Sábado, 01 Agosto 2020 01:09

Con antioxidantes y cuidados la Covid-19 no mata: Especialista

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El cuerpo médico sigue luchando para contrarrestar los impactos y los efectos de un enemigo no invencible porque flaquea con antioxidantes y sana alimentación. N-Acetilcisteína, el as bajo la manga.

Ya son varios los meses que han pasado desde que la Covid-19 presentó sus oscuras credenciales en China, para luego doblegar los sistemas de salud y la población de Europa, Estados Unidos, África, Asia, Oceanía y Latinoamérica. La enfermedad hizo que la mente de muchos trabajara, desde pensar en opciones médicas para hacerle frente al nuevo reto epidemiológico, hasta buscar los orígenes de una patología que aún sigue como una gran incógnita.

Lo cierto es que el mundo cambió, la geopolítica con contagio a bordo hizo que desde las prácticas mínimas de higiene hasta los sistemas de comercio dieran un vuelco total. Dentro de las conjeturas hubo señalamientos de tinte político y llegó a hablarse de un virus fabricado, preparado en laboratorio y puesto en el ambiente sin pudor alguno. El tema abrió nuevamente el debate sobre el manejo ético de la genética y la capacidad farmacéutica, como también puso en la picota pública los roles de los gobiernos en una industria que a criterio de muchos debe repensarse porque hay preguntas sin respuestas, pálpitos malsanos y todo tipo de cuestionamientos.

Antes de abordar este tema, el de los antioxidantes, es prudente decir que la situación deja ver que atentar contra el medio ambiente tuvo y tendrá sus consecuencias, nadie creyó en las advertencias por el uso descomunal de combustibles fósiles y menos de fabricar productos para atomizar la capa de ozono. Los gobiernos en su inmensa mayoría patrocinaron intereses puntuales favoreciendo conglomerados que vendieron y venden enfermedad con el luctuoso desenlace porque para nadie es un secreto que los fritos, los productos ricos en azúcar y por fuera de la dieta natural, ha cobrado vidas y serios aprietos a las autoridades de la salud.

Como se observa en Brasil y en Colombia, arrancar bosque de las selvas importó muy poco, hubo caso omiso a las advertencias de los riesgos ambientales e inclusive la minería hizo estragos, no es posible que se cambié el agua potable por las reservas de oro. Los seres humanos en su infinita ambición, esa que estrecha los hemisferios del cerebro y conducen a la desventura, ignora que la naturaleza suele reclamar lo suyo, que las tragedias generalmente han tenido el concurso humano y que, dentro de todo este escenario, las guerras y los impulsos bélicos soportados en armamento, química y radioactividad, sellarán una hecatombe de la cual no podrá salvarse ni la chequera más abultada.

Fallaron los gobiernos del planeta, falló la industria y fallaron los consumidores que cambiaron agricultura limpia y salud por cáncer, enfermedades, virus y potenciadas bacterias. La tarea de acabar con el planeta se cumplió a cabalidad, las especies de fauna y flora empezaron a irse y hoy se habla del desequilibrio natural. En tiempo presente, cuando es tarde y queda poco espacio, razonamos y temblamos porque la Covid-19 es como lo dijimos hace unos meses, la cuota inicial de los grandes males que ya asoman.

Desde su arribo a Colombia el virus disparó los problemas de salubridad y con el daño económico paralelo son esperadas muy graves consecuencias. De todas maneras, en medio del vigor de los contagios, buena parte del país salió a comprar sin IVA y terminó sin vida, muchos vieron la coyuntura como pista de baile y carnaval para luego saturar las unidades de cuidado intensivo, UCI. En fin, que no hicimos, que no fuera reprochable.

Eso sí, una gran mayoría hizo y hace juiciosamente la tarea, pero por la irresponsabilidad de los incrédulos la cifra de los coherentes es sujeta de alta exposición a un mal que tiene tratamiento y posiblemente cura, pero del cual muy pocos hablan, los antioxidantes.

Manuel Enrique Triviño FernándezEn diálogo con Diariolaeconomia.com, el médico alergólogo, Director General del Hospital Infantil San Francisco de Paula de Barranquilla, Manuel Enrique Triviño Fernández, afirmó que viendo todo el asunto de pandemia puede decirse que el enfoque para atacar el virus ha resultado errático porque desde que apareció la Covid-19 en diciembre de 2019 se han enfilado las baterías para darle manejo a la fase terminal de la enfermedad.

Lo hecho deja ver que el país y el mundo equivocadamente se enfocaron en la puesta en marcha de unidades de cuidados intensivos, UCI, para poder atender pacientes graves o pre-mortem. Lo anterior, dijo, fue empezar a buscar soluciones para un problema grave por la cola y no por la cabeza.

Agregó que debe tenerse muy claro que al ser educados como médicos hace unos años, a los estudiantes de las diversas facultades les dijeron que los virus no tenían tratamiento y por ello era normal enviar al paciente a su casa con Dolex para que en reposo dejara evolucionar su gripa. Eso, aseveró, es obsoleto, porque a criterio suyo los virus sí tienen tratamiento lo cual es la parte que muchos desde la tribuna médica no logran entender y sostuvo que hasta hoy la Organización de las Naciones Unidas para para la Alimentación y la Agricultura, FAO, manifestó que sí hay que hacer tratamiento del sistema inmunológico de los pacientes.

 

“Tenemos muy claro que si el Coronavirus es un microorganismo que necesita un medio ácido y oxidado para poderse replicar dentro de la célula, es igualmente consecuente que si a la célula se le da antioxidante, será muy difícil la reproducción del mismo porque es un virus astuto que cuando entra en el endosoma, que es como la vacuna que entra en la célula, requiere de un medio ácido que engaña toda la maquinaria celular que al ver que viene un agente extraño dispara todas sus enzimas para destruirlo con lo cual genera oxidación un escenario propicio para que el virus pueda reproducirse con velocidad”, explicó el galeno.

 

Por tal razón, manifestó, si a ese virus se le pone un medio adverso como es el antioxidante, el agente infeccioso no podrá hacer lo que pretendía. Añadió que hace unos veinte años en Colombia el médico Carlos Guerrero Fonseca, connotado virólogo y genetista, todo un sabio de la Universidad Nacional, empezó a trabajar sobre el virus conocido como rotavirus el cual clasifica en el género ARN bicatenario o de cadena doble en su genoma, de la familia Reoviridae, un agente que causa diarrea aguda en neonatos y niños hasta de cinco años, pero igual en otras especies de mamíferos.

El profesional en su investigación sobre el rotavirus concluyó que todos los virus se comportan de igual manera llámense Chikungunya, dengue y todos los demás que son idénticos porque se replican de la misma forma. En su observación, el médico Guerrero detectó que el Rotavirus experimentaba rápida reproducción al oxigenar la célula para lo cual usó agua oxigenada y algunos medicamentos prescritos para el cáncer. Concluyó que definitivamente los virus requieren de medios oxidados para su pronta multiplicación.

Al hacer un ensayo tomó los agentes del rotavirus y los puso en una molécula llamada N-Acetilcisteína, un aminoácido y antioxidante muy fuerte, luego de esto pudo advertir que el virus no podía reproducirse a la misma velocidad lo que dejó ver que con este sistema el microorganismo no se replicaba. Después de la prueba fue hecho un protocolo en donde quedó plasmado el detalle en evolución de los pacientes.

Los diagnósticos, explicó, no son inmediatos porque la prueba de Proteína C Reactiva, PCR, signo de infección grave, tarda hasta ocho días, tiempo que puede convertirse en un gran inconveniente porque ya en el día ocho, el afectado puede estar en una UCI, con afección respiratoria o quizás más complicado.

 

“Hasta ahora estamos recomendando las cosas y empezamos a darnos cuenta que si el paciente con el perfil de Covid-19, es decir con tos, dolor de garganta, pérdida de olfato y fiebre alta empezábamos a darle el N-Acetilcisteína a dosis o mega-dosis porque si la Farmacopea Internacional que es la relación entregada por la Organización Mundial de la Salud, OMS, para sustancias farmacéuticas y formas de dosificación, estaba en siete miligramos del medicamento empezábamos a usar cerca de diez gramos diarios con lo que observamos que en los pacientes, la fiebre desaparecía en pocas horas y el estado de salud iba cambiando. La conclusión para nosotros era muy clara, a los posibles afectados hay que darles antioxidantes mucho antes de que les llegue el virus porque si éste llega y hay presencia de antioxidantes en el organismo, lógicamente la batalla es diferente y si hay síntomas lo aconsejable es quintuplicar los antioxidantes”, expuso.

 

Con base a lo anterior, narró Manuel Enrique Triviño, el egregio médico Carlos Guerrero Fonseca, creó una fórmula sencilla con base en jengibre, sábila y la cúrcuma ya que se trataba de antioxidantes muy fuertes. Con ese batido acompañado del N-Acetilcisteína el asombro fue inmenso al ver que los pacientes iban recuperándose rápidamente.

Por lo anterior anotó que la propuesta hecha fue educar a la población para que consuma a temprana edad antioxidantes como debió pasar de tiempo atrás y con esto, al aparecer este y otros virus, no tuviera que llegarse al extremo de terminar en una UCI, unidad que entre otras cosas no fue lo ideal porque el mal podía atacarse previamente y sobre la base de la prevención con un método educativo que enseñara sobre las bondades del consumo de antioxidantes.

Lamentó que un comunicado del Ministerio de Salud al parecer del 19 de abril, de 2020 sobre la necesidad de consumir antioxidantes que tiene un soporte científico muy claro, no pasó de ser un “papelito” que se hizo para que quedara escondido y abandonado.

Sobre el tema, el cual concita el interés de todos, puntualizó que actualmente genera alarma el hecho médico visible de una situación nuevamente apremiante en vista que Corea del Sur, España, Alemania y Australia están experimentando rebrotes y confinando nuevamente a la población, sin mostrar avances científicos y médicos porque sencillamente se está volviendo al punto de partida en donde la salida es la puesta en marcha de la figura UCI para atender pacientes terminales.

 

Foto tomada  de Huercasa

 

Recalcó que la propuesta más obvia es trabajar con la comunidad nacional e internacional en un plan de consumo de antioxidantes, pero de una forma permanente y educativa. Igual estimó concluyente optimizar la dieta, priorizando frutas y verduras, evitando el consumo de azúcar y productos terriblemente dañinos para la salud como los fritos en paquete y otros.

Sobre la campaña de la Alcaldía de Bogotá para evitar la salida a las calles de personas con obesidad, diabetes o líos de hipertensión, lo ideal debió ser un programa serio y soportado clínicamente para llevar a cabo tratamientos que condujeran a tener totalmente normales los niveles de glicemia y de presión, pues si esos temas son controlados lo más lógico es que no pase nada, caso opuesto a un descontrol que habla de un mal sistema de salud.

El también médico cirujano de la Universidad del Norte dijo que los problemas tienen solución porque vienen de hipótesis formuladas por una persona competente, estudiada y sabia, como Carlos Guerrero Fonseca. Deploró el hecho que las voces más autorizadas no se escuchan en momentos en que se requiere conocimiento y experiencia, empero dogmatizó que hay todo el interés desde la medicina colombiana y la alergología para que las recomendaciones se escuchen, al tiempo que ratificó que cada día, a nivel de biología molecular, el tema está más claro.

 

“Estamos viendo la experiencia clínica mía, acompañado de mis pacientes, con el concurso del médico Guerrero y otros profesionales de la salud, que haciendo uso de N-Acetilcisteína en dosis grandes, con un poco de jengibre, cúrcuma y suministrando frutas, así como verduras a las personas, éstas mantienen óptimos sus niveles de salud, pero hay que reconocer que el medio es muy adverso. Este tema es educativo porque, así como enseñamos a la gente a comprar un tapabocas igual hay que instruirlos en estas cosas sencillas pues de lo contrario tendremos una hecatombe”, sentenció el facultativo.

 

Anotó que el caso de China sorprende porque en Wuhan, epicentro de la Covid-19, hubo apenas 4.000 muertos en una población tan alta como la del gigante asiático. En ese país, expresó Triviño, se nota que hay disciplina social y unos hábitos alimenticios muy sanos. Como si fuera poco en la farmacopea china se usan en sus tratamientos y hospitales los antioxidantes a través de la cúrcuma y el jengibre porque se trata de productos orientales sobre los que hay profundos conocimientos.

 

Para el médico Manuel Enrique Triviño, Colombia no puede seguir en ese lamentable dilema de si es mejor morir de Covid-19 en la casa o en la UCI, cuando lo más aconsejable y fácil de hacer es educar a la gente.

 

Hay que anotar a manera de reflexión que hace dos meses los hospitales le exhortaban al gobierno porque las llamadas UCI estaban desocupadas, un asunto delicado financieramente porque hubo una inversión grande y una estrategia de aplazar o cancelar cirugías y otro tipo de tratamientos o procedimientos, solo esperando los pacientes Covid-19 que nunca llegaban y que se sabían tenían un gasto operativo muy alto. Hoy el tema está colapsado.

 

Cúrcuma-Jengibre

 

Es claro que quienes están consumiendo frutas, cítricos, jengibre, cúrcuma, sábila y otros antioxidantes están trabajando en prevención de manera inteligente y a un costo económico porque los frutos de la tierra generalmente son baratos y de fácil acceso. Desde su experiencia en la práctica médica, 40 años de medicina, Triviño dijo que es gratificante ver levantar pacientes con batidos ricos en antioxidantes y sobres de N-Acetilcisteína.

 

“La increíble ventaja es que este antioxidante actúa sobre el endosoma, una vacuola que hace el virus cuando penetra la célula y que necesita estar oxidada para poder sacar su material genético dentro de la misma porque el orgánulo funciona como transportador de ese tipo de material. Al ser así, la viremia será altísima y el paciente estará muy mal, pero si uno le pone un antioxidante permanente al afectado desde antes del contagio, lógicamente ese facilitador no va a existir porque el pH de la célula que es cuatro, con el antioxidante no va a bajar, haciendo que sea imposible la replicación del virus”, señaló Triviño.

 

En viremias cualquier cosa puede pasar

El alergólogo Manuel Enrique Triviño dijo que los virus, los mismos definidos por la biología como agentes infecciosos microscópicos y sin células, son impredecibles porque con el tiempo, eventualmente habría cambios. Podría suceder, anotó, que en la viremia de Covid-19 que existe en el mundo, cambie la cepa y resulte como una no letal, es decir que en su mutación termine siendo una simple gripe.

Un contexto en esos términos le daría muy buenas noticias a la salud y a los seres humanos que igual tienen que adoptar costumbres higiénicas y una dieta rica en antioxidantes, pero en términos económicos habría mayor pérdida porque eso significaría que los miles de millones de dólares invertidos en investigación estarían pagando científicos para deshacerse de un mal que por sí mismo desapareció o perdió su carácter de mortal.

 

“Desafortunadamente, y lo digo en términos de ciencia, las mutaciones de los virus nadie las puede entender, ya los ingleses salieron a decir que la letalidad del virus actual está bajando, es decir que hoy deben estar temblando los fabricantes de vacunas. Yo no creo en teorías como la conspiración y en otros tratados que salieron a flote, pero es curioso que todo virus necesita un animal intermedio para pasar al ser humano, pero del Coronavirus no hay conocimiento puntual del vector porque cierto es que no viene del murciélago y como no se sabe se abre la puerta para las suspicacias, pero de eso, insisto, nada se sabe”, subrayó el médico.

 

A manera de ejemplo afirmó que la parvovirosis, una enfermedad reciente que ataca perros y gatos, la cual afecta las vellosidades intestinales causando diarrea, y sin tratamiento la muerte, ya es una infección viral que pasó de los animales de compañía al ser humano, precisamente por esa convivencia. Así, acentuó Triviño, es como pasan los virus, tal cual, porque solo pueden replicarse dentro de las células de otros organismos.

En opinión del especialista, no es finalidad de ningún virus matar la gente porque si acaba con el huésped, el microorganismo se muere. Indicó que el virus llegó para quedarse a vivir entre los humanos. La gripa, expresó, está en personas que contagian, pero siendo asintomáticas. No debe sorprender que la cepa resulte menos letal, es muy probable y eso puede ser un gran dolor de cabeza para todos los que han invertido dinero.

Que no extrañe a futuro el hecho que en una población contagiada con 200.000 personas, tan solo fallezcan tres, ese día la gente perderá el pánico de hoy y entenderá que no será necesario vacunarse, en la eventualidad que ya exista un antídoto. De otra parte, hay en el mundo un grupo de individuos con reserva sobre la famosa vacuna y entre tantos un colegiado de médicos ingleses, posiblemente por su acelerado desarrollo pues los medicamentos demandan tiempo y paciencia para que las soluciones científicas cumplan con eficacia y eficiencia, es decir que sirvan y sean sostenibles en el tiempo, requieren esa certeza, asunto que no puede certificar ningún laboratorio porque tiene que pasar como mínimo un año de prueba.

 

¿Nos quedamos en la penicilina?

 

En materia de enfermedades, plagas, bacterias y virus hubo unas épocas que definitivamente quedaron marcadas por pandemias, muerte y desolación. En tiempos lejanos el hombre no tenía las herramientas para enfrentar esos desafíos que resultaban mayores ante los incipientes estudios y la dinámica de la alquimia y otras prácticas insuficientes pese a que buscaron en la naturaleza respuesta a los males que aquejaban comúnmente a la humanidad.

Las pandemias cobraron millones de vidas sumando la plaga de Justiniano, en tiempos del imperio romano, la peste bubónica, que casi acaba con Europa y parte de Asia, la gripe española y otras que fueron apareciendo. Es factible que la respuesta a todas esas tragedias patológicas haya encontrado talanquera en 1928 cuando Alexander Fleming descubre la penicilina.

En la lectura del reconocido galeno Enrique Triviño, en occidente es permanente la invención de antibióticos lo cual puede resultar hasta descomunal porque a diario hay búsqueda, cambios y descubrimientos, sin embargo, precisó, llama la atención que la farmacopea oriental es casi la misma de hace 5.000 años.

 

“Bajo este planteamiento se pregunta uno en este campo, ¿será que estamos mirando las cosas desde afuera y no desde adentro? Porque no pensamos de igual manera en un cuerpo bien nutrido, con buenos hábitos alimenticios y bien educado en materia de cuidados y prevención. ¿Qué pasaría con ese organismo ante la adversidad de cualquier bacteria o virus?, creo que sería diferente, pero ante el inconmensurable consumo de grasas y azucares en los países no hay mucho por hacer. Estamos a expensas de los males y seguramente cualquier dengue nos puede matar, esto es educativo, pero ante el poder de las industrias dedicadas a los comestibles que son tan poderosas, el margen de maniobra se reduce. En Estados Unidos han puesto hasta los senadores como estrategia para convencer que la Coca Cola es buena cuando esta bebida ha causado mucho daño inmunológico al ser humano y eso sin hablar de los chitos, Snacks, Strips y otros fritos de paquete”, explicó el experto.

 

Otros problemas en la salud humana están relacionados con el petróleo y sus derivados que golpean fuertemente el sistema inmunológico. En media década de los años ochenta en la que Manuel Enrique Triviño fue director de un hospital infantil, contaba en sala para pacientes internados por leucemia con cuatro camas y aparecían dos diagnosticados. Dijo que el patólogo vivía aburrido porque no había gente a la cual atender. En 2005, en la Fundación Sanar que tenía alquiladas 48 camas para leucemia, no daban abasto.

¿En veinte años por qué cambio eso?, la respuesta se da sola aseveró Triviño, por la alimentación, porque a los niños se les cambió la dieta sana y normal proveniente de los campos por chitos, Coca-Cola, perros calientes, hamburguesas, salsa de tomate y otros. Esa, dijo, ya no es una respuesta sino un análisis sobre el por qué se están muriendo los niños de cáncer.

Cuestionó el hecho de tener encerradas a las personas de edad avanzada en sus casas, lo cual es un grave estigma en medio de esta pandemia porque igual si existe el mal y no se combate como debe ser, esa gente puede morir en sus hogares. Ello demanda una solución inteligente porque si en cuatro meses el 48 por ciento de los muertos son ancianos, muy seguramente algo está fallando en educación.

 

Bioseguridad en el hogar no es responsabilidad del gobierno

 

Al considerar que la mayor riqueza de las familias, de los pueblos y de la historia está en los ancianos, Triviño indicó que esto obliga a tener cuidados y disciplina en bioseguridad porque de lo contrario se pone en riesgo un tesoro que durante años ha acopiado conocimiento y un todo cultural.

Recalcó que es totalmente inaceptable que estén muriendo los ancianos por el Coronavirus Sars-Cov-2 porque fallaron, no las medidas de bioseguridad del gobierno, sencillamente falló la bioseguridad de los hogares porque no hay unos protocolos en las casas.

Recordó que la enfermedad suma tres puntos para tener en cuenta pues está el paciente asintomático, pre-sintomático y el sintomático, unas señales que conminan a adoptar rígidas medidas de bioseguridad porque la idea es pasar el fin de año, incluido el 2021, con los abuelos, puesto que no sería lógico decir que la pandemia actual cobró la vida del abuelo o de la abuela. Si eso pasa, muy seguramente las medidas de bioseguridad al interior de las viviendas no fueron las más adecuadas.

El Covid-19, formuló, no es como otros virus, o como el Rotavirus que está en el ambiente pues más exactamente se encuentra en la saliva, lo que confirma que la cercanía es de alta exposición y por ello a 1.5 metros hay riesgo. El adulto mayor que esté en la calle con su tapaboca y totalmente protegido, incluyendo la distancia, no tiene problema, pero el lío está en la casa cuando los hijos o nietos llegan del trabajo.

 

“Recibí dos llamadas, de dos madres, la una de un bebé de seis meses y otra con un nene de once meses, los dos con Covid positivo y eso me hizo preguntar ¿cómo les llegó la enfermedad a los pequeños?, si posiblemente los cargó la abuela y a su vez me dije ¿será que la abuela es diabética, hipertensa, tiene Epoc, reportó cáncer, le han hecho quimioterapia, tiene Alzheimer, Parkinson, en fin tiene, tiene y tiene?, porque si es así ya no hay camas en cuidados intensivos. Nosotros somos responsables de la bioseguridad en los hogares, no es ni el Presidente, ni el Alcalde ni el Ministro de Salud, tan solo los padres de familia que son los gobernantes de la casa y quienes corroboran que todos usen tapaboca, se laven las manos y estén sanos para saludar a los mayores de edad. La gente no puede llegar de la calle o de trabajar como si vivieran de un lugar libre sin protección, omitiendo que en un momento determinado pueden contagiar. Hay que recordar que en la enfermedad es posible recibir personas asintomáticas, pre-sintomáticas en donde somos contagiosos en esa atapa. Vamos a defender a los abuelos, no queremos un fallecido por Covid-19 más en Colombia que sea adulto mayor, igual a ninguno, pero nadie debe morir simplemente por ser anciano”, dijo el señor Triviño.

 

Fue tajante al expresar que por el fracaso en la bioseguridad de la casa no es coherente justificar el deceso de una persona que estuvo encerrada tres meses y de paso culpar al gobierno o a terceros pues la falla fue netamente casera.

 

“Es urgente hacer protocolos en la familia, hay que agudizar la distancia social en los hogares preservando la salud de todos a partir de los cuidados con bebés, niños, jóvenes y adultos. Los únicos que se pueden relacionar abiertamente son aquellos que llevan encerrados tres meses, cosa que dudo bastante. Otra prevención debe tenerse con el servicio doméstico y con quienes tengan acceso a las viviendas. A muchos hoy, ya les falta su abuelo, su papá o su mamá y todo por no tener medidas efectivas de bioseguridad bajo el propio techo, esto no depende de nadie más”, insistió.

 

Dieta sana, vida larga

 

 

Primero hay que decir, los antioxidantes naturales son elementos que protegen a las células del cuerpo frente a la agresión de los llamados radicales libres, definidos a su vez como una molécula elaborada durante el metabolismo normal de la célula los cuales al acumularse afectan otras moléculas como el ADN, lípidos y proteínas, fenómeno que aumenta el riesgo de cáncer y otras enfermedades, incluidas las de tipo viral.

Para las personas que eventualmente no tengan mayor conocimiento sobre alimentos relacionados con antioxidantes, les entregamos una lista de algunos productos del campo que pueden darles una mano importante a quienes estén interesados en mejorar sus perspectiva en salud, no solamente por la coyuntura sino por un mejor vivir en el tiempo que sea.

Dentro de la lista de alimentos antioxidantes que retrasan y previenen diversas enfermedades así como el envejecimiento celular están los del grupo de las vitaminas A, C y E y allí justamente están la leche, hígado, mantequilla y huevos.

En el grupo de la vitamina C pueden citarse papaya, fresa, naranja y kiwi y en la E se destacan alimentos como nueces y semillas, espinaca y col rizado.

Otras propiedades fruto de las siembras crean un conjunto de alimentos muy potentes en antioxidantes llamado betacaroteno, allí están la naranja, zanahoria, mango, calabaza, brócoli, calabacín y boniato, un tubérculo con inmejorables referencias por sus impactos favorables en el organismo. .

En el grupo del Selenio se agrupan cereales, leguminosas, pescado, pan integral y frutos. Otro sector de alimentos amigos es el de licopeno en donde fácilmente se pueden citar la toronja, sandía rosada y tomates.

Dentro de los alimentos del grupo del zinc que ayudan a tener una salud permanente, están las carnes rojas, ostras, mariscos, cereales, carne de aves, frijoles y frutos. En este capítulo cabe anotar que las personas con mayor deficiencia de zinc son las relacionadas con dietas veganas, mujeres en gestación, atletismo, alcoholismo, enfermedades gastrointestinales, y alto consumo de suplementos de hierro.

De todas maneras la idea es que el médico o dietista, debidamente acreditados por facultades de medicina, se encarguen de direccionar el grupo de alimentos que más requiere y demanda la salud humana.

Para responder temas e inquietudes sobre la pandemia, el médico Manuel Enrique Triviño será el protagonista del Webinar N-Acetilcisteína en tiempos de pandemia. Este foro virtual se llevará a cabo el miércoles cinco de agosto a las 6pm. El profesional invitó a todos los interesados a participar en este encuentro abierto que tendrá lugar en la plataforma Zoom en la dirección https://bit.ly/WebinarDrTrivino, la invitación que igual cursa @EscenarioVital.

A manera de información y orientados por el facultativo, los virus están formados por genes que tienen ácidos nucleicos que integran moléculas largas de ADN o ARN rodeadas de proteínas. No sobra decir que el estudio de los virus está en manos de la virología, una rama de la microbiología.

Esta ciencia confirmó que la célula infectada en una víctima es presa de unos genes que obligan a la célula anfitriona a sintetizar los ácidos nucleicos y proteínas del microfito para poder formar nuevos infusorios.

 

 

Hay que decir que la alergología es la rama de la medicina que aborda los conocimientos, los diagnósticos y los tratamientos para curar y sobrellevar enfermedades producidas por factores inmunológicos asociados a la hipersensibilidad con unas prácticas profesionales, basadas en estudios y una serie de análisis que permiten identificar causas y soluciones. La muy requerida especialidad médica es particularmente extensa y cubre los aspectos patológicos que tienen que ver con los sistemas respiratorio y digestivo, pero igual con la epidermis.

Esta rama de la medicina puede abordar el problema de las alergias a nivel de tracto o también de órganos, pero igual de manera general advirtiendo que las enfermedades relacionadas con alergias suelen tener una alta prevalencia en el globo. Es por esto que al analizar los campos que cubre la alergología pueden verse trabajo y desarrollos importantes en alergia respiratoria, por rinitis, asma o líos conjuntivos, hasta alergias por medicamentos, contactos, alimentos, látex, urticaria, anafilaxia o líos por venenos de insectos como abejas, abejorros u hormigas entre tantos con esa particularidad.

En materia de hipersensibilidad, puede apuntarse que es la afectación que sufre un ser humano por temas que para el común de la gente suelen ser poco importantes. Este asunto está asociado a la vulnerabilidad por susceptibilidad.

Al tratar alergias e hipersensibilidad es común observar reacciones anormales de gran intensidad del cuerpo al rechazar sustancias como medicinas o vacunas, sin dejar de lado otros orígenes.

Hoy la pandemia quitó vidas, dejó países en banca rota y cambió el mundo. Ya es palpable la convivencia bajo el miedo, la desconfianza y un oscuro y mascullado mea culpa. La Covid-19 condicionó la forma de vida y le mostró al planeta que el camino a seguir será duro, tortuoso y lleno de sorpresas. Empezó la humanidad a recoger con creces todo lo mal sembrado, solo que se trata de una cosecha putrea y proveniente de semillas malditas, de todas maneras, para todo mal hay una contra y en el caso de los microorganismos patógenos, la buena alimentación y los antioxidantes, resultan un arma efectiva.

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