Eso que fue una fiesta hasta hace unos meses en materia cafetera con los precios que llegaron a dos y tres millones de pesos por carga de 125 kilos, hoy es un tormento al ver el desplome del valor en el bebestible sigue agudizándose y no es para menos en vista que hubo cosecha en Brasil y Vietnam subiendo inventarios y por ley de oferta y demanda desinflando las cotizaciones.
El café se paga hoy a 2´190.000 es decir a tres dólares, último cierre en la bolsa de Nueva York. Es oportuno recordar que la tasa de cambio se ubica este fin de semana en 3.656 pesos, una baja importante por revaluación que pone aún más dificultades a los productores que reciben menos divisa.
Hoy los caficultores están preocupados porque hay temor por caídas más fuertes, lo ideal es llegar a un punto que permita cubrir los costos de producción y deje una remuneración adecuada. No se puede obviar que el café tuvo precios importantes que seguramente permitieron ahorrar y optimizar el parque cafetero para cuando vuelvan los buenos tiempos, la fiesta pasó, todo volvió a su rumbo y ahora el asunto es tener el plan que permita vender grano con una utilidad y un mercado sostenible, algo que solo se haya en los cafés de especialidad.
En charla con Diariolaeconomia.com, el ex Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros, FNC, Roberto Vélez Vallejo, indició que el escenario internacional en donde suman las cosechas de Brasil y Vietnam en inventario más la revaluación del peso afecta el precio interno de compra. A lo anterior, afirmó, se une una menor producción de grano ya que en enero se reportaron 850.000 sacos obtenidos versus 1.3 millones de sacos de 2025 lo que muestra que efectivamente es un año complicado con un segundo semestre en donde será notorio que la cosecha cafetera será mucho más pequeña.
“Las cosas no son sencillas porque hablamos de menor cantidad de café a precio más bajo, es decir, la combinación más desafortunada”, expuso el economista y docto en temas cafeteros.
Dijo que los planetas se alinearon en los últimos tres años porque el renglón cafetero tuvo producciones de 14 millones de sacos, precios de cuatro dólares, lo que significa un reintegro cafetero de 5.000 millones, una cosecha cafetera de 20 billones de pesos, unos números muy halagüeños para el sector cafetero y cerca de la destorcida que ya viene y a la que todo el mundo le tiene miedo.
“Ahí viene un tema que son las ventas a futuros donde hubo tanto trauma y todo un escándalo porque los cafeteros incumplieron mientras las cooperativas tomaron posiciones propias y perdieron un montón de plata en tanto que los exportadores se quebraron de cuenta de que no les cumplieron los caficultores etcétera, etcétera, y a mí me echaron la culpa y dijeron que el esquema no era viable, lo tildaron de complicado y que no podía ser, pero resulta que eso si puede ser, lo que pasa es que el ejercicio moral siempre está ahí, pero yo le puedo asegurar que muchos de los caficultores de Brasil que ya vendieron la cosecha de 2026, del 2027 y de 2028 a precios entre tres y cuatro dólares o por encima, una parte de la recolecta están hoy tranquilos”, apuntó Vélez Vallejo.
Expuso que es apenas comprensible que los precios a la baja generan angustia, pero cierto es que, si un productor tuviera el 30 por ciento vendido para el próximo año a cuatro dólares y lo mismo para el periodo siguiente, con toda seguridad ese caficultor tendría asegurado un colchoncito con el que de alguna manera podría amortiguar la caída de los precios. Infortunadamente, especificó Vélez Vallejo, los caficultores colombianos y una mala interpretación de la herramienta hicieron que las ventas a futuro salieran del contexto del productor nacional.
Hoy el análisis, luego de ver el stock internacional de café, pasa igualmente por algunos escenarios, primero, si el momento de buenos precios se aprovechó para innovar, renovar y mejorar la caficultura, si hubo ahorro y disciplina, pero también si se tomaron las medidas en cada finca para enfrentar el chaparrón.
A juicio de Vélez Vallejo, el asunto pasa por ese buen juicio cafetero y determinar si se invirtió en la mejora de los predios, en optimizar la calidad de los árboles y así garantizar la mejor productividad en las fincas cafeteras, pero igual sería interesante corroborar que hubo renovación, que esas cifras crecieron con lo cual se abre la esperanza y permitir pensar con optimismo en una caficultura más joven y mucho más productiva.
Con todo por cafés especiales
En su lectura sobre coyuntura cafetera en Colombia, el versado en café Roberto Vélez Vallejo dijo que hoy más que nunca el país tiene que atrincherarse en lo que sabe y que es muy de la caficultura local, los cafés diferenciados, los cafés especiales y calidad gourmet.
“Tenemos que apuntarle a ese mercado donde esas bajadas de precios se pueden soportar porque se trata de un nicho importante toda vez que en café especiales el productor vende fácilmente la libra a cinco o seis dólares o algo más independiente de si en Nueva York el precio está a dos dólares, a cuatro o a uno con 50”, declaró el señor Vélez Vallejo.
¿Café seguirá a la baja?
Hoy el café está cayendo en precio y la pregunta es ¿qué va a pasar? Y en ese punto es consecuente analizar los periodos anteriores ya que hubo tres años consecutivos de buenos precios y un Fondo Nacional del Café en muy buenas condiciones y beneficio, es decir, un año con superávit como seguramente será 2026. Añadió que apenas vuelve como a medio sobreaguar los inventarios que tuvieron que ser utilizados durante los últimos tres años de cuenta del déficit mundial por las producciones bajas de Brasil.
Consideró que el año cafetero global podría terminar con 10 o 15 millones de sacos de excedentes, pero apuntó que, si se suman los déficits de los últimos tres años, la cifra llegaría a los 20 millones de sacos, es decir el mundo volvería a una situación más normal en donde el mercado se sentiría un poco más aliviado, pero sin que ello implique que haya montones de café como para proyectar que el café se irá por debajo de un dólar, eso no va a pasar.
En café y en otros sectores aplica el viejo dicho, “tras de cotudo con paperas”, y eso porque aparte de la caída del precio del grano hay una revaluación que se traduce en menos pesos por dólar. En opinión del contertulio, un doble golpe porque hay de por medio una bajada de precios en el contexto internacional con un dólar menos fuerte frente al peso y allí, dijo, todo el sector exportador se ve afectado por la revaluación de la moneda local.
Retomando el café de especialidad, hoy Colombia pasa por un momento único porque la gente está pidiendo café diferenciado e inclusive está aprendiendo de varietales y tipos de café, lavado, natural o Honey. Los consumidores ya saben de Geisha, Borbón Rosado, Típica, Chiroso, Caturra, Borbón Rojo, Tabi y muchos más que alegran momentos y ofrecen más que una buena taza de café, toda una experiencia. El punto es bien llamativo porque si el tema se mira por el otro lado, hace que los cafés diferenciados sean mucho más costosos porque si anteriormente la gente pagaba cuatro dólares por un café normal, hoy puede pagar esa misma suma por un café de especialidad y eso sí llama la atención y ahí está la trinchera de la que pueden sacar buena renta el café colombiano de calidad, el diferenciado y por eso, insistió, hay que seguir trabajando en eso.
Un negocio que sigue creciendo es el envío de café tostado y molido en donde a criterio de Vélez Vallejo hay una gran oportunidad.
“Cuando estuve en la FNC teníamos una idea con los países productores de lanzar un sello que dijera tosta de origen y así determinar si ese café era tostado en Brasil, Vietnam o Colombia, en cualquier país cafetero, la finalidad era poder usar ese timbre. Es como si uno comprara uvas en Francia, Alemania y Portugal para importarlas a Colombia y sacar un vino de calidad vendido como una mezcla, solo que con todos los protocolos y denominaciones de origen y las cualidades de los viñedos en cada región etcétera, etcétera, etcétera. Algo cierto es que el café es mucho más fresco cuando se tuesta en origen que cuando se tuesta en destino porque si uno coge un café y lo lleva a Japón a sabiendas que el barco tardará un mes sin contar los trámites de aduana, otro mes, más la bodega del tostador y la distribución, la calidad puede variar, pero otro es el tema si se coge el café de la finca y se tuesta al día siguiente o en la semana y se despacha, el bebestible es distinto, se comporta mejor en taza”, acentuó el experto.
Es claro que por algo ocurren las cosas y la presente realidad de precios bajos es una oportunidad para mejorar la caficultura y pensar en oxigenar la política cafetera pues si bien la renovación es importante igual lo es remozar las ideas, innovar en asuntos de café y darle una mejor calidad a los sistemas de producción y su producto final.
Al responder la inquietud, Vélez Vallejo manifestó que la situación actual es un buen pellizco y hay algo en la caficultura que no se puede olvidar y es que hay tiempos que son buenos y otros que no son tan buenos y que el café siempre estará sujeto a esos vaivenes y que la única manera de tratar de que a los productores nos les toque esa montaña rusa es salirse de los cafés comunes y corrientes y entrar a un nicho en donde el producto es mucho más apreciado y en ese en el que al consumidor no le importa pagar un poco más por el café y ese poco más hace la diferencia que puede tener un negocio estable en la rentabilidad de su cultivo.
Por estos días hay inquietud por lo que puede ser la continuidad y ratificación de la administración del Fondo Nacional del Café, Hay confianza en que el presidente firme y amplie un contrato que fue anteriormente extendido por 10 años en 2016 por el primer Mandatario del momento Juan Manuel Santos, proveniente de una familia cercana a la caficultura y determinante en la política cafetera.
Es bueno evocar que el Fondo Nacional del Café, FoNC, es administrado por los caficultores por medio de la Federación Nacional de Cafeteros desde diciembre de 1940, poco después de su creación en noviembre del mismo año.
La FNC fundada en 1927 asumió dicha administración con el fin de gestionar los recursos parafiscales y por esa vía proteger y fomentar la actividad cafetera en Colombia. El FoNC ha resultado un componente esencial y una cuenta del Gobierno Nacional que facilita el sistema de comercialización del grano. Nació bajo el mandato de Eduardo Santos cuando Carlos Lleras Restrepo era su ministro de Hacienda y Crédito Público.
En opinión de Vélez Vallejo, la renovación puede darse sin inconveniente alguno porque la institución ha hecho su trabajo, todo en beneficio de los cafeteros que han visto mejoras en su calidad de vida en los últimos diez años lo que dice que el contrato ha ido cumpliendo con su objetivo, deja ver un manejo ordenado de del Fondo Nacional del Café que refleja resultados totalmente trascendentales porque las cifras y las decisiones han acompañado a la FNC.
“Yo creería que sí, pero todos saben que el gobierno tiene muchísimas cosas en qué pensar, vamos a ver si alcanza esta administración o será el próximo mandato quien determine el derrotero de la caficultura, un sector juicioso y muy reconocido por el componente de desarrollo que le ha dado al país, un sector que ha hecho las cosas bien, a tal punto que es un muy buen paradigma de agricultura organizada y rentable, pero por sobre todo, con la capacidad de llevar progreso y felicidad a las familias campesinas”, puntualizó el ex diplomático.
En este momento de la plática Vélez Vallejo indicó que se enorgullece al sentirse cafetero porque justo cuando llegó el boom del petróleo y el país tuvo la Enfermedad Holandesa de la que nadie nunca habló en Colombia, solamente los libros y en literatura, pero dijo que los ministros y los gobiernos de aquel entonces nunca dijeron o reconocieron que efectivamente el país estaba totalmente contagiado del también conocido síndrome holandés, el fenómeno económico en donde el apogeo de los recursos naturales, verbigracia gas o petróleo, genera en un país el ingreso masivo de divisas impactando la moneda local que suele apreciarse. Es un entorno complejo en donde las exportaciones agrícolas y del sector industrial se hacen menos competitivas, a tal punto que las naciones con este lío caminan a la desindustrialización, pérdida de empleos y una elevada dependencia del recurso extraído.
En ese momento, recordó el docto en café, los precios del petróleo eran buenos pues el dólar se ubicaba en 1.700 pesos y con eso se opacaban y marchitaban todos los demás sectores exportadores, no sólo café, flores, banano, manufacturas y muchos otros, quedando el país dependiendo exclusivamente del petróleo. Algunos dicen aún que esa fue una cosa del pasado que no era importante y se puede, enfatizó, de manera vigorosa demostrar que está presente para apoyar la economía colombiana y a las 540.000 familias cafeteras, igual la economía de casi 800 municipios en Colombia que cosechan el producto bandera e insigne internacional, un grano que sigue vigente y en lo más alto del olimpo, con la misma importancia de hace 100 años.
Finalmente le dio buen recibo a la exitosa reunión Trump-Petro con lo cual se desentrabó la relación con un mercado que es vital para Colombia, su economía y su caficultura por cuanto es un destino privilegiado para los cafés especiales, justo en donde está la dinámica más fuerte de consumidores de café de alta calidad.