Sábado, 01 Febrero 2020 00:52

Bajar registros de Hipertensión en 30% a 2030 la meta de la SCC

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Cardiólogos advierten que la hipertensión sigue creciendo y afianzándose como la primera causa de muerte en Colombia y en el mundo. Más de mil millones de personas en el planeta sufren de esta enfermedad.

En el globo hay un problema de salud tan delicado que obliga a considerarlo y a tenerlo muy en cuenta ya que está creciendo a niveles casi que epidémicos y tiene que ver con la hipertensión, enfermedad con tasas muy bajas de detección porque tan solo el 43 por ciento de hipertensos en el mundo saben que tienen esa patología. El tema es mucho más complejo si se tiene en cuenta que en el planeta hay más de 1.200 millones de personas afectadas con el temible padecimiento.

Las asociaciones médicas en cabeza de la Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, SCCCC, llevaron a cabo en Bogotá una reunión en la que participó también la Word Heart Federation, WHF, con el fin de implementar políticas que sirvan de solución real a un problema que como la hipertensión, está causando el mayor número de decesos a nivel mundial y desde luego en Colombia.

Tanto las sociedades o agrupaciones de salud citadas como la comunidad médica representada en diferentes asociaciones coincidieron en que se hace perentorio explorar salidas para meter en cintura el problema de la hipertensión arterial que se muestra como el enemigo número uno a vencer porque de momento ese problema de salud está ganando la partida.

Presidente de la SCC, Dr. Adalberto Quintero
Foto Diariolaeconomia.com

El Presidente de la Sociedad Colombiana de Cardiología, SCC, Adalberto Quintero, le dijo a Diariolaeconomia.com, que en materia de hipertensión los que saben que son hipertensos no todos están en tratamiento y no todos los que están en tratamiento están controlados y explicó que para evitar el comprometer órganos blancos como el riñón, el corazón y el cerebro, lo ideal es que la presión esté en unos valores mínimos ideales para que haya consecuencias.

La idea de hablar con la comunidad médica en todas sus ramas, con las EPS, igual con las prepagadas, con las sociedades científicas, la industria de la farmacia, el gobierno y la asociaciones de pacientes, con el fin de lograr reducir entre 2020 y 2030, es decir en diez años, los eventos cardiovasculares en 30 por ciento. Lo anterior quiere decir que si la tarea se hace bien podrían bajar las tasas de mortalidad por hipertensión, el infarto en hipertensos y los accidentes cerebrovasculares por el mismo asunto.

Hay que decir que por cada cien adultos, 22 son hipertensos, dejando ver de manera preocupante que independiente de todas las campañas de promoción y prevención de la enfermedad así como de intervención de la misma y un importante acceso a las tecnologías, la meta de control es de tan solo el 18 por ciento de las personas diagnosticadas.

Para el especialista, esa situación conllevó a buscar nuevas opciones porque quedó claro con las cifras que en la estrategia algo no está funcionando y que se hace necesario encontrar una que remedie la situación haciendo que bajen las crecientes variaciones de enfermedad por hipertensión.

Para lograr el éxito en esta misión que emprenden los médicos liderados por la Sociedad Colombiana de Cardiología fueron trazadas seis estrategias que promueven la implementación de políticas públicas para hacerle frente a la enfermedad cardiovascular que representa el 24 por ciento de la mortalidad mundial según datos de la Organización Mundial de la Salud, OMS. El fin de esta iniciativa, indicó el prestigioso médico es mejorar en prevención, diagnóstico e intervención de la enfermedad.

En primer lugar se plantea la implementación del Registro Nacional de Hipertensión Arterial con el fin de desarrollar un método que permita identificar la incidencia y prevalencia de hipertensión arterial en Colombia. Este trabajo permitirá conocer las cifras reales a nivel local y algunas características epidemiológicas de los pacientes afectados por la hipertensión arterial, los cuales serán incluidos en esquemas de prevención dirigida.

En este punto el trabajo se hará de manera conjunta con las EPS y los reportes que envían a la cuenta de alto costo, mejorando en variables para poder conocer junto con historias clínicas digitales el cómo está Colombia en términos de prevalencia y de control puesto que si no hay conocimiento no hay manera de intervenir.

De igual manera se sugiere la estandarización en el método de toma manual de presión arterial. Con esta iniciativa es viable dotar a los diferentes centros de atención de la herramienta adecuada para la medición de la presión arterial, con el fin de evitar sesgos en la lectura de la presión y a la vez optimizar los recursos y disminuir la utilización inadecuada del mismo. La toma digital, dicen los médicos, deberá estandarizarse a nivel nacional, lo cual ayudará a que el país conozca sus números y se avance en el diagnóstico y acceso de los pacientes.

 

“En Colombia y en el mundo se cometen errores reiterativos cuando se toma manualmente la presión y si la unidad de medida no es exacta, el resultado no será convincente ni creíble y podríamos estar registrando tasas inferiores a las verdaderas. Fue lanzada una campaña de alcance virtual de la cual dispuso la Sociedad Colombiana de Cardiología para que cualquier individuo médico o no que trabaje en el área de la salud pueda certificarse en la toma de la presión manual”, declaró el señor Quintero.

 

Los médicos y las asociaciones consideran igual determinante impulsar una estrategia global de educación a la comunidad creación de estrategias que involucren a la comunidad afectada en el conocimiento de la enfermedad y sus implicaciones inmediatas y futuras. Este aspecto no solamente tiene que ver con el accionar de los médicos sino que se extiende al personal paramédico y al paciente. La idea es que con mayores conocimientos los implicados en el tema de la salud y puntualmente de hipertensión y cardiología hablen el mismo idioma y acudan a los medios para propagar una agresiva campaña de difusión para difundir un mensaje mucho más claro y útil.

Para los facultativos y expertos en el tema cardiovascular también es fundamental educar a pacientes y cuidadores sobre las consecuencias, impacto metabólico, psicológico y patológico de la hipertensión arterial. De esta manera se generará una mayor conciencia de la enfermedad, autocuidado y autogestión del riesgo cardiovascular e incremento del compromiso con el manejo no farmacológico”, concluyeron los representantes de las diferentes entidades que participaron en la creación del manifiesto.

Otra estrategia es la campaña nacional para disminuir el consumo de alimentos con alto contenido de sodio. En esa proposición los facultativos buscan enfocar en un modelo de salud poblacional, la disminución en el consumo de sodio y crear estrategias de comunicación para que las personas conozcan los riesgos de su ingesta excesiva. El tema, indicó, no se reduce al dejar el consumo de sal sino también a cualquier otro producto que debe tener en la etiqueta los niveles de sodio, medida que ayudará enormemente a reducir la presión arterial.

La propuesta de la Sociedad Colombiana de Cardiología le apunta de igual forma a una estrategia global para la detección temprana de la hipertensión arterial. Establecer técnicas de búsqueda e identificación de los pacientes hipertensos para que el curso clínico de cada individuo sea más favorable, y en términos del estado, de menor costo final. En tal sentido, se disminuye la progresión de la enfermedad a estados terminales.

No menos importante es direccionar una estrategia global para el acceso a tecnologías de salud en hipertensión arterial con la cual sea factible fomentar políticas públicas que permitan a la comunidad tener acceso a las tecnologías en salud, desde el punto de vista farmacológico, y de estrategias médicas de intervención. Este punto, precisaron los expertos, tiene que ver con dotar a toda entidad de atención de la tecnología necesaria y adecuada para la toma correcta de la medida de presión arterial.

Con esto se busca la disposición de tecnologías que permitan controlar mejor la hipertensión y para eso se le insistió al gobierno en facilitar dos tecnologías que se requieren para mejorar la gerencia de los pacientes hipertensos y así optimizar el control. Una especificó Quintero en lo posible favorecer el uso de tensiómetros automáticos que estén validados clínicamente porque han demostrado que son más exactos y que evitan incurrir en los errores que suelen ser característicos en los tensiómetros manuales, lo cual lleva a mayores costos.

La segunda tecnología fue solicitada porque quedó demostrado que no es igual dar tres fármacos para la tensión por separado que los mismos medicamentos combinados en una sola tableta pues hay evidencia suficiente la cual muestra que en los pacientes y en los organismos hay más adherencia, no hay olvido de tomar las pastillas, pero también señala que hay mayor eficacia en la reducción de la presión lo cual impacta en menores eventos cardiovasculares.

La propuesta también estimula a través de un arduo trabajo el mejoramiento que demanda el acceso a los medicamentos para los pacientes con hipertensión arterial, y una mayor participación desde las sociedades científicas en la formulación e implementación de políticas públicas de salud.

En opinión del directivo, las asociaciones o los cardiólogos no pueden centrarse única y exclusivamente en que el precepto ya diagnosticado alcance la meta sino en mejorar la tasa de detección de nuevos casos de hipertensos que teniendo hipertensión no saben de su condición y que luego de caminar por las calles ignorando el problema debutan en las centrales de urgencias con un infarto o con un accidente cardiovascular, razón que llevó a plantear la necesidad de ajustar todo lo que tiene que ver con la detección temprana para lo cual el ejecutivo desarrolló una serie de herramientas y de rutas literales de atención que tienen presupuesto aprobado.

 

“Los gremios médico y paramédico tenemos que aprovechar esas herramientas, pero igual difundirlas y aplicarlas en los 1.125 municipios que tiene nuestro país para que podamos mejorar la detección y así esos pacientes se puedan beneficiar con las intervenciones adecuadas para alcanzar las metas”, indicó el dirigente.

 

En la elaboración y redacción del manifiesto participaron el Ministerio de Salud, la Secretaría de Salud, la Fundación Colombiana del Corazón, Asociación Colombiana de Sociedades Científicas, Fundación Retorno Vital, la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación y Desarrollos, Afidro, Cuenta de Alto Costo, y la Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral, ACEMI, entre otras.

En Colombia y en el mundo la principal causa de muerte, por encima del cáncer y las que desprenden de acciones violentas, es la relacionada con problemas cardiovasculares, pero a su vez la hipertensión es la principal responsable de los decesos, igual la acompañan como causas el cigarrillo, la obesidad, la diabetes, el sedentarismo, pero la de mayor impacto en muertes es de lejos la hipertensión arterial que tiene un número bastante alto en víctimas.

Dentro de los grandes inconvenientes en materia de salud del corazón están las costumbres de los seres humanos que generalmente no tienen un régimen de alimentación adecuado, bajo en grasas, en sodio y en colesterol. Puede decirse que en países como Colombia mucha gente confunde alimentarse con llenarse. En este fragmento de la charla el médico recomendó dejar de lado las llamadas “comidas chatarra” y cambiar ese tipo de productos por una alimentación sana, baja en grasas y en calorías que ayuden a disminuir el factor de riesgo.

El especialista señaló que paralelo a la estrategia de consumir alimentos bajos en sodio también se incluirá en el listado los que tengan poco azúcar y potasio, toda vez que estos deben ser reemplazados por frutas y verduras así como por una generosa toma de agua, entre ocho y diez vasos por día. El asunto es elemental, recalcó el versado, “aliméntate saludable que eso te traerá beneficios”.

 

Cardiología, una rama de la medicina con mucho más que corazón

 

A criterio del Presidente de la Sociedad Colombiana de Cardiología, a la par con los desarrollos, la investigación, la innovación y la tecnología, el tema del corazón es uno de los que más avances reporta la ciencia médica porque en ese sentido la cardiología avanza a pasos agigantados. Esos avances igual son importantes en oncología y algo de vacunas.

 

“Cardiología lidera de lejos todos los avances que actualmente tenemos y eso se observa en todos los campos puesto que se ven desarrollos en prevención, en medicamentos, en la intervención y unos logros encomiables como el marcapasos de mínimo tamaño y operado con la energía que produce el corazón, igual los marcapasos que generan descargas eléctricas para revertir muertes súbitas y las mismas intervenciones con catéter para llegar hasta una arteria taponada y poderla abrir. En desarrollos también hay cirugía mínimamente invasiva, robotizada y la verdad lo que viene en avances es no solamente intenso sino prometedor de cara a reducir la alta incidencia de mortalidad cardiovascular interviniendo tempranamente o después de un evento, aprovechar la ciencia y la tecnología para recuperar individuos con episodios cardiacos”, afirmó Quintero.

 

De cara a superar los cuellos de botella y hacer de la salud en Colombia un servicio mucho más eficiente, dejando claro que hay de por medio un prestigio galeno y un sello de calidad en los médicos colombianos que los pone en sitios de honor por la investigación, los avances y la precisión en cada una de las cirugías, se hace necesario mejorar cada uno de los eslabones que intervienen en el sistema porque muchas veces no se aporta lo que corresponde para que la salud sea un costo efectivo.

Al comparar a Colombia con otras naciones, no hay duda que el país cuenta con uno de los mejores sistemas de salud toda vez que tiene una cobertura de casi el 99 por ciento lo cual se acompaña con un libre acceso a una buena cantidad de medicamentos que difícilmente podrían comprarse con recursos propios o que están disponibles en países industrializados.

Para la Asociación hay falencias en las EPS, en la carencia en el uso de tecnologías, en el tema médico, en el gobierno que no facilita o no pone a disposición desarrollos para agilizar la atención y en sí una serie de factores que van desde el desconocimiento de la norma o la falta de aplicabilidad de la misma lo cual puede pesar en el grado de inconformidad, pero el gremio dice que nadie puede desconocer que después de la implementación de la ley 100 en Colombia, la mortalidad por temas de salud bajó casi en un 50 por ciento. Actualmente ese indicador se mantiene alto y la idea según el médico es bajarlo, pero insistió en que el impacto de la citada ley fue muy positivo comparado con lo que había antes.

En su análisis el facultativo manifestó que antes que ajustes a la ley, en Colombia lo que debe hacerse es implementar todas las recientes regulaciones hechas porque el gobierno desde el ministerio de Salud ha escuchado a los gremios médicos, igual a las agrupaciones científicas, a los pacientes, ha mirado las necesidades y ha trabajado muy duro, pero por algunas circunstancias el sector no aplica la regulación lo cual dice que no hay que cambiar por cambiar sino aprovechar lo que tan bien se tiene con lo que se tiene y hacer maravillas porque advirtió que los recursos de la salud no son infinitos y eso causa malestar porque muchos abusan exageradamente del sistema.

 

“Uno ve prestadores que por tener el recurso disponible en el sistema de salud abusa de él y utiliza sin pertinencia una tecnología que no está indicada o que ya fue realizada, la repite indistintamente y esos recursos se pierden, una muestra que hay que utilizar mejor lo que se tiene sin proponer cambios dramáticos ni trascendentales, admitiendo que hay pequeñas cosas que mejorar. Lo cierto es que si tuviéramos una implementación justa de lo que está regulado, tendríamos mejores indicadores técnicos”, dijo.

 

En materia de medicamentos, Adalberto Quintero, sostuvo que la competencia siempre será sana en cualquier tipo de mercado y dijo que actualmente se están fijando unos estándares mínimos de calidad o de buenas prácticas de manufactura al igual que se piden compasiones entre fármacos para poder garantizar que una molécula genérica sea igual que la innovadora y esos estudios de bioequivalencia o biodisponibilidad dan la tranquilidad necesaria.

Quintero expuso que nunca una sociedad científica va a estar en contra de la libre competencia y subrayó que la única exigencia que hacen los médicos es que un producto que esté en el mercado de forma genérica, demuestre a la comunidad que es exacto al producto innovador en término de beneficios, bioequivalencia y biodisponibilidad lo cual debería ser una regla que no se cumple en Colombia para todos los medicamentos.

El libre comercio, concluyó, obliga a ser más estrictos desde la vigilancia porque no hay duda que en materia de alimentos está ingresando de todo y preocupa que con esas importaciones hay mayor flexibilidad que con los mismos medicamentos. En aras de asegurar mejor salud, expresó, deberían ofrecerse unas reglas del juego afines para todos para no tener tantos productos alimenticios que eventualmente no cumplen con las normas y con la rigidez que exige la salubridad.

Finalmente quedó claro que la salud si tiene corazón y que para ello la Sociedad Colombiana de Cardiología estará presta para apoyar, participar y poner su grano de arena en todo lo que la comunidad de pacientes y el estado requieran a través del conocimiento y así propender por un mejor bienestar cardiovascular reduciendo la elevada tasa de mortalidad que hay en Colombia por las enfermedades ligadas al tema.

 

Una historia de corazón

 

El estudio del corazón no es nada nuevo ya que de vieja data este músculo sobre el que se soporta la vida les llamó la atención a los médicos y especialistas de tiempos lejanos.

Viajando un poco por el túnel del tiempo nos encontramos con el médico Ramón Atalaya, cardiólogo del Hospital San Juan de Dios y profesor de la Universidad Nacional de Colombia, quien fundó la Sociedad Colombiana de Cardiología el 18 de septiembre de 1943 en el Laboratorio de Cardiología y de Endocrinología del que fuera el gran hospital bogotano.

Con el objetivo de divulgar los conocimientos de la especialidad, el doctor Ramón Atalaya organizó el Primer Congreso Colombiano de Cardiología que se llevó a cabo en la ciudad e Bogotá, los días 12, 13 y 14 de Octubre de 1956. Contó con el respaldo del doctor J. Hernando Ordoñez, quien era entonces el presidente de la sociedad.

Según los registros de la Asociación en ese congreso se trataron temas variados como la angiocardiografía, la utilidad del balistocardiograma, cuerpos extraños en el corazón y temas en cirugía como injertos arteriales y comisurotomía aórtica.

Desde aquella época, dice el gremio, la Sociedad ha realizado Congresos con periodicidad bienal, donde se ha brindado el espacio adecuado para que se presenten y discutan los resultados de las investigaciones realizadas en los diferentes servicios médicos del país y además se informa las novedades que surgen en las diferentes áreas de la cardiología clínica, pediátrica, métodos de diagnóstico y de tratamiento médico, quirúrgico o intervencionista.

 

¿Qué es la tensión arterial alta o hipertensión?

 

Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, la hipertensión, también conocida como tensión arterial alta o elevada, es un trastorno en el que los vasos sanguíneos tienen una tensión persistentemente alta, lo que puede dañarlos.

El organismo explicó que cada vez que el corazón late, bombea sangre a los vasos, que llevan la sangre a todas las partes del cuerpo. La tensión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de los vasos arterias al ser bombeada por el corazón. La OMS indicó que cuanta más alta es la tensión, más esfuerzo tiene que realizar el corazón para bombear.

La tensión arterial normal en adultos es de 120 mm Hg cuando el corazón late (tensión sistólica) y de 80 mm Hg cuando el corazón se relaja (tensión diastólica). En el momento en el que la tensión sistólica es igual o superior a 140 mm Hg y/o la tensión diastólica es igual o superior a 90 mm Hg, la tensión arterial se considera alta o elevada. La mayoría de las personas con hipertensión no muestra ningún síntoma; por ello se le conoce como el "asesino silencioso". En ocasiones, la hipertensión causa síntomas como dolor de cabeza, dificultad respiratoria, vértigos, dolor torácico, palpitaciones del corazón y hemorragias nasales, pero no siempre.

 

¿Por qué es peligrosa la hipertensión arterial?

 

Cuanta más alta es la tensión arterial, mayor es el riesgo de daño al corazón y a los vasos sanguíneos de órganos principales como el cerebro y los riñones. La hipertensión es la causa prevenible más importante de enfermedades cardiovasculares y ACV del mundo.

Si no se controla, la hipertensión puede provocar un infarto de miocardio, un ensanchamiento del corazón y, a la larga, una insuficiencia cardiaca. Los vasos sanguíneos pueden desarrollar protuberancias (aneurismas) y zonas débiles que los hacen más susceptibles de obstruirse y romperse. La tensión arterial puede ocasionar que la sangre se filtre en el cerebro y provocar un accidente cerebrovascular. La hipertensión también puede provocar deficiencia renal, ceguera y deterioro cognitivo.

Las consecuencias de la hipertensión para la salud se pueden agravar por otros factores que aumentan las probabilidades de sufrir un infarto de miocardio, un accidente cerebrovascular o insuficiencia renal. Entre ellos cabe citar el consumo de tabaco, una dieta poco saludable, el uso nocivo del alcohol, la inactividad física y la exposición a un estrés permanente, así como la obesidad, el colesterol alto y la diabetes mellitus.

 

¿Cómo se puede prevenir y tratar la hipertensión arterial?

 

Todos los adultos deberían medirse su tensión arterial periódicamente, ya que es importante conocer los valores. Si esta es elevada, han de consultar a un profesional sanitario.

A algunas personas les basta con modificar su modo de vida para controlar la tensión arterial, como abandonar el consumo de tabaco, adoptar una dieta saludable, hacer ejercicio con asiduidad y evitar el uso nocivo del alcohol. La reducción de la ingesta de sal también puede ayudar. A otras personas, estos cambios les resultan insuficientes y necesitan tomar medicamentos con prescripción médica.

Los adultos, dice la OMS, pueden contribuir al tratamiento tomando la medicación prescrita, cambiando su modo de vida y vigilando su salud.

Las personas con hipertensión que también tienen un alto nivel de azúcar en sangre, hipercolesterolemia o insuficiencia renal corren un riesgo incluso mayor de sufrir un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular. Por tanto, es importante hacerse revisiones periódicas de la cantidad de azúcar y de colesterol en sangre y del nivel de albúmina en la orina.

 

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