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Sábado, 07 Febrero 2026 00:30

Orión, cueros e insumos de tradición para manufactura innovadora

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Orión, cueros e insumos de tradición para manufactura innovadora Imagen-de-Axy-Company-en-Pixabay

Los empresarios del sector peletero siguen en línea de extinción junto con zapateros y marroquineros, pero esperan impulso, reindustrialización y el apoyo de un país afecto al producto nacional.

La desindustrialización en Colombia no para, como se anotó la semana anterior desde los años 70 empezaron los inconvenientes que se agudizaron con los años 80, un entorno de debilidad y apuros que terminó llevando todo al traste con la apertura económica de 1991, el comienzo de un modelo económico perverso en donde una minoría se enriqueció, las importaciones golpearon el empleo y destruyeron la economía agropecuaria. Las manufacturas no estuvieron libres de las terribles medidas, el producto importado y básicamente el que vino de China mandó miles de empresas a la banca rota, para rematar la situación asfixiante de los industriales locales aparecieron nuevos jugadores asiáticos, pero también de Brasil y México.

Ese consenso de Washington fue para el olvido, Colombia salió de sus activos, entregó el sistema eléctrico por migajas y vio cómo se esfumaban bancos, corporaciones de ahorro y crédito, cooperativas, empresas vitales como Telecom y otras que se marchitaron por el bombardeo de mercancías, verbigracia Fabricato, Coltejer, Tejicondor y demasiadas factorías de calzado, marroquinería y en general todo el sistema moda que por andar de feria en feria y debilitando compañías con negocios desafortunados, literalmente pasó de moda, una tragedia para un país con tradición textil en donde ya no se fabrica tela índigo ni las telas de gran calidad como las de hace 40 años.

Hubo reformas que atomizaron la salud, llegaron unas intermediarias en pleno ocaso llamadas EPS, de mal recuerdo para el país por todo el dinero que absorbieron sin pagar prestadores de salud, ya que haciendo balances le iba mejor al público en el seguro social, entidad a la que la ley 100 le heredó enfermedades de alto costo como cáncer, sida, hepatitis y otras, todo un cúmulo de equivocaciones y mala fe que explican el por qué estamos como estamos, nunca nos cansamos de errar y siguiendo con la filosofía de La Tele, en lo único que resultó exitosa Colombia fue en el fracaso, algo que ya hace parte del ADN criollo junto a la corrupción, el despojo y las desapariciones.

¡Ah política económica la nuestra!, carente de inteligencia, sin gente responsable que conjure problemas y espantosamente cargada con reformas tributarias aprobadas con estrés a última hora sin que importen los hogares, las empresas, profesionales o los empleados. Unos recurrentes cambios en las reglas del juego, aberrante cantidad de tarifas y nada que incentive a quien siembra, transforma o elabora. Los motivos son muy grandes para cerrar compañías puesto que todo lo inexacto del pasado castigó presente y futuro, ¡Santa María Bendita!

 

 

La peletería es milenaria, en Colombia se hace desde la colonia, pero desde hace más de 40 años acopió una sólida tradición porque resultó básica en la manufactura y la artesanía. En Bogotá tuvo gran impulso en el bario El Restrepo y las zonas altas de la capital como el Barrio San Benito y otros barrios del oriente bogotano, pero igual en Villapinzón, a la par tuvo historia en Antioquia, Santander y el Eje Cafetero, pero cierto es que las soluciones a través de las piles son del entorno nacional debido a unos momentos pretéritos con la talabartería y el curtido de cueros vacunos, así como otros materiales provenientes de especies menores.

Fueron Famosas empresas como Colcurtidos, Pieles Colombia y Cueros Tigres que fueron líderes en ventas y factor calidad. El cuento es más que centenario, no podemos olvidar que Antioquia es la meca de la talabartería pues no en vano tiene empresas que superan los 110 años, las que pusieron en el mercado sillas para montar y artículos de cuero de reconocido atributo.

Bogotá por su condición de capital concentro varias peleterías, muchas de ellas ubicadas en la calle 24 que abrieron sus puertas en plena mitad del siglo XX, nada fácil porque enfrentaron reclamos, exigencias ambientales, los actos violentos y robos que desprendieron del llamado “Bogotazo”, otros hechos capitalinos y la entrada con el pasar del tiempo hacia nuevas maneras de vestir e imponer moda.

En el sector manufactura el talento y el arte han estado presentes toda una vida, de hecho, esta industria alcanzó un merecido posicionamiento en la industria de la moda y las manufacturas en cuero que redundó en la exportación de productos a distintos países. Hay que decir que en su apogeo la peletería fue intensiva en mano de obra, siendo muy importante la marroquinería de alta calidad que según los conocedores tuvo como referente lo hecho por maestros italianos, eso sí manufactura totalmente colombiana, fina y enamoradora.

 

 

Con los años aterrizó en el mercado colombiano Peletería Orión, una empresa seria, llena de conocimiento y con ganas de empujar país, una firma comprometida con la calidad y una propuesta de valor a toda prueba porque llegó con soluciones únicas, sumamente diferenciadas y apalancadas en producto confiable y amiga del medio ambiente. La compañía que inició labores en los años 90 tiene en portafolio los mejores cueros, materia prima que conlleva a las mejores manufacturas. Igualmente tiene insumos como suelas, telas y los mejores pegantes, todos materiales que redundan en insuperables productos en cada uno de los proyectos de calzado o marroquinería, unidades productivas que reconocen las bondades de adquirir bienes en Orión.

En charla con Diariolaeconomia.com, el gerente de Peletería Orión, Hernán Buitrago, apuntó que sin duda el negocio del cuero y las curtiembres fue mucho mejor hace 40 años cuando todo llevaba componentes de cuero, había mucho más volumen y la comercialización era mucho más fácil porque la gente compraba todo en un solo sitio, pero manifestó que, a la fecha con tanta variedad, el comprador busque diferencias y calidades en cada par de zapatos, dificultando vender con mayor facilidad.

El directivo evocó que aún se recuerda la dinámica en cueros en San Benito en la Localidad de Tunjuelito, pero también las comercializadoras ubicadas en el sector de La Pepita y San Bernardo en donde se comercializaban pieles terminadas y artículos manufacturados, en ese eje de la avenida Caracas en la localidad de los Mártires.

Hoy, y desde hace unas décadas, el fabricante de calzado o confeccionista que utiliza piles como insumo, no la pasa bien porque el cuero es exportado crudo o en azul, desabasteciendo el mercado nacional y haciendo que las empresas manufactureras paguen mucho más por ese material que llega listo desde China, como quien dice va y viene, solo que más caro. El problema, anotó Buitrago, tiene a muchos creadores pensativos y por eso le proponen al gobierno generar incentivos y crear mecanismos para evitar que el cuero salga del país porque afecta la transformación y el trabajo de las personas que se dedican a la fabricación de calzado y manufacturas para que tengan acceso a insumos competitivos y a la mano.

 

 

Consideró que, en materia de cueros, los ganaderos o las plantas de sacrificio deberían tener en cuenta en primera instancia el mercado local de cueros y por ello le recordó al ejecutivo que tener pieles nacionales curtidas en el país beneficia a 50 millones de consumidores que demandan calzado, confecciones y otros bienes en cuero, productos que generalmente crecen en valor por las importaciones, aranceles y otras tarifas aduaneras. A lo anterior, apuntó, se suma el empleo que se evapora cuando no hay material para procesar.

En su plática indicó que otro problema grave es la importación o contrabando de producto terminado porque les quita el salario a los trabajadores colombianos que se desenvuelven en ese ramo, en las curtiembres o en las fábricas de calzado por cuanto en la elaboración de un zapato se pueden necesitar entre cinco y diez personas en toda la etapa de elaboración, el producto internado y con origen chino o de cualquier otro país tan solo utiliza un solo trabajador que generalmente es quien distribuye.

La gran pesadilla del país productivo, dijo el directivo, se llama China porque como todos lo saben es una potencia industrial que produce calzado a gran escala sin importar confort o calidad, unos bienes a muy bajo precio que inunda los mercados y desmorona las empresas.

Los problemas actuales, agregó el conocedor, son varios, el país experimenta revaluación, incertidumbre y todo un impacto geopolítico que golpea cualquier balance o estado de pérdidas y ganancias. Ante todos esos retos hay por fortuna experiencia, prestigio y una marca que respalda la calidad de lo que ofrece la compañía, un buen punto que sumado a la valentía de los industriales permiten seguir adelante más allá de día tras día el mercado quedé en mayor proporción en manos de los chinos y otras marcas extranjeras en tanto que un porcentaje relativamente mínimo es el que les corresponde a los empresarios colombianos que buscan con las uñas perdurar.

 

 

La creciente demanda de proteína hace pensar que el hato ganadero colombiano podría doblarse y llegar a 60 millones de cabezas, una oportunidad ideal para que el gobierno o el Congreso promuevan leyes o decretos que permitan retener cueros para la industria nacional en beneficio del empleo, el crecimiento económico y la sostenibilidad de las empresas que podrán hacerse a materias primas para poder trabajar.

Es cierto, hay problemas y se ha perdido mercado, pero afortunadamente Colombia tienen auténticos artistas del cuero que ofrecen verdaderas joyas en manufactura y todo un portafolio de valor agregado que potencia los negocios y defiende volúmenes con calidad, eso ocurre en las firmas que siguen en el mercado porque conocen de su trabajo, del arte y la sapiencia que demanda el trabajar las pieles en sus diferentes expresiones.

 

“Nosotros en Orión hemos hecho la tarea, ha sido duro, pero trabajamos con compromiso, mantenemos la calidad y el mejor servicio, factores que nos tienen vigentes y atendiendo un mercado que solicita permanentemente productos de calidad y totalmente confiables habida cuenta que a quienes abastecemos tienen un sello que tienen que defender”, declaró el señor Buitrago.

 

Las curtiembres colombianas tienen fama de muy buenas, diferente a otras que vienen del extranjero, entregan cueros de buena característica, con fragancias del beneficio recibido y sin defectos como el olor a grasa que expelen algunas chaquetas manufacturadas con cueros que vienen del exterior sin cumplir protocolos o manejos rígidos en el proceso.

 

 

En Colombia, expuso, el proceso de los cueros es de alta exigencia y por eso después de los pasos iniciales, la finalización que reciben es óptima para poder entregar materias primas de muy alto atributo para la manufactura que no admite equivocaciones o cueros que pongan en riesgo el reconocimiento de cada compañía.

La idea de tener un producto bien transformado en cuero de alta calidad pasa por la comodidad que garantiza una piel con altos estándares de comodidad, manejo en fabricación y durabilidad.

El cuero normalmente se compra por pieles medidas en decímetros, un manejo que ha tenido este mercado durante muchos años. En este momento el decímetro se adquiere en Colombia a razón de 300 pesos, un precio que se ha mantenido estático como consecuencia de la masiva llegada de productos en cuero procedentes de China y otras latitudes, un incremento que puede condenar las ventas en toda la cadena.

En San Benito, consecuencia de las importaciones, muchas empresas cerraron, con la apertura económica y los tratados comerciales vino una masacre de factorías que no solamente bajaron la persiana, igualmente se llevaron por delante un exagerado número de empleos y oportunidades.

 

“Es urgente darle oportunidades al empresario local que sostiene una familia antes que facilitarle todo a los importadores o firmas extranjeras de calzado, confecciones en cuero, pero inclusive a otros segmentos como textiles o confecciones porque al cerrar fábricas reina el desempleo, se pierde el ingreso y la calamidad asoma porque muchos colaboradores tienen obligaciones qué atender, el efecto es tremendo”, añadió Hernán Buitrago.

 

 

El Gerente de Peletería Orión señaló que la clase política tiene que ser doliente de la industria, y ese llamado, subrayó, va para los aspirantes al Congreso de la República y presidencia de la República, los mismos que tienen que garantizar condiciones para quienes siembran, transforman o fabrican porque hay implícitos seguridad alimentaria, empleo y puesta en el mercado de productos para atender una demanda de bajo precio, calidad y plenamente sostenible.

En las actuales circunstancias, dijo el gerente de Peletería Orión, Hernán Buitrago, Colombia debe pensar en un nuevo modelo económico en el que se den garantías para cultivar, cosechar y transformar, pero asimismo para fabricar, crear y fomentar riqueza, empleo y desarrollo porque no se puede pensar en crecimiento cuando la capacidad instalada de las empresas está por debajo del 40 por ciento. Un modelo innovador baja tasas de interés, abarata el país y toma medidas impositivas que tienden a un cobro eficaz, combatir el contrabando en cualquiera de sus expresiones y dar por terminadas exenciones o subsidios porque las ayudas estatales no son afortunadas habida cuenta que generan pereza y desapego por el trabajo, quienes reciben auxilios se convencen de que el estado tiene obligaciones de llevar plata regalada con dineros que aportan con mucho esfuerzo los contribuyentes, muchos de ellos empleados y micro empresas.

 

“Si no se hace un cambio pronto, con seguridad van a desaparecer muchas más empresas y todo será complicado y tortuoso para todos”, enfatizó Buitrago.

 

Una decisión que alarmó al empresariado fue el ajuste del salario mínimo que llegó con transporte a dos millones de pesos, determinación que podría ser menos dolorosa si ese dinero retorna al comercio y a las industrias por mayor demanda de bienes y servicios. No se trata de que haya carestía, el colombiano tiene que atender las alzas como lo ordena el Banco de la República es decir el IPC o inflación causada, norma que deben acoger las empresas de servicios públicos y todos porque el salario mínimo es otra cosa y si se quiere llevar esa plata al comercio, el asunto no puede extenderse al costo de vida, se trata de un estipendio que debe contribuir con el crecimiento y el desarrollo.

 

 

Peletería Orión sueña con recuperar el mercado que tuvo en los años iniciales, recordando que la compañía nació en 1993, compañía que arrancó con mucha fuerza. Hoy quieren vender sus productos a Europa y Norteamérica, un propósito para el cual se trabaja con firmeza. Orión tiene como particularidad que nació en pleno auge de la apertura económica, algo de admirar porque los fundadores leyeron oportunidades en medio de la tragedia y vieron que con calidad el éxito estaba garantizado, las cosas se dieron y hoy están en Bogotá en el barrio El Restrepo, igual en Bucaramanga, Cali y Medellín, unas ciudades matizadas por ser la casa de los grandes núcleos de fabricación de calzado, moda y marroquinería. La empresa que no se conforma con lo que tiene se amplió al mercado de tapicería.

Recalcó que el empresario que tiene experiencia, conocimiento y un nicho necesita tener tranquilidad y recibir apoyos del estado más no regalos o dádivas, simplemente un trato decente para poder catapultar los indicadores económicos que ayudan de manera importante a las administraciones, no es bueno, apuntó, ver empresas cerrando o gente en las calles sin trabajo.

Otro inconveniente de las empresas es que inician proyectos con todo el entusiasmo, pero lamentablemente a los seis meses o al año llegan reformas tributarias lo cual desbarata cualquier buen plan productivo, las empresas normalmente nacen en medio de la incertidumbre.

Peletería Orión tiene hoy 12 empleados, pero tuvo 23 y hasta 25 personas, una reducción que se hizo por todas las dificultades que tiene hacer empresa en Colombia.


Piel de café, innovación y tendencia

 

 

A su turno el director de desarrollo de negocios en Peletería Orión, Camilo Ángel, dijo que la firma está muy comprometida con el entorno verde y la sostenibilidad, toda una misión entendiendo que las industrias debe ser amigas del medio ambiente y por eso hay nuevas iniciativas, desarrollos e innovaciones que involucran la sostenibilidad y por eso, anotó, orión está firme e incólume para apoyarlas y ser pionero en el equilibrio medioambiental.

Como gran innovación, reveló el directivo, Orión maneja un sintético de Nuvant que se llama piel de café, el primer bio-cuero o cuero de origen extractado, totalmente sostenible que se compone de cáscara café, algo muy interesante porque esa corteza es algo que usualmente se desecha, pero que hoy se aprovecha para lograr la increíble piel de café.

En el asunto de piel de café, el sintético como tal está pensado para tapicería, sin embargo, el PVC usualmente es de un calibre un poco más alto y el de café es delgado lo que permite su uso para confección en chaquetas, de todas maneras, al simular el cuero sus usos por sobre todo son en esencia tapicería, marroquinería y confección como las chamarras.

El café ya no solamente se huele o se prueba en taza, ahora se luce y allí no sobra recordar que este material se obtiene a partir de la cáscara de café y resulta más que satisfactorio que el primer bio-cuero colombiano esté ligado a la caficultura, el alma productiva de Colombia.

 

 

 

 

“Todos estos logros demuestran que la innovación en materias primas como por ejemplo piel de café son posibles todo en beneficio de la biodiversidad y las especies como un todo. Yo siempre diré que todo aquel que se enfoque en calidad e innovación, está llamado a perdurar mientras que ese que se incline por el precio dejando de lado lo ambiental y la innovación se encontrará con una competencia sólida que le impedirá progresar igual que ese que acude a todo para optimizar procesos y lograr mejores materiales, todo dentro de un escenario de calidad”, acentuó Camilo Ángel.

 

La empresa importa suelas del Perú y son sostenibles, explicó Ángel, no solo ambientalmente sino socialmente porque le dan sustento a 53 familias indígenas que se encargan de extraer caucho de los árboles sin necesidad de tala sino con cortes diagonales cada 48 horas, un látex que se obtiene para convertirse en suelas, tapetes y otros bienes.

Orión tiene nuevas innovaciones en plástico y es un aditivo que ya hace a los plásticos biodegradables, avance que permite ofrecer tela Cambre e hilos, siempre la empresa en la misión de buscar nuevos productos sostenibles como las telas de sutex de polyester reciclado, estampación cero por ciento agua. Así va la empresa, insistió, buscando más innovación, de hecho, está analizando el tema de cuero vegetal y otras opciones de alto impacto ambiental.

Allá en el marco del International Footwear & Leather Show, IFLS 2026 y la Exhibición Internacional del Cuero e Insumos, Maquinaria y Tecnología, EICI, el International Footwear & Leather Show, IFLS y la Exhibición Internacional del Cuero e Insumos, Maquinaria y Tecnología, EICI, el director de desarrollo de negocios en Peletería Orión afirmó que a la industria le hace falta apostar más decididamente a las innovaciones, dejar la burbuja y tomar riesgos como la combinación en folias saliendo de lo rutinario, mostrando que hay pieles que parecen extrañas, pero que por su toque de distinción se venden de mejor manera.

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