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Sábado, 20 Junio 2026 08:09

Investigación con grandes retos por amenaza de nuevos males: Cenipalma

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El Centro de Investigación de la Palma advierte por la posible llegada de nuevas plagas y enfermedades que afectarían la productividad, un problema exacerbado por cambio climático.

Las enfermedades en plantas y animales han estado presentes toda la vida, desde antes de la domesticación de plantas y ejemplares de granja las alteraciones en el clima generaron apuros. Hace 10.000 o 12.000 años cuando la agricultura llega el hombre acudió al mejoramiento por selección artificial con lo cual logró resistencia y adaptabilidad, pero los inconvenientes siguieron siglos más adelante porque entre sol y lluvia fueron potenciándose microorganismos, bacterias y unas patologías que diezmaron rendimientos.

En los arranques de la agricultura y el sedentarismo las prácticas eran intuitivas, tanto plantadores como pastores se dedicaron a observar los entornos naturales y sus especies, allí comenzaron a elegir especies de fauna y flora con mejores características para vivir bajo presión climática y suelos, así como las especies que mayor dieran garantías alimentarias.

El aprendizaje llegó muy rápido, los cultivadores acopiaban semillas de frutos con tamaños superiores o con sabores más agradables al gusto, principalmente los productos dulces, también prefirieron los que conservaran grano en la planta en su maduración lo cual garantizaba buenas cosechas.

En animales la selección para la granja fue igualmente fruto de la observación y la espera porque el hombre por obvias razones optó por llevar a sus corrales animales con mansedumbre y los que fueran generosos en la oferta de leche, carne y lana.

 

 

Los sistemas agrícolas y ganaderos acudieron durante milenios a la cría selectiva y fue solo hasta la mitad del siglo XIX, más exactamente en 1865 cuando la ciencia dio el paso adelante en mejoramiento de especies con un estudio trascendental conocido como las leyes de la herencia genética definidas por el fraile agustino Gregor Johann Mendel, un avance que facilitó hacer cruces de una forma más ordenada y previsible, trabajo que inició con guisantes o arvejas.

Mendel dio un trascendental punto de partida, pero vino después la ingeniería genética vegetal que en 1983 fue clave para darle vida a las primeras células vegetales modificadas. Sigue corriendo infalible el tiempo y entramos en una época moderna y de biotecnología matizada por avances y técnicas con velocidades impresionantes y eficaces, impulsando un mejoramiento vertiginoso y de alta precisión.

Cabe anotar que en mejoramiento genético clásico se habla de cruzamientos encaminados a lograr variedades altamente resistentes a plagas o temperaturas intensas. Por su parte la ingeniería genética llegó para hacer uso de instrumentos biotecnológicos, verbigracia modificación de genes que son incrustados para modificar fisonomías determinadas de manera directa.

 

 

En fin, el hombre no para y con la cuarta revolución industrial o era digital, potenciada con Inteligencia Artificial, IA, sigue repuntando en investigación y descubrimientos que son y serán muy importantes en una agricultura más resistente y de mayores rendimientos.

Muestra del compromiso con la investigación es la Corporación Centro de Investigación en Palma de Aceite, Cenipalma, entidad de carácter científico y técnico que desde el 22 de septiembre de 1990 fue todo un propósito que prendió motores el primero de enero de 1991. La decisión del gremio fue afortunada porque ya se venían enfrentando líos patológicos y de plagas como la pudrición de cogollo o PC, mal que apareció en Colombia en 1964 para potenciarse y redundar en contagios devastadores en zonas proclives como occidente, zona centro y Costa Norte.

Pero no solo contra la PC lucha Cenipalma, hay enfermedades cruciales como la Marchitez Letal, ML, y el Anillo Rojo, AR, que han obligado a agudizar la vigilancia, pero igual la investigación para contrarrestar pérdidas económicas en los palmicultores colombianos.

En el quincuagésimo cuarto Congreso Nacional de Palma de Aceite adelantado en Barranquilla, el tema sanitario fue también protagonista y ello por los enormes retos que trae el cambio climático y los anuncios que se avecinan en materia atmosférica, nada halagüeños.

 

 

En charla con Diariolaeconomia.com, el Director General de Cenipalma Eduardo Graterol afirmó que los problemas climáticos que se vienen agudizando, que llegan mucho más recios y que no conocen temporadas, están fortaleciendo patógenos y plagas o abriéndole radio a otros, es decir y no lo descartó que el mundo está a las puertas de nuevos retos sanitarios y fitosanitarios por la llegada de nuevas enfermedades que seguramente llegarán con mayor resistencia y con mayor complejidad porque es un hecho, los microorganismos así como las plagas también evolucionan.

No hay duda, acentuó, que llegarán cosas tenaces y manifestó que para contrarrestar los efectos y atacar los males el único instrumento eficaz será el conocimiento lo que significa además que Colombia debe con Cenipalma como aliado estratégico, generar en la palmicultura sus propios conocimientos, sector que ha tenido un desarrollo propio y que no es similar o idéntico al de los grandes productores de Asia, de tal manera que hay orgullo y tranquilidad porque en el país, Cenipalma que es una organización de los palmicultores colombianos que trabaja con recursos de los palmeros nacionales lo cual permite desarrollar conocimientos y tecnologías que ya son soluciones para la palmicultura local.

 

“Nosotros no vamos a traer o importar soluciones maravillosas de Asia, Estados Unidos o de Europa sin que comprobemos con la investigación que verdaderamente funcionan y si no marchan es donde nosotros hemos posicionado esas grandes capacidades que por 35 años que estamos celebrando, podemos orgullosamente decir que Cenipalma es el aliado de la palmicultura colombiana hoy y con el favor de Dios para siempre”, comentó el muy amable Eduardo Graterol.

 

En opinión del conocedor hay que trabajar y superar escollos, haciendo del campo una gran empresa en donde se defiendan los suelos vivos y se apueste por mayor productividad en todos los sectores muy a pesar de los riesgos climáticos y biológicos.

Apuntó que la agricultura es una industria a cielo abierto y detalló que la palmicultura es además un proyecto de vida para los palmicultores porque este cultivo puede permanecer 25 o 30 años, posiblemente más en esa ruralidad productiva, así que las soluciones tienen que ser duraderas y estables, lo que compromete hondamente a Cenipalma y a la institucionalidad palmera a hacer lo posible por no erradicar palmas, por no ver esa práctica como la última salida a menos que se deba realizar por el fin del ciclo de las plantas.

 

 

Ese adeudo o compromiso, añadió Graterol, es con miles y miles de palmicultores colombianos, con las empresas palmeras que invierten y generan empleo en el territorio. Acentuó que Cenipalma quiere seguir siendo ese aliado e institución que con conocimientos contribuye al desarrollo del sector.

Si bien Cenipalma investiga y trabaja en nuevas soluciones, el trabajo de la palmicultura debe ser articulado sobre todo en estos tiempos de zozobra climática razón por la cual ante la mínima sospecha o el avistamiento de irregularidades en las plantas el aviso debe ser inmediato porque como todos conocen el silencio arruina. Ante esas eventualidades el centro de investigación lanzó su App para reportar brotes fitosanitarios, plataforma que se encuentra en todas las redes sociales o en la página web de Cenipalma y está plenamente disponible para todos los palmicultores.

 

“Cualquier palmicultor en Colombia, no importa si es de menor escala, de mediana o gran escala, ante la presencia de un actor extraño o un problema que no conozca y esté en sus campos, brote conocido o no conocido en las palmas debe hacer el perentorio reporte que una vez puesto en conocimiento asumimos esa alerta porque tenemos la responsabilidad y el compromiso de darle respuesta a ese problema. Los apuros fitosanitarios no tienen frontera o límites de predio y eso es precisamente uno de los factores que queremos detectar oportunamente antes de que desprenda en un gran problema, nuestra misión es llegar con soluciones inmediatas y claro está con conocimientos que se trasladan al palmicultor para que ponga en marcha los manejos y si se trata de algo desconocido, nos daremos a la tarea de identificar el asunto y desarrollar la investigación necesaria para el manejo de ese problema”,, señaló Graterol.

 

 

El cambio climático es una realidad, peligrosa, pero llevable

 

 

El experto anotó que lamentablemente el clima es un factor que no se puede controlar y dijo que es tan impredecible y complejo de leer este fenómeno que en ocasiones favorece las cosechas y la agricultura en general, pero que en otros momentos castiga, dejando muy elevadas pérdidas. Enfatizó que desde la investigación que se hace en Cenipalma y de la extensión que lleva conocimientos hacia el campo y las plantas de beneficio, el centro propende por una más fácil adaptación a los ambientes adversos con un trabajo exhaustivo en el manejo de suelos, pero también en las mejoras nutricionales, de las coberturas, plagas y enfermedades que afectan el cultivo de tal manera que tengan la menor incidencia posible sobre la producción y la calidad del aceite.

Apuntó que en cuanto a genética que generalmente consiste en soluciones de mediano y largo plazo, Cenipalma ha desarrollado investigaciones por espacio de muchos años lo que dice por qué hay un número importante de cultivares experimentales que si bien no se encuentran disponibles, están en las atapas finales del proceso de evaluación para que las mejores variedades puedan llegar a los campos, precisamente enfocados en algunos aspectos que son prioritarios como la tolerancia al estrés hídrico, una de las líneas desarrolladas, igual la resistencia a enfermedades como la pudrición de cogollo que ha sido devastadora en algunas regiones del país, empero, indició, ya se tiene conocimiento que la genética es una herramienta muy eficaz para reducir los impactos de los citados problemas, o sea que en palma de aceite es bien conocido y los investigadores han aprendido que en palma de aceite el asunto es de tiempo porque las cosas no son como los cultivos semestrales, lo cierto es que las exploraciones y desarrollos siguen avanzando por lo que se espera con mucho optimismo tener en los próximos años soluciones en los campos colombianos alcanzados desde la genética de Cenipalma.

 

 

Un caso llama poderosamente la atención y es que en los llanos la PC no ataca las palmas y si lo hace no muestra un impacto tan fuerte, sobre este particular Cenipalma no tiene la respuesta completa, pero sin duda hay aspectos ambientales, explicó Graterol, que son más extremos en zonas muy húmedas como Tumaco o en regiones con mayor exposición a la sequía como la Zona Norte en donde la enfermedad avanzó siendo sumamente catastrófica en los cultivares guineensis que resultaron muy susceptibles.

 

“Creemos que, en la Zona Oriental, sin los tremendos extremos, no es que la enfermedad no esté presente porque sí hay casos, pero no tiene el grado de devastación o de avance tan rápido como se vio en Zona Norte y Suroccidental. Es importante también destacar que el conocimiento que ha generado Cenipalma permite darle un manejo a las condiciones y a esas plantas que aún estando enfermas, cuando se detectan no avanzan hasta una etapa devastadora y ese también ha sido un saber generado y transferido desde Cenipalma que ya muchos palmicultores lo comprenden y lo implementan en sus campos, algo que nos compromete aún más para enfrentar no solamente la PC sino otras patologías presentes para las que se aspira tener soluciones contundentes como se ha hecho con PC”, declaró el señor Graterol.

 

Es admirable todo el trabajo de investigación que hace Cenipalma en donde los resultados impactan e impactarán con mayores rendimientos, competitividad y sostenibilidad, un blindaje biológico determinante para tener un sector mucho más próspero, aunque el Director General de Cenipalma insiste en que el enfoque de sostenibilidad no es solo agronómico, que por supuesto aboca el centro significativamente en la investigación que hace y en la extensión, pero asimismo en aspectos sociales y ambientales.

 

 

A juicio del directivo, la extensión en Cenipalma es integral y aborda desde los componentes agronómicos hasta los mejores manejos que tengan el menor impacto ambiental y también social. Resaltó que por ejemplo la palmicultura en Colombia es quizás, sino el sector donde hay más formalidad laboral, uno de los renglones productivos en donde es mayor este alentador indicador, un esfuerzo inicialmente de los palmicultores, de Fedepalma y del acompañamiento decidido de Cenipalma que extiende todos los conocimientos canalizados para que muchos otros palmicultores puedan conocerlos, adoptarlos e implementarlos en sus unidades productivas.

El cultivo de palma de aceite es a toda prueba uno de los sectores de mayor eficiencia en donde es muy visible el tejido social, igual el empresarial, la inclusión, la misma formalidad y unas prácticas agrícolas como también ambientales para imitar por el respeto a las especies de fauna y flora en donde se destacan los corredores biológicos, esos senderos de vida y tranquilidad para ciervos, dantas, aves, tigrillos, tapires, pumas y los solemnes jaguares, animales que abandonan los sembradíos de palma para conectar con los bosques nativos y conservados.

Hubo júbilo en el 54 Congreso Nacional de Palma de Aceite porque se dio a conocer, y no es un dato menor, que Colombia tiene un 99 por ciento de producción de palma aceitera libre de deforestación, todo un sistema biodiverso a tal punto que alberga, según lo revelaron las cifras, casi el 40 por ciento de la diversidad de aves silvestres colombianas, siendo Colombia un país de aves, tan solo algunas píldoras de cómo la palmicultura se ha ido desarrollando no solamente con metas y propósitos productivos y económicos sino con un enfoque de compromiso social y ambiental ya que no hay manera de separar esos tres ejes cuando se piensa en un adelanto sostenible a mediano y largo plazo.

 

 

Hoy Colombia siembra en aproximadamente 610.000 hectáreas, sin embargo, el cultivo sigue en franco crecimiento, aclarando que no toda la palma está en producción por cuanto muchas hectáreas están en fase de vivero o en campo, pero en sus primeros años. La siembra crece, subrayó Graterol, está ampliando sus fronteras, contexto que obliga al desarrollo permanente de investigación para acompañar las áreas ya avanzadas, así como las nuevas que se están integrando al cultivo.

 

Palma colombiana, un paradigma

Finalmente, el Director General de Cenipalma Eduardo Graterol, aseveró que en este momento Colombia tiene todas las prácticas en operación y los reconocimientos para ingresar a mercados altamente exigentes tanto en temas de inocuidad como de sostenibilidad en donde se lograron certificaciones importantes y sistemas de certificación como ASP Colombia que cada vez está siendo más adoptada por palmicultores en el país y que da la oportunidad de acceder a mercados de alto valor simplemente ratificando lo que ya se hace bien , pero ofreciendo un certificado o garantía de cumplimiento que es importante para llevar aceite y otros productos de palma a los más rigurosos puertos del globo.

Con motivo del cumpleaños 35 de Cenipalma, la entidad llevará a cabo la Conferencia Nacional de Palma de Aceite que se llevará a cabo en Villavicencio, Meta del 22 al 24 septiembre con una amplia agenda y llamativa agenda académica y técnica, todo un cúmulo de conocimiento expresado en conferencias y charlas a la altura del país palmicultor que ya fue invitado al afable encuentro, ciudad del llano que aguarda palmeros nacionales e internacionales.

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