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Jueves, 08 Octubre 2026 18:36

Arroceros dicen que necesitan apoyo y diálogo con el gobierno

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La esperanza de los arroceros y de los demás cultivos transitorios es que haya apoyo por parte del actual mandato para mejorar productividad y rentabilidad.

Colombia es un país de cultura arrocera que vive por el arroz, más con las nuevas calidades nacionales en donde se nota el trabajo de la institucionalidad arrocera que sembró con compromiso e innovación y cosechó éxitos y certezas porque hoy existe la investigación, hay molinería y todo ese componente de valor agregado que el mundo exige porque trabaja de manera articulada.

Hace un tiempo, dicho más exactamente, desde 1991 con la infortunada apertura económica que significó pérdidas, quiebras, desempleo, ruina y el acabose del campo, que el país frenó su desempeño y condenó a toda una nación a depender de las importaciones y prácticamente a poner en terceras manos la seguridad alimentaria, decisión irresponsable y de muy alto riesgo.

Como han expresado los campesinos, para el Estado resultó más fácil y mucho más adecuado retirar la renta agropecuaria para llenar los bolsillos de los productores de otros países habida cuenta que la importación de alimentos y materias primas se convirtió en un triste común denominador y en un caos social puesto que mucha gente decidió irse del campo, un lugar llamado para prosperar, pero con el tiempo condenado al miedo, la baja rentabilidad, los altos costos de producción, el clima y otros aspectos que desestimularon las siembras, amén de todo, el sector arrocero dijo presente y llevó un tremendo revés en una potente herramienta de desarrollo rural y seguridad alimentaria.

En la Asamblea Arrocera llevada a cabo en la seccional Granada, Meta, los agricultores expresaron sus inquietudes, pero recordaron que siguen creyendo en el gobierno que habló de recuperar la ruralidad productiva sobre pilares de competitividad, innovación y tecnología, unos pasos que ya han dado y de qué manera los arroceros colombianos.

 

 

El agricultor y arrocero de la Región del Ariari Juan Francisco Vargas le dijo a Diariolaeconomia.com, que es importante que el gobierno apoye la producción local de alimentos y materias primas, dejando de lado las importaciones porque el campo colombiano ha dado muestras que puede sembrar y cosechar con calidad y sostenibilidad, ello porque tiene el potencial, la tecnología y una gente comprometida que sabe trabajar.

Apuntó que es trascendental para el sector arrocero contar con el mercado, una condición que cederá en 2030 debido a las negociaciones del TLC con Estados Unidos, un tremendo dolor de cabeza si no se corrigen esas negociaciones.

 

“Hay serios problemas porque aparte de apuros con el arroz, tenemos inconvenientes el maíz y la soya, productos que experimentan problemas críticos porque se están acabando, dos bienes que se siembran en Granada y en el Ariari todo porque se está compitiendo con las mayores desventajas frente a mercados extranjeros”, puntualizó Vargas.

 

El asunto no da para estar tranquilo porque los precios al productor son muy bajos y ya se hizo costumbre que el agricultor no sabe cuánto le van a pagar por los productos que obtiene sin que se tenga en cuenta que los costos suben y suben castigando rentabilidad, verbigracia los fertilizantes que son traídos del extranjero.

Añadió que la esperanza de los arroceros y de los demás cultivos transitorios es que haya apoyo por parte del actual gobierno para mejorar productividad y rentabilidad.

 

 

Actualmente, explicó, sembrar una hectárea de arroz demanda entre siete y 7.5 millones de pesos, pero con el precio de hoy, enfatizó, no se alcanzan a cubrir esos costos, es visible que el precio de compra no es suficiente y que hay serios problemas.

Un factor a favor es que el Ariari es una región muy fértil pues en arroz las producciones reportan más de 90 y 100 bultos por hectárea, la recolección que tiene en promedio Juan Francisco Vargas quien apuntó que las cosechas llegan a ras razón por la cual si se recolectan menos de 90 bultos fácilmente se habla de pérdidas.

Destacó todo lo logrado con la Adopción Masiva de Tecnología, AMTEC, una apuesta de Fedearroz que mejoró los rendimientos generó eficiencia y morigeró gastos que al final entraron como una ganancia importante. Estimó importante el acceso a maquinaria y bienes de capital plenamente evolucionados y no cómo se hacía a la antigua usanza con lastra y rastrillo, pero reconoció que con la nueva tecnología aplicada y recomendada por los ingenieros de Fedearroz se pudo atenuar costos en más del 20 por ciento para el caso de algunos lotes, ello sin decir que allí aumentó la productividad.

Este productor lleva 39 años en la actividad agropecuaria, tiempo que le ha permitido conocer lotes tierras y condiciones para otro tipo de plantaciones transitorias porque pensando en seguridad alimentaria apostó por arroz, maíz, soya, igualmente ha hecho agricultura semipermanente, pero insistió que en Granada y en general en el Ariari el bien que más se cosecha es el arroz que brota generoso en el primer semestre de cada año por el clima que con agua enviada desde lo alto, evidentemente favorece.

Expuso que en aras de tener buen suministro de alimentos el cultivo de ciclo corto o sembradíos transitorios son determinantes porque son de un semestre o menos, una condición que permite repartir el año en dos plantaciones.

 

 

En materia arrocera, Vargas comentó que este alimento generalmente es un buen negocio, pero recordó que como todo producto depende del fenómeno de oferta y demanda. Evocó los tiempos del Instituto de Mercadeo Agropecuario, IDEMA, que otrora fijaba un precio de sustentación para cada bien agrícola, un mecanismo que facilitaba el decidir futuras siembras porque se hacía con la certeza de determinada remuneración.

 

“Se acabó el IDEMA y empezó la era de los monopolios que no dudaron un segundo en absorber a los pequeños y desde ese momento la industria incursionó con el manejo de oferta y demanda de arroz, luego uno no sabe cuánto van a pagar o cómo fijan ingresos justos, sencillamente liquidan el precio que ellos estiman y pare de contar. Por fortuna la Federación Nacional de Arroceros, Fedearroz, nos ha defendido y en ese sentido nos ha conducido a tener precios que no nos afecten y que no generen pérdida”, declaró el señor Vargas.

 

Es bien sabido, acentuó el agricultor, que el negocio de la industria molinera es totalmente diferente porque solo les interesa comprar, procesar y vender, un tema complejo para el productor primario al que le toca luchar contra todo tipo de vicisitudes solo que lo hacen con aire en la camiseta porque cuentan con el apoyo de Fedearroz.

Agregó que en un tiempo existió el incentivo al almacenamiento que pagaba el gobierno a través de la misma industria, una suma que llegaba a los 39.000 millones de pesos, pero que alcanzó inclusive los 50.000 millones con lo cual el labriego garantizaba que no habría pérdida. Infortunadamente con el gobierno anterior todo eso se acabó argumentando falta de plata y por eso hoy los arroceros le piden al gobierno de Abelardo de La Espriella que respalde a los agricultores con ese tema, no acrecentar ayudas a quienes más cultivan sino a quienes siembran lo que el mercado necesita de manera real.

 

A dialogar se dijo

 

 

A juicio del arrocero de la Región del Ariari Juan Francisco Vargas es necesario hablar con el gobierno, con el presidente de la República y con el ministro de Agricultura puesto que hay temas por precisar en asuntos arroceros ya que se está hablando de un cultivo que es líder en todo el país, a tal punto que sembró en más de 600.000 hectáreas anuales, cifra que bajó por las actuales condiciones de clima, precios, hay cifras que hablan de 200.000 hectáreas, un desplome alarmante porque hay tierras que quedaron inservibles, todo un dilema porque la gente no sabe qué sembrar y si mete ganado se está hablando de otra inversión de elevado costo.

 

“Es un momento difícil y por ello es necesario buscar un diálogo sincero con el ejecutivo, desde luego con el ministro para corroborar realidades con hechos y datos, no hablar por hablar porque al final del día los agricultores son los grandes perjudicados”, concluyó Vargas.

 

 

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