifra imposible que cuando se asume encarece la canasta de los insumos y de producir en este caso café. Eso genera algunas circunstancias de disparidad en lo que tiene que ver con la oferta y la demanda de los fertilizantes, sumando, claro está, la necesidad. Hoy hay un inconveniente logístico que golpea el precio de los insumos, un asunto que se puede sobrellevar con los precios actuales del café, que permiten tener rentabilidad pese a la jocosa realidad en Oriente”, enfatizó el conocedor.

 

Una hecatombe podría darse si eventualmente se desplomaran los precios del café dejando arriba y con tendencia al alza el valor de los insumos, ya que no habría como sembrar y mantener una caficultura al día y rentable. Esa inquietud, anotó el directivo, muy seguramente ya está en la agenda, debe tener pensando a muchos y seguramente llevará a algunas acciones con el propósito de poder mitigar cualquier situación que pueda presentarse en ese sentido.

Sin acudir a artificios innecesarios y siendo probos la tendencia es una, los insumos seguirán escalando en precio y en ese orden de ideas debe venir un ajuste tanto en costos de producción como en el valor de los productos agrícolas. Para Montenegro la coyuntura invita a ser más competitivos y eso solo es posible adoptando tecnologías, haciendo buen uso de los recursos que está dejando el café porque la idea es invertir para mejorar la competitividad, meta que se hace plausible con una caficultura joven y renovada.

La estrategia de China solamente puede contrarrestarse con el retorno a la materia prima nacional, a los bienes locales y a una producción local de productos de excelente calidad. Una respuesta en América Latina y en Colombia es la reactivación urgente de la agricultura porque está de por medio la seguridad alimentaria, pues a los precios de hoy nadie, absolutamente nadie es capaz de absorber producto importado, de un lado tasa de cambio y de otro, costos logísticos. Algunos analistas ven que habrá bancarrota en algunos importadores porque no tendrán compradores para sus encarecidos productos, el mundo está económicamente muy mal y debe dejar de lado unos lujos que a la fecha no caben en la cabeza.

A criterio de Montenegro, Colombia tendrá que regresar al campo, pero debe combinar sector primario con industria y así poder dar respuestas, pues si bien habrá suministro local, debe generar oferta exportable, sacando provecho de las condiciones en suelos, extensión y calidad en productos. Sería formidable, concluyó, ver que, a las 540.000 familias cafeteras, se sumen muchas más para recuperar el campo y la economía rural. ¡Oh bendición!

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