Durante su existencia el hombre ha buscado cura a sus males y dolencias, todo empezó muy seguramente con algunas hierbas en la prehistoria como ya se ha podido documentar y luego con partes de animales, tal cual se hizo y se hace en China apalancado en la medicina tradicional y otros elementos expresados en algunos minerales, desde luego el más esencial, el agua, sin embargo, vinieron las investigaciones, los desarrollos y toda una exploración especializada en botánica que terminó en las famosas boticas de la edad media, esenciales en Europa cuando corría el siglo XIII., se trataba de negocios en donde elaboraban remedios a base de hierbas, pero también comercializaban especias y algunas plantas secas. Eran las famosas drogues, lugares que le dieron origen al termino droguería que gracias a la investigación química en laboratorios afamados y múltiples estudios llegó a las farmacias de hoy que contemplan exploración científica, indicación clínica, los nuevos negocios componen igualmente una amplia cantidad de productos. Los años pasaron y con el siglo XIX vino toda una profesionalización de las boticas que fueron evolucionando hasta lograr una importante expansión en el siglo XX, siendo vitales para los pacientes recetados y en sí para aquellos que requerían de productos que paliaran o curaran algunos síntomas.
Las droguerías tienen un profundo agradecimiento y reconocimiento por las mentes brillantes de Hipócrates y Galeno ya que fueron ellos los pioneros y los responsables de que se fundarán las primeras boticas o droguerías siendo las primeras las que ofrecían soluciones en salud desde los monasterios, un ejemplo Santa María Novella en Francia que en 1221 alcanzó la fama por combinar o fusionar hierbas con otras sustancias halladas en la naturaleza que permitieron elaborar medicinas. En el repaso farmacéutico no puede dejarse de lado a los inquietos alquimistas que también dejaron su legado.
Cuando hablamos de droguería nos trasladamos a Francia por las útiles drogue, pero el termino tiene cuna en Países Bajos ya que la expresión droog hacía referencia a cualquier producto seco como era el caso de especias, hierbas y algunas resinas que eran básicas en la manufactura de remedios.
Con el mal llamado descubrimiento de América en donde habitaron culturas con enormes conocimientos en ciencia, matemática y agricultura entre tantos, mejoró la oferta para la salud porque apareció la quina y muchas otras plantas de la selva y los bosques que aliviaron los intratables males del Viejo Mundo.
Las droguerías empezaron a escribir su historia en Colombia a partir del siglo XVII puesto que fue en Santa fe de Bogotá en donde abrió la primera botica, un terreno que empezó a ganarse desde 1614 hasta que se dio su profesionalización en el siglo XX más exactamente en 1929 cuando desde la academia se hizo una separación trascendental porque a un lado quedó la preparación y al otro costado la comercialización.
En Colombia el negocio de las droguerías arrancó con mucha fuerza el siglo XX y fue así como nacieron varios expendios fruto del emprendimiento como la eterna Droguería Rosas que abrió su primer local en 1920, un negocio que junto a otros llegó a lo más profundo de la ciudadanía a tal punto que llegaron luego verdaderas cadenas del régimen cooperativo como Copservir, que después se llamó Drogas La Rebaja, una marca muy fuerte de finales del siglo.
Las guerras del siglo XX dejaron mucho aprendizaje y por eso llegó con un rumbo determinante, el cuidado del paciente y una asesoría médica muy importante. Es bueno acotar que entre los siglos XIX y XX las boticas dieron un salto de calidad para convertirse en farmacias o droguerías, es decir después de dedicarse a preparar espléndidas fórmulas, avanzaron dejaron el oficio y se dieron a la tarea de distribuir medicamentos industrializados, toda una realidad que tenía su razón de ser por la producción a gran escala en laboratorios, la nueva investigación, el avance de la medicina, el crecimiento vertiginoso de nuevas casas droguistas a las que se unieron las llamadas Farmacias Similares que se centraron en la producción de genéricos.
Si bien las boticas quedaron en el recuerdo, aún hay espacio para la preparación de algunas pociones o fórmulas médicas, de todas maneras, estos lugares operan como una solución al sistema de salud, llevando al público medicamentos, igual algunas obtenciones naturales y ofreciendo todo en cuidado y tratamientos, un servicio profesionalizado que lleva implícita asesoría y conocimiento en el área de la farmacoterapia.
Como vimos el sector de droguerías capítulo Colombia empezó joven, hoy es difícil cuantificar el número de negocio, pero hay cálculos que sugieren que en el país hay más de 34.000 farmacias en plena vigencia que operan a través de redes extremadamente confiables como Coopidrogas que supera los 9.000 locales, la cadena Cruz Verde que pasa oscila entre 800 y 1.000, pueden ser más con las última aperturas y Drogas La Rebaja que también acredita un número superior a 800 droguerías, no están solas, compiten con Droguería Alemana, La Economía, Cafam, Colsubsidio, Farmatodo, Pasteur, Olímpica y otras de grandes superficies así como regionales o locales como las bendecidas droguerías de barrio, una bendición sobre todo los fines de semana.
Hoy las farmacias siguen creciendo, fueron un oasis en plena pandemia y precisamente posterior al tremendo Covid-19 llegaron una serie de cambios sustanciales en abasto, servicio y mayor conocimiento. Estos negocios no solo ofrecen los medicamentos, suministran los que niega el sistema de salud con lo cual aportan en calidad de vida, ello sin decir de un surtido generoso que aparte de salud pasa por cosmética, cuidado y productos demasiado útiles o llamativos.
Abordar las droguerías implica viajar por la historia, medir el crecimiento de la economía, tener indicadores de salud y cuidado, pero también considerar su importancia en el tejido social por el empleo que brindan y en todo lo que tiene que ver con bienestar en las comunidades, el ayer de unas vitrinas con una nevera llena de helados evolucionó habida cuenta que mejoraron los servicios, los medicamentos y hasta las paletas.
A la farmacia se llega por enfermedad, dolor o comezón pero igual por cremas para el cuidado de la piel lo que incluye bloqueadores solares, productos para la salud oral, perfumería, cosméticos, suplementos dietéticos, pañales, crema para bebé, chupos, biberones, leche en polvo, fórmulas para el recién nacido, analgésicos, desinflamatorios, emulsiones desinfectantes y el infaltable Alkaseltzer o la deseada Sal de Frutas en momentos de aguda indigestión, Hay de todo, pasando por juguetes, obsequios, dulces, almendras, chocolatinas, el muy vigente tapaboca, alcohol, desodorantes, crema de afeitar, rasuradoras, el refrescante Menticol, preservativos y mucho, pero mucho más.
Se extrañan los clásicos Merthiolate y Yodosalil, antiséptico que curo más de una cortada casera y el negro ungüento para sobar y relajar los músculos. Por quiebras, líos de suministro y uso de sustancias de alto riesgo dejaron de existir muchos productos, uno que parece increíble las toallitas húmedas para retirar el maquillaje, muy en la mira de los dermatólogos.
En farmacia fueron muy utilizadas sustancias que hoy están en la lista negra como pasó con la cocaína que se usó como medicamento mágico para distintas molestias, por ejemplo, fue estimulante, remedio para la fatiga y resultó un buen anestésico, la insoportable tos fue tratada con Heroína y el opio fue un antiespasmódico y analgésico de gran eficiencia, el mundo cambió y esas medicinas de antaño se volvieron peligrosas. Aclaro, el hombre las hizo de alto riesgo. De hecho, Coca-Cola fue inicialmente una farmacia que nació en Atlanta, Estados Unidos el ocho de mayo de 1886 cuando el doctor John Pemberton la ofreció como tónico para combatir dolencias frecuentes, fatiga, dolor de cabeza y otras molestias, ello por su formulación que contenía cocaína y nuez de cola, un remedio que colapsó para volverse el gran imperio de las bebidas colas.
Si por precedentes e historia fuera, este artículo no tendría fin. De todas maneras, hay un compendio valioso de medicamentos, investigación y comercialización, todos eslabones demandantes de estudio, investigación y acomodamiento a las nuevas realidades del mercado.
En 2024 las droguerías y el mercado nacional de medicamentos tuvo un buen comportamiento ya que en promedio el gasto en medicamentos alcanzó los 29.6 billones de pesos de los cuales cuatro billones fueron de los afiliados a Coopidrogas, una cifra que crecerá de manera interesante por mayor demanda y las ventas que suplieron los medicamentos que no entregaron las EPS.
En charla con Diariolaeconomia.com, la Directora Ejecutiva Nacional de la Asociación Colombiana de Droguistas Detallistas, Asocoldro, Lucía Monsalve Rodríguez, afirmó que las farmacias, más allá de la complejidad y la incertidumbre de la vigencia que está presta a claudicar, cerró con balance positivo porque es bien claro que la industria hace parte de un sector que sigue siendo de dinámica y crecimiento, destacó que hay en el gremio empresarios visionarios y audaces que saben enfrentar los desafíos, las lecciones diarias que les dieron conocimiento para hacerse a físico pulso.
Por supuesto, aclaró la directiva, el sector no es ajeno a las condiciones generales que han existido en Colombia durante el 2025 y expuso que la presión grande es posiblemente compartir con otros sectores comerciales el tema de la seguridad, es decir que los droguistas, incluyendo los de ciudades principales, están viendo afectados sus patrimonios por extorsiones y demás temas de violencia.
Otro punto, manifestó Monsalve Rodríguez, es que el país continúa con la incertidumbre regulatoria en lo que tiene que ver especialmente con las distancias entre una y otra droguería a nivel país, asunto pendiente y respuesta esperada que deberá entregar el ministerio de Salud.
Hoy por hoy ha habido un cambio en la tendencia de consumo en droguerías, pero a nivel medicamentos están los de prescripción, no de venta libre, dirigidos a enfermedades crónicas no transmisibles como es el caso de la hipertensión, diabetes, otras cardiovasculares, infartos, ACV, asma y EPOC, Hipertiroidismo y los analgésicos, En la parte de OTC o medicamentos de venta libre el pico se refleja en temas respiratorios básicamente con los antigripales.
En Colombia hay una queja generalizada y es que las EPS no están entregando medicamentos como debiera ser y allí la tabla de salvación fueron las droguerías que vendieron las fórmulas y con ellas los diferentes medicamentos, una respuesta afortunada en la mayoría de los casos explicó Monsalve porque el sector no fue ajeno al bajo abastecimiento de algunos productos.
“Vimos que en efecto más gente ha recurrido a la droguería por las fallas que se han generado en la entrega de medicamentos por parte de la línea del canal institucional, es decir lo que suministran las EPS, pero de todas maneras cuando ha habido desabastecimiento o disminución en esa provisión, nosotros también en algunas ocasiones lo hemos sufrido”, declaró la señora Monsalve Rodríguez.
Es evidente, donde hay farmacias la tranquilidad es total, pero en donde se adolece de estos negocios la gente no la pasa bien y por ello hay una frase acertada que utiliza la directiva y es que cada farmacia tiene una función que es la natural, es decir colaborar y hacer parte del sistema de salud, llevar el bienestar expresado en medicamentos hasta el lugar más recóndito del país ya que la parte empresarial y económica hacen convergencia eficaz porque hay empresarios de por medio en donde quizás el sector privado es el más extendido y con mayor cobertura dentro del territorio por lo que es normal que cuando los entes públicos apagan las luces de la Alcaldía y otros despachos, los droguistas siguen atendiendo. Sin duda para muchos colombianos, las droguerías son la única opción o el único contacto que tienen con un servicio de salud.
Como vimos las farmacias han reportado excelentes ventas y este 2025 no será la excepción en vista que, al revisar los datos oficiales del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, con corte a octubre de 2025 es notorio que el sector de productos farmacéuticos y medicinales ha mantenido un crecimiento real del 8,8 por ciento en lo corrido del año.
Presentando un crecimiento consolidado alcanza el 10,5 por ciento. Monsalve Rodríguez dijo que es de anotar que para el grupo de afiliados a Asocoldro, las proyecciones son aún más optimistas ya que esperan cerrar el año con un crecimiento cercano al 12 por ciento, una cifra robusta que confirma la resiliencia del sector y su papel fundamental como motor de la economía nacional.
Precios y regulaciones, una dicotomía
El tema de precios en los medicamentos ha generado el gran debate a nivel país, parta algunos sigue siendo alto, para otros trastocó un negocio y algunos creen que hace falta mejorar para garantizar suministro de terapias o medicinas.
En opinión de la Directora Ejecutiva Nacional de Asocoldro, las regulaciones tienen diferentes puntos de vista porque cuando se analiza la finalidad con la que se hizo la norma, si claramente el ministerio estaba buscando una disminución en el gasto de medicamentos, al entrar la regulación, ese, dijo, es un efecto que viene, sin embargo dejó claro que el valor tiene un tope para determinar hasta dónde llega ese tipo de medida y expuso que cuando se comienza a erosionar mucho más el precio, termina siendo inviable para los laboratorios farmacéuticos y en general para la industria lo que hace que no sea interesante, eventualmente para algunos productores, importar medicamentos porque lo harían a pérdida.
Acentuó que este es un tema que hay que verlo con mucha lupa y determinar con precisión hasta qué punto fue favorable y en qué momento empieza a deteriorar la garantía al derecho mismo de acceso a la salud.
La evolución es toda, las droguerías se profesionalizaron, no se quedaron en algunos medicamentos, inyecciones y helados, un común denominador de los droguistas de hoy, reconoció Monsalve Rodríguez, es que cada vez las farmacias tienen un nivel mucho más alto de profesionalización, igualmente mayor conocimiento, mayor tecnificación y particularmente, apuntó, por el número de los asociados a Asocoldro, la capacitación constante del droguista lleva a que crezca su nivel de experiencia, conocimiento y nivel de servicio que sin duda será mejor para el usuario, entonces, manifestó, Colomba ha tenido una transformación bastante positiva en ese sentido.
Hay hechos que están marcando la humanidad con cierto sino de exposición y dificultad, hay guerras, armas nucleares, cambio climático y nuevas enfermedades, resistencia bacteriana, patologías regresando y que se creía estaban superadas, pero hay más trabajo en la ciencia, más dinámica en los laboratorios y desde luego a futuro se espera todo un arsenal en las droguerías que comercializarán las nuevas medicaciones y terapias para hacer de la vida algo duradero y grato, en síntesis el gran puente entre el paciente o consumidor final y los servicios de salud de donde brotan esas prescripciones o medicamentos.
“En las droguerías estamos muy atentos a todo lo que se produce en innovación y desarrollo en la industria farmacéutica para estar lo más actualizados posibles y poder atender todas las necesidades que se vayan presentando. Si hay el requerimiento y la solución desde el mundo farmacéutico y es algo que se puede tener en una droguería detallista, con seguridad estamos abiertos y dispuestos a estar pendientes para incorporar la innovación y el avance en transformación”, aseveró la Directora Ejecutiva Nacional de Asocoldro.
Insistió que en aras de abastecer el mercado para enfrentar las nuevas amenazas clínicas, la idea de las droguerías es siempre contar con las realidades y allí, dijo, la data y la información en general resultará una herramienta totalmente trascendental para los múltiples sectores productivos y por eso identificar oferta, pero también demanda y las soluciones que salen para las necesidades que no estén cubiertas o que cambian la tendencia en donde antes no había tanta necesidad y después sí, es parte de lo que se hace con las droguerías para tener una población atendida, tranquila y fidelizada.
Cambiando de tercio, Lucía Monsalve Rodríguez, medico de la Universidad Nacional, manifestó que las enfermedades raras o huérfanas son un segmento muy particular para la industria farmacéutica debido a que por su misma denominación son patologías que tienen una muy baja prevalencia. Es decir que hay muy pocos casos a nivel global y por tanto es muy poco lo que se hace en investigación y en la búsqueda de soluciones, muchas de estos padecimientos, enfatizó la directiva, o no tienen o cuenta tan solo con una opción de tratamiento.
Añadió que para el caso particular de Colombia la mayoría de salidas farmacológicas para las enfermedades huérfanas no se encontrarán en una droguería detallista, sino que se consigue a través del mercado institucional, es decir lo que se paga con los recursos públicos de la salud bien sea por el régimen subsidiado o contributivo, no es en consecuencia lo que se tiene en el staff de una farmacia corriente o de barrio.
Hay que saber comprar medicamentos y evitar la falsificación
Un considerable problema en Colombia es la adulteración de medicamentos lo cual se constituye en un alto riesgo para la salud y la vida. Desafortunadamente, informó la Directora Ejecutiva Nacional de Asocoldro este es un flagelo que sigue presentando en el país y en donde el principal perjudicado es ese paciente que no está recibiendo el tratamiento o el medicamento indicado.
Monsalve indicó que todo hace parte de las transacciones no legales de medicinas que no se quedan expresamente en falsificación ya que también está el tema del contrabando, un problema gigante porque en la mente de las personas que tan solo es traer un medicamento de otro país, pero omiten la regulación y el cuidado que se debe tener con el transporte y el mismo aseguramiento de las terapias porque muchas necesitan determinados empaques para que soporten las variables temperaturas en su traslado, algo vital que con el contrabando no se garantiza.
El otro punto, acentuó, es que en Colombia se tienen claramente definidos dos canales, el uno comercial y el otro institucional, el primero es que el que se compra con pago o del mismo bolsillo de los medicamentos vendidos y el institucional es el adquirido con los recursos de la seguridad social, es decir lo que se prescribe en el sistema de salud a través de las EPS. Esos medicamentos del canal institucional que vienen marcados como de uso institucional ocasionalmente algunas droguerías pueden adquirirlos, pero hay pacientes que no toman su medicina, la reclaman en la EPS y la venden, entonces la practica afecta y se vuelve a lo mismo, quien está viviendo finalmente las consecuencias negativas de eso es el paciente que no tiene el medicamento con las condiciones adecuadas o con el ingrediente activo que no traen las medicinas falsificadas. En los otros dos casos, indicó, no se tiene una cadena de custodia ni las garantías que se dan cuando el medicamento cursa su ruta normal.
Este problema de medicamentos adulterados, afirmó Monsalve Rodríguez, hace que nuevamente se haga el llamado a las autoridades para que metan el ilícito en cintura porque de seguir siendo permisivos se pondrá en riesgo la salud y la vida de los pacientes, un tema que desde hace varios años se viene manejando, en algunos casos, dijo, ha habido acciones con relativo éxito, sin embargo, lamentó, e algo que se replica con mucha frecuencia independiente de que se mitigue alguna fuente de ilegalidad, pero recalcó que regresa al escenario con asombradora prontitud, se trata desde el punto de vista policivo, un trabajo que debe hacerse día a día por la salud de las personas y por un comercio totalmente lícito.
“Los pacientes deben saber que los medicamentos que van a tomar son exactamente los que necesitan y que tienen las condiciones que garantizan su resultado”, subrayó Monsalve Rodríguez.
En Asocoldro, fundada en 1984 con el fin de defender los intereses de los propietarios de droguerías y farmacias, hay 6.100 asociados repartidos por todos los departamentos que pueden tener diferente número de droguerías. La presencia es absoluta por cuanto va desde la Guajira hasta el Amazonas. Monsalve quien acredita una maestría en administración de negocios en la Universidad Javeriana, aseveró que el número del total de farmacias en Colombia no es puntual, no se ha determinado con exactitud, pero dio su cifra en cuanto a los afiliados al gremio.
Las droguerías afiliadas a Asocoldro generan más de 48.000 empleos directos, pero hay cifras que suman otros 25.000 puestos de trabajo en las droguerías de barrio, todo un componente de tejido social, inclusión y oportunidad.
El sector droguista se prepara para un repunte de fin de año en donde históricamente se disparan las ventas de medicamentos y productos puntuales como Alkaseltzer, Sal de Frutas, hidratantes y analgésicos. Aparte de todo, puntualizó la muy amable dirigente, la gente tiene la oportunidad por estas fechas de ponerse al día con sus controles médicos, de hacerse los exámenes pendientes y llevar asimismo a los niños o adultos mayores a ciertas pesquisas médicas y por eso hay droguería abierta 24 y 31 de diciembre casi que las 24 horas de manera que el consumo crece por lo que naturalmente se despacha en época de festividades.
Algunos consideraban que tomarse la presión arterial en una farmacia era de alguna manera una alerta temprana, pero la normativa colombiana le quitó a las droguerías ese servicio puesto que tiene unas exigencias muy puntuales lo que Asocoldro aplaude en el sentido de garantizar que cualesquiera de los servicios que se presten dentro de las farmacias cumplan unas condiciones de habilitación específicas que certifiquen o avalen que eso que se le entrega a los pacientes sea en efecto lo que corresponde y dentro de eso es claro que inyectología no se puede tener en vista que ese servicio debe reunir unas condiciones específicas para poder ofertar ese tipo de servicio y son, detalló, exigencias que desafortunadamente hasta el momento actual son individualizadas de acuerdo con los criterios que cada Secretaría de Salud en su unidad de inspección, vigilancia y control tenga más no están unificadas en el territorio nacional, entonces entran a jugar el número de horas de entrenamiento y la manera en que se hace la evaluación lo que lleva a tener las respectivas autorizaciones para poder prestar determinados servicios en las farmacias, pero en las más óptimas condiciones y todo certificado para que todo se haga de la mejor manera.
Eso, exteriorizó la Directora Ejecutiva Nacional de Asocoldro, Lucía Monsalve Rodríguez, inhibe a las farmacias para que tenga personal realizando diagnósticos y otros procedimientos como tomar la presión arterial, y la temperatura entre tantos, pues hay mecanismos para poder ofrecer ese tipo de servicios, asunto que cada vez se vuelve más complejo lo cual hasta cierto punto la asociación aplaude toda vez que en aras de garantizar la calidad al usuario hay y habrá mayores exigencias.
“Lo importante de la norma es que la manera como se tome la presión arterial, la de tomar temperatura o de aplicar una inyección sea la correcta con una técnica especifica, no como se hacía en el pasado que los procedimientos no estaban regulados y se volvía de alguna manera un riesgo porque había práctica, pero no certificación académica, dicho de otra forma, le determinación se toma como garantía para la atención del usuario”, concluyó Lucía Monsalve Rodríguez.
Sandra Daza, la droguista que supo emprender en el Bosque
Dentro de los negocios de barrio hay uno básico, necesario y bendito, se trata de las droguerías, esas que ofrecen medicamentos y soluciones inmediatas para migrañas, malestares estomacales, llenura y claro está “guayabos”. Desde luego que el tema no se queda en esa mirada, loas farmacias de suburbio entraron en una nueva era, la del servicio y el portafolio.
Ahora las droguerías en los barrios ofrecen todo tipo de medicamentos y han apagado incendios cuando las EPS no han honrado el compromiso de suministrar medicinas esenciales como Losartán, Verapamilo y muchas otras para controlar enfermedades o tratarlas. Ahora bien, quién no encuentra un ungüento ineludible en las farmacias, una buena crema hidratante para manos, bloqueadores solares, talcos y todas las soluciones para el bienestar de las personas. Esos locales, estrictamente organizados, con asepsia por donde se les mire y con sonrisas encantadoras hacen que el usuario compre con agrado y toda la gratitud.
En el barrio Bosque Popular, en límites con La Estrada está ubicada la Droguería MG afiliada a Coopidrogas, allí hay literalmente de todo, no hay medicamento que no se consiga y el surtido rompe con la común droguería de barriada en donde se vendía algo de medicina, se inyectaba y se vendían paletas. Este negocio sabe de portafolio y lo mejor, tiene claro que el servicio es la otra mitad d cela gloria en negocios, en especial este en donde la gente suele depositar confianza.
Allí la responsable es la profesional Sandra Daza Vivas, quien siempre tuvo la inquietud de formarse y aprender todo lo relacionado con farmacia, un trabajo ameno, de mucha exigencia en conocimiento y lo mejor en pleno contacto con la gente. Este negocio va en crecimiento, las cifras le ayudan y la oportunidad es toda para una mujer que ama lo que hace porque le permite aplicar términos acopiados desde niña, responsabilidad, ética, cumplimiento, honestidad y firmeza.
La droguería no solo es dueña de un surtido y un servicio de primera calidad, tiene medicinas para todo y una oferta importante de variados productos, provisión que le permite al cliente llevar paralelo en la compra de medicinas, maquillaje, pañales, sueros y muchas otras cosas, es posiblemente el lado amable de ir a un sitio que anteriormente se relacionaba con enfermedad o dolor por el tema de las inyecciones, hoy el concepto es distinto y el servicio lo prestan verdaderos profesionales de la farmacia.
Hoy hay cosas que se extrañan, las abuelas ya no ven tan usualmente o definitivamente en las droguerías, el almanaque Bristol, algunos ungüentos de la vieja guardia, algunos matacallos y muchos productos que por innovación dejaron su nombre para dominar el mercado por tener ingredientes permitidos y más efectivos. Igual sigue el vetusto Merey, las crema cero y otras esenciales para la crianza. Las cremas blanqueadoras recordadas por los inveterados colombianos salieron de vitrina por tener mercurio, al ser un agente tóxico, hizo que los productos abandonaran las farmacias, de hecho, algunas cremas clásicas como Pond´s o Nivea, fórmulas antiguas fueron reemplazadas por líneas mucho más específicas y tecnológicas.
Otras cremas, explicó Daza Vivas salieron de circulación por su alto contenido en cortisona, otras ya no se ven porque cambiaron de marca o tienen algunas restricciones, pero a juicio de la experta lo que quedó es de total calidad y confiabilidad.
Hubo regulaciones que prohibieron la toma de la presión arterial en farmacias y ese es un servicio que según Daza los usuarios han extrañado bastante, algo con lo que muchos no están de acuerdo porque no es un servicio invasivo y por el contrario es importante tenerlo cerca a la gente porque actúa como alerta temprana, de hecho, a muchos pacientes con hipertensión les aconsejaban monitorear su tensión. Hoy el seguimiento se hace en hospitales resultando incómodo para adultos mayores y ciudadanos que muchas veces no cuentan con los recursos para un transporte.
Con toda la prevención y el profesionalismo, apuntó Sandra Daza, debería permitirse ese tipo de servicios en las farmacias sobre todo con ayudas tecnológicas y con el debido monitoreo.
La propietaria dijo que en los barrios cercanos al Bosque Popular la gente generalmente demanda antigripales, los productos que más mueve una farmacia, aunque igual están los productos sin receta como analgésicos, básicamente Paracetamol e Ibuprofeno, medicamentos para las vías digestivas como antiácidos, laxantes y antidiarreicos.
Tienen buena salida los productos de higiene personal, jabones, protectores solares, mascarillas, suplementos vitamínicos, artículos para bebé y lo que antecede la noticia del nuevo miembro del hogar, test de embarazo. Hay demanda por medicamentos para el asma, antitusivos y descongestionantes, hay buen despacho de toallas higiénicas, vitaminas, geles y artículos para primeros auxilios como tiritas o curitas, vendas y antisépticos.
Hay pedido también de medicamentos para la tensión arterial como Verapamilo y Losartán, de importante salida diaria.
Un aspecto importante de las droguerías es que fueron un apoyo ideal cuando las EPS no tuvieron medicamentos porque los privados no padecieron tanto la escasez y tenían a disposición ese tipo de formulación.
“Fue una ventaja para los pacientes porque encontraron el producto en droguerías de barrio o en las del centro, les tocó comprarlo, pero lo tuvieron disponible y a la mano. La mayoría de las EPS tuvieron inconvenientes de suministro con ese tipo de medicamentos”, aseveró la droguista Sandra Daza Vivas.
Aclaró que a la gente le tocó remar contra la corriente con el tema de desabastecimiento, de un lado por los insumos farmacéuticos que se importan y la convergencia que se dio con la geopolítica. Otro escenario fue la incertidumbre local por el tema ce las reformas y las salidas de las EPS del sistema de salud, todo se sumó y formó el caos, explicó Daza quien dijo que todo llegó al colmo de no despachar ni siquiera acetaminofén y la opción era acudir a la droguería.
Todo lo que pasó, dijo, es un campanazo para el futuro inmediato pues si bien las reformas son necesarias porque entran en ese espacio de la evolución, lo vital es tener un plan de contingencia para evitar que el ruido impacte el mercado de medicamentos básicos y esenciales.
Aseguró que es claro que el próximo gobierno tendrá que llegar con algún tipo de urgencia a reformar el sistema de salud que visiblemente muestra fisuras y defectos llamados a corregir.
“En este trabajo es fácil ver que hay gente con dinero para comprar sus medicamentos y bienes de higiene, pero hay personas que tristemente no cuentan con los recursos para atender gastos elementales en salud, eso no debe pasar ya que hay medicamentos para el cáncer y enfermedades huérfanas, no pocos se quedan sin el medicamento”, dijo Sandra Daza Vivas.
El tema agregó es que las enfermedades avanzan de manera acelerada y mucho más cuando no hay una molécula o un medicamento cumpliendo con su labor. En ese tema, el de la pobreza extrema y la carencia de recursos para tratarse es perentorio que intervenga el ejecutivo, es un asunto desgarrador.
Es un hecho, las droguerías en cadena, de barrio o tradicionales hacen parte del sistema de salud, pero igual son determinantes en tejido social, inclusión y atención, de hecho muchas farmacias resultan la mejor aliada de los pacientes porque hay gente que llega a preguntar de qué manera o con qué frecuencia debe tomarse un medicamento, allí el droguista es un orientador trascendental porque si bien no es médico puede dar una mano importante para que el público comprenda la prescripción profesional.
Hoy hay grandes retos en el gobierno y en la Secretaría de Salud de Bogotá porque cada vez hay mayores prohibiciones. Es increíble como en tiendas de barrio son expendidos medicamentos sin fórmula médica o exigencia alguna, pero a las droguerías que tienen el personal formado para eso leds ponen todos los peros.
“Existen medicamentos que siendo de venta libre pueden hacer mucho daño si no se despachan correctamente o si no se conocen algunos detalles del paciente y sus riesgos a determinadas sustancias, eso es un asunto a considerar y las farmacias están en capacidad de cumplir con la orientación debida, necesitan mayor libertad en algunas cosas que pueden manejarse apalancados en conocimiento y verticalidad”, expresó Sandra Daza Vivas.
Las droguerías, subrayó, han cambiado, se han profesionalizado, quienes las atienden se capacitaron, estudiaron y por eso hay personal idóneo con todo el reconocimiento para atender público diferenciado y de alta exigencia que frecuentan estos negocios.
La situación actual, reveló Daza, ha castigado la rentabilidad de las farmacias porque mientras las exigencias son todas para estas unidades que deben inclusive vender pastillas y medicamentos por sobres enteros, hay lugares en donde son despachadas por unidad o las que requiera el comprador.
Para Sandra es muy satisfactorio estar en la farmacia, el lugar en donde se hacen muchos amigos y se fideliza un servicio pues muchas veces al término de la consulta médica las personas buscan a ese apoyo que ven como complemento, el experto que ayuda a saber cantidades y horarios de una determinada medicación, muchos llegan sin haber comprendido las indicaciones del galeno, el manejo de dosis y comidas y muchas otras explicaciones que ofrece con aprecio el amigo droguista.
“Es bueno desde el sector de droguerías tener amigos leales en los barrios pues ven en nosotros confianza y verdaderos orientadores”, recalcó Sandra Daza Vivas.
Como en todo negocio hay personas intensas, exigentes y poco educadas, muchas queriendo salirse de la disciplina médica, pero allí nuevamente el regente y quien atiende la droguería cumple un papel fundamental para que los tratamientos se lleven a cabo y bajo las recomendaciones. No falta el cliente agresivo que busca desquitarse con el señor o la señora de la droguería por no conseguir los medicamentos por el canal institucional, cazan reyertas y no comprenden que hay medicamentos ni comprados se consiguen, pero en sí la farmacia es tildado por Sandra como un negocio muy bonito.