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Viernes, 23 Octubre 2015 08:21

Air France eliminará 2.900 empleos si no hay acuerdo con los trabajadores

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París (EFE). La dirección de Air France, sometida a la presión de una huelga que no se tradujo en anulación de vuelos, se reafirmó en su amenaza de suprimir 2.900 empleos, una parte mediante despidos, si no llega a un acuerdo con diversos colectivos del personal antes de fin de año para aumentar la competitividad.

El presidente ejecutivo, Frédéric Gagey, comunicó a los representantes de los trabajadores que, pase lo que pase, el año que viene la plantilla se reducirá en 1.000 puestos mediante salidas voluntarias, esencialmente prejubilaciones.      

En una declaración a los medios en medio de la reunión con el comité de empresa, Gagey también reafirmó la cifra de un recorte global de 2.900 empleos si no hay compromiso para reducir costos operativos, en particular con los pilotos, en lo que queda de 2015.
      

Insistió en que es lo mismo que la empresa había anunciado el pasado 5 de octubre, y que entonces provocó una violenta reacción de un grupo de trabajadores contra los dirigentes que acudieron al encuentro con los sindicatos, y que salieron con sus camisas totalmente desgarradas, en unas imágenes que dieron la vuelta al mundo.
      

El responsable ejecutivo de la aerolínea se negó a que se califique su propuesta de chantaje y puso el acento en que Air France "está sometida a una fuerte competencia" y en que siempre que se cumplan los objetivos de su programa Perform 2020 se evitarán los despidos.
      

Mientras Gagey hablaba delante de las cámaras en un edificio del distrito más burgués de París -adonde se había desplazado la reunión con los sindicatos para que no se repitieran los incidentes-, alrededor de un millar de trabajadores se manifestaban frente a la Asamblea Nacional.
      

El paro que habían convocado cuatro de los grandes sindicatos de la compañía no tuvo impacto en la actividad, ya que no se tuvo que anular ninguno de los 994 vuelos programados durante el día, según dijo a Efe un portavoz, y sólo se constataron "ligeros retrasos" en unos pocos aviones.
      

Gagey se refirió a aquellos actos violentos para precisar que las instancias internas de sanción de la empresa intervendrán, que la acción de la justicia contra los cinco empleados que fueron detenidos por ellas no está en sus manos y que las imágenes de los incidentes le dolieron porque "no era el verdadero rostro de Air France".
      

"No se puede aceptar la violencia como medio para resolver un problema, sea el que sea", añadió.
     

El presidente avanzó que los resultados financieros de los nueve primeros meses del ejercicio mostrarán una clara mejoría porque la temporada de verano le ha ido bien a la compañía, aunque puntualizó que "no están todavía al nivel de los objetivos fijados en el plan Perform".
      

Por eso, advirtió de que "sería un grave error" tratar de utilizar esa recuperación para impedir la puesta en marcha de nuevas medidas de mejora de la competitividad.
      

En el frente sindical, Miguel Fortea, secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT) en Air France, se quejó de que, pese a las explicaciones ofrecidas por la dirección, "seguimos en la niebla más total" porque, por ejemplo, no se han dado elementos detallados sobre a qué grupos afectarían los recortes.
      

François Dimino, representante de Fuerza Obrera (FO), denunció las constantes exigencias de la empresa: "Ya basta, ya basta de que nos pidan esfuerzos".
      

Dimino mostró también su solidaridad con los cinco trabajadores inculpados por los ataques violentos contra directivos el pasado día 5 y dijo que "es una vergüenza convocar (ante la justicia) a cinco asalariados por unas camisas desgarradas".
      

Air France tiene que hacer frente a dos tipos de competencia. De una parte, la de las compañías de bajo costo en sus líneas interiores francesas y europeas.
      

Ante este desafío, su respuesta pasa por el desarrollo de su propia filial de bajo coste, Transavia, por la supresión o reducción de las líneas más deficitarias y por cambios en la organización de su personal navegante para que vuelen más horas.
      

El otro reto es el de las aerolíneas de los países del Golfo Pérsico, que en parte gracias al respaldo financiero de sus estados se llevan a una parte de su clientela de alto nivel en vuelos intercontinentales, la que ofrece el mayor margen. EFE

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