Sábado, 22 Febrero 2020 00:51

Covid-19, la cuota inicial de los males que están por llegar: ACIC

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En medio de tantas amenazas la investigación no se detiene y hace posible que los medicamentos ayuden a superar tantos problemas de salud que tienden a multiplicarse por diversos motivos.

Hay un aspecto muy importante que se viene haciendo desde los albores del siglo XX puesto que en 1906 fue creada la cátedra de enfermedades tropicales que se llevó a cabo en la Universidad Nacional cuando se puso al frente de esta iniciativa el médico Roberto Franco. En 1917 ve la luz el Instituto Samper-Martínez que con el paso de los años cambió de nombre hasta afianzarse como el Instituto Nacional de Salud.

Hay que decir que la llamada literatura médica ha tenido al frente destacadísimos galenos que desde la segunda década del siglo XX se fueron entregando a la comunidad facultativa unas investigaciones que inclusive una que otra terminó siendo un gran aporte a la ciencia y a la medicina.

Un punto a tener en cuenta es que la investigación médica en el mundo sigue creciendo día a día, y es visible con enfermedades nuevas, que son producto de la contaminación ambiental, del cambio climático, la tecnología, la agricultura fumigada, los procesos industriales, de devastación del planeta y el libre comercio, entre tantos factores que llevan a que las patologías clásicas muestren complicación que demandan medicamentos de otra generación, es decir más avanzados, mucho más desarrollados y desde luego mucho más confiables.

La coyuntura actual de cambio climático, resistencia bacteriana, mutación de microorganismos y otros entornos como la carencia de sanidad están ocasionando el surgimiento o el renacer de unas enfermedades de tipo viral y muy del glosario de la infectología que hacen pensar desde la investigación médica que el Coronavirus, hoy llamado Covid-19 y otras enfermedades tipo pandemia, son apenas la cuota inicial de muchas patologías que están por surgir.

En la actualidad hay muchas enfermedades que de manera increíble afectan la salud cardiovascular, pero están potenciándose otras más severas de tipo infeccioso como el Ebola, antes llamado fiebre hemorrágica, la leishmaniasis, paludismo y otras patologías tropicales que no son fáciles de medicar porque se trata de una lucha con el hábitat en donde la gente tiene que vacunarse o tratarse a tiempo, pero sin dejar de protegerse.

Para la investigación médica cada vez son diferentes las respuestas por el daño ecológico y el cambio de los ecosistemas que hacen prever que en investigación vendrán estudios muy interesantes en donde habrá una importante participación de las infecciones, escenario que obligará a trabajar en vacunas y en prevención de patologías tropicales.

 

Instigación médica, un reto por la vida

Al abordar el tema de la investigación clínica o médica es prudente decir que esta involucra seres humanos bajo estrictos protocolos que fueron avalados bajo parámetros de ciencia y ética, ello con ánimo de descubrir, probar y comprobar con certeza, la calidad, eficacia y seguridad de los medicamentos que van apareciendo o simplemente, los nuevos usos, formas y dosis de medicamentos ya existentes.

En Colombia la investigación clínica se hace para obtener beneficios de primer orden como una medicina más avanzada y más humana. De igual manera facilita el acceso a los medicamentos innovadores y a los tratamientos evolucionados. Es tan determinante esta función que para algunos pacientes la investigación médica marca la diferencia entre la vida y la muerte.

En segundo orden se sabe que con este tipo de adelantos el “IQ” del país sube y se hace posible un efecto cascada con el cual la base del conocimiento médico mejora y los beneficios a la población se multiplican. También las nuevas tecnologías de vanguardia para diagnóstico y tratamiento ingresan con mayor celeridad al país, fortaleciendo las oportunidades para el paciente.

En los beneficios de tercer orden entran de manera importante los impactos macroeconómicos a nivel regional y nacional. En este punto hay que indicar que la investigación clínica representa un porcentaje significativo del presupuesto de las farmacéuticas. Este tipo de trabajo científico hace que los centros de investigación aumenten el desarrollo a lo largo y ancho del país, distribuyendo el impacto en todas las regiones o provincias.

Médico Carlos Augusto Pérez

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el médico Carlos Augusto Pérez, expresidente de la Asociación de Centros de Investigación Clínica, ACIC, y actual miembro del Comité Asesor de la Junta Directiva de la prestigiosa agremiación, indicó que Colombia tuvo un auge en la investigación clínica hace unos diez o quince años, después, comentó, vino una meseta y luego llegó una caída en ese tipo de exploración.

Reconoció que con la entrada en vigencia de la resolución 2378 de 2008 la cual obliga a hacer investigación clínica, basada en una certificación de buenas prácticas médicas que genera el Instituto Nacional de Vigilancia de medicamentos y Alimentos, INVIMA, en donde quedó regulado todo lo relacionado con consultorios, transformándolos en instituciones prestadoras de servicios, IPS, cumpliendo a cabalidad la habilitación que exige la Secretaría de Salud, asunto que brinda más seguridad para los pacientes, obviamente mayor calidad en la atención a los mismos, un exuberante compromiso y una necesidad de hacer reportes de seguridad y de eventos adversos de los pacientes que participan en una investigación clínica.

 

“Esto llevó a que inicialmente tuviéramos un freno porque no todos los centros que hacían investigación clínica pasaron la prueba, pero posteriormente hubo mejoras y empezaron a llegar más centros a tal punto que en este momento hay 121 entidades dedicadas a la investigación clínica lo cual hace que seamos partícipes de un porcentaje todavía muy bajo, porque Colombia solamente participa con el 0,4 por ciento de la investigación mundial, empero con esto logramos tener un cubrimiento importante en un número de pacientes actualmente en averiguación médica”, declaró el señor Pérez.

 

Especificó que en América Latina, Colombia se ubica en el quinto puesto, precedidos de países como México, Argentina, Brasil y Chile. Sin embargo, dijo, la asociación está trabajando conjuntamente con el INVIMA, mejorando los tiempos de aprobación y los procesos internos para hacer más expeditos los comités de ética que son externos a los centros, ellos también buscando acortar los tiempos para ser más competitivos a nivel mundial.

Para el médico, el ganar terreno con el factor tiempo, hace que los patrocinadores o los laboratorios farmacéuticos logren tener unos procesos más depurados porque la investigación clínica siempre funciona en forma competitiva lo cual quiere decir que si un estudio médico es lanzado a nivel mundial y dan unos años de plazo para incluir pacientes, éstos se introducen por regiones sin importar el país de donde sea, en este caso para Latinoamérica. Después vienen los tiempos que se pueden clasificar en regulatorios, de los centros de investigación, y de los comités de ética que al final dan un margen en el cual se debe ser competitivo.

Actualmente Colombia se demora entre cuatro y seis meses en aprobar un protocolo para que este pueda ser lanzado y dar con ello un inicio en el país, anteriormente la demora era de un año, año y medio y hasta dos años, aspecto que dejaba a Colombia por fuera de la competitividad. Brasil, explicó Pérez, tiene hoy tiempos que oscilan entre dos y tres meses, Argentina igual toda vez que mejoró por la participación de gobierno en donde el expresidente Macri ordenó la investigación clínica como uno de los parámetros importantes para dar soporte al sistema de salud y un ingreso de divisas al país, todo por recortar tiempos haciendo a su país mucho más competitivo con la misma población colombiana y con menos centros de investigación, pero con mayor investigación clínica en la región.

Para el capítulo Colombia, y teniendo en cuenta las nuevas regulaciones, vienen cambios y muchas novedades porque la investigación médica va camino a tener mayores exigencias en la formación del personal porque para hacer investigación clínica es necesario tener unos determinados años de experiencia, ser idóneo en el área en que se hace investigación y si no hay experiencia e idoneidad debe haber un par que sí cumpla con los requisitos exigidos por el INVIMA, pero igual debe este personal contar siempre con unos coordinadores de estudios químicos que tengan igual experiencia y que también estén avalados por un comité de ética.

Es necesario tener un químico farmacéutico y un químico farmacéutico backup que lo supla para que el paciente nunca vaya a tener ninguna alteración en la administración de su medicamento y unos requisitos muy exigentes pero que han posicionado a Colombia como uno de los países atractivos para hacer investigación por los altos niveles de calidad así como de formación de personal.

El devenir de Colombia en investigación es promisorio en medio de todo en vista que la medicina nacional goza de enorme prestigio en áreas como la neurología, cardiología, nefrología y otras que son muy fuertes, pero que no son tan conocidas porque lamentablemente no todos los médicos publican sus desarrollos, tratamientos o soluciones, sin embargo gracias a que los especialistas son reconocidos a nivel mundial y a que muchos publican sus menesteres, es posible ver que en investigación clínica, Colombia no se queda atrás.

 

Según el especialista, en la mayoría de posters de los nuevos medicamentos siempre habrá un colombiano que está siendo participe del equipo que ayudó a desarrollar esa molécula.

 

Una de las grandes inquietudes de la humanidad tiene que ver con el debate ético que hay en la industria farmacológica pues los medicamentos que se producen son en su mayoría paliativos más no curativos. Muchos aseguran que enfermedades tan letales como el cáncer podrían ser una noticia fabulosa para la humanidad, pero la peor notificación para las multinacionales. Frente a este debate y hasta mito urbano que apunta a que los laboratorios crean el mal y el remedio, los expertos salieron al paso porque como se dijo, hay más de mito que de realidad en una industria que tiene de por medio la moral médica y el prestigio en medio de un juego complejo que se agudiza cuando los males aumentan.

Para el muy conocedor del tema médico y científico, Carlos Augusto Pérez, en el tema puntual de oncología que va en crecimiento tanto en patología, en investigación y en curación, sigue mostrando avances porque hasta hace unos años los líos de cáncer ser trataban de la misma manera, es decir recibían una quimioterapia muy fuerte, pero no había un conocimiento de la célula tumoral, el origen de su gen y otros aspectos que hoy son básicos en la investigación biológica que busca que la molécula ataque la célula tumoral que es la que ocasiona el cáncer tratando de respetar las otras células que era lo que no se podía controlar anteriormente.

Actualmente hay rescate de pacientes con cáncer de seno y con cáncer de pulmón que son quizás los que más marcan a nivel de patologías fulminantes, gracias a que se han desarrollado unos medicamentos nuevos que salvan los pacientes porque atacan el cáncer en la célula en donde se está formando, respetando los otros tejidos y permitiendo una recuperación mucho más rápida del paciente con unos efectos colaterales mucho más bajos.

Hoy la quimioterapia no está en desuso ni mandada a recoger, pero sí entró en una etapa de mayor investigación que busca mejorarla, pulirla y hacerla más efectiva sin afectar células o tejidos. La idea es llevar para el cáncer medicamentos de alta eficiencia desarrollados con mucha responsabilidad y la más óptima tecnología.

Ante ese planteamiento ético, el profesional indicó que hay un componente médico que finalmente garantiza un espaldarazo a un medicamento o a un tratamiento pues en el momento en el que un médico es contactado para una investigación, este tiene todo el derecho de participar o no, y luego de revisar el protocolo y constatar que hay pacientes para investigaciones puntuales decide dar el paso hacia la búsqueda de nuevas alternativas en farmacia sobre pilares de ética y cognición.

En ese proceso hay filtros que van desde el médico, pasando por la revisión de INVIMA, el del Comité de Ética y finalmente se da ese cara a cara con el paciente que lo hace el médico con el investigador. Al paciente se le ofrece, apuntó, opciones para prevenir y llegar a metas.

Normalmente los medicamentos cuando terminan los estudios entran en una parte regulatoria de aprobación y en eso pueden pasar hasta dos años para que la Administración de Alimentos y medicamentos de los Estados Unidos, FDA, los apruebe y lleguen al país. Un dato para tener en cuenta es que no todos los medicamentos en investigación entran a Colombia y los que llegan no todos cuentan con el aval del INVIMA porque la entidad hace un control del costo que implica el medicamento en el territorio nacional.

 

“Como médicos debemos tener al paciente en metas y al máximo mantenerlo con lo que hoy tenemos. Hay unas vías diferentes que son más de tipo legal y de manejo con fármacos que son medicamentos más adecuados para oncología y que no se les puede retirar al paciente en tanto el medicamento llega al país. Este es un proceso bastante dispendioso, con casos muy contados, pero finalmente real y posible”, conceptuó Pérez.

 

Por los impactos en la sociedad los medicamentos que más demandan estudio son los de oncología, reumatología y los desarrollados para atacar enfermedades infecciosas, es decir los tres estándares más altos que hay en este momento en índice de patologías.

La investigación con fines médicos, expuso el galeno, es patrocinada en su totalidad porque para el caso de Colombia una parte es patrocinada por el Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación, Colciencias, otra por el sector privado, igual participa la industria farmacéutica, los hospitales estatales y por actores comprometidos que destinan recursos a más investigación.

La investigación médica que busca poner medicamentos de calidad y alta confiabilidad en el mercado se hace con fines de registro en fase tres, pero paralela está la investigación básica como la hecha en las universidades que es de mucho valor y que muestra la casuística propia del país teniendo en cuenta que hay características diferentes como los datos epidemiológicos, pero en síntesis se habla de dos investigaciones que van muy de la mano, la académica y la que se hace con fines de registro.

 

Medicina, un paso adelante con investigación

 

Sobre el desarrollo de vacunas, Pérez informó que Colombia muestra altos niveles de eficiencia a tal punto que el país alcanzó a tener el índice más alto de mujeres jóvenes con cubrimiento de la vacuna del Papiloma, tarea que ayudó a reducir los índices de cáncer de cuello uterino en una forma muy importante y que fue clave en un momento de dificultad pese a los problemas ya superados por los casos del Carmen de Bolívar y en donde quedó claro que las convulsiones y otros comportamientos, nada tenían que ver con el medicamento que sigue usándose a nivel mundial.

 

“Colombia y nosotros desde la Federación Colombiana de Ginecología y Obstetricia, seguimos impulsando la vacunación y reduciendo los casos de una enfermedad tan compleja como lo es el cáncer de cuello uterino. En esa investigación del virus del Papiloma, Colombia fue el país número uno, recordando que la investigadora principal es una colombiana, mujer que vive en Francia y que hace parte de los cerebros fugados que tenemos nosotros. Ella desarrolló esa vacuna y logró posicionar a Colombia en esa lucha, entre otras cosas porque llegó con la solución a las zonas de mayor incidencia de este virus, vacunó la mayor cantidad de mujeres en este estadio y gracias a su labor fue posible disminuir los eventos de cáncer de cuello uterino”, apuntó el galeno.

 

Señaló que cuando las estadísticas salgan en unos años el país va a encontrar qué pasó en los espacios en los que se dejó de vacunar y qué pasó cuando volvió la vacunación pues hay un bache importante en donde desafortunadamente será fácil observar un comportamiento importante de cáncer de cuello uterino porque esta enfermedad sigue aumentando por el virus del Papiloma.

Dejó claro que Colombia fue uno de los países que dijo que había que vacunar a los adolescentes hombres porque también portadores del VPH y son los que en un momento determinado van a terminar contagiando a la mujer, luego el esquema de vacunación que se logró en Colombia para hombres y mujeres en etapa adolescente, es un trabajo muy importante que se perdió, pero que por fortuna pudo reactivarse para tener unos estándares altos en prevención.

Según el médico hay muchos enemigos de las vacunas que se han encargado de desprestigiar un trabajo aduciendo que las vacunas son un invento para otras cosas. Indicó que la curva para desarrollar un medicamento es de quince años y por eso para controlar el Coronavirus, todos los científicos que hacen investigación clínica están corriendo en China y en Francia, tratando de sacar una vacuna record, una que se logre en 18 meses.

Por lo anterior es consecuente aseverar que la investigación clínica está muy adelante de lo que se vive hoy porque aquello que se investiga actualmente que saldrá en cinco o en diez años, es la estadística que en este momento vemos. El facultativo expuso que la gente se está muriendo en ésta época de enfermedades cardiovasculares, diabetes, dislipidemia, hipertensión y a enfermedades oncológicas a causa de muchos factores que han expuesto a la raza humana a una toxicidad que desencadena en enfermedades. También hay problemas de salud con enfermedades reumatológicas, enfermedades autoinmunes como el lupus, la artritis reumatoidea y enfermedades huérfanas que es otro capítulo gigante en el cual la ciencia médica quiere trabajar próximamente en investigación clínica y poder llevarles soluciones a pacientes con esclerosis o hipertensión pulmonar, es decir una cantidad de patologías que son de alto costo para el sistema, pero que apoyados con investigación podrá contribuir con bajar los egresos en este tipo de patología.

 

“Vamos a ayudar a unos pacientes en donde su única opción en este momento, porque no hay nada más en el mercado, es ingresar a un estudio clínico en donde se ofrezca un medicamento que ya viene siendo analizado con años de trabajo y que para su condición actual va a mostrar mejoría con lo que está tomando como ya se ha demostrado. Lo que hay no es suficiente entonces a ese paciente se le ofrece algo nuevo y es ahí donde viene la parte de la investigación clínica, entonces el campo de la investigación es muy grande y apasionante pues va uno en la ciencia médica cinco o diez años más delante de aquello que va a venir, es un viaje a futuro en la máquina del tiempo lo cual hace que quienes están hoy tras esas investigaciones son parte del desarrollo en un tiempo determinado para poder contar con medicamentos que puedan prevenir que no existan tantos pacientes con falla renal, que no haya tanta gente con falla hepática o con hígado graso, mal que no tiene manejo pues aparte de una dieta y unas restricciones, no hay algo específico que ayude para curar o contrarrestar el problema”, afirmó el vocero.

 

Sobre la enfermedad o falla hepática que termina en trasplante hepático que viene en alarmante aumento por la fibrosis hepática no alcohólica también conocida como cirrosis hepática no alcohólica, es decir, que no es ocasionada por la ingesta de alcohol sino por factores metabólicos grasos, se está trabajando en un medicamento que saldrá al mercado después de terminar estudios en cinco, seis u ocho años. En ese tiempo, explicó el médico, la enfermedad será una de las casuísticas de muerte importante en los paciente, peor en buena hora ya habrá un medicamento para eso.

En ese retador desarrollo de medicamentos, a esos pacientes que colaboran, no se les debe ver como ratones de laboratorio porque hacen pruebas del medicamento en una etapa de mayor avance de la cura o del tratamiento y la ventaja es que si todo resulta ese medicamento hará parte de su procedimiento de manera inmediata. Un paciente de investigación médica puede estar todo el día en los centros y allí se habla de su enfermedad, de los síntomas, de la evolución y serán sin duda difusores de la investigación clínica por la misma adherencia a los protocolos que ésta exige.

Los pacientes pueden llegar de varias maneras a la investigación clínica pues normalmente se hace un trabajo con comunidad y a través de líderes comunales de las diferentes localidades que suman un total de 150 líderes a los cuales se les da educación médica continuada y reciben conferencias sobre diversos temas de salud. De allí salen pacientes voluntarios a quienes se les hace una encuesta para saber si aplican para el protocolo requerido y una vez terminado ese paso, se les invita a participar.

Una vez aceptado, el paciente, preferiblemente acompañado de un familiar, participa de una cesión con el médico en donde se hace la lectura de consentimiento informado, un documento que plasma todo lo que se hará en programa, incluyendo riesgos, beneficios, obligaciones como paciente y las obligaciones de la institución hacia él. También se dice en el oficio que se puede y que no se puede llegar a dar durante el estudio, la duración, la seriedad y el compromiso que termina en el desarrollo de un medicamento que puede ayudar o perjudicar a muchas personas.

El asunto es de total responsabilidad porque la idea es propiciar el trabajo en nuevas medicinas o tratamientos que inicialmente ayuden a quien coadyuvó con la investigación, pero igual con ayudas extendidas a la comunidad y ese precisamente es un factor que impulsa al paciente voluntario, el poder darle una mano al prójimo para que supere situaciones por enfermedad y mejore con eso su calidad de vida.

Por ley los pacientes que trabajan en esos desarrollos deben tener por legislación los transportes garantizados para ir a las citas, deben tener asegurado el medicamento del estudio, igual sus tomas de laboratorio, sus exámenes y pólizas de cubrimiento para enfrentar algún evento adverso en alguna institución para que queden cubiertos. Los pacientes igual tienen derecho a conocer los resultados de los medicamentos en estudio.

Las personas que participan en estos estudios lo hacen, unos muy pocos, en fase uno que es la parte más inicial, fase tres que busca mirar el comportamiento de un medicamento para cierta patología, etapa matizada por seguridad y eficacia de la medicación y la fase cuatro que es el momento en el que el medicamento sale al mercado y se hace necesario hacerle seguimiento a los pacientes. En esta fase se hacen necesarios exámenes médicos para descartar afectación renal y otras alteraciones clínicas, dependiendo del paciente.

Los trabajos se hacen con toda la dedicación posible, pero hay grandes retos y es propender por una agricultura limpia y libre de los herbicidas y plaguicidas que producen cáncer y enfermedades que tienen que ver con la deformación genética. Igual en los seres humanos que están habitando en sitios inapropiados, expuestos a infecciones, enfermedades y vectores que aumentan en su población como ratas, cucarachas y moscas.

El turismo igual debe poner más atención porque en las ciudades con mayor número de visitas el agua se agota para el lugareño y hay casos en los que la gente termina viviendo en una cloaca, muy proclive a las patologías y a la incubación de virus y bacterias. En estos tiempos de la nueva generación el tema ambiental es el reto como lo fue en tiempos no tan lejanos la utilización de insumos tóxicos en la agricultura con los cuales llegaron enfermedades y muerte.

En opinión del médico, el mundo urge de cambios radicales que van desde recuperar el plantea y respetar el entorno verde hasta adoptar costumbre apropiadas para la convivencia en comunidad, eso sí muy marcados por la asepsia y el aseo. Dentro de esos cambios está la alimentación balanceada y adecuada pero hoy con la moda de vegana, los tratamientos están en líos porque hay proteínas o alimentos que el cuerpo requiere para agilizar los tratamientos. El tema termina en un término, el mundo tiene que educarse para la preservación, el cuidado ambiental y la salud.

 

“Así como están tratando de sacar una vacuna para el Coronavirus en 18 meses, deben llevar cualquier cantidad de vacunas paralelas a esa de virus mucho más agresivos que el mismo Coronavirus porque esa enfermedad posiblemente sea el inicio de algo tremendamente grande”, escribió el experto.

 

Recalcó que en las investigaciones hay altos componentes de confidencialidad en datos y ello, dijo, tiene que ver con patentes, pero al final los resultados se develan en foros internacionales en donde se analizan posibles fallas de protocolo o por correo en donde en un CD dicen en qué términos se dieron esos resultados y cada vez es más frecuente la última.

Un error que se cometió en Colombia y que catapultó las enfermedades fue el claudicar los otrora servicio de higiene en donde había atención preventiva, vacunación humana y en animales de compañía para contrarrestar la hidrofobia y controlar o evitar las enfermedades de tipo zoonótico.

Un inconveniente adicional es el libre comercio que no solo lleva a los puertos o a los hogares granos, grasas, comestibles y commodities sino enfermedades que llegan por productos sin trazabilidad, con dudosas buenas prácticas agrícolas o ganaderas o simplemente con el desembarque de varios vectores como roedores y cucarachas que portan patologías de mucho riesgo para la salud humana e inclusive animal.

El mal no termina allí porque con esas importaciones llegan muchos medicamentos sin el seguimiento adecuado porque actualmente se ven no pocas medicinas genéricas en donde hay unas muy buenas, pero otras que sinceramente no muestran resultados en el paciente, dejando dudas en la parte médica, situación que activa de inmediato en Colombia la conocida fármaco-vigilancia, es decir dar unos reportes sobre medicamentos que no cumplen con las expectativas o que caso opuesto generan riesgos para la vida.

 

“Abrir las puertas del comercio es muy bueno, pero igual deben existir unos controles demasiado óptimos de entrada, basta con volver al Coronavirus y notar que nunca se hizo un control en los puertos y en los aeropuertos colombianos”, expresó Carlos Augusto Pérez.

 

Conceptuó que hay muchas razones para el optimismo porque hoy, después de un divorcio con la industria se percibe un ambiente sano y muy bueno toda vez que hay aceptaciones de moléculas, única y exclusivamente si son eficaces y de calidad. Hoy hay una situación que molesta y no es la mala práctica de los médicos sino la de los abogados tratando de encontrar el lado flaco de un especialista más cuando se trata de investigación.

En 17 años de experiencia este profesional de la salud con especialidad en ginecología y obstetricia celebra que está volviendo esa articulación entre pacientes y médicos, un ambiente afortunado que permite avanzar en investigación y en las metas trazadas.

Para que un medicamento llegue al mercado o a la droguería los pasos son los siguientes, en primer un científico se sienta a estudiar moléculas, más o menos 10.000 de éstas y empieza a observar por espacio de cinco o seis años, haciendo lo que se conoce como investigación básica y descubrimiento de moléculas para darle paso a las fases preclínicas que son las experimentales en animales, hay que decir que de las 10.000 moléculas tan solo quedan 250. Se pasa a los ensayos clínicos que son los mismos que hace la investigación médica y que demora en promedio siete años, la fase uno con pacientes voluntarios, no enfermos que permiten detectar otras reacciones a los medicamentos y luego de 250 quedan tan solo cinco moléculas que son las mismas que pasan la fase dos y la fase tres, finalmente vienen los resultados que son los que revisa la FDA y de todo eso queda un solo medicamento que es el que sale al mercado.

En la fase cuatro llega la comercialización y todo lo atinente a fármaco-vigilancia, temas que deben ser reportados por pequeños que sean al INVIMA. El tema invita a seguir trabajando con toda la disciplina y promoviendo medicamentos que eviten daños mayores en el organismo y gastos adicionales en salud pues resulta mucho más afortunado trabajar en un buen componente que le evite al paciente, por decir algo, ir a diálisis.

Todo este trabajo está llevando la industria no solamente a abordar el tema de medicamentos genéricos sino a adentrarse con mayor fuerza en los biosimilares que es un tema bien diferente porque son medicamentos biológicos que tienen que ser equivalentes y extraídos de cultivos celulares de bacterias. Cabe anotar que si un biológico cuesta diez pesos, un biosimilar puede valer cuatro o cinco pesos.

 

“Esa es la gran lucha de esta era, poder sacar biosimilares que salen más económicos que los biológicos y de hecho los grandes laboratorios farmacéuticos están sacando su línea de biosimilares y estamos hablando de industrias importantes que tienen el medicamento biosimilar que es muy eficaz y mucho más controlado que un genérico en copia”, concluyó el especialista Carlos Augusto Pérez, miembro de la Asociación Colombiana de Centros de Investigación.

 

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