Sábado, 21 Marzo 2020 02:32

ACIC urge reabrir clínicas y hospitales para afrontar calamidad por Covid-19

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La investigación científica en Colombia invitó a trabajar mancomunadamente y con responsabilidad en la contención de una enfermedad que puede llegar a tener unos alcances devastadores.

El mundo sigue de hinojos ante la cruda realidad del Covid-19. Hoy lamentablemente lo que más alarma no es el virus per sé, sino la estupidez de algunos seres humanos que se muestran como los más terribles vectores de la inconsciencia, de la falta de sentido común y con una carencia de materia gris que desconcierta a cualquiera, vacío que va en detrimento de la sociedad y del aparato de salud como tal.

Es increíble que en medio de una emergencia sanitaria por pandemia la gente salga a la calle, viaje, haga compras o salga a sitios nocturnos en busca de un trago y algo de baile, precipitando el contagio, encontrando rápidamente la enfermedad o lo que es peor diseminando un agente patógeno que sencilla y llanamente mata. Muchos en Colombia no quieren ver o saber que nuestra pesadilla apenas comienza.

Suena espantoso, pero a esta hora hay en las calles y en sitios varios, miles de personas contaminadas, esas que por ser asintomáticas no generan reserva o temor, pero son tristemente portadoras del Coronavirus. Muchas llegaron en avión y solo hasta este domingo rige el libre transporte por vía aérea. En dos o tres días perfectamente llegaron de Europa más personas contaminadas lo cual muestra que nos faltó ser más austeros ante una realidad que no se puede definir con eufemismos.

El tema es que la enfermedad está en Colombia, que una gran masa la ve como una simple gripe, pero omiten que estamos ante un virus que muta y que dará todo por ganar la guerra. Dentro de las reservas que surgen, está el cómo podrá comportarse una enfermedad letal en zonas tropicales y qué hay en el gobierno y en el cuerpo médico de Colombia para hacerle frente a un enemigo que lamentablemente fue mirado despectivamente y que hoy de manera irremediable disparará su indeseable plan de expansión.

La ciencia médica en Colombia hizo un llamado urgente al país y al mundo para que trate con responsabilidad y bajo estrictos protocolos la prevención del Covid-19, pandemia que sigue creciendo y que ya deja más de 10.000 muertos en el planeta.

Carlos Augusto Pérez Niño

En una charla que sostuvo Diariolaeconomía.com, con el miembro del Comité Asesor de la Junta Directiva de la Asociación de Centros de Investigación Clínica, ACIC, Carlos Augusto Pérez Niño, se pudo determinar que la pandemia apenas está arribando a Colombia. El facultativo reveló que los datos más abultados y las consecuencias de mayor impacto están apenas por venir. En opinión del prestigioso médico, hay factores como la irresponsabilidad y el desconocimiento que van a sopesar en unos números que pueden erizar a cualquiera.

Un fenómeno que puede darse es que el desbarajuste en el sistema de salud pase una cuenta de cobro de grandes proporciones. Dijo que una petición que se hizo y que se mantiene desde las organizaciones científicas es que precisamente las instituciones que fueron cerradas por buenas o malas, que tuvieron pésimos manejos o que no eran rentables, asuntos que no interesan desde el punto de vista médico, sean rehabilitadas.

Estimó el médico que todos los famosos elefantes blancos que hubo en no pocos municipios de SaludCoop, que fueron cerrados y abandonados hasta dejarlos caer pueden ser restablecidos para poner camas de cuidado intensivo para que la gente que está en las municipalidades no tenga que desplazarse hasta Bogotá en donde no habrá cupo.

 

“De esas clínicas blancas se ven por todo el país porque SaludCoop si fue capaz de poner soluciones clínicas con sede en toda Colombia, en donde el estado no pudo, pero lamentablemente esos activos hospitalarios terminaron en el olvido y derrumbados por la desidia. Hay infraestructura que en este momento está quieta, eso sí, con opciones de recuperarse con una inyección de dinero y adaptándola con equipamiento que incluya reanimadores para generar opciones así como empleo porque con la carta blanca que tiene el ejecutivo, puede restaurar esas clínicas y nombrar personal médico competente y enfermeras para que garanticen la prestación del servicio de salud por lo menos en tanto es atendida la emergencia sanitaria que se viene”, indicó Pérez.

 

La situación hospitalaria y la oferta médica, aun en medio de la crisis puede ser una oportunidad de oro para retomar activos hospitalarios que pueden ser muy funcionales de cara al futuro advirtiendo que ello amerita una inyección de capital, que posiblemente se haga en medio de un hueco fiscal, pero que con visión y administración proba, puede ayudar al país y a su alicaído sistema de salud.

 

Coronavirus, un problema desestimado en Colombia

 

Pérez Niño quien fue Presidente de ACIC y conoce la investigación científica a fondo lamentó el alto grado de indiferencia que ha habido en la gente e instó al pueblo colombiano a cumplir con los mandatos pedidos a gritos desde el Gobierno Nacional, desde las alcaldías y las gobernaciones, igual desde clínicas, hospitales y toda la comunidad médica que ya conoce los saldos que puede dejar un virus altamente contagioso y con unos comportamientos en el cuerpo muy severos ya que termina como una neumonía o fibrosis pulmonar que puede desencadenar con la muerte del paciente, como ya se reporta en el mundo entero.

 

“Tenemos una situación bastante delicada y catastrófica a nivel mundial y desafortunadamente para nuestra región y hablo de Latinoamérica, el asunto es muy complejo porque no es el área más fuerte en atención en salud y el ejemplo que vemos en otras latitudes más sólidas y mejor organizadas como es el caso de China, Alemania y todo lo que representa la Unión Europea, deja un sabor amargo puesto que el desenlace de esta ola viral ha resultado funesto con cifras incalculables en capacidad de atención, en reacción médica y hospitalaria. La enfermedad desnudó inconvenientes graves como falencias en infraestructura y un bajo número de camas disponibles con sus respectivos ventiladores. Esta pandemia dejo ver que ha resultado traumático adecuar igualmente unidades de cuidado intensivo”, declaró el señor Pérez Niño.

 

En América Latina, agregó el galeno, apenas está llegando el problema, pues los sistemas de salud han visto tan solo el aumento del oleaje sin que haya llegado aún la ola más grande. Pese a la preparación que se ve en Colombia y en la región, las estadísticas son claras en mostrar que la reacción en cuanto a capacidad hospitalaria instalada va a ser pobre y que las medidas que se han tomado más las alianzas con hoteles y otros puntos de posible atención se van a quedar cortas porque la magnitud de la pandemia y su arremetida son de alta agresividad e inconmensurable daño.

Aclaró que de todas maneras es complejo el poder estimar qué necesitará el país exactamente para poder atender toda la población que resulte infectada, pero indicó que el inventario actual luego de un barrido por los hospitales de tercer y cuarto nivel de las diferentes capitales de departamento en situaciones no catastróficas o de emergencia revela una latente deficiencia en unidades de cuidado intensivo. Es por eso, manifestó, que actualmente se trata de estabilizar a los pacientes de hoy para poder evacuar y poder tener listas esas camas y así poder atender a los pacientes diagnosticados con Coronavirus en estados complejos, empero aseguró que eso no será suficiente.

 

“El gobierno y el Ministerio de Salud están trabajando arduamente en la búsqueda de soluciones y en preparar a los profesionales de la salud, sin embargo hay que ser conscientes que va a resultar delicado y complicado por la atención y la disposición de camas, pero como sea hay que estar dispuestos ante algo real y que ya viene en su verdadera magnitud, asunto que nos gustaría que toda la población lo entendiera para que fuera mucho más consciente de la gravedad de una pandemia como la que tenemos encima”, apuntó el especialista.

 

Covid-19 no tiene color político, se lleva al que sea

 

En medio del saber leer el problema sanitario que aqueja al país y al mundo entero, la ACIC les pidió a los colombianos, en todas las esferas y campos, comprender que las pandemias y puntualmente el Coronavirus no tienen color político pues hay un dolor de patria y un duelo mundial que invitan a tener un país unido, por fuera de las críticas y más dado a la acción y cooperación porque es un hecho que esta virosis puede ser doblegada con investigación y mucha disciplina.

Dijo que el lamento del planeta por la enfermedad ha podido verse en su entera complejidad gracias a las nuevas tecnologías y a las redes sociales que son eléctricas y contundentes en la información, un aspecto diferente en otras epidemias o guerras en donde no hubo oportunidad de mostrar crudas realidades. Desde su tribuna médica, Pérez Niño expresó que hoy el mundo está en guerra frontal contra un enemigo viral que sencillamente se agrava o mejora, dependiendo de los beneficios o daños que puedan hacer esas redes sociales.

Innegable, aseveró, es que se tiene de primera mano que es lo que está pasando al otro lado del mundo lo que permite saber que esa difícil realidad que se vive allá no es para nada ajena a Colombia porque el mal va a llegar y muchos en el país están convencidos que eso no será así.

 

“Vemos mucha población en las calles, por fuera de la seguridad de sus casa, algunos tomando cerveza, en bailaderos, en eventos y en espectáculos que siguen ofreciéndose y muy vigentes los famosos afterpay como el que se quemó en Bogotá. Esa falta de consciencia es de manera elemental, lo que hace que nuestra población se infecte y tengamos por ende unos resultados funestos”, afirmó el experto.

 

Una experiencia a tener en cuenta, dijo, es la registrada con la paciente número 31 que contagió a más de mil personas en Corea del Sur e hizo colapsar el sistema de salud del país asiático porque el contacto que tuvo se aproximó a los 9.000 ciudadanos que estuvieron en concentraciones religiosas, hoteles y otros ambientes de fácil contagio. Este caso, señaló Pérez, propició el pico más alto de la infección por el virus lo cual trasladado a las escenas que pueden verse en las calles colombianas en donde ya hay gente contaminada, puede hacer prever un daño enorme porque la gente sigue saliendo y contaminando a sus conciudadanos.

 

“Insisto, esto no es de color político, ni me gustaría estar en los zapatos del Presidente Iván Duque, con todo lo que le viene ahora desde la crítica hasta el hecho de tomar decisiones agresivas y audaces que serán necesarias para controlar lo que se viene. El Primer Mandatario igual tiene que anunciar medidas para enfrentar la crisis económica del país una vez salgamos a flote, ojalá sea pronto. Estamos ante un escenario que no estaba proyectado ni programado porque no lo hemos vivido y el llamado es a unirnos para que cada quien haga de la mejor manera lo que sabe hacer, tener solidaridad y cuidar a nuestros colombianos de la tercera edad, asistiéndolos y no dejándolos expuestos pues cualquier ayuda podrá ser insuficiente para una población que sigue siendo muy productiva pues es fácil ver personas con más de 70 años trabajando con mayor intensidad que la gente joven”, precisó el facultativo.

 

Añadió que en su especialidad que le permite tratar la menopausia y el climaterio, ese cambio relacionado con las alteraciones experimentadas en la mujer antes, durante y después de la desaparición de la ovulación y de la misma menstruación, es fácil observar mujeres mayores muy entregadas al trabajo. Se trata, dijo, de pacientes cabeza de familia y de señoras a las que les va a resultar muy complicado quedarse en cerradas en sus casas, pero a las que les corresponde tomar esa sabia y responsable decisión porque de lo contrario podrían verse comprometidas con un desenlace más severo y obviamente esto mostraría una mortalidad más alta.

Recalcó que el tema, al ser tan apremiante, hace que se actué con responsabilidad y consciencia, apoyar las decisiones que se tomen sin mirar de donde vengan y sin darles el color político porque la situación obliga a colaborar partiendo que en el problema hay gente de todas las edades, pero expuso que la madurez para preservar la vida es una sola y manifestó que un ser humano no debe depender de un decreto para vivir pues con dos dedos de frente es apenas consecuente que lo mejor es quedarse en casa exista o no un mandato en ese sentido.

Dijo que desde la ciencia médica se están haciendo todos los esfuerzos y poniendo todo el conocimiento a disposición de gobiernos y entidades, aclarando que si bien hay sabiduría en muchos campos de la medicina en Colombia, en virus, el tema no es muy amplio, de todas maneras el médico enfatizó que la idea es darles soporte a los pacientes para que el desenlace en víctimas sea, ojalá, inferior a lo que pueda estar proyectado en este momento.

Estimó muy importante ayudar hasta donde sea posible a la comunidad que se encuentre alrededor y desde el punto de vista científico, Pérez Niño, aseveró que cuando llegue la parte catastrófica Colombia y sus científicos así como cuerpo médico están dispuestos a abrir los canales para que el país también pueda ser parte del desarrollo de alguna vacuna para atacar el virus.

 

“Lo positivo es que también desde el Instituto de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima, están abiertos a que puedan agilizarse todos los estudios clínicos y por ello la entidad tomó unas decisiones muy acertadas y claras de cómo seguir a los pacientes que actualmente están participando en investigación clínica en el país para que reciban todo el soporte y toda la atención médica. Nosotros como centro de investigación y como cabeza científica de desarrollo de nuevas moléculas, de nuevas vacunas y nuevos medicamentos para la población mundial acatamos el mandato de hacer seguimiento a nuestros pacientes lo cual hace parte de unas políticas tomadas a raíz de la situación actual en donde sencillamente estaremos muy encima de los pacientes y con una puerta totalmente abierta para que la comunidad internacional y científica del mundo en aras de trabajar al unísono en el desarrollo de una nueva molécula tipo vacuna o cualquier otro medicamento haga uso de la experiencia colombiana. Contamos con 121 centros de investigación y están dispuestos a colaborar al máximo en lo que se pueda para llevar beneficios a la población del mundo”, puntualizó el experto.

 

La tarea hay que hacerla para evitar impactos aterradores

 

El expresidente de la ACIC, Carlos Augusto Pérez Niño, subrayó que si el tema del Covid-19 no es abordado con seriedad y compromiso los casos pueden ir en un aumento desbordado y las víctimas fatales podrían darse en un número incalculable. Insistió que el número de muertos aumenta día a día y Colombia y sus nacionales deben entender que el lío apenas está arrancando porque la verdadera magnitud de la pandemia aún no se ha presentado.

En su opinión, hay exceso de confianza porque la gente aún no ve los muertos o los pacientes hospitalizados en Unidad de Cuidados Intensivos, UCI, pues los casos reportados están apenas en observación, no hay, escribió, escenas de hospitalizaciones que demanden cama de hospital, ventilador y todo el entorno de urgencias. “Eso muestra que no hemos empezado y que lo más tenaz está por venir”.

Una de las preocupaciones de la ACIC es que si bien hay casos de Covid-19 en observación, lo alarmante es que en las calles hay un número de personas contaminadas que se vuelven multiplicadoras de una enfermedad compleja y desafiante.

Algunos piensan que lo mejor es que el mal les dé ya para que el sistema tenga manera de atenderlos, de tal manera que cuando venga el tierrero ya se goce de inmunidad para estar tranquilamente vivo y al otro lado, pero quien no tiene ni idea del asunto y no comprende el tamaño del problema ignora que posiblemente llegarán muchos afectados con el virus a hospitales en donde la puerta estará cerrada.

Vendrán igual dicotomías o dilemas porque si por ejemplo llegan dos pacientes, uno de 85 años con infarto y otro de 40 años con Coronavirus, muy seguramente la reanimación se le hará al de cuarenta porque hay tan solo, como ha pasado en España, pocas UCI y allí la opción la tiene el más joven razón por la cual lo más aconsejable es no sacar a los ancianos de la casa para evitarles cualquier dolencia, independiente del contagio, puesto que si eso acontece no habrá espacio en un hospital para su atención porque estarían en la fila de atrás en donde no se contempla su reanimación, tal y como pasa en momentos de tragedia. Un sistema parecido al de los militares que llegan con parches, rojo, verde o amarillo. El rojo dice que está muerto, el amarillo que amerita una revisión para decidir si vale la pena reanimarlo y el verde que dice que el paciente tiene toda la capacidad de sobrevivir.

 

“Los médicos tenemos que prepararnos para lo que nos tocará ver porque profesionales de la salud como es mi caso que estuve en el Hospital Militar y tuve que ver esos casos en guerra ya tenemos experiencia pues muchas veces llegaba el helicóptero y ya sabíamos que hacer o cómo proceder en urgencias, pero aquí con esta pandemia va a llegar un helicóptero, otro helicóptero y más helicópteros con gente que ingresa a los hospitales y clínicas infectada y grave por todo tipo de puertas lo cual es un asunto que todavía no sabemos cómo vamos a manejar aquí porque cierto si es que todo se llenará muy rápido”, exteriorizó Pérez.

 

Las vacunas van a tardar

 

La única solución para erradicar el Covid-19 está a cargo de la ciencia que ya trabaja y con intensidad para dar en tiempo record con el revulsivo o la cura total a una enfermedad que sin ese factor seguirá haciendo de las suyas, con el gran inconveniente que suele mutar y fortalecerse.

En materia de vacunas los trabajos se hacen sin pausa en laboratorios de China, Estados Unidos, Alemania, Rusia, Cuba y Brasil entre otros, se dice inclusive que varios adelantos científicos están en sus primeras fases con perspectivas prometedoras. El desarrollo no es un asunto fácil porque aparte de una exhaustiva investigación, y de darse la opción de una vacuna, esta debe ratificar que es eficaz y segura.

Un punto adicional es que una vez haya un descubrimiento, la producción de vacunas posiblemente no será suficiente para las demandas globales.

Pérez Niño informó que todo lo que es investigación clínica tiene que pasar por todas las etapas de la investigación es decir con un modelo y un método de exploración que está escrito el cual contempla fase uno, fase dos, fase tres y fase preclínica. Ante la urgencia, explicó, muchos de eso pasos no se alcanzarán a hacer y es por eso que muchas investigaciones se adelantan a ensayo-error, es decir que a pacientes complicados se les toma una muestra para ver la parte del suero anti-inmune para establecer si es factible tener alguna reacción contra el virus y de acuerdo a ello se va probando.

En esos menesteres contra el tiempo, dijo, casi que se están haciendo todas las fases, probándola encima del error y sobre la urgencia. Resaltó que en investigación clínica, el desarrollo de una nueva molécula tarda entre ocho y diez años. En este caso, insistió, hay que correr y lograrla en tiempo record pues el plazo arrancó en dos años y este va en 18 meses.

Frente a la investigación y a la guerra científica contra el Covid-19, el docto en temas médicos destacó el trabajo que hacen los países y la industria de la farmacia en el planeta. China que tenía casi listo el remedio, sostuvo el profesional, reveló que hubo un error del dato lo que hace que tengan que volver a arrancar esos estudios.

 

“El contexto es complicado y al tratarse de una pandemia, toda la investigación clínica tiene que abrirse y esa parte no viene única y exclusivamente de desarrollar la molécula en Estados Unidos, en Francia o en China que es en donde actualmente están trabajando con mucho empeño, sino que se puede realizar en cualquier otro país en donde también tengan el soporte y se pueda maniobrar porque la investigación clínica no viene con recursos del país sino con dinero internacional, lo que explica porque la Organización Mundial de la Salud, OMS, está apoyando todo esto”, especificó.

 

Siguiendo con el capítulo de averiguación, el médico dijo que la OMS va mirando cómo va corriendo la investigación clínica y obviamente dependiendo de la tragedia que Colombia pueda tener en su momento, es donde el país podrá ser o no parte del proyecto ya que siendo realistas, China es un país que respira mucho más tranquilo, situación que le permite dedicarse más a la búsqueda de medicamentos o vacunas, pero a criterio de Pérez Niño, no sería tampoco extrapolable porque se sabe que el virus ha venido mutando pues inicialmente el agente no atacaba a la población infantil o pediátrica, pero ya hay casos en ese grupo etario. Dicha mutación, consideró, implica que el virus debe ser analizado en diferentes países y latitudes escenario que abre la posibilidad de intentar desarrollar la vacuna en otras naciones.

Si bien Colombia no ha sido contactada para ese fin, lo cierto es que si necesitan del país, los centros de investigación están listos para trabajar en ese frente, más demostrando que el país goza de prestigio médico y científico pues no en vano en el tema dengue, las investigaciones colombianas son las que han marcado la pauta lo cual no es un dato menor porque este es un problema de salubridad de muchos países en donde hay más muertes que por el mismo Coronavirus.

En Coronavirus el mal llega y en una semana o dos, de acuerdo al estado del paciente, se produce la muerte en grandes cantidades y la idea es bajar la curva para trabajar de manera más segura en una vacuna que ayude a erradicar el dengue y a futuro el Covid-19 que está en plena investigación por la urgencia y la virulencia que logró desatar.

Independiente de los adelantos científicos, Colombia y el mundo hacen los imposible por evitar el contagio en un trabajo agudo de contención de la enfermedad, teniendo en cuenta que esa inoculación es masiva. Por su experiencia el galeno considera que el contagio va a seguir hasta que se logre encontrar una vacuna que aplaque el virus.

 

“El desenlace desde el punto de vista de salud tiene que seguir y acordémonos de algo que en su momento fue grave, pero no tan agudo como esto, hablo del H1N1, que no cedió hasta que no se logró la vacuna que tardó entre año y medio o dos años en obtenerse. Sin embargo seguimos teniendo los picos anuales de influenza lo que hace que los seres humanos tengan que vacunarse anualmente contra la nueva cepa de influenza que va saliendo. Con el Coronavirus es lo mismo, sin vacuna no hay cura o erradicación y de manera paralela vienen las otras restricciones o medidas a tener cuenta como el lavado de manos y las prácticas de aseo en general que deben ser ineludibles, inexcusables y parte de la cultura de salud”, enunció.

 

Según ACIC, el Coronavirus hizo que el mundo se frenara en seco e donde se le dijo a la gente pare y mire para donde van como comunidad. En ese lapsus igual se pidió revisar la familia, el país y a cada uno como persona, Esta situación compleja, expuso la asociación, le dijo al planeta que había que arrancar de nuevo.

Hoy según los ambientalistas la atmosfera está mejorando y luego de la pausa a esa locura en la que estaba la humanidad pudo verse un equilibrio entre la naturaleza y el daño causado por el hombre, lo cual hace imposible echar todo para atrás.

De todo lo sucedido cree Carlos Augusto Pérez Niño, pueden venir nuevas regulaciones en transporte y en las industrias. De igual manera estimó, la economía por sí misma tendrá que buscar alternativas para salir porque desde luego todos los países quedarán endeudados entre sí, buscando apoyo para la urgencia.

Para Pérez Niño el problema no es de tres o cuatro meses, por la magnitud del problema y luego de un análisis muy personal, la solución demandará como mínimo dos o tres años lo cual señala que el golpe será muy duro para todos.

Con ese nuevo cambio en el orden mundial vendrán nuevas y más sensatas tendencias y para el caso de Colombia se pasará de preferir el made in por el hecho en Colombia pues se hace necesario que el país logre articularse y desenvolverse en un entorno de ayuda, cooperación y amabilidad. El gran lío conllevará a retomar el campo, la agroindustria y las empresas que volverán a ser importantes y muy útiles para subsanar las necesidades de los colombianos.

Finalmente quedó claro que los virus hacen parte del entorno de globalización y que la tecnología mostró lo que jamás se hizo visible en la segunda guerra mundial. Hoy en redes sociales se afianzaron dos tendencias, la una, muy preocupada por la realidad de contagio y la anunciada tragedia y la otra, a la que todo le importa un huevo.

Es increíble ver personas en playas y en sitios de diversión, quizás eso explica la tragedia en Estados Unidos y en otras latitudes. La preocupación llega y no es para menos por lo que puede pasar en Colombia que sobrelleva la coyuntura en medio del desdén de algunos y pensando en la fragilidad del sistema de salud. Aunque parezca sacado de un libro de Julio Verne o de Alfred Hitchcock, vendrán tiempos muy duros. Si no hay cuidados y compromiso las muertes se contarán por montones, muchos tendrían que ir a fosas comunes y podría pensarse en que el descuido dejaría gente yerta en las calles. Como dirían los abuelos en tiempos de crisis, “el palo no está para cucharas”.

 

Una historia cargada de infectología

 

La pandemia del Coronavirus se suma a las tantas que asolaron poblaciones y castigaron con todo rigor a la humanidad. Muchos muertos fueron los mismos que en su momento hicieron caso omiso a las advertencias de médicos y sistemas de higiene. No fueron pocas como lo vamos a ver.

Fiebre Antonina: Dicen los cronistas que esta enfermedad también conocida como Plaga de Galeno se presentó en el imperio romano entre los años 165 y 180 después de Cristo. El saldo en muertos superó los cinco millones y marcó un hito luctuoso en la historia de la ya decadente potencia. Entre sus víctimas se cuenta al emperador Lucio Vero y otras personalidades de la oligarquía. Como en toda pandemia, el mal no respeta estrato. La fiebre Antonina es catalogada como la séptima pandemia más letal en la historia de la humanidad.

La Plaga de Justiniano: Llegó entre los años 541 y 542, su origen fue la otrora Constantinopla, hoy la flamante Estambul. Al igual que la Peste Negra el vector de la enfermedad fue la rata que a su vez transportaba las pulgas que transmitieron el terrible mal. En esos tiempos del emperador Justiniano, las muertes se estiman entre 30 y 50 millones, una cifra muy grande teniendo en cuenta la época y su población. Cabe aclarar que estas estadísticas hacen parte de las dos fases de la pandemia que apareció en dos siglos. Es la cuarta más terrible de todas las plagas.

Epidemia de Viruela Japonesa: Aparece entre los años 735 y 737 y se explica por el intercambio comercial entre el país del Sol Naciente y otras naciones de Asia. La tragedia inicia en la ciudad Dazaifu, Fukuoka. Esta enfermedad de rápida propagación cobró la vida de más de un millón de personas, muchas de ellas dedicadas a la pesca. La pandemia, aseguran, ya tenía sus raíces en Corea.

Peste Negra: En opinión de los expertos es la más mortífera ya que se llevó por delante más de 200 millones de habitantes tanto de Asia como de Europa. Es quizás la macula de la anhelada y próspera ruta de la seda toda vez que apareció en Asia Central entre los años 1347 y 1351. Igual, esta pavorosa infección también conocida como Peste Bubónica, fue la consecuencia del intenso comercio y encontró pronta expansión en los barcos mercantes que aparte de llevar telas, especias, materias primas y mucha riqueza, igual transportaba ratas que fueron los vectores letales al portar pulgas, literalmente asesinas.

La recuperación de Europa tras esta pandemia demandó 200 años, unos dicen que la peste arrasó con el 30 por ciento de la población del Viejo Continente, pero hay otras cifras que aseguran que el porcentaje ascendió al 60 por ciento. Fue tan grave y tan profunda la huella nefasta que algunas localidades europeas como Florencia vinieron a retomar la normalidad solo hasta bien entrado el siglo XIX.

Viruela: Tomando el tema de manera irónica, esta enfermedad es uno de los grandes favores de la conquista, podría decirse que fue la primera tragedia que vendría en las lúgubres y apestosas embarcaciones que antes del saqueo infectaron las pulcras culturas prehispánicas que no conocían ni siquiera una gripa.

Desembarca en 1520 en las costas mexicanas y con su lamentable llegada firma el principio del fin de los aztecas como imperio. Al ser considerada como la segunda mayor pandemia, los registros muestran que la enfermedad mató más de 56 millones de seres humanos, el noventa por ciento de nativos en el Nuevo Mundo, más los decesos tabulados en Europa. En tierras Europas, dicen, mataba 400 personas por año.

 

Gripe Española: Entre 1918 y 1919 aparece la que consideran los científicos, la pandemia más devastadora de la especie humana en vista que en un solo año acabó con la vida de entre 20 y 40 millones de personas. Sus víctimas fueron hombres, mujeres, acianos, jóvenes y niños, la mayoría muy saludables, también llevó a la tumba animales de compañía como perros y gatos.

La enfermedad se gesta en Fort Riley, Kansas, en Estados Unidos, pero muchos aseguran que la gripe ya tenía antecedentes porque se habían detectado brotes en la mayoría de los campamentos españoles. El enfermo cero, narra la historia fue el cocinero Gilbert Michell, quien después de ingresar a la enfermería un cuatro de marzo de 1918 dejó el mal disperso, a tal punto que en horas los enfermos se contaban por docenas. Al saturarse el hospital, las autoridades habilitaron un hangar para atender a los afectados.

La gripe fue causada por el virus H1N1 y fue tan fuerte que muy pronto pasó de ser un problema sanitario estacional a una pandemia. Hay que decir que si bien la gripe brota en Estados Unidos, el nombre de Peste Española es recogido por el marcado interés que suscitó la enfermedad en la Península Ibérica, básicamente en la prensa de España que informó en gran cantidad y sin censura sobre una pandemia que llevaría finalmente el nombre de la madre patria y que sumó entre 40 y 50 millones de muertos, la tercera más mortal.

Este es un perfil resumido de lo que ha pasado y pasará con las enfermedades de perfil infeccioso que siguen innovándose e irrumpiendo de manera letal, hoy el hombre sigue luchando contra el VIH que mal contados lleva entre 25 y 35 millones de víctimas luego de los casos que inicialmente fueron reportados en África en 1981. Las infecciones como todo criminal, llegan en silencio, no avisan y no miden sus actos. Estas aparecen y tienen la característica de hacerle frente al hombre.

Hoy las amenazas son mayores por el cambio climático, por la resistencia bacteriana, por las mutaciones en microorganismos y por ese malsano convivir en medio de la contaminación y la agricultura fumigada. También por introducir en el gourmet parte de la fauna, mucha inexplorada, y que puede estar cargada de agentes contaminantes de tipo zoonótico, claro ejemplo el SARS infección pulmonar que venía del consumo de murciélago de herradura en China. Lo cierto es que las pandemias han hecho estragos y han costado millones de vidas, una muestra contundente que cuando las nefastas plagas aparecen, el tema es delicado y pide toda la atención y compromiso porque en materia de salubridad, no se juega con candela.

 

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