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Lunes, 14 Marzo 2016 21:55

La bazuca europea apunta a ayudar a los bancos

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Las medidas del BCE son iniciativas que incorporan nuevas herramientas para combatir la deflación y mejorar las condiciones financieras en Europa.

Por Julián Cárdenas Fonseca
Analista de Portafolios especiales de PROTECCIÓN

Hace unos días, los mercados internacionales de acciones cerraron con optimismo debido en parte al renacimiento en el precio del petróleo y a un renovado plan de estímulo monetario en Europa. El mercado local se contagió de la confianza del mercado externo y recibió, con un poco de alivio, las cifras de crecimiento económico de cierre de 2015 (3.1%).

El precio del petróleo cerró la semana en USD38.49, lo que representó un incremento de 7% en la semana y de 34% desde el precio mínimo de 2016. Si bien los fundamentales en el mercado de petróleo muestran una amplia oferta, las expectativas están cambiando. La semana anterior, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) explicó que hay señales de que la caída en el precio del petróleo ha tocado fondo porque la producción se ha frenado y las perspectivas de demanda están mejorando.

La Agencia señaló que si bien el aumento de la demanda puede ser de 1.2 millones de barriles diarios, es inferior a lo registrado en 2015 (1.8 millones de barriles). La realidad es que muchas compañías petroleras, a pesar del repunte reciente en el precio, siguen en la tarea de recortar gastos, inversión y cerrando pozos no rentables. Esto se incorpora en las expectativas al alza del precio para el cierre de 2016 y de 2017. Sería ingenuo pensar que el precio seguirá el ritmo actual en los próximos meses y que este es inmune a correcciones. El panorama está cambiando.

Luego de una larga espera y de una intensa campaña de expectativas, el Presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Dragui, anunció nuevas medidas monetarias para generar estímulo a la economía. Con éstas eliminó parte de la percepción de debilidad de las medidas anunciadas en diciembre cuando se cuestionó la verdadera capacidad de “hacer lo que sea necesario” para subir la inflación. Las medidas anunciadas la semana pasada contienen tres elementos; recortes en las tasas de interés, aumento en su programa de compra de activos financieros y préstamos de largo plazo para los bancos.

El BCE bajó la tasa de refinanciación a 0% desde 0.05%, la cual permite ofrecer liquidez al sistema bancario en operaciones semanales. El Banco Central también modificó la tasa marginal de préstamo de 0.3% a 0.25%, la cual es la tasa que utilizan las contrapartes para recibir recursos a un día, con respaldo de activos financieros. Y bajó la tasa de depósito 10 puntos base a -0.4%, que es la remuneración que reciben las instituciones financieras por depósitos de excesos de liquidez a un día en el Emisor.

Por otra parte, aumentó su programa de compra de activos financieros de €60 a €80 billones de euros, que tendrán efecto desde abril, y que permitirán incluir bonos emitidos por entidades distintas a las financieras como un mayor monto de bonos de instituciones europeas y bancos de desarrollo (desde finales del primer semestre). Por último, anunció un nuevo programa de refinanciación de largo plazo con vencimiento a 4 años para los bancos, que desde junio espera trasciendan a las empresas, al igual que a la compra de bonos corporativos.

La respuesta inicial del mercado fue como se esperaba. Debilidad del Euro y fortaleza de las acciones. Sin embargo, Mario Dragui modificó a la baja las estimaciones de crecimiento y aunque dijo que las tasas podrían permanecer bajas por un tiempo más prolongado, mencionó que no ve la necesidad de disminuir más las tasas de interés. Lo anterior generó una respuesta contraria en el mercado, fortaleza del euro y caída de las acciones. Para 2016, el BCE espera un crecimiento de la Zona Euro de 1.4%, inferior a lo previsto en diciembre pasado (1.7%). Para 2017, espera un crecimiento de la economía de 1.7% y para 2018 de 1.8%. En 2016, se espera que la inflación alcance la lánguida variación de 0.1%.

Las medidas del BCE son iniciativas que incorporan nuevas herramientas para combatir la deflación y mejorar las condiciones financieras en Europa. Aunque Mario Dragui insinuó que no contempla recortes adicionales en las tasas de interés, propone una alternativa a la debatida estrategia en el mundo de las tasas de interés negativas y busca reactivar el canal de crédito en el viejo continente. La nueva bazuca del BCE no quiere debilitar la moneda para impulsar el mercado exportador europeo, sino que apunta a destrabar el crédito de Europa. La medida eventualmente puede debilitar el Euro e impulsar el mercado accionario europeo.

 

 

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