Domingo, 15 Septiembre 2019 00:10

Citas médicas de largo plazo, ¡matan!: Colombia Saludable

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Los expertos en salud aseguran que las citas programadas a tres, seis o más meses, están dejando saldos lamentables porque cuando ya hay atención no hay nada que hacer.

Las entidades y organizaciones dedicadas a vigilar la atención médica y el bienestar de los pacientes volvieron a encender las alarmas frente al precario estado del sistema de salud en Colombia que sigue causando luto, irritación y demandas por el alto número de personas que fallecen por las famosas citas médicas de largo plazo.

Es común ver personas salir del médico con sospechas o esperando un diagnóstico que debe ser certificado por un especialista que posiblemente tenga su agenda copada. Los problemas en salud pueden ser múltiples por cuanto puede tratarse de un cáncer incipiente, de una enfermedad que se empieza a complicar o de una exposición a accidentes cardiovasculares, que por lo general no avisan y llegan dejando graves secuelas. El asunto es que la celeridad que demanda una enfermedad no se está aplicando en Colombia, las citas deben esperar meses y hay casos aberrantes en los que los pacientes sea de la edad que sea, con una urgencia no son atendidos con la velocidad requerida y un simple call center en el que atiende una joven mujer sin conocimientos en salud, decide a ciegas y a las volandas sobre la vida o la muerte de un ser humano.

Hay inclusive remisiones hechas por especialistas a otras áreas de la salud con carácter de urgencia que deben esperar muchos días o algunos meses porque hay citas que las programan para el año consiguiente. Hay casos y no pocos en los que llaman al paciente para que acuda a la cita, pero este lamentablemente dejó de existir porque no recibió un tratamiento a tiempo, o la opción que tenía de vida se esfumó porque la niña de las citas, que no es una profesional de la salud, no sabía que el tema era de cáncer, igual le pagan por facturar y rentar más no por priorizar.

Esa es la síntesis, la salud es un negocio y a la hora de hacer sumas y restas, el tema se queda en volumen y estados de pérdidas y ganancias, de lado queda la calidad en los servicios y la atención profesional, los problemas inician con unos empresarios que llegan al sector sin músculo financiero, generando traumatismos y agudos inconvenientes a quienes manejan los recursos destinados a los servicios médicos.

El tema es muy complejo y la verdad mucha gente se fue de este mundo esperando la anhelada y urgente cita, la pregunta es ¿quién responde?, ¿Qué tipo de acciones se deben tomar?, ¿el país sí está en condiciones de sacar adelante un sistema que está en estado de coma? Sí, son varios los interrogantes, pero lo único cierto es que la salud es un derecho constitucional que no puede ni debe ser vulnerado, tan importante como el derecho a la vida, y en ese orden de ideas los derechos van de la mano.

Diariolaeconomia.com, habló con el Director de la Asociación Colombia Saludable, Denis Silva Sedano, quien precisó que infortunadamente en Colombia, la salud es más, un artículo de lujo pues está muy lejana de ser un derecho fundamental. Cuestionó el problema que se hace cada vez más insostenible y que tristemente está cobrando vidas porque las citas que pudieron salvar vidas fueron prácticamente un certificado de defunción.

Para el experto en temas legales y de salud hay en ese problema delicado de la salud tres factores porque en primer lugar existe el número de médicos requeridos, dos, la desorganización en algunas EPS como Coomeva, Medimas y Aliansalud que no les pagan a los médicos, está generando que los facultativos no quieran trabajar con las Entidades Prestadoras de Salud y en tercer lugar, indicó, el caos igual lo fomenta el desorden que tiene la Administradora de los recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud, Adres, con el giro oportuno para los servicios no PBS (Plan Básico de Salud), suma que está generando en cuello de botella que la salud tiene en este momento.

Silva Sedano agregó que a la coyuntura hay que sumarle igual el tema de los migrantes, sin pretender exacerbar la xenofobia, puesto que más de 300.000 personas están siendo atendidas por un acto humanitario del ejecutivo que abrió las fronteras. En ese sentido el versado en salud indicó que Colombia no estaba preparada para atender el drama humano y de salud que tiene ese tipo de población.

Frente a los casos recurrentes de personas que son remitidas a largo plazo para una cita que puede ser urgente, los casos que terminan con la muerte del paciente va a los tribunales partiendo del principio del derecho en donde la ley es taxativa y reza que en Colombia hay delitos por acción y por omisión así como por negligencia.

Sobre este particular, el profesional manifestó que la resolución 1552 de 2013 establece que las agendas de los médicos siempre tienen que estar abiertas y justamente, declaró el Gerente de Colombia Saludable, la mayoría de las EPS no tienen abiertas o accesibles sus agendas.

Otro problema que puede ir ligado a un tema judicial tiene que ver con los problemas que tienen los call center y otro lío, aseguró, es la rotación de IPS.

“A los pacientes hoy en día para atenderles algún tipo de patología les agendan citas para seis, ocho y hasta diez meses. Cuando el paciente llega le notifican que ya no hay convenio y nuevamente el usuario tiene que partir de cero y eso pone en franco riesgo la vida del usuario. El Superintendente de Salud conoce este problema, pero hay un gran inconveniente con la Superintendencia y es esa disposición a las multas que finalmente terminan pagando los pacientes porque no todas las EPS tienen solvencia económica y ante escenario la multa la paga el usuario y todos los colombianos a través de la Unidad de Pago por Capitación, UPC, y los nacionales no queremos multas, lo que buscamos es tan solo servicios efectivos”, apuntó el señor Silva Sedano.


La realidad es cruda porque los eventos en los que el paciente es llamado a consulta y ya reposa en el camposanto son más comunes de lo que la gente se imagina. Es lamentable, pero a muchos pacientes cuando les asignan la cita han muerto. Y el problema es estructural porque en casos de quejas y reclamos, la Superintendencia de Salud se está demorando más de 180 días para responderle y resolverle al usuario la queja presentada, y eso muestra que la situación es delicada y muy seria.

Silva reconoció una realidad y certificó que ésta es como el sol, que no se puede ocultar con un dedo, pues tal y como está la salud en Colombia con sus agudos inconvenientes, endeudada y atestada de compromisos, lo más seguro es que seguirá muriendo gente. Instó por ello a hablar temprano que tarde de las víctimas que está generando el sistema de salud porque en su opinión han generado más muertes las EPS por la negación de servicios de manera directa o indirecta que el mismo conflicto armado, lo cual es mucho decir.

Lo grave del escenario es que los dineros de la salud son girados por adelantado, razón más que poderosa para revisar el sistema y detectar las graves fallas que están cobrando vidas de manera innecesaria.

Ya en el tema de la ley estatutaria que habla de la salud como derecho fundamental, de la integralidad, del no condicionamiento de ese derecho fundamental al situado fiscal, porque la salud se presta y se garantiza con plata o sin ella atendiendo tres condiciones a saber, calidad, oportunidad y continuidad.

“Pareciera que todo eso fuera letra muerta porque la ley estatutaria no está reglamentada y si no se cumple con el protocolo pasará a ser una ley más, así de simple”, expresó el también vocero de Pacientes Colombia.


El panorama vuelve a enturbiarse porque la ley busca acabar con el llamado carrusel de la muerte porque la salud no puede ser viable ni garantiza la vida cuando a diario son cerrados hospitales públicos y privados, cuando se recogen camas pediátricas y cuando se tiene un sector al borde de la quiebra que finalmente pone a los pacientes a mendigar salud.

De igual manera se quiere con la ley darles mayor autonomía a los médicos, aplicar la salud como derecho fundamental y facilitar que se mejore el acceso a los servicios de salud.

A los pacientes afectados por este tipo de citas, Silva Sedano, les dio dos consejos, uno, ir directamente a la institucionalidad que está representada en la Superintendencia Nacional de Salud, pero igual dijo es recomendable acudir a la Procuraduría General de la Nación y a la Fiscalía porque fácilmente se pueden demandar a los presidentes de las EPS por el intento de homicidio culposo porque no están haciendo su tarea bien para salvaguardar el derecho a la vida. Otra sugerencia fue la de acudir a los jueces para presentar acciones de tutela para que se proteja el derecho fundamental.

El tamaño de los problemas es de tal magnitud que cada 34 segundos se presenta una acción de tutela en Colombia por temas de salud. El conocedor añadió que el 67 por ciento de las tutelas que se presentan en el país son por servicios que están dentro de los planes de beneficios que se pagan de manera anticipada y las EPS no los prestan.

Según el entendido, el contexto en salud actual es tan complejo y de precarización que las empresas de salud que otrora fueron modelo en calidad de servicio hoy dejan mucho que desear porque las EPS se dedicaron a la cantidad, dejando de lado la calidad. El panorama es poco grato en SURA, Famisanar, Sanitas, Salud Total, Colmédica y Compensar, que siempre estuvieron dentro de las primeras Entidades Prestadoras de Salud en el país porque fueron reconocidas por la buena prestación en los servicios de salud, de manera increíble hoy están en el listado de las malas por una migración de personas afiliadas a unas EPS en problemas como Medimas que al detallarse son pacientes con carga de enfermedad.

“Pareciera que por el desorden que hay en dos o tres EPS, se está haciendo selección adversa, es decir que estamos desestimulando a aquellos que tienen carga de enfermedad a través de la negación del servicio para que se vayan a otras EPS”, aseveró Silva.


Al hablar de la Ley 100, el experto explicó que las cosas fueron cambiando de manera tajante porque antes de la ley en Colombia solamente había tres EPS que fueron Caprecom, Cajanal y el Seguro Social. Especificó que el vetusto Seguro atendía solamente a los trabajadores porque las otras entidades se dedicaban a la salud de los docentes y de los empleados públicos. Consideró que el modelo actual ha tenido mucha dinámica porque nunca antes el país había contado con tantos recursos en salud, teniendo en cuenta que hoy la cifra supera los 47 billones de pesos en el sector, pero igual el sistema no había tenido tantos problemas y cuellos de botella en la prestación de los servicios de salud.

Al analizar el sistema de salud que se apresta a cumplir treinta años, Silva sostuvo que lo primero que los colombianos deben replantear es si el modelo es el que necesita hoy por hoy el país, pero igual saber si la plata que hay para atender las enfermedades es suficiente así como replantear los órganos de control y la misma rectoría.

Otro asunto es que el ministerio de Salud se dedicó a crear normas de manera consecutiva porque todos los días salen circulares, resoluciones y decretos con una particularidad luego de su expedición, y es que nadie cumple. Es por ello, anotó Silva Sedano, que la entidad vive en un desgaste porque gira en torno a imponer multas, pero nadie, dijo, está atacando el problema serio que Colombia tiene en salud y es replantear el modelo que tiene Colombia.

El propósito, afirmó, no pasa por el hecho de acabar el modelo de la ley 100, pero indicó que lo que sí está muy claro es que la figura que tiene postrado al sistema es el de las EPS que llevó al desastre el maltratado régimen porque esas entidades aseguran, manejan el recurso, conforman la red, hacen parte de la red y como si fuera poco se auditan, luego tienen una postura dominante en toda la cadena. La pregunta que hay que formular según Denis Silva es ¿Dónde pueden ser útiles las EPS?, pues la verdad es que hay que quitarles definitivamente funciones a esas entidades. Todo esto es una señal totalmente clara que el modelo sin duda hay que replantearlo y actualizarlo.

¿Ley de punto final en veremos?


Sobre la anhelada y esperada ley de punto final con la que se busca poner al día las deudas adquiridas con las clínicas y hospitales y sanear la cartera para inyectarle mucha más confianza a la salud de los colombianos, el Director de Colombia Saludable afirmó que el gobierno anunció con muy buena intensión el acuerdo de punto final, pero no escondió su preocupación por el pago de tan solo siete billones de una obligación que suma a la fecha más de veinte billones de pesos pues en ese orden de ideas no habría una empresa que estuviera dispuesta a perder el 70 por ciento de su cartera.

“Tenemos que preguntarle a la Dirección de Impuestos, DIAN, si algunas empresas que deben cien pesos pueden negociar por treinta pesos y salir del problema, ese planteamiento también se debe hacer”, sostuvo el vocero.


En medio de la compleja situación, Silva reconoció que actualmente Colombia tiene un muy buen Ministro de Salud, sin desconocer las capacidades de su antecesor, Alejandro Gaviria. El jefe de la cartera de la salud, Juan Pablo Uribe, es una persona técnica, humana y conocedora del sistema, eso sí dejando claro que todavía no hay una articulación entre el Ministerio y la Superintendencia Nacional de Salud ya que cada quien va como rueda suelta.

El experto le hizo un llamado al gobierno porque insistió en lo delicado de la situación y manifestó que quiere ver un Presidente al que le duela la salud de los colombianos, pero dijo que las cosas no van bien porque infortunadamente la prioridad del Primer Mandatario es Venezuela, lo cual puede entenderse por tratarse de un punto complejo, lo cierto, expuso, es que hay que dedicarle tiempo a esos nacionales que lo llevaron a ganar las elecciones y en donde un punto de compromiso que abrió los portones de la confianza fue el de trabajar decididamente por el tema de la salud.

Es muy difícil el panorama de la salud en Colombia, hay deudas gigantes, los médicos están trabajando sin incentivo porque invierten millones de pesos en una carrera que demanda muchos recursos para lograr especializaciones y poder así servir con todo el profesionalismo a los pacientes, pero el pago no compensa el esfuerzo y cuando hay salarios, no es raro que algún empleador no cumpla con sus obligaciones.

El tema no se queda en el drama médico, los hospitales regionales , en muchas ocasiones, no tienen jeringas, gasa o esparadrapo, La plata no alcanza para elementos básicos y se han presentado casos en los que los pacientes tienen que ser devueltos del quirófano porque no hay agua destilada. Este último hizo que una cirugía fuera aplazada por uno o dos días.

De todas maneras el paciente sabe que hay un problema agudo en el sistema de salud que demanda atención urgente para evitar más decesos innecesarios y la consecuente pila de demandas y tútelas. Muchas personas consideran que hay cierto dolo en ese aplazamiento de las citas de carácter urgente que en muchas ocasiones se ahorran porque cuando le llega el turno a la persona enferma, ésta ya ha dejado el mundo de los mortales. Hay casos de personas con síntomas delicados de presión arterial, en alto grado de infarto o derrame cerebral y las citas igual se extienden desde junio o agosto hasta diciembre o lo que es peor, hasta el año que sigue. El asunto debe irritar, y mucho porque demasiadas personas pagan seguridad social, trabajan y les hacen un descuento en su salario para cubrir los servicios médicos, pero como muchos dicen, la plata del pobre no vale pues en las clases sociales más vulnerables es donde se presentan los mayores casos de citas médicas de largo plazo.

Los medios, los médicos, las asociaciones, las ONG, los pacientes, todos tienen las alertas encendidas y por eso le tocó al gobierno del Presidente, Iván Duque, pasar a la historia por dejar superado un problema de salud pública de grueso calibre pues de no darse la ley de punto final para acabar con todos los problemas y pagarles a las IPS y a quienes proveen instrumentos, insumos y tecnología, el sistema seguirá en el quicio de la hecatombe. El riesgo es tan latente que si no hay pagos vendrá el cierre de clínicas y hospitales. El sistema no aguanta la presión porque como todo, demanda dinero para funcionar y si no opera seguirán las quiebras, los cierres y la congestión en las EPS, que ya no dan abasto.

Si todo sigue así habrá que decir que Colombia tiene un sistema de salud, de infarto, de muerte y totalmente condenado a seguir colapsando ya que que a ese paso las urgentes visitas al médico serán, no cada seis u ocho meses, sino por años y los médicos igual se verán obligados, no a dar fórmulas o remisiones, tan solo a rubricar certificados de defunción.

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