Sábado, 03 Agosto 2019 00:06

Medicamentos de bajo costo desaparecerían por falta de incentivo: Asinfar

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Las empresas de la farmacia en Colombia siguen haciendo una apuesta económica y social por el país. Demandan una política industrial farmacéutica.

La industria farmacéutica colombiana advirtió que por falta de estímulos, el país podría estar entrando en un peligroso inconveniente con el suministro de medicamentos de bajo costo, asunto delicado porque muchas de estas medicinas son definitivas en la salud humana en vista de que se trata de compuestos fundamentales que van desde quitar el dolor hasta regular la presión arterial.

En charla con Diariolaeconomia.com, el Presidente Ejecutivo de la Asociación de Industrias Farmacéuticas de Colombia, Asinfar, José Luis Méndez, aseguró que un asunto que genera alarma en la farmacia nacional es el desincentivo a la producción de medicamentos de bajo costo, lo cual demanda máxima protección porque de seguir la tendencia podría haber un desabastecimiento de este tipo de medicinas para el sistema lo cual se perfila como un peligro o apuro muy delicado ya que hay productos que son de gran utilidad, que suelen ser muy baratos y que en la medida en que vayan perdiendo su incentivo para la industria, triste y riesgosamente podrían desaparecer del mercado.

“Eso no hay que permitirlo pues alguien tiene que hacerse cargo de repartirse también ese tipo de productos y suministrarlos al sistema y la única forma es haciéndolos localmente, no importándolos ni esperando que nos solucionen esos problemas desde afuera, aquí hay que solucionar esos inconvenientes internamente, no hay duda”, declaró el señor Méndez.

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Del vademécum de medicamentos de bajo costo que están en riesgo pueden citarse casos como la lidocaína, anestésico dental con el que se han tenido situaciones muy difíciles por cuanto el año pasado hubo meses en los que este sedante estuvo agotado. En los últimos meses, reveló el profesional en medicina, estuvo amenazado el desabastecimiento de oxitocina, un producto esencial en la preparación del parto y a diario, dijo el directivo, son miles de unidades que se necesitan de este neuromodulador. Agregó que lo mismo ocurre con algunos antihipertensivos de las primeras etapas que siguen siendo muy efectivos como el verapamilo, medicamento vital para el tratamiento de la hipertensión arterial y de la angina de pecho que ha tenido riesgo de desabastecimiento.

“Todos tenemos que preocuparnos porque exista alguien que produzca con calidad este tipo de medicamentos y que siga manteniendo la salud de los colombianos en buen nivel”, apuntó el muy destacado galeno.


Los laboratorios de la farmacia hicieron un llamado para impulsar con más decisión la producción local de medicamentos que se puedan poner en el sistema de salud de manera mucho más asequible, que ayuden a la sostenibilidad de ese régimen, pero cumpliendo con el propósito pues los empresarios consideran que el tema no es simplemente dejar que el país se llene de productos importados, subestándar y de una calidad que no ennoblece las necesidades del consumidor, sino tener unos medicamentos hechos en Colombia, en plantas visitadas, aprobadas y que experimentan altos niveles de exigencia, ello sin decir que igual cumplen con los estándares de clase mundial.

La asociación indicó que de manera preocupante los tratados de libre comercio siguen siendo un riesgo porque el ritmo acelerado de la innovación farmacéutica en el mundo, y particularmente en los subsectores de biotecnología y nanotecnología así como en las nuevas tecnologías que van apareciendo, siguen siendo un riesgo que amerita siempre la apreciación o tasación del valor terapéutico real para saber que se puede o que no se puede cubrir.

 

Colombia debe tener una política industrial farmacéutica

 

Muchos sectores aseguran que debe existir una política solida de estado que garantice sostenibilidad y dinámica empresarial así como productiva, pero no son muy buenos los resultados en esa sentida petición.

Puntualmente, por hablar de vida, de salud, de seres humanos, de niños, de futuro y derechos fundamentales, Asinfar considera vital en esta nueva etapa abogar por una política industrial farmacéutica que claramente establezca reglas de juego expeditas en el tema jurídico, de patentes, en el frente regulatorio, de la función del Invima como autoridad regulatoria de nivel cuatro, que tenga las exigencias del caso para garantizar la salud pública en el país y el cuidado de la población.

Asinfar consideró además esencial propender por unas normas ágiles en términos de comercio para que se facilite el lanzamiento del hub farmacéutico y exportar a otros países, labor que se puede hacer. Asimismo el gremio estimó muy importante apostar por nuevas reglas para el desarrollo del talento humano porque Colombia perdió muchas capacidades en la formación de químicos farmacéuticos con énfasis industrial.

La farmacia que es una considerable generadora de empleo, aporta del mismo modo una huella económica muy importante porque paga salarios e impuestos, contribuyendo con ello al desarrollo y al crecimiento económico. Hoy Asinfar tiene buenas conversaciones con el Ministerio de Comercio a tal punto que se está desarrollando un plan de negocios con un consultor externo para el sector que fue declarado estratégico. Con la Vicepresidencia de la República y con el mismo Ministerio de Salud hay acercamientos por el tema de los desabastecimientos y de la garantía del acceso a la población y con el Invima para que todo se cumpla porque los empresarios quieren apostarle a eso puesto que con una cobertura universal el país lo necesita, sin dejar de resaltar que el tema se proyecta hacia toda Latinoamérica y hacia otras latitudes que hoy ni siquiera son imaginadas por muchas empresas en donde las opciones de exportar son todas.

“A Brasil le empezaron a llegar importaciones de medicamentos de China, pero también empezó a exportar al gigante asiático, luego la balanza está muy equilibrada porque recibe, pero de igual manera exporta y eso es lo que hay que buscar”, expuso Méndez.


Al abordar el tema del cáncer, el experto dijo que una de las circunstancias difíciles en esa enfermedad es su alta mutagenecidad o elaboración de modificaciones de material genético en las células expresado en genes y cromosomas que le da lugar a una modificación permanente de la constitución hereditaria. Así las cosas, el cáncer no es uno solo ya que tiene muchas variedades y se muestra como un conjunto infinito de patologías que caben bajo esa sombrilla.

Manifestó a la par que ha visto muy buenos desarrollos tanto a nivel internacional como de iniciativas que son visibles en América Latina y en Colombia, porque hay determinaciones de gente que le apuesta a la genómica a la proteomica, a la farmacogenómica y a todo lo que implica entrar en el ADN, abrir y conocer el genoma humano para poder aprender sobre el genoma de las células cancerígenas y empezar a buscar soluciones, pero ese es un asunto que debe ser democratizado, para todos y para el bien de todos por ser un conocimiento de la humanidad.

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Biotecnología, un trabajo serio de la industria

 

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Sobre biotecnología, Méndez anotó que está muy encaminada a enfermedades crónicas no transmisibles, verbigracia el cáncer, los padecimientos inmunológicos y otra serie de patologías crónicas en las que necesariamente las investigaciones siempre arrancan de los grandes centros académicos lo cual es algo que en Colombia existe pues en el país hay grupos académicos patrocinados por el Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación, Colciencias, que ocasionalmente hacen convenios con las compañías locales de farmacia que empiezan a desarrollar ciertos trabajos de investigación.

“En eso suelen presentarse unos riesgos muy grandes porque hay casos en los que los trabajos no terminan en nada, se agotan por el camino o simplemente no muestran resultados y en eso todos deberíamos potenciar todas esas labores e incentivar a los científicos, pero igual promocionar como lo hace el ejecutivo a través de Colciencias, nuevos doctorados para que haya gente que investigue, que trabaje y que desarrolle desde nuestra biodiversidad, por ejemplo, nuevas moléculas. Por lo anterior es bueno tener en cuenta que hay riesgos en vista que de diez, un trabajo puede ser efectivo, los demás se quedan haciendo parte de una biblioteca, pero el trabajo en eso debe seguir”, expuso Méndez.


Otro de los menesteres que demanda un capítulo especial y un trabajo diferenciado es el de medicina tropical, un tema tan determinante, que inclusive le tocó convalidar al Presidente Ejecutivo de Asinfar cuando estuvo en otras misiones médicas y científicas por fuera del país. El facultativo aseguró que ese tema, siendo de inconmensurable interés, no le preocupa a nadie que no sabe lo que es el trópico, los bosques y las selvas tropicales así como las pandemias, endemias y vectores que no existen en otro lado. El asunto resulta tan concluyente que tiene que ser causa de preocupación compromiso y trabajo en el ámbito nacional para atacar ese tipo de problemas.

En Colombia ha habido centros de investigación en Cali, Medellín, Barranquilla, Bucaramanga y Bogotá que trabajan con las uñas, como Quijotes, sobre temas que a veces necesitan apoyo, empero para el directivo, es necesario visibilizarlos, interesarlos y apoyar más al Instituto Nacional de Salud, al Ministerio de Salud y a sus áreas epidemiológicas para poner el foco en esto, pero este tema para Asinfar obliga a que todos en el sector y en la cadena de salud se ocupen del asunto.

Quejas por patentes, un asunto recurrente


Un tema espinoso en la farmacia es el de las patentes en donde no hay políticas claras, haciendo que lleguen expertos comprometidos en la salud ayuden a definir la hoja de ruta, con transparencia y en donde se blinde a los países que producen medicamentos y ciencia, pero igual a las naciones, como Colombia, que aspiran a tener sus derechos exclusivos por la investigación y descubrimiento de productos de farmacia o tecnologías para la salud.

A criterio del Presidente Ejecutivo de Asinfar, lo importante es respetar dichos derechos hasta donde sea necesario, pero aclaró que sí hay una situación de interés público, igual debe existir una aceptación de que el bien común debe primar sobre el bien individual pues debe existir un balance.

“Hoy por hoy, la Organización Mundial de Comercio, OMC, ha tenido mucha más fuerza y tiene acuerdos rubricados que en Colombia se respetan, pero hay algunos que se valen de ciertas triquiñuelas para impulsar la eternización de una patente, y con una u otra figura, vuelven a presentar la vigencia o la propiedad intelectual, incumpliendo lo estipulado a nivel mundial en el sentido que después de un tiempo determinado termina la patente y después se libera para que los países puedan acceder a estas y desarrollar competidores de buena calidad y a precios muy diferentes”, certificó el dirigente gremial.


Añadió que en casos como el del cáncer y en otros hay un franco rompimiento de la reglas de juego, aspecto que invita a que haya más equilibrio para que quienes con criterio, con solvencia, con conocimiento e investigación, proponen soluciones porque también se hace necesario, aseveró, democratizar el conocimiento en ese sentido, dejando claro que no se trata de vulnerar los derechos de nadie, empero dándole prioridad a los derechos de la gente y de la humanidad.

La farmacia hoy tiene grandes retos, y no son pocos

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Por el efecto del cambio climático, las famosas mutaciones, la resistencia bacteriana y el resurgimiento de enfermedades que estaban con certificado de defunción, hay una serie de retos en la industria farmacéutica para enfrentar ese nuevo escenario mundial de patología y epidemiología.

“Sí que lo hay, es una preocupación de Organización Mundial de Salud, OMS, es uno de los temas prioritarios de ese organismo y allí la industria tiene que ser partícipe del análisis primero. Se le destinan recursos a examinar esas cifras epidemiológicas para ver en dónde están apareciendo o reapareciendo unas enfermedades que ya habían sido erradicas, a eso hay que ponerle todo el interés y darle los recursos que requieran para poder desarrollar o repotencializar medicamentos antiguos, o apostarle a la producción de nuevos antibióticos que puedan combatir la resistencia bacteriana también”, sostuvo José Luis Méndez.


Señaló que por el otro lado se necesita algo muy importante y es la educación de la población para el uso correcto y adecuado de los medicamentos. Consideró que es urgente ser muy estricto con un sistema de salud como el colombiano que tiene cobertura universal pues es perentorio que la gente sepa cómo y cuándo usar un antibiótico. En ese sentido, afirmó, es necesario saber que va a pasar al final de la cadena para no botar ese medicamento al caño o a la basura puesto que eso conlleva a la contaminación de los afluentes, de los pastos y del ganado.

En ese tema se ocupa la Corporación Punto Azul que asumió el programa posconsumo de medicamentos, un tema igualmente muy importante porque tiene que ver con el cuidado del medio ambiente y hace pensar que también hay que prevenir la reaparición de enfermedades y de gérmenes que sean potencialmente peligrosos, mortales y multiresistentes. Lo cierto conceptuó el Presidente Ejecutivo de Asinfar, es que para poder trabajar en ese frente es necesario destinar recursos.

Farmacia, el remedio a un sistema y a una sociedad

 

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La industria farmacéutica de Colombia, la misma que adquirió un decidido compromiso con el país al seguir en las lides, muy a pesar de una serie de vicisitudes que fueron llegando al sector con la incertidumbre que fue sembrando el libre comercio, expresado en acuerdos comerciales, y en una apertura que hizo trizas algunos sueños, sigue firme y con valentía poniéndole como nadie el pecho a la brisa.

"las discusiones han migrado hacia un fortalecimiento del desarrollo empresarial y de las capacidades propias del país y de aprovechar eso que tiene la academia y la misma evolución del conocimiento para aplicarla desde luego a la ciencia farmacéutica tanto en síntesis química, que es lo tradicional, como en la gran revolución del mundo hoy manifestada en biotecnología."

 

No sobra evocar que mientras en la década de los ochenta más de treinta empresas dedicadas a la farmacia abandonaron Colombia en un éxodo que llevó firmas a países de la región, incluida Venezuela, muchas de gran arraigo dijeron “presente país” y optaron por trabajar con mucho tino en una industria que garantiza salud, que da alternativas de vida y que propende por un encomiable tejido social. No es sino ver la magnitud y la importancia que hoy cobran empresas de la dimensión de Tecnoquímicas, por citar un ejemplo, que lograron un perfil multinacional, gracias al trabajo, la innovación y el talento de empresarios y mentes financieras del talante del reconocido y admirable, Francisco Barberi y del muy respetado, Emilio Sardi.

La Asociación de Industrias Farmacéuticas de Colombia, Asinfar, expuso que con todo, en un mundo complejo, las cosas van evolucionando en un ejercicio que es inexorable, rápido, quizás vertiginoso y a tono con ese mandato universal del imparable adelanto. Según el gremio, las discusiones han migrado hacia un fortalecimiento del desarrollo empresarial y de las capacidades propias del país y de aprovechar eso que tiene la academia y la misma evolución del conocimiento para aplicarla desde luego a la ciencia farmacéutica tanto en síntesis química, que es lo tradicional, como en la gran revolución del mundo hoy manifestada en biotecnología.

Actualmente Colombia cuenta con 81 plantas de farmacia aprobadas oficialmente por el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima, y estimando que algunas compañías tienen dos o tres plantas registradas, visitadas y certificadas por esta entidad, se calcula que hay en el territorio colombiano entre 45 y 50 productores industriales de medicamentos en el país. Lo anterior es una muestra que hay una inversión nacional que cree profundamente en un mercado y que le garantiza la producción de medicinas a un país que cada vez demanda más y mejor salud.

Las cifras de la asociación son contundentes porque la industria nacional y afiliada a Asinfar provee cerca del 80 por ciento de las unidades que consume el sistema de salud colombiano y el mercado, pero el gremio aclaró que eso representa tan solo el 30 por ciento de los valores, es decir que por mucho menos dinero, se entregan muchas más soluciones en el día a día a la salud de la gente.

“El medicamento, como decimos muchos que llevamos varios años en esto, es lo único tangible que tiene el sistema porque a una persona le demoran una cita y ella espera, le demoran una cirugía y mientras no sea de urgencia, posiblemente aguanta, pero si no le dan un medicamento como ocurre frecuentemente, sale el argumento que el sistema no sirve porque no le dieron nada al usuario y la gente necesita recibir una solución a su problema de salud”, comentó el médico salubrista.


Sobre acuerdos comerciales, Asinfar dijo que tranquiliza el compromiso de gobierno de no firmar más tratados, sino trabajar duro en el desarrollo de aquellos que ya se encuentran en vigor. La industria considera que algunos convenios como los de la Comunidad Andina de Naciones, CAN, fueron buenos para todos, particularmente para el sector y en otros tratados, dijo, existen grandes esperanzas en donde hay estancamiento como acontece con la Alianza del Pacífico.

El año anterior la industria vendió cerca de 18 billones de pesos de los cuales el 30 por ciento o seis billones son de industria de producción local, los otros 12 billones tienen que ver con productos importados, pero en unidades el asunto es al revés porque más del 70 por ciento son producidas localmente, hacen parte de la industria nacional mientras que solo el 25 por ciento son unidades importadas que se llevan el 75 por ciento de los valores.

Para el cierre de 2019 la industria farmacéutica como un todo ve complicado crecer a dos dígitos, pero el escenario podría darse en algunas áreas terapéuticas, sin embargo el gremio le apuesta a un crecimiento de doble dígito la recuperación de la población y de la justicia social en el acceso a los medicamentos, pues debe decaer la no entrega de medicinas, la falta de acceso oportuno y caso contrario debe crecer el efecto terapéutico para disminuir los días de incapacidad que tanto le cuestan al país, todo por mejorar la sostenibilidad. Es quizás por ello que la industria le apuesta a la efectividad de la ley de punto final en la salud y no a una de puntos suspensivos porque ello iría en detrimento de un derecho fundamental como la salud.

El Presidente de Asinfar, José Luis Méndez, es un santandereano de pura cepa que vio la luz de la vida en Bucaramanga, “la ciudad bonita”. Gracias a una beca pudo adelantar sus estudios de medicina en Ucrania, regresó a Colombia y al terminar su rural descubrió que su mundo era más la farmacología y una industria que le permitió estar en todos los ámbitos, no en vano, mercadeo, comercial, asuntos de gobierno y en compañías multinacionales en donde aprendió de todo, hoy lidera Asinfar, gremio desde donde le aporta al país y le permite dormir tranquilo porque sabe que la clave del éxito de Colombia está en buscar soluciones, en articular y dejar de lado los problemas, aprendiendo de cooperación más que de competidores para sostener el bien común y propender por la vida y la sana convivencia.

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