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Sábado, 16 Mayo 2026 00:57

Por calidad y diseño confección colombiana sigue sonriéndole al mundo

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En 2025 el sistema moda vendió 36.7 billones de pesos y en 2026 la producción inició bien, es optimista y tiene muy buenas expectativas. La OMC mandada a recoger.

La tela llegó a los humanos como una enorme bendición, si bien hace 40.000 años se utilizaron las primeras agujas de hueso y marfil para coser cueros, fue solo hasta la llegada del neolítico cuando el hombre descubrió fibras sofisticadas, verbigracia, el lino que ya se utilizaba y un colosal potencial en el algodón como también en la seda, sin embargo, el lino, un insumo prehistórico, fue utilizado para el ropaje y los entornos familiares hace 36.000 años. Sin duda, el lino es la fibra de uso textil más pretérita, el empleo de la lana llegó con la domesticación de ovejas en Mesopotamia hace 10.000 años y el algodón aparece en India hace 3.000 años antes de Cristo.

Retomando el lino, es una fibra entregada por la naturaleza con la planta Linum usitatissimum que ganó terreno por brindar frescura, resistencia, también al ser porosa e higiénica y lo mejor, antibacteriana, un material para prendas perfectas para el clima cálido y tropical. Hoy sigue vigente en la moda, se le ve en camisas, vestidos, pero también en confecciones hogareñas, un material deseado además por una característica igualmente importante, es altamente absorbente.

Según la historia, los fenicios fueron concluyentes en la expansión del necesario lino pues fue llevado en embarcaciones por el mediterráneo hace 3.000 años antes de que naciera Jesús Cristo.

Las soluciones en vestuario han llegado con los siglos y las épocas, en los comienzos todo fue rudimentario, pero admirable, el Neolítico marcó un momento especial con el surgimiento del telar vertical, instrumento trascendental en la evolución de los tejidos manuales de lino y lana que subieron al peldaño de la industrialización, toda una revolución que marco con las telas el inicio de la moda y el vestuario dentro de unos agudos marcos culturales.

 

 

Todo en la vida del ropaje fue paulatino, de las píeles el hombre pasó a unas fibras naturales que se mezclaron con insumos animales hace 30.000 años. Hay que tener en cuenta que el antiguo Egipto uso lino en la confección del vestido Tarkhan hace 5.000 años, tela excelsa y relacionada con la pureza. La seda aflora hace 4.500 años, posiblemente 2.700 años a.C.

Las maneras de producir telas avanzaron con el medioevo, periodo histórico importante porque asomaron nuevas tecnologías y soluciones para producir telas, en ese momento resultaron muy eficientes la rueca, esa vara tradicional en donde giraban las fibras hasta convertirse en hilo, y el telar de pedal, herramientas que le pusieron celeridad a la producción de textiles.

Con la revolución industrial que se da entre los siglos XVIII y XIX aparecen las máquinas a vapor y toda una mecanización que disparó la producción de bienes, una manera de transformar que llevó la tela de la artesanía pura a una industria de masiva demanda porque se hizo más fácil y rápido vestir al mundo. De igual manera se crea la máquina de coser que se presenta en sociedad entre 1790 y 1846, optimizándose con Singer en 1851.

 

 

Con el siglo XX mejoró la tecnología, se optimizaron las texturas y fueron resaltados los colores, en este vertiginoso periodo fueron obtenidas fibras sintéticas como el poliéster y nailon de gran versatilidad y durabilidad, ya en el siglo XXI y gracias al boom de la era digital surgieron telas inteligentes producto del uso de la nanotecnología, de todas maneras, el ser humano uso la tela para garantizar vida, comodidad, moda y dinámica económica, estuvo en los grandes imperios. Los astronautas del Apolo 11 que partieron a la luna el 16 de junio de 1969 iban provistos de telas y fibras especiales para soportar temperaturas bajas, todo sintetizado en el traje espacial A7L elaborado por ILC Dove.

Un dato llamativo es que la cabina o módulo de comando del cohete que alunizó el 20 de julio de 1969 llevaba en su revestimiento lana de ovejas boyacenses, las de doña Raquel Viivas en Floresta, un material en el que la NASA encontró enormes propiedades por tratarse de un material aislante e ignífugo, determinante porque resiste el fuego y evita su propagación e inclusive es adaptado como barrera para reducir la transmisión de calor.

En las américas se produjo tela desde hace 10.000 años aproximadamente, en ese tiempo las mujeres eran las encargadas de procesar materiales o fibras de origen vegetal o animal utilizando un hilado hecho con huso o pequeños malacates de cerámica, telares de cintura o verticales. En tiempos precolombinos fue común producir hilos muy fuertes a través de maguey, palmas silvestres como el Iscotl, fique, juncos, yuca y hasta cortezas, otra fuente de hilatura fueron los camélidos ya que de la llamas, alpacas y vicuñas salió lana de gran calidad para prendas que no solo vestían zipas y otras jerarquías de las enormes culturas precolombinas, algunas tenían valor y connotación religiosa. Se conoce que muchas confecciones prehispánicas fueron aperadas con plumas y pelo de conejo.

 

 

En Bogotá se llevó a cabo con rotundo éxito el VIII Salón de la Industria Textil para la Confección, Createx. En el evento hubo espacio para conocer tecnologías expresadas en novedosos bienes de capital, telas y maneras de obtener fibra de manera eficiente y rentable, asimismo el gran encuentro abrió un lugar a las tendencias en moda en donde la innovación, el talento, la creatividad, el color y la imaginación fueron llevadas a la máquina para darle vida a una ropa de alto atributo dirigida a la demanda interna y a los mercados internacionales, prendas de gran diseño y calidad en costura, también para esa confección casera que sigue vigente en los campos colombianos y del mundo solo que con equipos más modernos y cargados de tecnología. En Createx este medio logró saber de primera mano sobre la actualidad, mejoras y vicisitudes de la industria textil y de la confección.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el presidente de la Cámara Colombiana de la Confección y afines, Guillermo Elías Criado afirmó que en la octava versión de Createx, el sector textil-confección dejó ver nuevamente su potencial y valentía a través de 72.000 empresas, dejando claro que el sistema moda en su conjunto, cuero, marroquinería, textil y confección suma 142.000 factorías que generan 2.5 millones de empleos, incluyendo comercialización y proveeduría. Expuso que todo lleva a sentir felicidad y satisfacción porque el sector tiene sobre sus hombros una gran responsabilidad con la gente, todo un paradigma de responsabilidad y tejido social.

 

 

Agregó que por fortuna en Colombia hay mucho talento y todo un ecosistema que va desde el algodón hasta el hilo, la tejeduría, tintorería, acabados y la confección, toda una idoneidad, capacidad y vocación que se ha visto en el país por más de 120 años, de tal manera que no se trata de un sector que no solo ha llevado bienestar y ha sido parte del proceso de construcción de la economía colombiana sino que hoy sigue vigente aportándole mucho empleo a la nación, básicamente a las mujeres cabeza de familia, un compromiso empresarial aún mayor con la Colombia trabajadora, capaz y soñadora.

Hoy Colombia tiene un arancel del 40 por ciento para las confecciones que lleguen al país con origen asiático, puntualmente de China, ello consecuencia de la necesidad de defender la industria nacional. Como quiera que sea en Colombia por todo se peca, si no se toman medidas malo y si se actúa peor, seguramente la más grande disyuntiva, escenario que hace complejo intervenir porque las quejas y berrinches siempre estarán a la orden del día.

Un tema es innegable, los aranceles o las salvaguardias son mecanismos que operan como centinelas y protectores de la producción nacional, una política totalmente diseñada para salvar empresas y puestos de trabajo, vitales en el momento actual cuando llegan importaciones masivas de textiles y confecciones de China, país que produce a muy bajo costo, pero también de otros países de la región como Brasil y México. Para los empresarios, las medidas que restrinjan la internación de bienes son perentorias porque si o sí los países deben tener una legítima contención y una garantía de sostenibilidad.

En opinión de Criado, el tema es muy importante porque en ocasiones algunos actores que a veces no son ni siquiera parte del sistema moda quieren llevar a los sistemas productivos como el de Colombia a politizar medidas, un contrasentido porque la indust6ria y la producción nacional son temas que deben estar muy por encima de los asuntos políticos y dejó claro que ni la cámara ni los empresarios le jalan a eso porque sencillamente con instrumentos válidos están defendiendo el empleo, el bienestar y el crecimiento económico del país.

 

 

 

“Estamos ocupados trabajando y produciendo, sí, hay que acudir a los gobiernos de turno para que tomen medidas inteligentes y en favor del ingreso de tanta gente de las unidades productivas porque hoy se tienen actores como China y todos los países del sudeste asiático que tomaron al sector textil-confección como un polo de desarrollo y por eso naciones como China, por citar un ejemplo, tienen a Colombia en el centro de la mesa de su estrategia para generar empleos y exportaciones lo que explica por qué tienen tantos subsidios. Aparte de ello el costo de la energía en el gigante asiático es como el 70 por ciento de lo que vale en Colombia, pero el costo del dinero, expuso, es menos de la mitad de lo que vale hacer un préstamo con bancos colombianos. En China el dinero tiene tipos de interés que rondan el cuatro o el cinco por ciento, un indicador que facilita cualquier emprendimiento en un país con una población que supera los 1.413 millones de habitantes”, declaró el señor Criado.

 

Otro aspecto para tener en cuenta frente a China y otros pueblos es el costo ambiental, porque son países que no tienen la sostenibilidad dentro de sus estrategias, algo que en Colombia es un mandato ineludible porque no se trata solamente de acreditar una producción permanente y mantenible sino también de invitar al consumo responsable en donde no termina todo, apuntó, porque existe igualmente la sostenibilidad empresarial desde el punto de vista del empleo y el bienestar de los colombianos en este caso. Aseveró que no menos importante es la sostenibilidad financiera porque si las empresas locales no ganan dinero no tendrán como sostener toda la carga prestacional y los empleos que genera el sector, de tal manera que es bueno que el empresariado colombiano y los consumidores sepan que hacer confección en Colombia es más sostenible que importarla de China habida cuenta que una prenda de vestir hecha en el país del Lejano Oriente y luego exportada a América Latina genera 98 veces más emisiones de Dióxido de Carbono o CO2 y por eso, afirmó, cada vez que se compra ropa manufacturada en los países asiáticos o a través de las plataformas digitales, se le hace un terrible mal al planeta y por eso el nearshoring está invitando al aparato productivo, al consumidor y a los grandes canales de distribución a comprar productos locales porque así s ele hace menos daño al mundo y se privilegia la sostenibilidad empresarial, social y financiera.

Hay nuevos entornos y experiencias que van cambiando el chip y la manera de producir o hacer comercio, para no ir tan lejos la geopolítica y las permanentes amenazas que esta suscita han enseñado que si un país no tiene alimentos sembrados en el territorio o materias primas propias puede colapsar, contexto que lleva a pensar en planes y contingencias juiciosas y detalladas. Toda esa realidad hace pensar que Colombia tendrá que recuperar siembras y reindustrializar a las buenas o a las malas lo que implica recuperar empresas importantes como Coltejer y Fabricato, retomar la producción de denim, así como rescatar muchas cosas llevadas al Camposanto por la apertura económica y la globalización, que seguramente se van a necesitar si eventualmente escalan los conflictos impactando las cadenas de suministro.

 

 

Ante esta compleja atmosfera global, el presidente de la Cámara Colombiana de la Confección y afines, Guillermo Elías Criado, dijo que sin duda esa prevención y adopción de medidas no son solo alertas exclusivas para Colombia sino para la totalidad de los países de economías emergentes sumidos en un retroceso consecuencia de la beligerancia de los países asiáticos y africanos que siguen defendiendo sus empleos en tanto repunta la prosperidad de sus industrias sobre la estrategia de venderle barato al resto del mundo.

El directivo manifestó que afortunadamente en el último año con el gobierno de Donald Trump se dieron cuenta de que había que privilegiar la sostenibilidad y los empleos locales. Anotó que en Estados Unidos los jóvenes no conseguían trabajo teniendo que tomar las actividades de los latinos.

Este revolcón y la geopolítica actual está sirviendo para que la producción sea no global como estaba sino local y eso necesariamente, apuntó Criado, tiene que llevar a la reindustrialización y a que sectores productivos como textil-confección, jalonen crecimiento y prosperidad tal y como paso a mediados de los años 70 cuando Colombia que era un país de tan solo 27 millones de habitantes tuvo alrededor de 400.000 hectáreas cultivadas con algodón.

 

“Si este neoliberalismo no hubiese atropellado tanto a los sectores productivos como textileras y fábricas de confección pues hoy en día el país tendría fácilmente 800.000 o un millón de hectáreas sembradas y exportando no solamente algodón sino hilos y más textiles, pero evidentemente el neoliberalismo está muy cuestionado por sus perfiles rapaces, un hecho cierto es que la globalización no se acabará tan solo se está regionalizando que es lo que debe pasar para volver a tener no solo algodón sino maíz ya que de las últimas 100 arepas que habrá probada algún colombiano, seguramente 90 son elaboradas con maíz americano si es que nos va bien porque el 90 por ciento del arroz es importado igual el arroz que amenaza sectores productivos nacionales algo que ha hecho que todo el sector primario incluyendo la agroindustria se hayan visto muy afectados, por eso el campo entró en retroceso y muchas empresas de la manufactura tuvieron que sobrevivir a esa beligerancia del neoliberalismo que fue como una moda que si incomoda porque de buenas a primeras todos los países se metieron en eso, momentos en los que se puso a correr a un país que iba a 50 kilómetros por hora con uno que por su economía o su robustez financiera podía hacerlo a 200 kilómetros por hora”, puntualizó Guillermo Elías Criado.

 

 

 

En un país en donde todo es crítica y mucho señalamiento se pasa por alto que fue la apertura económica la que sepultó cultivos, entre ellos el algodón, pero también empresas, almacenes y fabricas dinámicas que aportaron con empleo, generación de riqueza y tranquilidad, muchos pasaron de la prosperidad a la tragedia económica y social sin que se hiciera lo debido para subsanar ese abominable arranque de la desgravación arancelaria que según algunos tuvo visos de irresponsabilidad, poco cálculo y cero corazón.

A juicio del conocer, los aranceles son instrumentos necesarios para equilibrar la cancha de juego entre los países que están muy robustos y que acaban o atomizan las economías pequeñas o emergentes, una condena gélida para los sectores productivos locales, algo que ha existido desde hace mucho tiempo, pero que Organización Mundial del Comercio, OMC, que organizaba el tema con sus políticas y en donde se permitía una tarifa de hasta el 40 por ciento para textiles y confecciones, se ha quedado estática y sin radio de acción porque países como Estados Unidos sostienen la tesis que no es suficiente el 40 por ciento y hay casos como Turquía en donde se advirtió que todo el que quiera trabajar con Temu o con Shein debe pagar el 60 por ciento de arancel, pero hay casos llamativos como Brasil, informó Criado, que les dijo a esas plataformas digitales, Temu, Shein, AliExpress y Amazon bienvenidos, pero si producen en Brasil algo similar a la propuesta de India que exige fabricación local para clientes locales.

En su análisis, el dirigente apuntó que visiblemente el mundo cambió porque hoy en día las reglas de juego invitan a que estos gobiernos tomen medidas muy rápidas para proteger o con el fin de equilibrar la cancha de juego con los países que no tienen rubricado con Colombia un tratado de libre comercio, pero precisó que aún con las naciones que se tiene un TLC, vino una lección de Estados Unidos cuando Trump instó a cuidar el empleo y el bienestar de los ciudadanos que es lo que se les recuerda a los gobiernos anteriores porque no hay como competir por el ítem de costos porque la competencia no es entre empresarios, un ejemplo Createx, evento al que asistieron pequeños y medianos empresarios luego la competencia es entre países, entre la economía colombiana con la de cualquier país como Bangladés, China, Vietnam, Camboya o con cualquier nación del paneta.

 

 

 

“Entonces la OMC está mandada a recoger porque esa organización surgió ante la necesidad de poner reglas para equilibrar el neoliberalismo, doctrina igualmente obsoleta, confusa, turbia e inequitativa, repito, la OMC, no tiene razón de existir. Tengo que reconocer que la expansión que quisimos tener hacia otros mercados a través de la globalización fue un grave error, hoy Colombia debería tener un aparato productivo robusto, la industria automotriz fortalecida, el campo potenciado y sectores como el textil-confección consolidados, la realidad es otra”, acentuó Guillermo Elías Criado.

 

Hoy Colombia tiene el arancel máximo permitido por la OMC para prendas de vestir provenientes de Asia y aplica también con los países con los que no hay tratado de libre comercio. El actual gobierno bajó a cero el arancel sobre materias primas como los hilos haciendo que el producto colombiano fuera mucho más competitivo, de otra forma, indicó, no habría forma de competir con los países asiáticos.

Otro tema para tener en cuenta, dijo el vocero, es que en Colombia hacer confección significa que debe pagarse 35 por ciento de impuesto de renta, IVA del 19 por ciento, ICCA, regulaciones, bomberos Código de Policía, Cámara de Comercio y unan cascada de impuestos que no los tiene ningún país en el Sudeste Asiático, y por eso el arancel del 40 por ciento para prendas de vestir con países con cero TLC más el cero gravamen para los hilos ayudó a salvar unos sectores productivos sumamente importantes.

 

 

Ahora la Cámara Colombiana de la Confección y afines le está pidiendo al gobierno de Gustavo Petro que tome medidas para controlar las plataformas digitales par los cual se han adelantado reuniones de elevada atención y amabilidad por parte de la señora ministra de Comercio, Industria y Turismo Diana Marcela Morales Rojas, un tema definitivo porque firmas como Temu, AliExpress, Shein y Amazon que no pagan IVA o impuesto de renta y que no generan empleo en el país siguen operando sin límite alguno más allá del visible detrimento ocasionado a las empresas colombianas. Según el dirigente en 2025 ingresaron a Colombia 77 millones de paquetes es decir que diario ingresan 650 toneladas de mercancías en esos paquetes, luego un empresario como los que asistieron a Createx no tienen margen para competir con multinacionales que no pagan impuestos, que no ofrecen empleo y que no sufren la cascada impositiva, es decir que hay de por medio una urgencia social y el grito desesperado que tienen hoy los empresarios del sistema moda ya que cada día que dejan pasar están firmando el cierre silencioso de muchas unidades productivas que prefieren ir a hacerle el gasto a las plataformas sin pagar IVA, otros impuestos y quitándose una nómina de encima, audaz decisión que cualquiera en desventaja toma, cierra sus cinco o diez máquinas, manda las empleadas a su casa y en total confort se dedica a negociar con ese tipo de paquetes con mercancía que se remarquilla, una práctica que ya se viene haciendo.

Insistió que las plataformas digitales tienen en riesgo a todo el sistema moda colombiano porque no hay manera de competir así se tenga el mejor producto y la más comprobada calidad porque no hay manera de enfrentar comercialmente a quienes están por fuera de las tarifas, las regulaciones y las nóminas, algo que es insólito, indebido e injusto.

 

Las ventas van a buen ritmo

En ventas el año cerró muy bien en 2025 tanto como que muchos empresarios del sector confección no alcanzaron a producir lo que vendieron por falta de mano de obra, un problema que finalmente en la industria es fácil de resolver porque las cifras dicen que las fábricas están necesitando trabajadores.

 

 

Otro punto a destacar, señaló Gullermo Elías Criado, es que en 2025 el sistema moda vendió 36.7 billones de pesos y en 2026 la producción inició bien no así la venta, pero hay optimismo porque se ve la pronta apertura del mercado venezolano, igual el desmonte del bochornoso y ridículo arancel impuesto por el gobierno ecuatoriano y otras opciones de mercado que deben explorarse, aunque el directivo lamentó que el TLC con Estados Unidos no se ha aprovechado como debiera, pero comentó que el país norteamericano está favoreciendo de manera importante la producción local o de la región por el nearshoring, mercado como México, Perú y Latinoamérica en general son una oportunidad puesto que en su conjunto ofrece un mercado de 750 millones de habitantes más 348,8 millones de Estados Unidos hacen pensar con toda tranquilidad en un mercado regional superior a los 1.100 millones de habitantes, algo muy bueno para quien tenga una estrategia exportadora que algún producto puede colocar en ese eje mercantil americano.

Desde su punto de vista, Colombia y la región tiene grandes opciones y retos en exportaciones, en sostenibilidad y en acabar con ese contrabando hormiga de Temu, Shein, AliExpress y Amazon, el reto de que el gobierno siga combatiendo el contrabando, pero igual, subrayó, hay oportunidades muy grandes como Mercosur con 300 millones de posibles compradores en donde Colombia está adscrita y puede diligenciar su ingreso pues el Mercado Común del Sur ya suma más de 700 millones de habitantes porque hace poco adhirió a la Unión Europea y eso, según el conocedor, hace que venga más inversión para la región y que América Latina en su conjunto tenga una mayor presencia en el mercado europeo, o sea que hay oportunidades y retos, pero el empresariado, recalcó Criado, está listo para hacer lo necesario y desde luego presto a defender un sector que genera tanto empleo. En su plática dijo que no hay un sector que le ayude a tanta gente como el de textil-confección.

El país produce calidad, diseño y ropa que nada le envidia a otras latitudes, de hecho, en todos los rincones colombianos se vive intensamente la moda, una razón de peso y de pesos para comprarles sus diseños y confecciones a los fabricantes colombianos por cuanto cada vez que se adquiere producto nacional hay más empleo, más crecimiento y toda la perspectiva, de manera directa es apoyar a quienes generan puestos de trabajo y honran sus compromisos económicos y sociales, luego sin vacilación hay que seguir impulsando esa laudable campaña, “Colombiano compra colombiano”.

 

 

 

Ser patriota es muy sencillo, todo se simplifica en respaldar la muy eficiente industria nacional porque cuando se compra a las plataformas digitales como Shein, Temu, AliExpress o Amazon, se compra una prenda de baja calidad, algunas para cinco posturas, distinto al producto colombiano que goza de prestigio por atributo, buen diseño, durabilidad e innovación, una apuesta por el empleo, el crecimiento económico y el bienestar de los colombianos.

Como El príncipe de Nicolás Maquiavelo que habla de la separación de Iglesia y gobierno, en este caso se sugirió desde la Cámara Colombiana de la Confección y afines apartar la política de la economía porque nada de lo que se presagió con la llegada al poder del presidente Gustavo Petro se concretó, ese apocalipsis no se dio y muchos analistas y empresarios tuvieron que pasar por la pena de ver indicadores mucho más afables que los entregados por mandatos anteriores, los confeccionistas siguen vendiendo y como dato adicional en 2025 la importación de maquinaria o bienes de capital para el sector textil-confecciones subió en 60 por ciento y entre enero, febrero y marzo sigue la tendencia de un crecimiento por encima del promedio, lo que dice que cuando el gobierno apoya a un sector productivo como el de textiles y confección, los inversionistas, textileros y confeccionistas, inyectan capital en innovación y tecnología porque ven que hay una política de estado.

 

“Es muy bueno lo que está pasando, se está viendo una reconversión industrial, una excelente noticia para el sector, de manera que las empresas colombianas que no solamente se destacan por diseño o calidad, se están volviendo más competitivas y eso redunda desde luego en un gran indicador. Déjeme decirle que las empresas colombianas que exportan, no solo han sobrevivido a la beligerancia de los chinos, sino que las firmas nacionales que llevan producto al exterior se destacan en los mercados internacionales por muy buenas por su diseño, calidad e innovación. Hoy, por fortuna tenemos muchas empresas colombianas que sobresalen en los mercados globales”, concluyó el presidente de la Cámara Colombiana de la Confección y afines, Guillermo Elías Criado.

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