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Sábado, 13 Junio 2026 00:26

McCormick, un tractor que llegó para crecer con la agricultura colombiana

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Desde la pandemia los bienes de capital subieron de precio y no volvieron a bajar, hoy están apareciendo opciones de India, pero el agricultor es fiel con sus equipos agrícolas.

El tractor sigue siendo el gran amigo del campesino en la ruralidad que produce alimentos y materias primas esenciales para la alimentación, la transformación y el crecimiento de las economías, desde su versión a gasolina, con chasis y marcha hacia adelante y hacia atrás logrado en Iowa por John Froelich en 1892 tras varios intentos y patentes de otros constructores, este bien alcanzó la gloria y terminó siendo determinante en la eficiencia de la agricultura. Finalmente, el funcional y necesario impulsor creció en demanda y nuevas casas que fueron perfeccionando el aparato y haciéndoles nuevas adaptaciones.

Con el fin de las complejas y poco sanas máquinas a vapor, el agro encontró en el tractor operado con explosión o combustión, un componente de competitividad y eficacia que hizo más fáciles los trabajos y la misma labranza en diversas actividades y obtenciones del sector primario.

Con el tiempo y ya en 1923 John Deere presentó un modelo que ganó gran popularidad y afecto, el Modelo D, tan sencillo que fue el primer tractor vendido legalmente al amparo de su marca.

Hoy destinamos un espacio a una marca que estuvo en ese proceso histórico de lograr el tractor, en esta ocasión la marca McCormick, una empresa que arrancó en el siglo XIX cuando en 1847 el señor Cyrus McCormick abrió una fábrica de segadoras de trigo. Posteriormente, la firma logra fusiones y acuerdos. En 1902 crea la compañía International Harvester famosa por darle vida a los tractores Farmall, para muchos expertos, protagonistas en la conversión y modificación del campo y las maneras de sembrar y hacer economía más rentable en el planeta.

Cabe anotar que, si bien los orígenes de McCormick son estadounidenses, en la actualidad el sello McCormick Tractors hace parte del grupo Argo Tractors de Italia. Este tractor adoptó el color rojo desde 1860, tono que se fue haciendo emblemático.

En este momento los tractores McCormick son comercializados por Colsugar S.A.S, una empresa fundada en 2010 en Palmira, Valle del Cauca, con una misión clara abastecer el campo con maquinaria agrícola, pero también repuestos e insumos. Para los que saben de tecnología e impulsores, el McCormick podría ser el VMW de los tractores, un vehículo especial autopropulsado llamado a triunfar en los campos colombianos.

 

 

En charla con Diariolaeconomia.com, el director de maquinaria de Colsugar Mauricio Escobar afirmó que la empresa que lleva en el mercado 19 años sigue llevando soluciones para el sector cañicultor porque precisamente vieron la primera luz en el corazón de la caña de azúcar, una razón social orgullosamente palmireña. Anotó que la empresa ofrece soluciones de equipos, operaciones, repuestos y servicios.

Precisó que la firma comercializa igualmente cosechadoras de caña, tractores articulados y hace renting o alquiler de maquinaria para operaciones en campo y cuenta con una planta en donde hay alrededor de 30 técnicos especializados en diferentes componentes de los equipos para dar un servicio óptimo para el cliente primario que es la caña.

 

“Hace tres años esta empresa tuvo un cambio estructural, fue comprada por el Grupo Sinervi que tiene una visión mucho más corporativa, ellos tienen varias unidades de negocio, el fuerte de ellos es la energía, tienen una empresa de alimentos lácteos que comercializan en plataformas grandes de supermercados que tienen en el país y manejan un negocio agropecuario que es Colsugar. Entonces en la visión corporativa que tiene este nuevo consorcio quiere ser más versátil a nivel nacional y por eso adquiere marcas como McCormick, impulsor que viene desde 75 hasta los 610 caballos, muy potente, una característica que invita a abordar el país con todos sus nichos agrícolas y por eso la marca quiere ser trascendental en palma de aceite, un cultivo muy importante en este momento, pero también ser protagonistas en papa, maíz, ganadería y otros frentes productivos”, declaró el señor Escobar.

 

Recalcó que el mercado natural de McCormick es la caña de azúcar, una máquina en la que la marca se ha especializado, pero aseveró que con la visión corporativa que tiene el nuevo grupo, se pretende llegar a todo el país, reiterando que la firma se está enfocando muchísimo en el cultivo de palma aceitera y por eso hay plena confianza con bienes de capital de la calidad y el rendimiento de McCormick para poder tener de primer amano las soluciones de mecanización que el cultivo requiere.

 

 

 

Los equipos que comercializa McCormick para el campo ingresan libres de impuestos y por eso no pagan IVA, son máquinas libres de impuesto al valor agregado porque no se producen en el país razón por la cual no se les liquida ni el cinco ni el 19 por ciento.

Hoy en Colombia se sigue importando todo tipo de maquinaria, existen las condiciones de hace mucho rato, empero, explicó Escobar, el mercado está evolucionando, los agricultores se están modernizando porque la mano de obra no es que esté escaza, como todo, indicó el conocedor, también evoluciona, de manera correcta, tal cual debe ser. Hoy, dijo, las personas estudian y no quieren ser operadores muy manuales sino mover el equipo y la tecnología en la que se especializaron, muestra fehaciente de que la mecanización debe hacerse y por ello siguen llegando más posibilidades de tecnología y eficiencia para la ruralidad.

 

“Es por eso que empresas como Colsugar que han estudiado el mercado muy bien ven una oportunidad de traer nuevas marcas, nuevas opciones sin que sean las mismas marcas de antes, sino que haya más. Muchos otros distribuidores han traído marcas que se conocían de China, de Japón y de distintas partes del mundo lo que ha hecho que la disponibilidad en el mercado sea mayor”, apuntó Mauricio Escobar.

 

El hombre, precisó Escobar, viene avanzando a pasoso agigantados porque cambió la vida en el Neolítico con la agricultura y domesticación de animales, pero muy pronto pasó del azadón a la mecanización que ya se empieza a articular con la era digital y la Inteligencia Artificial, IA.

 

 

Expuso que algunas marcas y algunas potencias ya trabajan de manera admirable con agricultura de precisión que ya lleva un tiempo, pero que sigue masificándose y optimizándose más. En su análisis, Colombia quiere ser un país mucho más eficiente en agricultura y es por eso que la importación de maquinaria se está viendo cada vez más, advirtiendo que se trata de un mercado de 2.000 tractores al año en donde hay marcas que cubren la mitad de las máquinas internadas, enfocadas mucho en el tractor mecánico, sin embargo, anotó, hay otras marcas que se comercializan en otro tipo de soluciones agrícolas en donde se busca un poco más de tecnología, precisamente relacionados con la era digital y por eso la versatilidad en el tema de tractores en este momento.

El dólar ha bajado en estos últimos días y el asunto ayuda con las compras de herramienta y bienes de capital que alivian sus precios o por lo menos son más accesibles porque debe tenerse en cuenta que desde la pandemia todo subió y no volvió a bajar lo que dice por qué la mecanización se puso más costosa, más ahora que la gente está buscando más opciones por el tema de costos razón por la cual están llegando las marcas emergentes para que la mecanización se acomode al bolsillo de los agricultores y a su capacidad de adquisición.

En opinión del docto en maquinaria, en la medida que hay más competencia y más versatilidad en el entorno, el mercado se empieza a acomodar un poco más y por ello se empiezan a mostrar mejores alternativas para el agricultor.

Esta casa de origen estadounidense, esa que en sus comienzos creo la línea Farmall, un tractor que lleva muchos años en Colombia, tuvo sus ires y venires, algo muy común en las grandes fábricas y con la evolución de los mercados hoy McCormick es una impronta italiana del Grupo Argo Tractors que comercializa dos rótulos, McCormick, la marca top del conglomerado y Landini, el sello básico que maneja la corporación en la fabricación de los equipos.

 

 

Un dato nada menor y es que en la investigación de mercado que hace Colsugar para determinar la calidad de los propulsores, pero igual en la exploración adelantada a nivel mundial sobre las marcas que más se ajustan a las necesidades del agricultor colombiano, McCormick, apuntó, se enfoca mucho en eso, por lo menos en las potencias que está manejando el cultivo de palma de aceite que son 75 o 90 caballos, el remolcador es muy versátil y trae componentes muy conocidos en el gremio palmero, pero también vienen con motores confiables y acreditados, con unas eficiencias garantizadas que aportan mucho en la mecanización, asimismo configuración de llantas que hace de los tractores máquinas más adaptables porque hace diferentes actividades en los cultivos, una herramienta flexible y de mayor multifuncionalidad.

Otro aspecto a tener en cuenta con este tractor son las capacidades hidráulicas que a criterio del director de maquinaria de Colsugar son demasiado importantes para el tema de implementos exigentes en peso, pero igual es trascendental las capacidades en los tanques de combustible para la autonomía del tractor así como las configuraciones de transmisión que hacen que la máquina sea más fácil de operar, para que el operador esté descansado y pueda aumentar su eficiencia.

 

“Estamos hablando, y es bueno repetirlo, de motores conocidos, con turbo para que su eficiencia no se caiga, con consumos óptimos para que la eficiencia en las labores y en la estructura de costos sea buena y arroje un buen balance, luego pienso que McCormick si es una marca que trae ordenaciones, distribuciones y una versatilidad que le ayudará no solo al palmicultor sino al agricultor colombiano”, acentuó Escobar.

 

 

 

Hay agricultores con el deseo de hacer relevo de maquinaria y buscan una marca confiable y eficiente, sin duda McCormick es la decisión perfecta porque se trata de un equipo con historia y todo el prestigio, sin embargo, está entrando al país teniendo en cuenta que la representación por parte de Colsugar lleva apenas un año. La ventaja, remarcó, es que hay máquina, atributo, marca y confianza, tan es así que ya hay equipos en otros nichos de mercado como la caña de azúcar en donde los equipos operan con unas potencias evidentemente más altas.

En este momento, y la noticia es buena para el palmicultor, la marca cuenta con precios introductorios y por citar un ejemplo, el tractor de 79 caballos tiene un precio de 126.5 millones de pesos, un valor bastante competitivo que representará una solución en el 54 Congreso Nacional de Palma de Aceite que se cumplió en Barranquilla a donde asistieron palmicultores y agricultores que vieron nuevas tecnologías.

El nuevo tractor McCormick será sin duda una sensación y un golpe de autoridad en un mercado que apuesta por calidad, eficiencia, rendimientos y confiabilidad, unas peculiaridades que llevarán a promover la marca, partiendo que está al alcance de muchos campesinos que generalmente invierten entre finca, cultivos y maquinaria unos 500 millones de pesos en un nivel medio, pero el tractor italiano llegó con todas las charreteras a poner impulsores de calidad y con el mayor respaldo, un entorno rural que hace pensar en una moda de la mano de McCormick, mucho más si se considera el balance que tiene entre costo y calidad que es muy, pero muy bueno.

Explicó que las fábricas y los representantes cuando quieren entrar a un mercado dan unas condiciones ventajosas para que el agricultor pueda adquirir la máquina, la pueda tener, pero en la evolución de la introducción al mercado y en la medida que va pasando el tiempo puede darse que el precio cambie un poco, de todas maneras, sigue siendo competitivo para los labradores.

 

Colombia tiene mucho futuro en el agro

 

 

Colombia es a toda vista un país de vena agropecuaria, en el territorio hay ejes con mucho potencial, los llanos orientales y Su Altillanura, además la región del Ariari y otras tremendamente importantes en los departamentos de Meta, Casanare, Arauca y Vichada. En estas regiones crecen los cultivos y se potencia la agroindustria porque el país aprendió que la plata se gana con transformación.

La Orinoquía y la enorme llanura produce palma de aceite, ganado de elevada calidad, arroz, maíz, yuca, plátano, sorgo, caña de azúcar, frutas, especies menores y cacao entre otras ofertas alimentarias. También está la Costa Norte, rica en agricultura y ganadería, el próspero altiplano cundiboyacense, los Santanderes, Huila y Tolima, el eje cafetero y Antioquia, el Valle del Cauca, Putumayo, Caquetá, Cauca y Nariño, en fin posibilidades impresionantes para la obtención de alimentos y materias primas incluyendo algunos selváticos de Amazonas, Chocó y el Tapón del Darién más todo el eje Pacífico totalmente agrícola, pequero y ganadero.

Hablando de futuro, anotó el director de maquinaria de Colsugar Mauricio Escobar, todas las expectativas están en el campo porque en su opinión, el agricultor colombiano es una persona luchadora, capaz, valiente, innovadora, de aguante, sufrida, recursiva y sin pausa.

 

“Este ha sido un sector golpeado por muchas cosas, violencia, cambios intempestivos en modelo económico, clima, manifestaciones de la naturaleza, dificultades de comercialización, olvido estatal, carencia de infraestructura y de bienes públicos, baja escolaridad, poca atención óptima en salud y una inseguridad que pasa facturas onerosas. Colombia floreció para las siembras, no somos industriales, pero sí agrícolas. Aunque en este gobierno no se recibió la ayuda necesaria porque más allá de la entrega de tierras hizo falta incentivar la productividad, con lo poco algo se hizo, pero se trata, y lo diré recurrentemente, de gente audaz, resiliente y hasta terca porque insiste con su labor así haya perdido, de todas maneras, hay espacio para mucho, crecer en áreas sembradas, exportar, adquirir más tecnología y ganar en eficiencia, todo porque somos una nación agropecuaria llena de esa pasión y ese ADN”, señaló Mauricio Escobar.

 

 

 

La de este experto en maquinaria, fue otra voz que se une a las muchas que reconocen potencia en el campo colombiano, suelos esperando ser cultivados, prosperidad aplazada y modelos para aplicar como el cafetero, palmero, ganadero, de caña y otros, un agro con siglos y décadas de experiencia, pero abandonado y huérfano de las políticas de los gobiernos que lo fueron opacando y atomizando para que viviera de las importaciones, gran deuda y justo reclamo.

Hoy hay sectores en problemas como caña de azúcar y arroz, pero hay aguante, trabajo y la seguridad que todo será superado, el mismo anhelo de los algodoneros que evocan las más de 350.000 hectáreas arrasadas por caprichos aperturistas y medidas inoportunas, aunque en Colombia, hay que reconocerlo, nada sirve.

En el mundo hay un común denominador, miedo, incertidumbre y nerviosismo porque nadie sabe con certeza qué va a pasar con las guerras, si finalmente terminarán o si por el contrario avanzarán y escalarán en detrimento de un globo que no en vano tiembla porque no hay tranquilidad geopolítica, surgen errores y sigue la gran pregunta de fabricantes, corporaciones y demandantes de bienes y servicios, ¿Qué pasará con las cadenas de suministro, habrá cómo pasar el mal momento?, como reza el dicho palaciego, “Averígüelo Vargas”.

Para colmo de males el 2026 fue un año electoral que agudizó la incertidumbre, reafirmando una malsana polarización lo que dificulta mucho más las cosas. Es de total conocimiento, afirmó Escobar que en época de elecciones las inversiones se frenan, los países se quedan con lo que tienen y deben esperar qué pasa. El lío real es para pequeños y medianos que sí o sí tienen que invertir, pero los grandes capitales se quedan quietos, un ejercicio que desacomoda totalmente el tema económico mientras se descongelan los recursos una vez se sepa qué vendrá en adelante.

 

 

El globo no ayuda, las inquietudes son todas, pero Colombia, independiente de los acertijos, avanza, ya entró a los mercados internacionales con el tema de carne en donde hay toda la posibilidad de crecer con ganadería y otros productos del campo, reconociendo los logros del café, del aguacate Has, el renglón bananero, las frutas y muchos que ya piensan en grande y en valor agregado porque el commoditie pasó de moda, ahora todos quieren ganar el dinero extra que da la transformación y que es mucho.

El grupo tiene tres sedes, Palmira, Valle del Cauca, Brasil y Sudáfrica, de hecho, el portafolio de Colsugar que se basa en las importaciones, está la marca Bell, una marca sudafricana con la que se ponen en Colombia tractores articulados y propulsores rígidos especializados en el transporte de la caña de azúcar. En las opciones tecnológicas y de mecanización están las cosechadoras Shaktiman de la India, una representación de tres años con muy buenos resultados porque se tienen recolectoras en el mercado, una buena noticia porque amplió las opciones a la caña de azúcar, la compañía maneja desde luego McCormick que es de Italia y una marca China, Zoomlion, fuerte en tractores y cosechadoras de grano.

El grupo trae igualmente maquinaria de Argentina y busca atraer las firmas más confiables para que los agricultores tengan oportunidades y alternativas confiables. Según Mauricio Escobar, ante cualquier contingencia no hay problema porque las fábricas o marcas más importantes en Colombia las atiende Brasil o Argentina, luego no hay apuro porque en la región existen las fábricas que surten al vecindario, ello sin contar con Est6ados Unidos y México en donde también hay ensamblaje, salvo India en donde las industrias crecen, tienen mano de obra totalmente competitiva y pueden ofrecer tractores a buen precio para los labriegos de todo el mundo, aunque es tan promisorio el caso indio que algunas marcas fuertes de propulsores ya están partiendo para el país asiático.

 

 

La agricultura con seguridad crecerá en Colombia y el director de maquinaria de Colsugar Mauricio Escobar calcula que en cinco años se habrá vendido 10.000 tractores, solo que, con entornos de optimismo, mayor productividad, seguridad, demanda global y claro está, toda la fidelización porque los colombianos aman lo bueno, los equipos que ayudan y garantizan rentabilidad.

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