Domingo, 05 Julio 2020 00:12

Cuentas por cobrar del sector hospitalario suman $35 billones

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Las clínicas y hospitales aseguraron que la Covid-19 cambió al mundo y sostienen que quien llegue vivo el próximo 31 de diciembre puede darse por bien servido.

La pandemia que sacude al mundo y que tiene postrados sectores determinantes de la economía será un mal de largo rato que demanda la solidaridad y la sensatez de la humanidad porque no todo puede quedar en manos del gobierno o del sistema de salud, una situación que aplica perfectamente para Colombia como para el resto del mundo.

La Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas, ACHC, anotó que en ese sentido la cara visible del problema ha sido precisamente el sector salud que viene con todo empeño respondiendo al reto que exige atender una coyuntura de tal magnitud, sin embargo, indicó que la gente tiene una imagen relativamente reducida de la salud y por ello casi que el símil de salubridad es igual a hospital. Para la ACHC, la mirada puede ser correcta, pero muy limitada.

En una entrevista concedida a Diariolaeconomia.com, el Director General de la ACHC, Juan Carlos Giraldo Valencia, dijo que el problema de las deudas con el sector sigue con las alarmas encendidas por cuanto las obligaciones totales pueden llegar a 35 billones de pesos sin sumar los costos de la nueva situación pandémica y de los impactos que ha tenido en el sector salud, puntualmente en clínicas y hospitales.

Un problema que empezó a tornarse más que añejo es el del pasivo que hay con clínicas y hospitales, pero que sigue reposando e hirviendo en ollas de barro porque las acreencias no honradas son tan acumuladas que no da para hablar de baterías en aluminio ni de soluciones inmediatas que puedan servirse en bandejas de plata. El tema irrefutable es que muchas cosas hacen falta y que casi todo está por resolver en materia de deudas que comprometen el adecuado funcionamiento del sector hospitalario.

Juan Carlos Giraldo Valencia

 

Al mirar las necesidades de la salud desde la perspectiva de Clínicas y hospitales en donde no hay salarios al día y en donde sigue prosperando la tragedia económica y social por la falta de pago, queda claro que gravemente se equivocó quien dijo que el hospitalario era un sector insaciable. Tan solo hay unas instituciones que atienden personas enfermas y que salvan vidas con unas necesidades ingentes y que van renovándose día a día, un aspecto que obliga a que las soluciones lleguen al mismo ritmo.

En el tema de la salud, pero focalizando el problema de hospitales y clínicas, fueron juntándose peligrosamente en términos fiscales varios tiempos pues la pandemia llegó al país y encontró un sector hospitalario que trata de levantar cabeza de las carteras vencidas muy grandes que no se han disminuido pues con corte a 31 de diciembre de 2019 la deuda estaba en 11.2 billones de pesos, con 61 por ciento de cartera vencida o morosa.

 

“Aparte de eso, dentro del concepto vetusto, está la tremenda pérdida que ha significado la liquidación de importantes entidades por cuanto estuvo la de la Caja de Previsión Social de Comunicaciones, Caprecom, de la cual se recuperó algún dinero, cerca de un billón y medio de pesos que hicieron parte de dicha supresión, pero en donde quedó un sabor amargo porque hubo pérdidas supremamente altas y que no reconocieron. Igual están en veremos las tres grandes entidades, Cafesalud, SaludCoop y Cruz Blanca que están en liquidación y esa plata todavía no ha ingresado, estamos en medio de ese proceso”, comentó el Director General de la ACHC, Juan Carlos Giraldo.

 

Con los procesos de antaño en carpeta llegó el primer semestre de 2020 y la cartera generada en el primer y segundo trimestre ya va en vías de vencimiento y no ha habido un aporte o un giro extraordinario que permita pensar en un desembolso a tiempo que resuelva temas de liquidez, evitando que el país y el sistema sigan acumulando cartera vieja, eso, subrayó el directivo, no ha sucedido.

Paralelo a los problemas reportados están las llamadas carencias antiguas, las deudas viejas y la lucha contra una mora que ha hecho estragos en un sector que opera casi de milagro. Los momentos difíciles hacen convergencia con la presencia del Covid-19, y las clínicas y hospitales tuvieron que adecuarse y prepararse para enfrentar lo que viene en las próximas semanas que es cuando vendrá el pico de la pandemia.

Dicha preparación tuvo que pasar por una cantidad de aspectos, pero hay dos o tres que vale la pena mencionar porque hubo la necesidad de hacer las adecuaciones de las áreas al interior de los hospitales porque no se trataba de meter en un solo sitio a todos con todos puesto que había que crear unas áreas especializadas en Covid y otras para atender a pacientes de enfermedades generales. Eso, enfatizó, llevó a hacer un espaciamiento de los turnos, de las distancias físicas, del uso de los consultorios y de las salas de espera lo cual hizo que no se tuviera ni la eficiencia ni la productividad tradicional.

Para poder liberar capacidad en el interior y estar preparados para el complejo momento, las instituciones tuvieron que posponer una serie de intervenciones o de disminuir ciertas actividades lo cual tiene como efecto práctico el liberar espacios de atención y bajar las capacidades instaladas y los indicadores de ocupación a la mitad, pero al hacer ese ejercicio, el hospital que depende de la producción de servicios para su sostenibilidad económica, decayó apenas obvio en su facturación pues el último dato, el del segundo trimestre del año, fue una caída del 35 por ciento para el conjunto de sanatorios.

Así las cosas, a las deudas viejas hay que sumarles en los próximos meses una disminución muy importante en los ingresos de las entidades hospitalarias, un lío adicional que con otros se articularon en un momento para el olvido.

 

Ley de punto final, ahí va

 

Si bien en la agenda del gobierno estuvo y está la gran esperanza para resolver los muchos inconvenientes generados por las deudas contraídas con el sector en lo que se llamó “Acuerdo de punto final”, una iniciativa que arrancó en firme en el segundo semestre de 2019 y que ha permitido el desembolso de 1.5 billones de pesos aproximadamente, aclarando que tenía por dentro toda la plata de Caprecom, unos giros de otros conceptos más el pago de algunas deudas del régimen subsidiado que estaban en cabeza de las entidades territoriales.

 

“Eso está avanzando, pero como todos saben que el grueso del Acuerdo de Punto Final tiene que ver con régimen contributivo en donde se espera que más de 5.2 billones de pesos se puedan recuperar y en ese tema nada trasciende puesto que no ha habido desembolsos porque están en todo el proceso de la revisión de las cuentas, de la presentación las mismas por parte de las Entidades Promotoras de Salud, EPS, ante la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud, ADRES, y ese es un proceso que se ha demorado”, dijo Giraldo Valencia.

 

Una noticia buena y que es reciente tiene que ver con una decisión tomada por el gobierno en cabeza del ministro de Salud, Fernando Ruíz, que a través del decreto 800 expedido al amparo de la emergencia Económica Social y Ecológica, garantiza el flujo de recursos con el anticipo del 25 por ciento del Punto Final del contributivo por medio de giros express para los hospitales y las clínicas, algo importante porque abarca parte considerable de una deuda de varios billones de pesos. Esos desembolsos, informó Giraldo, podrían darse entre julio, agosto y septiembre.

Así como debe reconocerse que hubo voluntad en el ejecutivo, igual hay que precisar que del régimen contributivo, a las clínicas y hospitales no les ha llegado un solo peso, pero hay una ilusión y es que esos recursos serán girados muy pronto. En ese punto la ACHC indicó que fue clara al hacer la petición expresa al Presidente de la República Iván Duque Márquez, para que acelerara el Acuerdo de Punto Final pues no había margen de espera hasta el 2022 puesto que el momento actual es el ideal para que llegue toda esa liquidez.

Giraldo apuntó que el tema está avanzando y reseñó que se han hecho algunas compras de cartera por parte del gobierno por un valor de 700.000 millones de pesos de los cuales ya se hizo un primer tramo de 407.000 millones de pesos que llegó a algunas instituciones hospitalarias y quedó pendiente un segundo tramo por una cifra cercana a los 300.000 millones de pesos. Con otras fuentes que el sector espera libere el gobierno, habría margen para más compra de cartera con lo que se la daría más liquidez al sector.

Hablando en plata blanca, al primer desembolso de 407.000 millones de pesos hay que sumarle 213.000 millones de pesos para pagar pasivos laborales viejos en hospitales públicos. Otro tanto ha llegado de régimen subsidiado, del Acuerdo de Punto Final en la presente vigencia y lo otro tan solo hace parte de las expectativas pues el sector anhela que pronto aterricen los recursos pendientes en este tercer trimestre del año.

Juan Carlos Giraldo ValenciaEn opinión del Director General de la ACHC, la meta sigue siendo lejana porque el denominador es muy grande pues la cartera de los asociados supera los 11 billones de pesos, ahora bien, al hacer un trabajo juicioso sobre obligaciones e impactos en el total de clínicas y hospitales, se observa que las cifras oficiales de las cuentas por cobrar en favor del sector hospitalario pasan de lejos los 30 billones de pesos, la cifra puede llegar a los 35 billones de pesos.

Dejó claro que la plata que el gobierno dice ingresa de manera constante al sector hace parte de la plata corriente, es decir lo proveniente del régimen contributivo y también del subsidiado así como otros dineros. De todas maneras admitió que el rezago histórico es muy grande por lo que no basta únicamente comparar lo del día sino que hay que tratar de disminuir ese salto y así las discrepancias de información que hacen mucho daño porque se da la sensación de que ya se pagó y el asunto no es así.

 

“No puede relacionarse un abono con un pago pues aquí todavía nos deben mucho y hace falta demasiado dinero para que nos amorticen el total de una deuda vieja que preocupantemente crece mes a mes y año a año de manera impresionante. Con los dineros que nos han dado no se completa ni la cuota inicial de una obligación que por simple lógica debe ser honrada”, puntualizó el dirigente.

 

Ahora con la pandemia el problema se agudizará porque disminuyó la facturación y habría que sumar el hueco de la cartera vieja con el hueco de lo que no se vende porque bajó la productividad de las entidades.

La ACHC le solicitó al gobierno considerar la posibilidad de remunerar a los hospitales porque de ello dependerá la futura financiación del sector hospitalario, igual le pidió remunerar la capacidad instalada disponible porque así los sectores público y privado, haciendo grandes esfuerzos, optimizando las atenciones y generando la disponibilidad hospitalaria que en este momento ya se está usando, le puede cumplir al país desde el sector salud con un reto muy complicado pues con sacrificios y contra toda dificultad logró hacer las adecuaciones para poder estar preparado.

 

“El resultado es paradójico porque estoy listo, pero entonces me estoy quebrando porque no produzco los servicios y por eso le dijimos al ejecutivo que, así como se ha hecho en distintos países como Alemania, Estados Unidos y otros en donde remuneraron a los hospitales por esa capacidad que dispusieron, se hiciera en Colombia lo mismo y ya estamos a punto porque hay una resolución a punto de expedirse y esperamos que haga parte de esa solución. No va a remunerar todo lo que quisiéramos por las necesidades, pero si ayudará a aliviar un poco y será un apoyo clave para los hospitales pues de salir como esperamos, será un punto a favor del gobierno”, enfatizó Giraldo.

 

Quién llegue vivo al final de año puede darse por bien servido

 

 

A criterio de Giraldo Valencia, con la pandemia una vez más queda claro que la salud es mucho más que la atención de la enfermedad pues se trata de un tema colectivo, de país y de sociedad que va desde los temas básicos de higiene social, aislamiento, de lavado de manos y de mejores hábitos hasta el otro extremo del espectro que es la Unidad de Cuidados Intensivos, el ventilador, el médico especialista en terapia intensiva o intensivista y toda la sofisticación asistencial.

Precisó que con la Covid-19 se han puesto a prueba en el mundo todas las sociedades y todos los países, así como las formas de gobernar y de entender la salud para poder integrar todos esos recursos y así obtener mejores resultados.

 

“La carretera pone a cada ciclista en el lugar que le corresponde y lo mismo puede decirse hoy en medio de tan compleja situación pues el Covid-19 está poniendo a cada actor del sistema de salud en el lugar que la corresponde”.

 

El directivo afirmó que le quedó sonando una expresión de un ciclista al que considera casi que un pensador antioqueño, nada más y nada menos que Rigoberto Urán. El gran “Rigo” en una entrevista soltó una frase que impactó al conspicuo galeno porque a su juicio resultó perfecta para todos los seres humanos en el momento actual. “La carretera pone a cada ciclista en el lugar que le corresponde y lo mismo puede decirse hoy en medio de tan compleja situación pues el Covid-19 está poniendo a cada actor del sistema de salud en el lugar que la corresponde”.

En opinión del Director General de la ACHC, el 2020 es el año de la supervivencia porque si bien muchos lo consideran un periodo en rojo cuando ven los estados de pérdidas y ganancias de las empresas, lo real es que el análisis debe mirarse desde otra óptica y es precisamente de la subsistencia pues quien logre llegar a fin de año con salud o con vida, inclusive con equilibrio en sus factorías, tiene que darse por muy bien servido. Recalcó que este no es el año de las grandes ganancias, el que corre, apuntó, es un año neto de supervivencia y de reflexión porque indudablemente con la pandemia el mundo cambió, razón por la cual se esperan grandes modificaciones en la forma de operar de todas las sociedades, de las instituciones, de las personas y profesiones.

 

Los adelantos y reformas llegaron antes de lo previsto

La situación que cambió de tajo desde modelos económicos hasta comportamientos básicos puede leerse igual como un aterrizaje forzoso.

La Covid-19 ha traído una definición sencilla sobre todo lo que se está viendo porque para Giraldo esta pandemia es como una máquina del tiempo toda vez que trajo del futuro una serie de conceptos que la comunidad médica en Colombia, de América Latina y de buena parte del mundo, pensaron iban a llegar en diez o veinte años, un tema muy puntual para los hospitales. Ello abarca la atención domiciliaria, la atención ambulatoria y la telemedicina, concepciones que fueron bruscamente adelantadas por la Covid-19 porque los trajo del futuro a hoy.

Igual el ayer, observó, trajo o recuperó un concepto que para muchos era anacrónico, que ya estaba perdido en el tiempo y es el valor de la atención primaria en salud y la salud pública.

Un hecho cierto es que a los países que les ha ido relativamente bien enfrentando el Covid-19 es porque han tenido fuertes sistemas de atención primaria en salud o que han contado con una cultura sanitaria bien arraigada en toda su población, entonces por ello ha sido fácil sostener las cuarentenas, los aislamientos sociales y todas las medidas de higiene básica.

 

“El Covid-19 ha resultado axiomáticamente impactante porque nos trajo en la capsula del tiempo conceptos importantísimos que llegaron de ayer y de mañana para solventar líos de grueso calibre hoy, poniendo encima de nuestros escritorios buena cantidad de herramientas que estrictamente tenemos que desarrollar, unas que hay que desempolvarlas y remozarlas, pero igual otras que debidamente se deben incorporar”, declaró el excelentísimo señor Giraldo.

 

Las adecuaciones para Covid fueron hechas por el sector

 

Un reconocimiento que debe hacerse es que el sector hospitalario está respondiendo y como tema encomiable puede citarse el hecho que el gran porcentaje de las mejoras para asumir el desafío las hizo el propio sector hospitalario pues hasta hace unas semanas empezaron a llegar los ventiladores, pero insistió en que el esfuerzo y toda la labor la hicieron las clínicas y los hospitales con una sobresaliente participación del sector privado, no desconociendo lo hecho desde lo público.

Sin saber y sin la certeza plena de que el problema pase, y no desechando la posibilidad que la llamada “nueva normalidad” sea una “nueva anormalidad”, lo real es que el mundo igual no va a quedar. La experiencia, apuntó Giraldo, obliga a cambiar el sistema de salud, es decir que tiene que evolucionar porque con Covid o con Poscovid no serán resueltos los problemas de la sociedad en salud con el sistema que tiene el país porque dio hasta acá, en adelante, dijo hay que hacer todo sobre pilares de innovación y novedad, pues lo que quedó en la historia no dejó recuerdos gratos.

 

“Aquí tenemos que avanzar ya hacia una revolución en la atención primaria en salud porque el Covid-19 nos mostró en dónde somos débiles, el virus nos dejó ver la desigualdad que tenemos y que en Colombia hay ciudadanos de primera, de segunda y de tercera categoría, y esto tiene que cambiar, advirtiendo que el primer paso que debe darse es contar con un sistema fuerte de salud pública en el país, hay que construir desde la base esa atención primaria en salud. Hay que volver a tener la presencia del sector salud que va a los domicilios de la gente, un sector salud que se preocupa por el agua potable, por las medidas higiénicas, por la educación, por el conocimiento sanitario, por la cultura de la salud y de la sanidad, esto hay que volverlo a hacer en muchas partes casi de cero”, sentenció el médico.

 

Un problema en Colombia en medio de la pandemia no es la indisciplina social sino la falta de consciencia del riesgo pues lamentablemente la gente no sabe a qué se está exponiendo y eso solo es posible de comunicar con trabajo y educación, con tareas muy puntuales en salud pública.

Los hospitales después de la pandemia, señalo el experto, no serán los mismos ni van a operar igual ya que tendrá que evolucionar y entender que hospitalizar no es simplemente acostar pacientes dentro de una entidad. En ese sentido, sostuvo, hay que trabajar en temas ambulatorios, de los domiciliarios, del hospital en casa, del hospital de internación express, de las instancias abreviadas y también se va a tener que repensar el concepto de la eficiencia y la productividad hospitalaria.

Dijo que en adelante quien aspire a tener dispensarios o nosocomios al ciento por ciento de ocupación en unas fortalezas hospitalarias de los años noventa y ochenta del siglo pasado, está pensando mal porque el tema cambió y el virus de hoy no se va a ir, posiblemente, afirmó, llegue otra pandemia y por eso el modelo y el trabajo de atención hospitalaria debe avanzar, volcándose hacia el domicilio, el teatro de operaciones que en el presente y en el futuro está siendo y será el domicilio de la población más no de los pacientes, situación que conlleva a integrar dentro de la visión tradicional del hospital, esos otros eslabones que hacen parte de las entidades y de los mismos médicos porque hay que apuntarle a telemedicina, tele-diagnóstico, tele-consulta, asistencia u hospital en la casa, hospital express, ambulatorio, domiciliario más las salas tradicionales de cirugía, de intensivos y otros servicios que seguirán existiendo, pero remarcó que el hospital tiene que derrumbar paredes e ir hasta la sociedad.

Por otra parte, dogmatizó el facultativo, el sistema de salud debe entender que la administración del aseguramiento en Colombia igualmente está llamada a cambiar. También, expresó, el papel de las EPS tiene que modificarse. Desde su punto de vista la pandemia de Covid-19 está juzgando, evaluando y diciendo si las entidades prestadoras de salud son útiles o si no están aportando algo. Dadas esas circunstancias, dijo, la respuesta la va teniendo toda la comunidad en el día a día, viendo qué están haciendo, qué están proponiendo y como están ayudando, solo así la respuesta la tendrán que dar los pacientes.

Dentro del aseguramiento, el gobierno y la ADRES que es el banco de la salud tendrán que repotenciar ese papel y tener el asegurador central, es decir que en Colombia tiene que haber sí o sí un esquema de aseguramiento de salud, pero cambiando igualmente varios de sus eslabones y sus comportamientos porque el modelo en ese punto tampoco será igual. Al final, aseveró el Director General de la ACHC, la gente quiere un sistema sencillo, equitativo, que resuelva problemas, que sea transparente y que sea responsable con todos, como quien dice con la población, con los trabajadores, con los empleadores, con las familias, con todo, que responda y que rinda cuentas.

Un colombiano, el que sea, quiere que de manera rápida le resuelvan sus inconvenientes, buscan que el sistema sea sencillo para acceder y que el derecho sea igual para todos. No menos importante para un sistema revolucionario de salud, ágil, versátil y práctico es que le agregue valor a la población, es decir que no solamente sea un sistema económico, como muchos sueñan, sino que con el recurso disponible se consiga el mejor resultado posible.

 

El ser humano debe educarse y garantizar salud

 

Desde el punto de vista infectología, el tema de enfermedades seguirá en boga porque hay regiones en Colombia, en Asia, en África y en varias partes del mundo en donde los seres humanos viven en condiciones deplorables, en medio de desechos y llevando una vida por fuera del concepto de humanidad. Hay muchas personas que viven, duermen, cocinan, comen e interactúan en la basura o en lugares de alta exposición infecciosa, esos hombres, mujeres y niños actúan como factorías de enfermedad pues en muchos casos los microorganismos logran potenciarse para salir en forma de agudas patologías y pandemias.

A propósito del tema el Director General de la ACHC, Juan Carlos Giraldo Valencia, aseveró que esas incubadoras suelen darse en los sitios de mayor desigualdad mostrando los resultados preocupantes para una sociedad global que cada vez está más expuesta.

Un concepto determinante en la transmisión de enfermedades, virus y bacterias tiene que ver con la globalización porque hay con cargo al libre comercio un hado de desgracia en la población mundial. Por ese afán mercantilista, acotó, el directivo.

En su observación, aseguró que el hombre lleva siglos tratando de globalizar los mercados, misión que no se ha logrado del todo porque se pensaba que la internacionalización quedaba supeditada a los intercambios comerciales y la economía, una parte de la tarea porque con el proceso de desgravación arancelaria fue posible exportar e importar enfermedades, verbigracia la pandemia de la actualidad.

 

“La Covid-19 nos demostró la facilidad de globalización de este tipo de enfermedades porque a juzgar por la rapidez y su característica implacable, el mal viajó y se expandió muy fácil, además con una celeridad posible por la industria aeronáutica que conecta regiones en el mundo en tan solo horas. Hay también fronteras porosas e intercambio de personas. Con la globalización no llegó a la economía ni el bienestar ni la igualdad, pero sí la pandemia. Lo que pasa en otras latitudes uno ya no lo puede deprender y decir que eso es de los africanos o de los asiáticos, hay que ver lo que hoy tenemos”, escribió.

 

Un punto no menos alarmante tiene que ver con el concepto local porque las industrias nacionales le cedieron mucho terreno a los productos e inversiones exógenas, precisamente pensando en la globalización y hoy muchos países están fracasando por desestimar el mercado interno y por rechazar lo que tenían asegurado. Giraldo exteriorizó que el país está dependiendo de un ventilador, de unos tapabocas o de unos guantes porque la industria local no los tuvo, sencillamente porque en Colombia se perdió el concepto de lo local y de la industria nacional, la misma que se perdió y que fue entregamos a los TLC.

 

Igual el dirigente deploró que con la pandemia quedó demostrado que Colombia no tiene soberanía sanitaria la cual se pierde cuando un país no tiene la capacidad de responder a un choque de semejante magnitud con los recursos internos y asentó que cuando todos los países riñen o compiten por los mismos bienes, generalmente siempre ganan los más grandes, los más poderosos y los más ricos, un contexto que deja ver otra foto de la desigualdad.

 

“Esto que nos está pasando es un remesón tremendo desde el punto de vista sociológico y antropológico”, expuso.

 

Finalmente dijo que la tecnología creó en la mente de los seres humanos una imagen pontificada pues con el Covid-19 todos pensaron en el súper ventilador con compresor, dotado con circuitos y monitores integrados. Una insuperable mayoría no cayó en cuenta que la tecnología sanitaria más eficaz contra el virus es el simple lavado de manos.

 

“Esa es la tecnología básica como lo es un tapabocas que no necesita casi nada y demanda una tecnología muy sencilla, pero los países fracasaron por ese tipo de cosas y ello invita a repensar muchos aspectos entre lo complejo y lo simple, no podemos fallar por asuntos elementales”, afirmó.

 

Sea esta la oportunidad para agradecer a todos los médicos, enfermeras, enfermeros y todo el equipo humano de hospitales y clínicas que con valentía le pusieron el pecho a la brisa, enfrentando dificultades e inclusive circunstancias incomprensibles que tiene que ver con las insulsas agresiones. Algunos que empezaron la osadía no nos acompañan, dieron su vida por salvar otras y hoy ocupan un lugar especial en sitiales privilegiados para quienes jamás faltaron a su juramento, igual quedan en la mente de aquellos que aún saben de lealtad así como de darle resplandor a la gratitud.

Como lo indicó Giraldo Valencia, los hospitales y las clínicas se prepararon para dejar lo mejor de todos esos profesionales en el muy difícil terreno. Como inquietud final dijo que hay alarma adicional por la salud mental de la población en general, de los niños que se están aislando, de los trabajadores de la salud que tienen misión, vocación y compromiso, pero igual amenazas, embestidas y miedo. Todo eso, concluyó, hace pensar en una pandemia de trastornos mentales, situación que conmina también a trabajar en ese frente.

Luego de escuchar médicos, enfermeras y gente buena que trabaja en el sector salud tengo que decir con todo malestar y pena que resulta increíble que en un país en donde la corrupción campea y evapora casi que mágicamente 50 billones de pesos anuales, no puedan sacarse los 11 o 35 billones que se les debe a clínicas y hospitales, en donde hay profesionales de la salud que salvan las vidas de todos, incluidas las de quienes nos legislan o nos gobiernan. Qué vergüenza con la comunidad internacional, siento que la OCDE erró al aceptar a Colombia en un club de ricos cuando la miseria, la desigualdad y las corruptelas siguen siendo el pan de cada día. No sé ese organismo en qué estaba pensando.

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