El cacao por fortuna sigue dando de qué hablar y todo de manera positiva porque si nos remontamos al pasado podemos ubicar épocas añejas cuando los primeros colonos de la Amazonía y la Orinoquía salvaron la papeleta gracias a los cultivos silvestres de cacao, contaron con tan buena suerte que en medio de la tragedia humana, expresada en hambre, necesidades, cansancio, fieras, enfermedad, riesgo y sufrimiento, Dios les abrió a los migrantes las puertas del paraíso para que sin sembrar cosecharan y pudieran llevar dinero a sus bolsillos, un favor que muchos tomaron como el milagro del cacao.
Este producto que encantó paladares en las tribus precolombinas de Suramérica viajó de tramo en tramo hasta México en donde fue se ganó un lugar especial en la mesa de los grandes señores Mayas y Aztecas, la aromática bebida igual fue esencial en los pueblos Chibchas y en otras familias indígenas de la Colombia suroriental.
Hoy este producto que se siembra masivamente en África en países muy fuertes como Costa de Marfil y Ghana, grandes proveedores del mercado mundial afianzados como grandes competidores de oferentes Latinoamericanos como Brasil, Ecuador, México, Perú, República Dominicana, Colombia, Venezuela y Bolivia, naciones que aportan en la región cuna cacaotera apenas el 15 por ciento de cacao que demandan las procesadoras de chocolates y bombonería.
Cabe señalar que hay cacaos de gran calidad como los de Colombia que han sido reconocidos con taza de oro por su excelsa calidad medida en fragancia y sabor inigualable, sin embargo, es baja la producción de un producto que paulatinamente empuja la economía rural en zonas caracterizadas por el conflicto, pero que resultaron beneficiadas con una actividad altamente rentable que devolvió la fe y las ganas de apostarle a un alimento muy de la casa, con sello latinoamericano.
Una de las zonas productoras es la Orinoquía y allí hay departamentos fuertes y con historia cacaotera como Casanare y Meta, igual regiones amazónicas con marcada influencia de este producto, tal es el caso de Guainía en donde el cacao permitió contar historias épicas y casi mágicas.
El año pasado Colombia produjo más de 62.150 toneladas de cacao, más allá de las buenas ventas, cortas frente a otros productores, las importaciones alcanzaron las 280 toneladas en promedio. El país vendió al exterior 5.600 toneladas en grano, fueron importantes los despachos en productos semielaborados. En el territorio colombiano 27 departamentos siembran y cosechan cacao, una actividad que se realiza en más de 400 municipios en donde la calidad de vida sin duda mejoró. Dentro de los objetivos de los productores y el gremio cacaotero está la obtención de 126.000 toneladas por año.
En el muy guapo municipio de Sabanalarga en Casanare, ingreso a la llanura por Boyacá, hay una siembras de cacao que marcan la diferencia, se trata de Xocasa, una empresa matizada por sus granos de calidad, totalmente orgánicos y con una agroindustria seria y comprometida con la sana nutrición, el producto que allí se elabora tiene nada y nada menos que el 70 por ciento de cacao, nada ajeno a la probidad empresarial que les lleva a la samas de casa sabor, aroma y bienestar.
En charla con Diariolaeconomia.com, el Gerente de cultivo de Xocasa Gustavo Hernando Melo, anotó que el cacao ha estado de moda toda una vida en la región porque es un producto milenario, noble y la salvación de muchos que firmaron la opción de explorar y fundar pueblos en zonas lejanas, en la Colombia profunda, una siembra, anotó el contertulio, sagrada y que demanda todo el cuidado, pero sin duda la bebida de los dioses.
La aventura de Xocasa empezó hace 16 años, al señor Melo le gustó tanto esa labor agrícola que erigió la empresa porque a punta de sacrificio y compromiso le dio el sí a la agroindustria cacao, en su opinión el futuro de Colombia por todo lo que implica económica y socialmente.
El mundo sigue pidiendo cacao para la industria de chocolates de mesa así como para confitería, tanto así que en una semana el alimento subió 5.000 pesos en kilo ya valía 15.000 y hoy el mercado remunera ese mismo kilo a razón de 20.000 pesos, algo muy positivo para la región puesto que se puede tener como actividad paralela a la ganadería y otros subsectores, tarea agrícola favorable para todos porque no solo genera ingreso sino salud y tranquilidad a las familias colombianas que quieren tomar una bebida nutritiva, limpia y apta para la salud.
Las siembras de cacao prosperan en Casanare y en el país entero, pero como todo producto agrícola tiene amenazas fitosanitarias que llegan por el cambio climático, verbigracia la mazorca negra o fitoptora, patología que ataca raíces, hojas, tallos, frutos y las ramas del árbol de cacao. También encienden las alertas enfermedades como la llaga macana, moniliasis, cáncer del tronco y antracnosis foliar.
Un bicho que ha dado guerra, expuso el productor, es el Monalonion conocido como la chinche roja del cacao, que ataca frutos y ramas, ha ocasionado los conocidos brotes terminales, castigando la capacidad de producción. Este mal hizo estragos en Sabanalarga y Villanueva, Casanare, porque arrasó con extensiones importantes, haciendo que a los cacaocultores les fuera muy mal.
Manifestó que una situación que implica alto riesgo para el cacao es la falta de riego en verano, todo un dolor de cabeza y un sufrimiento para los productores porque legalmente no pueden hacerse con distritos de riego por cuanto la Corporación Autónoma no autoriza ese tipo de solución, dejando a los campesinos y a los dedicados a quienes invierten en agro-negocio demasiado expuestos.
A criterio del cacaocultor, lo preocupante del asunto, es que no hay forma de pagar un esquema de riego a las autoridades ambientales, pero reveló que en agosto próximo su finca empezará con un trabajo que consiste en la siembra de agua, es decir recolectar y acopiar las aguas lluvia para que garanticen recurso hídrico y funcionen tanto en invierno como en verano, esencialmente para siembras de cacao y pasto.
“Dios quiera que eso se cumpla porque de esa manera podríamos atender los momentos más difíciles. Ya destinamos el terreno y sabemos que se tiene que hacer luego tenemos prendida la ilusión porque si da resultado mejoraremos nuestros cultivos sin extraer agua de los caños, tan solo la que manda bondadosamente el creador desde el cielo”, declaró el señor Gustavo Hernando Melo.
Xocasa transforma cacao en las instalaciones de la empresa en donde produce chocolate de mesa al 70 por ciento y bombonería, el producto restante de la producción cacaotera se le vende a los intermediarios ya que el cacao no se puede acumular ni acopiar, obligadamente es un alimento que pasa a las manos de los comercializadores de commodities que finalmente son los que sacan la mejor tajada de esta siembra.
En otros tiempos, empresas como la Nacional de Chocolates tuvo un punto de compra en Villanueva, solo que compraba a muy bajo precio y fue cuando de manera increíble aparecieron los intermediarios que elevaron los valores mejorando la rentabilidad de los agricultores, el producto llegaba a Bogotá y terminaba en la Nacional de Chocolates, un negocio extraño, pero se daba.
Es bueno que haya dinero para el agro, pero hay que destinarlo bien
Los agricultores reconocen que después de muchos años el Presupuesto General de la Nación, PGN, fue generoso con el campo en vista que destinó 9.1 billones de pesos, una cifra sin precedentes que le puede venir muy bien a la economía agropecuaria urgida de retomar el camino más en estos momentos de dificultad y un gris devenir por los aspectos geopolíticos.
El cacaocultor Gustavo Hernando Melo dijo que si bien hay que reconocer que el actual mandato le dio una ilusión al campo con un presupuesto abultado es necesario que la plata les llegue a todos los actores del campo porque no sería deseable que se repitiera la historia de gobiernos anteriores en donde la poca plata que aprobaban se quedaba por el camino, hundiendo las metas de los labriegos.
Para Melo, es urgente que este gobierno demuestre que el compromiso real es con el campo y la economía rural mas no con los amigos o allegados puesto que la historia hizo que el campesino productivo se volviera pesimista porque las políticas agrarias, o eran inexistentes, o simplemente no se trazaban, todo por defender las importaciones, atomizar el empleo en las veredas y gastar de mala manera los recursos provenientes del petróleo que jamás se vieron reflejados en una mejor agricultura, algo que pide a gritos irrigar recursos de manera sustancial para reavivar un sector que no ve media desde la apertura de 1991.
Hay confianza porque los dineros para el agro no terminen en las arcas de quienes hicieron onerosos favores políticos o en una corrupción que ha maltratado el campo durante décadas.
“Los dineros que recibamos los agricultores no los merecemos porque nosotros somos quienes cultivamos la tierra para alimentar a la Colombia urbana y a todo el país que depende de la laboriosidad distinta a los menesteres rurales.
Sobre los hombros de cada campesinos y empresarios del agro reposa la no mínima responsabilidad de garantizar la seguridad alimentaria”, puntualizó el empresario y cacaocultor.
Este labrador espera que la historia cambie y los plantadores no tengan nada de qué aterrarse pues si todo se hace al derecho vendrán muy buenos momentos porque los proyectos tendrán musculatura financiera y respaldo estatal, muy por fuera de lo de siempre, las migajas.
En su diálogo dijo que hay demasiadas dificultades porque no llega la plata requerida y por otro lado el precio de los insumos y el pago de impuestos se convierte en una pesadilla porque a un productor le quitan, lo cual es triste porque no hay formar de multiplicar los recursos, de generar riqueza o acrecentar los cultivos, en algunas ocasiones porque los proyectos reciben una primera inyección de capital, luego todo queda en el olvido y se pierde tiempo, plata y desarrollo, un tema que se ha experimentado con algunas alianzas que no tienen en cuenta el tiempo de los cultivos y de los procesos. Lamentablemente, enfatizó Melo, varios planes para el campo nacen muertos.
Aseguró que es motivo de disgusto escuchar rendiciones de cuentas por parte de funcionarios del Estado donde todo es color de rosa, pero que a la hora de revisar los balances minuciosamente, todo aflora y es claro, nada se hizo.
Muchos procederes espurios o negligentes, impidieron que la plata en poder del campesino se pudiera multiplicar.
No hay que titubear cuando se afirma con todos los argumentos que a los gobiernos les quedó grande el campo, que hubo irresponsabilidad con presupuestos irrisorios, algunos protagonistas de escándalos y pérdida de oportunidad agraria.
El Gerente de cultivo de Xocasa Gustavo Hernando Melo, subrayó que si al campesino se le ayuda con semillas, insumos, hoy afectados en su costo por el tema mundo, bienes públicos, maquinaria y asistencia técnica, muy seguramente aumentará la producción, un ejercicio en favor del país que día a día ve amenazada la seguridad alimentaria.
Cacao colombiano, todo un lujo
Una peculiaridad del cacao colombiano es su calidad y espléndidas características, premiado muchas veces con taza de oro y reconocido por su innegable excelencia.
El cacao que produce Xocasa es totalmente diferenciado porque no lleva químicos ni venenos que afecten la salud humana, el cacaocultor Gustavo Hernando Melo, es un hombre comprometido con las buenas prácticas agrícolas, siembra y cuida sus plantas con abonos orgánicos que él mismo prepara con diferentes materiales de desecho vegetal o animal e inclusive con residuos que salen de la cocina. Diferente a lo que quieren grandes empresas, el Gerente de Cultivo de Xocasa no pretende cantidad sino calidad, algo que han percibido los clientes de la marca que probaron y quedaron matriculados con chocolates de mesa, dulces y bombones, una confitería y una oferta con toda la exquisitez porque se trata de un producto natural.
Las ventajas que ofrece Xocasa son todas porque no solo ofrece sabor sino salud puesto que al no haber síntesis química en las plantaciones baja de manera importante el riesgo de cáncer o cualquier enfermedad a la que se es proclive por la saturación química en los suelos. Pidió de la mejor manera que quienes producen alimentos y productos agrícolas con métodos orgánicos, deberían recibir mejor trato y ciertas consideraciones en crédito y ayudas. Hoy lamentó, produce pesar los alimentos que les dan a los colombianos de la tercera, quienes, podría pensarse, se irían de este mundo más rápido con el exceso de azúcar entregado, prácticamente los residuos de las grandes empresas que dicen entregar chocolate, pero en donde es fácil detectar que se trata de grasas saturadas y glucosas.
“Quien compre nuestros productos y sienta que no es bueno, con toda seguridad le devolvemos la plata porque no vendemos para enriquecernos sino para que la gente se dé cuenta y sepa de las bondades de consumir productos del campo saludables. Muchas personas ignoran que el chocolate blanco se hace con manteca de cacao, algo muy dañino para el organismo de los humanos”, concluyó el Gerente de cultivo de Xocasa Gustavo Hernando Melo.
Con Xocasa sus dueños buscan dejar un legado, disfrutan de la agricultura muy a pesar de la nieve de los años visible en sus cabelleras, pero que no restan fuerzas sino que catapulta los ánimos y el adeudo para seguir adelante con una agricultura de gama alta y un cacao orgánico más que bueno, lleno de salud y propiedades.