Hay emprendimientos que sorprenden, otros que son dignos de admiración por la innovación, empuje y sacrificio que demandan, pero finalmente quien se lanza al retador mundo de los negocios merece todos los parabienes y si es en café en donde las marcas y propuestas de consumo son tantas, de verdad que se necesita ser muy bueno, leer mercados, acopiar conocimientos y vivir en constante creación, un buen emprendedor, podemos decirlo, es aquel que se funda a diario, es esa persona que no conoce techo y que su tozudez la lleva al olimpo del éxito, a ese lugar privilegiado en donde la empresa ha de crecer y afianzar expansión y sello gracias a un producto de gama alta creado con el mayor adeudo para complacer paladares de altísima exigencia, y eso hace un nuevo agente del entorno cafetero del Huila, Café La Fe.
Alla en el centro de Neiva frente al concurrido Parque Santander, en el primer piso del emblemático Hotel Plaza y demasiado cerca de la iglesia la Inmaculada Concepción hay un local con las mejores características, muy bien dotado y con un café de especialidad que invita al más desprevenido a visitar el lugar y seguramente no querer salir. El salón es perfecto para la tertulia, los negocios, el rato familiar, la más óptima experiencia para el turismo o simplemente como relajación y tranquilidad espiritual pues cuenta con piano clásico y allí el tiempo transcurre de manera celestial.
Aparte de ofrecer muy buen bebestible, en todas las formas y sabores, Café La Fe tiene otro matiz, su servicio, allí reina la amabilidad, las sonrisas son un común denominador y es visible un contexto casi familiar que incita al pronto regreso porque de verdad que se pasa bueno, pero lo esencial, la tienda comercializa el café arábico de mejor taza en donde juegan como un concierto de características fragancias, sabores y presentaciones, una muestra de que querer es poder, y vaya que se pudo.
En esta ocasión entraremos en un mundo apasionante de empresariado y oportunidad a partir de café, todo un compendio de esfuerzo, sacrificio y anécdotas. Quizás la historia entre en ese llamativo genero de crónica por medio del cual se narra el inicio de un viaje hecho saliendo de casi todo para monetizar y tener posteriormente y bajo estricta planificación un enorme y prospectivo negocio, del que se espera mucho por todo lo que implicó hacer para erigirlo.
Llegar en la cálida mañana a Neiva y movilizarse por el centro de la ciudad implica un tour de marcas y experiencias de café, este departamento y sus caficultores se tomaron muy en serio el ser el departamento de mayor producción cafetera, pero además dueños de la máxima calidad en grano para transformar producto y venderlo como valor añadido en locales tremendamente decorados, con sabores de todo tipo y unos ambientes propicios para el ocio, la charla y el negocio. Neiva la capital del Huila es a la fecha un destino turístico, pero igual cafetero en donde el visitante puede llevar a su boca unas bebidas frías o calientes de considerable atributo, cargado de orígenes y variedades, sin duda la capital huilense es de lejos el inmarchitable destino del café de experiencia, una plaza que además se enorgullece de tener en sus zonas productoras un café de reconocido atributo.
Hay que decir que el café del Huila es sembrado en 35 municipios al sur de Colombia en plena región Andina, ello consecuencia del trabajo de comunidades campesinas que superan las 84.000 familias las cuales cultivan grano en 145.741 hectáreas de donde brota café arábico en distintas variedades, verbigracia, Colombia, Castillo, Tabi, Borbón, Típica, Caturra y Geisha.
El café huilense logró la Denominación de Origen el 16 de abril de 2013. Su grano procesado y con tostión media generalmente se describe fácilmente como fantástico por su impresión global balanceada, en cata resaltan sus notas dulces, acidez y cuerpo medio-alto, enamora igualmente su fragancia y aroma intenso que deja sensaciones frutales y acarameladas.
En diálogo con Diariolaeconomia.com, el fundador de Café Fe, Joan Manchola, afirmó que, si bien su negocio es en esencia nuevo, la vena cafetera la tiene de familia puesto que sus padres y abuelos dedicaron sus vidas al campo y básicamente a la caficultura, razón por la que hoy su actividad se siembra en tiendas y venta de café de altísima calidad.
Hace un año, dijo, empezó el negocio, pero con un trabajo previo de planificación que representó en tiempo un ejercicio bienal. El bello salón contiguo al Hotel Plaza lleva un mes de operaciones, pero todo fue posible por la cafetería que dos años atrás tuvo el empresario y que a la postre sirvió de borrador para iniciar con el actual proyecto, totalmente enfocado en valor agregado y café gourmet.
Expuso que, con ese borrador para explorar el gusto, él y sus familiares hicieron el curso de lo que quiere la gente en café lo que involucra orígenes y calidades porque si bien Neiva ofrece mucho café y de enorme calidad, lo ideal era hacer algo totalmente diferente, por fuera de lo común, una propuesta muy ambiental y fuera de lo básico, un proyecto que rompiera lo que se conoce como normal.
La idea de Café Fe es iniciar un interesante plan de expansión y por eso desde ya se piensa en Bogotá, una plaza de alta exigencia en donde la gente sigue pidiendo café especial y disfrutando de la experiencia en bebida, sencillamente nuevas oportunidades para masificar las ventas y poner en la capital del país un producto único, distinto y, claro está, diferenciado, con toda seguridad, el primero de muchos.
Las metas son retadoras porque en el Huila todos manejan muy buen café, las marcas, igual las cafeterías y hasta las señoras de la casa tienen acceso a granos de inimaginable condición, es decir que Café Fe tiene que hacer cosas sumamente diferentes para atraer un mercado que vive en el café y para el café, tan elemental como que nadie pasa desapercibida una calidad, escenario que obliga a estar innovando y poniendo en tostadora los mejores granos, así como las más óptimas variedades, eso acompañado de servicio y un ambiente agradable y demasiado familiar, de hecho hay que experimentar la exquisitez del piano tocado por un gran artista, totalmente en vivo, acompañando con música para el ama las notas más increíbles de la bebida.
El apacible lugar, aparte de mesas diseñadas por sus dueños y con la mejor madera, todo en tono natural, puso en servicio sus módulos para coworking o remote work, trabajo a distancia con espacios compartidos para profesionales, startups y equipos remotos entre tantos demandantes de estos lugares en donde se labora en medio de la tranquilidad y con café especial a la mano.
Por su enfoque y diseño Café Fe está hecho para trabajar, compartir y disfrutar, un negocio hecho a la medida de las exigencias y todo un planeamiento que llevó a donde está la empresa hoy. La innovación es tan grande que muy seguramente si hay servicios afines en otras cafeterías, con seguridad se montaron en otros locales porque los siempre competidores lo vieron en Café Fe, de eso no cabe la mínima duda.
Esta firma apostó por un concepto que combina la calidad del café con la oferta cultural, una manera de llegar diferente al público que está encontrando otra manera de tomar café, culturizándose y sacando provecho de momentos sosegados, muy para el contubernio, la reunión familiar o el cierre grandes negocios, un universo de posibilidades con el mejor sabor a café, un grano nada común sino un bebestible de excelencia de varietales exóticos.
“Estamos en un lugar que ofrece cultura cafetera, pero asimismo ambientes distintos y ambientales. Eso es lo que queremos brindarle al cliente, algo diferente y único, por ejemplo, el café que vendemos aquí el comprador no lo va a conseguir en otra parte porque más allá que el Huila ofrezca cafés de excelente calidad, la empresa logró, después de años de trabajo, el blend perfecto para máquina con unas espectaculares curvas de tostión que se manejan como tienda. Un café americano que alguien se tome aquí no lo encuentra en ninguna otra parte porque como le digo son largos años de trabajo”, declaró el señor Manchola.
Esta exótica cafetería maneja cafés del Huila en más de un 50 por ciento por ejemplo Colombia-Huila, La Plata, Garzón, Gigante y otros, pero igual triunfa en calidad el grano de Caquetá por ser una tierra virgen, la entrada a la Amazonía, unos suelos muy ricos en minerales lo cual hace que el café sea muy exquisito, pero apuntó que el único tema es que el caficultor caqueteño es muy desordenado a la hora de cultivar. De todas maneras, la empresa dio con unos varietales de Caquetá muy ricos, un grano especial y adecuado para blend que ya hace eco en la nueva tienda de Neiva habida cuenta que la mezcla con estos cafés es excelente, Del Huila normalmente la firma procesa y vende café calidades como el Colombia, Geisha, Borbón amarillo y Borbón Rosado que son varietales exóticos, de gran sabor y finalmente económicos.
En gama alta expuso el empresario, los cafés que más pide el público es el Borbón Rosado y el Geisha, en este momento la firma tiene para la venta Borbón Amarillo porque el Geisha está agotado. Los varietales normales como el Colombia, explicó, es uno de los que más solicitan los consumidores en Neiva.
En Café Fe hay respeto por todos los gustos, manifestó el empresario, y por eso si la gente pide americano o espresso Borbón Amarillo, Borbón Rosado o Geisha se le vende, pero la compañía, insistió, genera todo en calidad y valor agregado para que las personas lleven la bolsa, unos cafés de varietales exóticos que se pueden disfrutar con el método de filtrado conocido como Cold Brew, un sistema de goteo que requiere entre 24 y 36 horas para luego ir a la mesa servido en copa, con tan buen sabor que muchos optan por pedir el grano en bolsa para seguir disfrutando del encanto único del café, una manera de generar cultura cafetera y conocimiento.
La Fe, un emprendimiento de valor agregado del Huila para Colombia
Los directivos de Café Fe están manejando la franquicia como modelo de negocio y por eso en febrero se abre otra tienda en el centro comercial Unicentro que tendrá un concepto igual al del centro en el segundo piso del mol. En su plática Manchola informó que la empresa está trabajando para llegar en un año o finales del actual periodo y poder tener todo el papeleo de marca ante la Superintendencia de Industria y Comercio para que en ese mismo término se pueda franquiciar como tal, una meta de Café Fe habida que el modelo de franquicia entra a formar parte del portafolio.
“Queremos llevar con la marca el Huila al corazón de Colombia que es Bogotá, inclusive estamos haciendo sondeos para ver posibilidades en el contexto internacional, ejercicio que estamos haciendo con amigos y familia pues somos conscientes que un empresario no puede hacer todo y el modelo de franquicia es un negocio que otros pueden tener, impulsado la marca y el café huilense, uno de los mejores del mundo, para muchos el mejor”, aseveró el caficultor y empresario Joan Manchola.
Avanzar es una meta para 2026 y por eso el emprendedor trabaja fuertemente con su esposa, mano derecha y motor del negocio, para salir de diligencias, trámites, permisos, avales y todo lo que ponga a la empresa en el marco de la legalidad pues hay un propósito trazado a un año y el querer en honrar los tiempos y los negocios.
La llegada a Bogotá será un hecho, ya se trabaja para cristalizar ese sueño y por que no, hacer posible que los bogotanos y residentes en la capital tengan acceso a un café de elevada calidad en un ambiente diferente en donde sea posible mezclar experiencias cafeteras con la parte cultural, en este caso con música exquisita y por fuera de lo rutinario. Manchola añadió que al Distrito Capital arribarán con un concepto muy propio, nada copiado y con propuestas vanguardistas en diseño, mobiliario, dotación, pantallas, versatilidad y productos.
Seguiremos ofertando el trabajo a distancia con sillas reclinables, de oficina, pero lo ideal es seguir creciendo, tener un computador y una impresora, es decir soluciones para profesionales, una metodología cavilada y con valores agregados, todo en favor de lo que requiera esa persona con conocimientos determinados y ganas de mejorar sus espacios o ambientes laborales, dicho de otra forma, Café Fe es enemigo de la rutina, en ese escenario todo cambia, ello en procura de propender por nuevos temperamentos y mejores ánimos.
Es un hecho, La Fe mueve montañas, las del mejor grano arábico
Esta empresa totalmente familiar llegó al valor agregado tras iniciar desde hace dos o más generaciones en el cultivo del café. Hoy siembran en pequeñas fincas del Caquetá y del Huila, unos predios de buena productividad, pero igual se trabaja con otros caficultores, generalmente amigos con quienes se hacen transacciones desde hace dos años luego de ver la curva de tostión o un café que tiene sello de calidad, a tal punto que si el comprador pide una libra, diez libras o un bulto, con facilidad se le suministran, pero en el caso de que la demanda sea por una tonelada también se tiene, solo que tarda algunos días, pero hay tranquilidad porque la marca tiene vínculos con muy buenos productores que generan calidad y volumen.
“Muchas veces los buenos precios están por fuera del país, pero en ocasiones entre nosotros manejamos valores aceptables o por encima de la expectativa, tanto en bebida servida como en grano y eso lo permite el valor agregado. Hay cafés de excelente calidad a razón de 35.000 y 40.000 pesos los cuales se pueden revisar, corroborar que esté en malla gruesa y que esté en buen tamaño, nada café quemado o mal procesado, una retribución del campo a los hogares porque el cafetero nos da el mejor café y nosotros vendemos de manera asequible el mejor café a las familias colombianas, el que toma basura lo hace porque quiere ya que vendemos café de calidad y gestado como marca en la Fe porque creemos en Dios y sabemos del potencial que como marca y empresa tenemos, sin dejar de lado el futuro que nos espera por hacer las cosas al derecho”, puntualizó el fundador de Café Fe Joan Machola.
Esta empresa, recalcó, es muy cercana a Dios y por eso estima que todos los proyectos familiares o no, mientras estén cargados de fe tienen asegurado el mejor puerto, pues los mejores logros generalmente están ligados a creer y apoyarse en el ser supremo.
Las ventas son promisorias porque más del 50 o el 60 por ciento de las personas creen en Dios, posiblemente de diferentes maneras, pero están con él y se respaldan en su inmensa misericordia, luego tener una tienda cerca a la Santa Sede no sería descabellado, una franquicia allí podría dar muy buenos resultados.
La empresa maneja el tema fe en todos sus pocillos, platos y enseres, pues a través de estos instrumentos invita a tener fe en Dios, dice que la fe mueve montañas tal y como reza su eslogan. Como ya hay registro del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, INVIMA, está la frase que identifica, “Tu fe mueve montañas”, la misma que luego estará traducida en inglés o en el idioma que requiera la empresa.
La marca llega a Bogotá y buscará aliados, un ejemplo Santa Fe, centros comerciales y grupos económicos manejados por el clero como la Fundación Social, algo que encaja en todo y para todos.
Un tema que no se puede omitir es que gran parte del patrimonio de la familia quedó invertido en la empresa, no hay carro porque Joan lo vendió y así muchas otras cosas porque tuvo fe y quería plasmar la cafetería que hoy aparece como el sentimiento que de manera permanente lo acompaña y por eso en la familia y en su matrimonio hay felicidad porque están viendo construido un proyecto de vida porque hay personas que llegan al mundo con opciones A, B, C y hasta D, pero enfatizó que cuando se tiene una sola alternativa, lo lógico es dar la vida por ella
La vida del café obsequia grandes sentimientos, todo, narró Manchola, empieza con la preparación del colino, pero hay siembra, cosecha y beneficio, del contacto con la tierra se pasa a la mesa del consumidor y eso regala mucha felicidad por todo lo que se hace en campo, desde desyerbar hasta el “pepeo” o ver brotar las primeras cerezas de café, un esfuerzo con el clima que venga porque hay detrás de una taza de café todo un proceso y un arduo trabajo, todo con un igual majestuoso, la sonrisa y la felicidad de cada consumidor.
El empresario subrayó que el café en Colombia es muy barato porque una taza de americano cuesta 6.000 pesos, una suma baja si se tiene en cuenta calidad del grano, beneficio, tostión y todo un proceso que permite poner en la mesa de los hogares lo mejor en taza. Igual la presentación en libras es de bajo costo versus los cafés de la gran industria hechos a base de pasilla, un consumo masivo que se da por desconocimiento y porque tristemente el colombiano no se aferra o se apropia de lo que tiene.
“Aquí vemos a la gente tomando café en tiendas de otra parte o consumiendo supuestamente café con exagerada tostión igual con origen extranjero, pero la gente hace fila o se desmide comprando libras de un producto que demanda revisión y exigencias de calidad, pero eso al público poco o nada le interesa y deja pasar la opción colombiana, la verdadera, la que brinda la tierra del café suave, insisto, el que no conoce pasa todo eso por alto, sin embargo hay que trabajar y cambiar la mentalidad porque no hay consciencia de lo que se debe tomar con inocuidad y atributo, también de lo que debe evitarse por mala calidad o engaño”, apuntó el fundador de Café Fe Joan Manchola.
La muy cómoda cafetería en Neiva cuenta con sala de conferencias, otro valor agregado y en general la sede o matriz de Café Fe es el lugar en donde se tiene la bodega, en donde operará el sitio para capacitar personal, incluidos baristas y talento humano de otras cafeterías o tiendas del ramo. Los otros puntos serán los anexos en donde igual que en la tienda principal habrá todo tipo de souvenir incluidos termos, pocillos, prensas francesas, vasos y regalos exóticos de precio módico, ese que en exterior se duplica o triplica por lo atractivo.
Finalmente, Joan Manchola afirmó que por problemas que lleguen a la caficultura, la idea es seguir en el sector cafetero puesto que el café es la identidad de Colombia ante el mundo y seguramente la mejor embajada. Los cultivos, reiteró, deben seguir, por fortuna los empresarios de experiencia y café diferenciado pagan unos mejores precios, seguramente no tan altos como los del comprador común, pero económica y socialmente un aporte trascendental porque las tiendas por su filosofía absorben calidad y la remuneran a buenos niveles a tal punto que los caficultores saben que vale la pena hacer esa venta y por consiguiente sembrar y mantener la calidad porque igual hay una oferta exportable que atender.
“No podemos claudicar, hay que mantener viva la fe por pequeño que un productor sea, igual los emprendimientos y cualquier iniciativa empresarial. Es bueno trabajar, aquí no se trata de quien quiere o quien corre sino del que tenga fe, así de sencillo”, concluyó el fundador de Café Fe, Joan Manchola.