Hoy las cooperativas están de fiesta y no es para menos se dan cita en la XI Convención Financiera Cooperativa, bajo el lema ecosistemas eficientes, Cooperativas Sólidas, una cita en la que inclusive se evocan las cuitas del cooperativismo que nace a la par con el hombre, haciendo la vida posible pues en tiempos milenarios la supervivencia fue la consecuencia de unir fuerzas y aportar ideas, herramientas y fuerza.
Con el tiempo el cooperativismo se fue afianzando como una corriente social que puntualiza la cooperación de los distintos miembros en el entorno económico y social, mecanismo por medio del cual los asociados agrupados en diferentes mutuales logran acopiar más y mejores beneficios para tener una vida plena al satisfacer sus necesidades.
No sobra decir que el cooperativismo como movimiento llegó con la Revolución Industrial, más exactamente en 1844 cuando los llamados pioneros de Rochdale pusieron esa primera piedra, la fundacional del movimiento cooperativo moderno, ello en la ciudad de Lancashire en Inglaterra con lo que le dieron vida a una opción factible a los alimentos y abastecimientos de precaria calidad que también eran comercializados con prácticas irregulares toda vez que muchos productos llegaban falsificados al mercado, en ese tiempo los excedentes generados se tomaban como un beneficio de las comunidades.
El modelo cooperativo que siguió creciendo y tomando fuerza en el siglo XX, igual bajo esa moldura de la Revolución Industrial, fue vital para que incursionaran las cooperativas de consumo ya que en ese momento los asociados al interior de una factoría accedían a unas mejores condiciones en precio y calidad, haciendo de lado la intermediación para acrecentar las utilidades o rentas de los cooperados.
En Colombia se abordó el asunto cooperativista desde finales del siglo XIX y entrado el siglo XX fueron tomados en un principio los criterios cooperativos del General y presidente de la República Rafael Uribe Uribe en 1904, pero también la iniciativa del presbítero Adán Puerto que en los años veinte y tras replicar lo que había observado en Europa lo introdujo en el oriente del territorio. En 1931 fue expedida la primera Ley de Cooperativas inspirada en personas de gran relieve como Charles Gide y de instituciones del calibre de la Escuela de Nimes, es por eso que desde su concepción el cooperativismo colombiano se aferró a los principios difundidos por la Alianza Cooperativa Internacional, ACI.
En un principio las primeras cooperativas que no fueron tan abiertas se inclinaron por ahorro y crédito, lo que le abrió el camino a las opciones de ahorro y crédito multiactivas. Hoy fue grato evocar la historia cooperativa colombiana y saber que después de las vicisitudes de los años 50, en 1959 ve la luz la Unión Cooperativa Nacional, Uconal lo que motivo en 1960 la puesta en marcha de la Asociación Colombiana de Cooperativas, Ascoop. En esa década de rock and roll y prendas de tono pastel surgen también la Central Cooperativa de Desarrollo Social, Coopdesarrollo y el Instituto de Financiamiento y Desarrollo Cooperativo de Colombia Finaciacoop que con los años terminó siendo el Banco Cooperativo de Colombia Bancoop. No se puede obviar que en 1981 el Consejo Cooperativo Colombiano mutó y se convirtió en la Confederación de Cooperativas de Colombia, CCC.
A través del Decreto 1401 de 1999 es estructurada la Superintendencia de la Economía Solidaria, entidad que ejerce vigilancia y control en las entidades de economía solidaria, verbigracia, cooperativas, fondos de empleados, asociaciones mutuales y las mismas entidades auxiliares de cooperativismo. En ente reviste la mayor importancia porque cuida y protege los intereses de los vinculados en organizaciones de economía solidaria, en síntesis, los blinda de terceros y de la misma comunidad.
La Supersolidaria es la encargada de custodiar la conservación y garantía de orden jurídico de las cooperativas supervisadas con el fin de fortalecer y defender valores, principios y particularidades fundamentales.
La Superintendente delegada para la Supervisión de la Actividad Financiera en el Cooperativismo, Beatriz Leonela Lizcano Castro le dijo a Diariolaeconomia.com, que el sector cooperativo hoy se está recuperando del coletazo de la pandemia y expuso que desafortunadamente el principal activo de las cooperativas de ahorro y crédito que es la cartera se vio afectada puesto que los destinatarios de esos créditos asociativos perdieron su capacidad de pago y al acontecer este fenómeno en pleno auge pandémico los indicadores no tardaron en reflejarse en el ejercicio de las cooperativas y esta afectación, explicó, implica sobresaltar otros indicadores adicionales como los de solvencia.
La directiva reconoció que las cooperativas se están recuperando de ese golpe de la pandemia, un reavivamiento bastante importante si se compara con el resto del sector financiero, concretamente con la banca tradicional. Expuso que al ver los números o los indicadores de riesgo, bien sea de liquidez, cartera, solvencia o márgenes operacionales de las cooperativas de ahorro y crédito y hace el parangón con los dígitos de la banca tradicional, es fácil determinar que el cooperativo es un sector robusto, sólido y confiable.
Otra experiencia la ganaron las cooperativas en la crisis de los años noventa que terminó con entidades intervenidas, cerradas y obligando a crear un Fondo de Garantías para las cooperativas al igual que el de las instituciones financieras, el Fogacoop.
“Precisamente con el tema del Fondo de Garantías de Entidades Cooperativas, Fogacoop, una de las grandes noticias que se tienen para este año es que en razón al robustecimiento que ha tenido el sector, en especial cuando se compara con la crisis que tiene el sector financiero, esta entidad se dio cuenta que podía ampliar su cobertura en vista que el cooperativismo resultaba o resulta más seguro que lo que podía ser el Fondo de Garantías de Instituciones Financieras, Fogafin, entonces la cobertura para las cooperativas de ahorro y crédito pasó de 25 a 50 millones de pesos y eso tiene hoy un alcance de protección del ahorro de casi el 96 por ciento de todos los asociados. Si lo comparamos con la banca pues básicamente, insisto, el sector cooperativo es muy sólido, demasiado seguro y plenamente confiable, al que se le pueden hacer apuestas trascendentales a través de todas las estrategias que tenemos en el gobierno nacional”, declaró la muy amable Beatriz Leonela Lizcano Castro.
Más allá de los nuevos escenarios de globalización, de integración de mercados y cadenas de valor hay, según la funcionaria, algo de demora para tomar aspectos esenciales del cooperativismo para darle forma a un verdadero modelo económico porque generalmente se habla que la economía solidaria en general es la alternativa al modelo capitalista fuerte en donde básicamente quien tiene las mayores posibilidades es el tenedor del capital en tanto los demás son sus empleados, algo opuesto con el cooperativismo porque en ese contexto todos son dueños del capital, aportan en igual medida y pueden participar en la toma de decisiones de ese tipo de empresas, asimismo hacer parte de los órganos de administración y vigilancia para poder fiscalizar, controlar y supervisar permanentemente la gestión de las empresas del sector solidario en general, algo que se vuelve a juicio de Lizcano Castro, un punto sumamente importante para hacerles contrapeso a las desafortunadas desigualdades que existen dentro del modelo capitalista algo de lo que nadie se puede escapar.
En opinión de la conocedora, por más que no guste el modelo, todos están como sociedad inmersos dentro de ese patrón capitalista en el que se tiene que jugar y allí el cooperativismo, aseveró, es una alternativa muy sana y viable para promover mayor equidad, mayor igualdad y cerrar brechas económicas en general desde el sector de la economía solidaria y del cooperativismo como eje fundamental de esta.
Economía solidaria, una mano amiga en el campo
Sin duda alguna la economía es vital para el desarrollo y recuperación del campo productivo y por ello hay un grupo importante de cooperativas que se dedican a la actividad agrícola, entidades mutuales cuya sede principal o su trabajo está centrada en la explotación agraria y en las zonas campesinas con actividad de siembra y cría. En su plática la Superintendente delegada para la Supervisión de la Actividad Financiera en el Cooperativismo, Beatriz Leonela Lizcano Castro apuntó que lo que ocurre al interior de economía solidaria y que es la gran apuesta que se tiene desde la supervisión, es buscar que ocurra integración entre esas empresas que están en la ruralidad, que son sujeto de especial protección constitucional y cómo desde el otro lado, incluso con las mismas cooperativas o de las que ejercen actividad financiera como las de ahorro y crédito, se logran articular de tal manera que todo el sector pueda fortalecerse y que no se consigan soluciones individuales sino totalmente solidarias y colectivas para que sigan fortaleciendo todo el sistema en general de la economía solidaria.
Un muy buen ejemplo, expresó, es Colanta, así como otras maravillosas cooperativas que funcionan dentro del esquema de la economía solidaria, pensando precisamente, no solamente en la gestión del sector primario de la economía o productiva, sino que se entrelazan con otro tipo de empresas como las que acuden a la XI Convección Financiera Cooperativa, las cooperativas de ahorro y crédito que hacen su apuesta llevando los empréstitos a ese tipo de emporio en producción y transformación, sin embargo, también creando metodologías de crédito destinadas directamente a ese tipo de necesidades que surgen en personas, emprendimientos y empresas que operan en la ruralidad así como el sector productivo y agrícola.
Dentro de la participación en el desarrollo del campo y sus empresas, el sector cooperativo, aclaró Lizcano Castro, puede fomentar métodos de crecimiento y sumar con ideas e iniciativas, más no captar o generar lucro porque queda claro que existen cooperativas de aporte y crédito en donde sus asociados son aportantes y los recursos que van llegando se convierten en el capital de la empresa cooperativa y productiva se pueden usar en la colocación de créditos, pero hay un problema es que su colocación se limita a los aportes, entonces, especificó la directiva, si la cooperativa tiene pocos aportes, su colocación será mucho menor.
“De otro lado tenemos las cooperativas de ahorro y crédito que son las autorizadas para hacer las captaciones y por eso no solamente tienen los aportes depositados por sus asociados a loa empresa sino que también cuentan con los ahorros que colocan esos socios y que no son participaciones, algo así como inversiones individuales, luego tenemos las diferentes modalidades de estos depósitos conocidas, a término, a la vista, contractuales, depósitos que se vuelven igualmente la forma en que trabajan las cooperativas de ahorro y crédito, ni más ni menos que su herramienta de colocación a los asociados de las cooperativas”, señaló Beatriz Leonela Lizcano Castro.
Es innegable que por su experiencia y presencia en gran parte del territorio nacional, las cooperativas cafeteras, con ajustes, mejoras y acondicionadas a unos mercados más amplios podrían ser replicadas por el grueso de la agricultura colombiana, sin embargo, para Lizcano hoy uno de los grandes retos que tienen las cooperativas de caficultores están relacionadas con los riesgos de mercado y desafortunadamente, manifestó, la historia ha demostrado que dedicarse a un único sector productivo como el cultivo del café hace inviables a las empresas, razón por la cual la gran estrategia consiste en entender que hay unos riesgos incorporados a esa actividad y que no solamente las empresas sino los organismos técnicos como la Superintendencia de la Economía Solidaria tiene que ser un actor importante en tratar las maniobras con el fin de mitigar todas esas exposiciones atadas al mismo mercado. Sobre el particular la conocedora precisó que a la fecha la Superintendencia tiene un reto muy grande por cuanto está sirviendo como intermediador alrededor de toda la discusión que se teje frente a los contratos a futuro que celebraron las cooperativas caficultoras.
De otro lado, expresó, quienes llevan el crédito a las mencionadas cooperativas son, subrayó las mutuales de ahorro y crédito, entonces, detalló, hablar de cómo se puede tejer ese sistema cooperativo y de qué manera blindarlo desde el lado de la identificación de riesgos, prever cuales son los posibles inconvenientes que tendrían que sortearse a futuro por parte de las cooperativas cafeteras y mirar de qué manera se pueden tejer las alianzas dentro del mismo sector con articulación y que la Superintendencia se vuelva, no solamente supervisor o policía malo que aparece para sancionar, sino también el inspector que está ahí desde lo técnico para decir de qué manera se puede ser más eficiente.
“Creo que es el nuevo escenario que maneja la Superintendencia hoy frente a los grandes retos que presenta el sector”, puntualizó Lizcano Castro.
Una Superintendencia atenta y participativa en la COP16
Ya se acerca la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que se cumplirá en la ciudad de Cali en el Pacífico colombiano, allí se cumplirá la reunión de la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre Diversidad Biológica, un encuentro trascendental que arrancará el 21 de octubre y terminará el primero de noviembre. El tema no podría ser mejor, “Paz con la naturaleza”.
En ese gran encuentro de la COP16 la Superintendencia de la Economía Solidaria acudirá a Cali con su Ruta Solidaria por la Paz que básicamente es la estrategia que tiene la entidad para poder llevar la oferta institucional a las regiones y territorios ello porque a criterio de Lizcano castro porque el sector de la economía solidaria tiene una tarea muy importante entregada por la Ley 454 de 1998 que está relacionada con la responsabilidad ambiental que también tienen las empresas relacionadas con la Superintendencia, un punto que ha quedado pendiente alrededor de la gestión que ha tenido esa dirección o custodia y del desarrollo que han tenido las diferentes empresas de la economía solidaria, sin embargo reconoció la funcionaria, hay muchas compañías o asociaciones que son ejemplo en materia de sostenibilidad ambiental y por eso la entidad quiere empezar a sembrar esa discusión en torno a la economía solidaria sobre materia medioambiental y la responsabilidad que se tiene desde esa tribuna en el marco de las acciones inherentes a la Supersolidaria.
Hay realidades, sectores productivos que aprendieron a convivir con las especies de fauna y flora, a tal punto que crearon corredores biológicos con el fin de propender por la preservación de los animales silvestres o que habitan en entornos compartidos donde ejercen un papel ecosistémico primordial, ejemplo jaguares, pumas, osos, tigrillos, osos, venados y otros esenciales para la vida del bosque y del mismo ser humano. Por otro lado hay campesinos que por falta de conocimiento se lanzan contra los depredadores que merodean las fincas aniquilándolos y fomentando un agudo lío con la naturaleza.
En ese sentido, dijo Beatriz Leonela Lizcano Castro, hay un compromiso de la sociedad civil y de las cooperativas que las describe como empresas que no están lejanas a los seres humanos que las componen pues de hecho el factor y núcleo principal de las cooperativas son las personas, dicho al pie de la Ley, son las personas y su trabajo. Comentó que entorno a eso hay una discusión en general que está relacionada con la pedagogía que tiene que hacerse, la identificación de riesgos y el entender cuál es la finalidad en general de toda la economía solidaria y hacerle la apuesta a que hoy como país, no solamente focalizados en el sector, se hable con prontitud de todos los riegos medioambientales y empezarlo a medir desde el rol de la supervisión que implica el ejercicio de esa empresa solidaria y detallar como puede además aumentarse el sentido de responsabilidad y de compromiso a través de cada entorno y lugar en el mundo.
Un punto determinante para mejorar con la naturaleza, concluyó Lizcano Castro, es analizar y buscar salidas para que el paso de los seres humanos deje de ser destructivo para ser al menos sanador dentro de todo ese daño que históricamente se le ha hecho al medio ambiente, un reto nada menor.
Pacto por la democratización del crédito y la asociatividad
Por su parte la Superintendente de la Economía Solidaria María José Navarro, destacó el lanzamiento del pacto por la asociatividad, un evento que se llevará a cabo desde la entidad, acompañada la Unidad Solidaria y toda la banca de segundo piso, Finagro, Bancoldex, Findeter, igual con el Fondo Nacional del Ahorro, el Fondo Nacional de Garantías, los ministerios de Agricultura, Comercio y vivienda.
Indicó que el pacto consiste en impulsar una provechosa asociatividad ya que como gobierno, el mandato está dedicado al impulso de esta iniciativa, el centro del Plan Nacional de Desarrollo y para ello, afirmó, se han dispuesto diferentes estrategias y acciones con el fin de promover e incentivar el crédito productivo así como asociativo.
“La economía solidaria, las organizaciones y las empresas solidarias, especialmente las cooperativas financieras deben entrar a estas líneas de redescuento y de fondeo de la banca de segundo piso, pero también deben ingresar a los diferentes programas y estrategias de fomento que tiene el ejecutivo y nosotros como Superintendencia en el marco de nuestra misión, debemos asumir el rol de ser una entidad articuladora, que ayude en la articulación de las acciones relacionadas con el impulso de la asociatividad, del cooperativismo y por supuesto el fortalecimiento del sistema financiero cooperativo. Para ello hemos diseñado una hoja de ruta, un plan de acción con acciones concretas que desde cada una de las entidades citadas muestra derroteros esperanzadores porque se han comprometido a trabajar en el marco de este pacto por la democratización del crédito”, acentuó la funcionaria.
Esta firma se llevará a cabo el próximo 18 de octubre en la Cámara de Comercio de Bogotá sede Salitre a las dos de la tarde.