Este martes 26 de enero el país trabajador, el empresario, los agricultores y muchos que tienen inclinación por el liderazgo en medio del respeto, hablaron con voz entrecortada, acompañadas de unas espesas lágrimas que brotaron de lo más profundo del alma ante la muy triste notificación de la partida para el mundo de la luz perpetua del presidente de la Confederación General del Trabajo, CGT, Julio Roberto Gómez Esguerra.
Como siempre lo hizo, luchó, y con arrojo comenzó una férrea querella contra el Covid-19, la enfermedad que más vidas está apagando en los últimos tiempos. Lamentablemente, en esos momentos que el país esperaba ver su fulgurante sonrisa, después de tres crisis cardiacas, su corazón decidió detenerse para darle al egregio líder el descanso eterno.
Resulta más que triste reportar una noticia de semejante calado ya que Julio Roberto Gómez, encarnó la voz de los trabajadores, la defensa respetuosa de la clase obrera a partir del diálogo social y la invitación permanente a una Colombia repleta de inclusión, con opciones para todos y sin desconocer que el capital y la inversión también hacen parte del crecimiento y el progreso sostenido. El hoy ausente, reclamó de los gobiernos una mirada al modelo económico y una reactivación económica a partir de la demanda interna para lo cual pidió optimizar el ingreso porque estimó imposible hablar de reanimación sin plata en los bolsillos y con una mayor dificultad en los hogares.
El reconocido y encomiable líder sindical nació en Cachipay, Cundinamarca, en 1951, y quienes lo conocieron de cerca acusan hoy dolor y pesar extremos por su adiós, en vista que fue una gran persona, un trabajador ejemplar y un líder permanente.
Laboró en Thomas de la Rue, en donde se hizo muy conocido, una empresa que marcó su camino y la inamovible causa, era como una premonición pues quien se desempeñara en impresión de valores, sí que los tenía marcados y por eso su gestión y lucha mantuvieron como estandarte la probidad, el consenso y los principios, algo que heredó de su familia y posiblemente de su corto paso por el seminario.
Su dirigencia y oficios por los trabajadores colombianos ocuparon gran parte de su vida, fueron más de treinta años al servicio de los asalariados, pensionados y campesinos del país. Su discurso, apartado de las políticas de los gobiernos jamás rayó en insultos, desconocimiento de la institucionalidad o exacerbación hacia las vías de hecho, no, jamás, Gómez Esguerra supo dialogar, escuchar y formular, jamás dejó de explorar salidas para firmar una Colombia mejor sobre la base de la igualdad, la reactivación de sectores productivos y una paz duradera y real.
Nunca apeló a los paños tibios, siempre fue directo, sincero y consciente de la tragedia social, empero, se caracterizó por ser un hombre de parlamento sucinto en donde el término respeto fue expresado en toda su dimensión. Jamás evadió los temas y caso opuesto señaló a quienes quisieron soslayar el debate sobre la cruda realidad económica del país, consecuencia de un modelo mandado a recoger.
Es gris el momento, la ausencia del dirigente sindical de 70 años se siente, y de qué manera. Las amistades y la prensa capitalina lo recuerdan dicharachero, risueño, amable y siempre dispuesto a escuchar incondicionalmente a los amigos. Es muy desconsolador saber que la voz del defensor de los trabajadores se apagó, pero igual la del cantante, ese que marcó el recuerdo de muchos y muchas, aún retumba en la sede de la CGT, la letra de “mi niña bonita”.
Ante el deceso del presidente de la CGT, el Presidente de la República Iván Duque Márquez no escondió su pesar y reconoció la capacidad de trabajo del dirigente y su lealtad con la institucionalidad y los obreros.
"Expreso mi dolor por el fallecimiento de Julio Roberto Gómez, presidente de la CGT. Fui su amigo y admiré su lucha por el bienestar de los trabajadores. Forjamos consensos y nos respetamos en el disenso, mi solidaridad a su familia, y los acompañamos en esta dolorosa situación", trinó el primer mandatario
En charla con Diariolaeconomia.com, el vicepresidente de la CGT, Percy Oyola Palomá, expresó su tristeza y manifestó que, con la expiración inesperada de Julio Roberto Gómez, Colombia y todos los sectores económicos, laborales y sociales pierden un líder superlativo. Recalcó que el vacío es grande puesto que, con el amigo de todos los colombianos, se va al camposanto el oficio y el compromiso, pero igual reconoció que ante esta situación, el país pierde una persona cuya principal característica siempre fue privilegiar el diálogo social por encima de cualquier cosa, sin renunciar a la movilización y a la férrea defensa de los derechos de los trabajadores.
“Todos lo recordarán y lo recordaremos por haber sido un hombre que trabajó por la búsqueda de soluciones a los principales problemas que aquejan a los trabajadores colombianos, pero igual a los de América Latina, el Caribe y del mundo entero, habida cuenta que Gómez Esguerra fue miembro de los comités de la Confederación Sindical Internacional, la Confederación Mundial del Trabajo, la Central Latinoamericana de Trabajadores, CLAT, y últimamente, presidente de Alternativa Democrática Sindical de las Américas. Igual fue miembro del Consejo de Administración de la Organización Internacional del Trabajo, OIT”, expuso el señor Oyola Palomá.
Destacó la gestión de Julio Roberto Gómez, directivo que preparaba con entusiasmo, antes de su letargo, la celebración de los 50 años de la CGT, agrupación sindical que llevó en el alma y en donde fue protagonista del desarrollo, crecimiento y fortalecimiento, a tal punto que la llevó al sitio y punto de altura en el que se encuentra actualmente, así como de reconocimiento, puesto que no en vano la CGT es una de las centrales obreras más importantes del país, de Latinoamérica y el Caribe.
La gestión de Gómez marcó una pauta especial y distinta, apuntó Oyola Palomá, porque el ya desaparecido sindicalista mantuvo respeto máximo por la diferencia dejando ver que era posible sentarse en la misma mesa con quien pensara diferente o tuviera algún tipo de divergencia. Sus buenas maneras, su especial atención por la agenda nacional y su don de gente hicieron que de igual manera se ganara el respeto de sus interlocutores amén de las distancias y desencuentros frente a la concepción política o económica de algunos sectores que hoy expresan pesar y duelo por la ida del hombre que le dio perfil diplomático a la negociación y a la misma concertación.
“Nos han llegado manifestaciones de congoja desde los diferentes gremios empresariales, del ejecutivo y el movimiento sindical nacional e internacional. Sin duda hay tristeza por la pérdida de un hombre del talante de Julio Gómez Esguerra”, declaró Percy Oyola.
Al hacer un nostálgico repaso por la vida y obra de Gómez, el vicepresidente de la CGT lo recordó como un hombre amable, alegre, aún en momentos difíciles, también con notas de buen humor y evocó a la persona descomplicada que en instantes de esparcimiento, no tenía la mínima duda en tomar una guitarra y entonar algunas canciones, algo lúdico y diferente a la lucha permanente por los derechos de los trabajadores.
Un punto para no obviar es que Julio Roberto Gómez fue un hombre de familia y por ello Oyola Palomá, estimó indispensable que el entrañable núcleo Gómez Caldas, su esposa, sus hijas y sus nietos, reciban de la CGT, total gratitud por el amor y la entrega de Julio a la causa de los trabajadores, una persona que se privó del calor del hogar en muchas ocasiones para dedicarse a la actividad sindical durante todos estos años.
Llama la atención que la enfermedad le llega al recordado Gómez Esguerra a finales del ciclo de conversaciones de la Comisión de Concertación en donde fue discutido el salario mínimo de los trabajadores. De alguna manera puede decirse que el destacadísimo líder murió en su ley, entregó su alma al Todo Poderoso en la clínica de Cafam.
“Hubo, previo a la lamentable noticia, unos informes médicos alentadores, inclusive hicieron pensar que Gómez Esguerra estaba ganándole la batalla al Covid-19, finalmente después de dos infartos, vino un tercero fulminante que segó la vida del entrañable amigo y dirigente sindical, tristemente, tras una lucha pertinaz, el presidente de la CGT no ganó la batalla”, concluyó Percy Oyola Palomá.
Las últimas voces de Gómez Esguerra
Diariolaeconomia.com, encontró en el presidente de la CGT Julio Roberto Gómez, una fuente permanente de información y análisis. En los días previos a su enfermedad, nos concedió una entrevista de la cual reproducimos dos puntos que dejó muy claros.
“La pandemia covid-19 ha puesto en evidencia el fracaso de un modelo de desarrollo que necesariamente tiene que ser revisado, porque a la pandemia Covid-19 se suma la pandemia de la corrupción, la pandemia de la concentración de la riqueza, la pandemia del desempleo, la pandemia de la informalidad, la pandemia del abandono del campo, la pandemia de la politiquería y del cálculo político; consecuencialmente ha llegado la hora, particularmente de profundizar en un modelo de desarrollo alternativo que permita que la riqueza no se quede en pocas manos, sino que se distribuya como corresponde en función de los intereses de todos los trabajadores, no solamente de Colombia sino en América Latina y a nivel planetario”.
Sobre el deterioro del ingreso, el presidente de la CGT también se pronunció y aseguró que no solamente Colombia está en calzas prietas, el mundo igual va de mal en peor con cargo a la globalización.
“Los niveles de empobrecimiento de la población de Colombia, en América Latina Caribe, África, Asia, son demasiado evidentes, la verdad es que cada vez se pierde mas poder adquisitivo, cada vez los salarios son más insuficientes, no solamente los mínimos sino los salarios medios, y nos encontramos frente a un proceso de proletarización de la misma clase media, coincidencialmente es la hora del pueblo, es la hora de la justicia, es la hora de procurar que la gente tenga lo suficiente para vivir con dignidad, de tal manera que esa es la lucha del Movimiento Sindical, es la lucha, en este caso de las CGT y demás centrales obreras, es la lucha de alternativa democrática sindical de las Américas en nuestra región para que cada vez se tenga mayor capacidad de compra con los salarios de los trabajadores.
Una lección de economía que queda es, para qué se producen bienes y servicios si la gente no tiene capacidad de compra, consecuencialmente, la sanidad de una economía está íntimamente ligada a los ingresos de los trabajadores, a los ingresos del conjunto de la población.
Así es, suena increíble, falleció un líder, un amigo y una causa, aunque haya partido el anfitrión, quienes compartimos con Julio Roberto Gómez, nos seguimos sintiendo de la casa. Hasta no hace mucho colgamos una llamada en donde salió el tema de coyuntura económica y el efecto social, pero igual el entusiasmo por su “Santafecito Lindo” y el cambio en el modo de vida y las fiestas decembrinas.
La nostalgia embarga a muchos, el pesar es todo y hoy especialmente, no conoce límite. Queda la satisfacción de haber compartido con un gran amigo y por encima de todo de haber reído y platicado con un gran ser humano.
Sí, está el vacío en la sede de la CGT, en su oficina y en los corredores de la central, igual en las juntas directivas de la caja de compensación familiar Cafam y de Independiente Santa Fe, no menos hay pena en los corazones que conocieron más que a un líder, a una persona, al creador de sinergias y puntos de encuentro. Hoy, con algo de simpatía podría decirse y evocando su imagen viva, que está liderando fervorosamente Sintracielo.
Paz en la tumba de Julio Roberto Gómez Esguerra