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Domingo, 23 Agosto 2026 01:20

Güicán de la Sierra, destino enamorador, turismo de altura

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Este municipio es un lugar espectacular no solo del país sino del planeta, llegar es una aventura por su variedad de climas en la ruta, gastronomía y cultura boyacense pura, de gente amable y buena.

Hay lugares que por alguna razón marcan a los seres humanos, de un lado hay belleza, aventura, sonrisas y personas cordiales que se esmeran por el bienestar y la comodidad del visitante. Claro está, Güicán de la Sierra en Boyacá tiene muchísimo atractivo, es tierra de osos, cóndores, águilas, gavilanes, pumas, zorros y venados de cola blanca, eso sin hablar de la variedad de pájaros y ese silencioso encanto de majestuosos picos vecinos de la imponente sierra nevada del Cocuy.

Por otro lado, hay agricultura, ganadería, cría de ovinos y muchas artesanías a partir de la abundante lana. En esa hermosa parte del país hay manos tocadas por Dios capaces de fabricar ruanas, ponchos, guantes, sombreros y muchas cosas más. En esa población levantada a 2.963 metros sobre el nivel del mar y puesta delicadamente en los vértices de la cordillera oriental el talento brota, la gentileza emerge y un café vale oro cuando el frío de los altozanos se exacerba.

Claro está que esa altura se mide para el municipio porque en las zonas rurales las alturas alcanzan los 5.330 y hasta 5.410 metros sobre el nivel del mar, principalmente en esos picos nevados de la imponente Sierra Nevada.

Es bueno traer a colación que, al empinado Güicán de la Sierra en la lejana, pero encantadora Provincia de Gutiérrez se le conoce también como Nuestra Señora de la Candelaria de Güicán, un municipio en donde brota la prosperidad, el hechizo de la naturaleza totalmente verde y atiborrada de fuentes hídricas que se dejan ver con cada pisada camino a las fincas en las gélidas montañas.

 

 

Es siempre especial ver a la comunidad pasar y sonreír, otros lucen sus finas ruanas hechas con pura lana, no solo los habitantes del casco urbano, también los labriegos y campesinas de cachetes colorados que al sentirse frente a la imponente Parroquia Nuestra Señora de la Candelaria, saludan al Altísimo agradeciéndole salud, cosechas, bendiciones, progreso y vida, desde luego la reverencia se extiende a la siempre venerada patrona, la Santísima Virgen Morenita de Güicán.

Un aspecto importante es que el 81 por ciento del territorio de Güicán de la Sierra y su jurisdicción está incorporado al Parque Nacional Natural El Cocuy, una hermandad sellada por la geografía y la naturaleza.

En tiempos prehispánicos Güicán fue tierra de indígenas Güicanes, una familia legendaria que tuvo sus nexos familiares con los U´wa o tunebos. Su máximo comandante fue el cacique Güaicaní. Güicán en lengua indígena o Muisca traduce en el cercado de la esposa”.

Aparte de las labores agropecuarias, el tejido y la artesanía, este bonito pueblo tiene otra actividad, el turismo, de un lado por hacer parte de la ruta al Nevado de El Cocuy, su colindante, condición y estructura natural que facilita el senderismo, las caminatas por entre los frailejones de los majestuosos páramos, visitas a cascadas y obviamente a quedar obnubilado con unas espectaculares lagunas vivas desde épocas glaciares.

 

 

Es un hecho, al ojo comprobable, un artista, el creador de todo lo que existe, pinto a Güicán de la Sierra con un pincel especial, lo hizo alto, frío, especial, hermoso y único, enigmático en las noches y sorprendente en las mañanas. No cabe duda que allí en Güicán, uno de los techos más hermosos de Colombia se quedó el corazón y el pensamiento porque después de una larga travesía, 30 municipios saliendo desde Bogotá, 10 y hasta 12 horas de viaje en bus, el último destino enamora. Hay dos rutas para quien quiera mejor vía o paisajes coquetos, pero cierto es que la distancia oscila entre los 380 y 400 kilómetros.

Güicán fue tierra brava en los tiempos precolombinos, la geografía era retadora, pero también los indígenas que habitaban esa tierra, totalmente indómitos y aguerridos, de hecho, este municipio no pasó por yugos ni sumisiones. El pueblo fue fundado el 26 de febrero de 1756 por el presbítero jesuita Miguel Blasco.

Las labores agropecuarias son varias, Güicán de la Sierra produce papa en grandes volúmenes, también arveja, habas, maíz y Uchuva, La población es muy dinámica en ganadería de leche en donde predomina la raza Normando, de hecho, este municipio es sin duda el mejor laboratorio para analizar y auscultar la casta. Otra labor campesina trascendental es la cría de ovejas muy pedidas por lana y carne allí manda la raza Romney Marsh, aunque hay otras apuestas genéticas de excelentes rendimientos.

Es sublime el norte de Boyacá, son eminentes sus gentes, sus campesinos, productores, tejedores y artesanos, pero admirables sus heladas, pero significativas montañas, sus aguas cristalinas, los cielos grises y azules despejados, en fin, entra en el recuerdo y en el espíritu conservacionista que cuando se toca Guicán hay un contacto sagrado en las alturas y en cada rincón que alberga especies de fauna que no pueden ser acorraladas por el mero hecho de hacer funcionar un rifle.

 

 

Para conocer más detalles de Güicán de la Sierra el periodista y gestor cultural del municipio Germán Rodrigo Correa le dijo a Diariolaeconomia.com, que el espectacular pueblo se encuentra ubicado en las estribaciones de la cordillera oriental en el departamento de Boyacá. Explicó que por ordenanza departamental se le agregó el compuesto de la Sierra por identidad y empoderamiento de un paisaje de nevado que pertenece al municipio de Güicán.

Comentó que no se puede hablar de fundación como tal porque Güicán fue el único municipio en donde los indígenas resistieron a ser colonizados porque veían invasores y personas no gratas a los advenedizos que arribaban a la bonita localidad en la cima de los Andes.

Diferente a otros municipios que sí tienen nombre por intervención hispánica, Güicán, recalcó, no pudo ser doblegado y con el tiempo se estableció a través de una capilla doctrinera un caserío el cual va tomando su forma y el respectivo crecimiento y desarrollo con el paso del tiempo. Aclaró que la capilla se estableció en donde está hoy la casa parroquial. En un periodo determinado, evocó, las viviendas fueron construidas en piedra hacia un sector más hacia el norte conocido como Cabrera.

Los indígenas que habitaron la región Andina fueron los chibchas y dentro de estos fue muy imponente la presencia y el grado de desarrollo que logró la Confederación Muisca, igual en los predios del amañador municipio hubo una marcada presencia de Laches y Güicanes. Es oportuno decir que hubo un asentamiento Güicán que tuvo que retroceder ante la invasión, fenómeno que casi los llevó a la extinción ya que no cedieron y no pudieron ser doblegados.

 

 

Estas comunidades fueron extensas y dominaron un amplio territorio que fue por Santander hasta Norte de Santander y también con extensión por los llanos orientales, en ese desplazamiento hubo un mestizaje entre las distintas tribus, un evento que fue impactando aspectos culturales, políticos y económicos, sin exagerar todo un crisol de etnias y costumbres porque no hubo lugar para los sátrapas o encomenderos.

 

“Tenemos que decir que Güicán de la Sierra no es solamente una de las entradas al Nevado del Cocuy por cuanto es ecoturismo, artesanía, gastronomía y una amalgama de cosas gratas que enriquecen mucho el municipio aparte de lo paisajístico. Güicán cuenta con miradores verdaderamente espectaculares, aguas termales y en la parte histórica invita a muchos antropólogos e historiadores los pictogramas y los petroglifos de los antepasados que acopian muchísima información, tenemos una riqueza cultural inmensa y muy amplia en buena mesa”, declaró el señor Correa.

 

En el marco del turismo, precisó, se ofrecen diversidad de espacios puesto que hay turismo religioso, avistamiento de especies, turismo de senderismo, el de visita a la Sierra Nevada, igual el interpretativo con la gente que aún mantiene el arraigo como el proceso de la lana de oveja a través de los telares ancestrales y que vienen con una cantidad de derivados que con el transcurrir del tiempo se han ido tecnificando y diversificando.

 

 

Hay un punto para detenerse, manifestó el gestor cultural, porque hay un hilo conductor en el sentido de un producto ya patentado como lo son las ovejas. En un tiempo a Güicán le llegó una fiebre por importar genética, empresarios que fueron objeto de burlas, pero el tiempo demostró que hubo trabajo y conocimiento en los ovinocultores Güicanenses para posicionar razas como la inglesa Romney Marsh o Hampshire principalmente en la región, estirpes que ya tienen un sello a nivel nacional y una impronta importantísima. El experto apuntó que los criadores logran articularse a través de ferias y comercios lo que involucra los municipios del sur de Santander como la provincia de García Rovira, también con ADN ovino y caprino, un escenario más amplio porque llegan expositores de Norte y Gutiérrez, haciendo de la evolución todo un nicho de calidad y mejoramiento genético, tan sencillo que se lograron avances necesarios en campo e información valiosa canalizada en foros y conservatorios.

Un aspecto importante dentro del asunto comercial es la venta de la lana. Se pudo observar que se han hecho eventos esenciales para el crecimiento pecuario y en este caso focalizado en especies menores, básicamente ovejas. El invitado recordó que hace dos años en Güicán de la Sierra en el marco del Frailejón de Oro se hizo la primera feria nacional ovina lo que da un estatus y un ranking bastante alto porque involucró no solamente a los productores de la región y los vecinos santandereanos, sino que atrajo criadores del centro del país, algo muy importante y todo un plus para la región y la conexidad histórica con los ovinocultores de Santander.

Sobre el Frailejón de Oro, el conocedor dijo que se trata de un festival folclórico que ya se acerca a los 40 años y reúne artistas de todo el país exponentes magníficos de danza y música. En un momento determinado, acentuó, se hizo un paralelo teniendo en cuenta el flujo de visitantes y en ese ejercicio se incursionó con algo muy de Güicán y hondamente ancestral como es la cría de ovejas y todo el proceso que se requiere para sumar fincas altamente productivas, innovadoras y rentables.

 

 

Un capítulo especial en Güicán en lo que tiene que ver con ovinocultura está reservado para las ovejas criollas y puntualmente para la oveja Mora que empezó a retomarse para cruces de mayor resistencia y adaptabilidad. En opinión de Rodrigo Correa, si bien Güicán debería ser un laboratorio para este tipo de ovinos oriundos, la raza local, reconoció, empieza a retomarse por los lados de Cundinamarca en poblaciones como Cucunubá, Simijaca, Ubaté, Tenjo y otros distritos.

 

“En Güicán están tratando posicionar esa raza, primero por su característica de doble propósito, carne y lana, pero hemos visto con cierto desconsuelo que la mayoría de esquilas terminan con lana dilapidada o rezagada precisamente porque la lana de un color ajeno al negro no tiene tanto valor ahora, Un ejemplo es Nobsa que logró una patente y alcanzó un registro mundial, toda una denominación de origen con la lana de oveja, pero si uno se acerca a Nobsa el material comercializado no es 100 por ciento fibra de ovino lo que presentan porque se ve mucho sintético, una movida que va en detrimento de los precios y de los costos de producción, sin hablar de la reputación. Cuando hablamos de la Mora sabemos que hay demasiada demanda para esa lana negra que es muy bien remunerada, es decir, en este momento es negocio la producción, la reproducción y el posicionamiento de la oveja Mora para el aprovechamiento de sus lanas y de sus carnes, particularidad que es bien compleja con los ovinos de otras razas porque la carne es muy apetecida y llamativa, pero el mercado de la lana en este momento no es atractivo”, indicó el vocero.

 

Colombia ha mostrado una aguda crisis en el sector textil por la caída en la producción de hilazas y telas, la fibra proveniente de la oveja es una alternativa en el sistema moda y en otros aspectos, todo eso es muestra fehaciente de que la mejor forma de recuperar terreno, de reconquistar mercado y saltar como alternativa es a través de la unión de los criadores ya que es intercambiando experiencias, asimismo opiniones y obviamente buscando el mejoramiento de las razas y la multiplicidad de las mismas para poder sostener un comercio.

 

La fauna necesita mayor cuidado

 

 

Güicán de la Sierra es muy rico en paisajes y entornos naturales propicios para el desarrollo de muchas especies de fauna, actualmente hay alertas encendidas por los recurrentes actos de cacería que atentan contra animales, ecosistemas y sistemas productivos porque finalmente todo se encadena. En esa bella tierra es vital el oso de anteojos, el puma, el cóndor, el asediado venado de cola blanca como también halcones y águilas, disparar contra estos propietarios añejos del territorio no es otra cosa que generar desequilibrios y seguir activando el reloj en cuenta regresiva para acabar con el planeta que sigue en UCI. Infortunadamente los amigos de la caza son poco lectores y por eso omiten los graves daños que ocasionan cuando asesinan animales.

En medio de las quejas hay buenas noticias porque el muy bien informado comunicador sostuvo que el municipio de Chiscas igualmente en la provincia de Gutiérrez, comenzó con un tratamiento especial para el repoblamiento del venado de cola blanca por la cercada, este ya se traslapó o se sobrepuso y por ello es muy fácil encontrarlo en las parte altas de la región inclusive casi que domesticados porque hay un sendero del paso hacia la Sierra que es por el Púlpito del diablo donde ya el ciervo busca al visitante del icónico destino para que le ofrezca algo de comer.

A criterio de Correa, obviamente hay que buscar el equilibrio en el entorno, en la fauna y para eso está el puma porque el venado tiene una proliferación muy rápida y se vuelve invasivo. También está el oso gris de anteojos casualmente visto hace poco por una de las veredas, el parte occidental de la sierra, muy cerca al casco urbano de Güicán, desde luego, subrayó, se busca la preservación.

 

 

Detalló que los cóndores las aves voladoras más grandes del mundo que tienen una reproducción lenta han sido atendidos tanto como que hace unos años se hizo la liberación de dos ejemplares, lastimosamente uno de ellos murió en el pico nevado Ritacuba, pero para el gestor cultural ya hay conciencia del cuidado y la conservación de los animales, eso sí, dijo con desparpajo, no falta el desprevenido o el ignorante que atente contra ellos, pero lógicamente en el contexto del municipio, del ecosistema y en el entorno turístico y paisajístico, es muy importante la conservación de la fauna en su totalidad porque cada especie tiene su misión.

Güicán es un lugar en donde la amabilidad fluye, el lugar es hermoso, su parque central es todo un homenaje a la preservación y al respeto por la naturaleza, allí se hace alusión a los cóndores, pumas, osos andinos, venados y a la divinidad articulada con las especies que ayudan, decoran y sirven a la región porque mantienen sanos y plenamente alentados los ecosistemas. Hubo un trabajo en el municipio, aseveró el periodista y gestor cultural del municipio Germán Rodrigo Correa, que consistió en una intensa pedagogía que ayudó en esa repotenciación del turismo que llegó con más fuerza en el cuatrienio que culminó y que se espera siga con la dinámica porque a la fecha puede decirse que es casi el primer renglón de la economía del municipio.

 

Lana sinónimo de entretención, fibra y tejido social

 

 

Según narraba mi abuela Flor Ángela, la lana era una materia prima caritativa porque daba para todo, permitía hacer ruanas, cobijas, sacos y todo tipo de prendas salvo las de uso interior, claro está.

Todo el proceso empezaba en los corrales ovinos en donde ovejas y borregos producían lana de manera abundante, dependiendo de la raza del animal, una vez en la finca ovejera llegaba el tiempo de esquila o corte de vellón, después el material se lavaba para quitar mugre e impurezas, siguiente paso el escarmenado que cosiste en separar las abrigadas fibras, luego se procedía con el hilado y con fibra o hilo llegaba el teñido y finalmente el tejido.

Hay que adicionar que hay razas de ovejas negras que evitan pasar por el proceso de teñido y para eso hay ovejas con lana densa y color marrón oscuro o negro, las castas más buscadas por lana negra son Zwartbles de Holanda, Welsh Mountain Negra, de vellón grueso y lana de tono negro intenso. Igual es muy buscado el linaje Corriedale Negro, una raza generalmente blanca, pero con líneas de corderos negros, también se utiliza la oveja Jacob que es parcialmente negra porque tiene manchas negras y blancas, una lana de alto pedido puesto que no necesita tejidos artificiales.

Para los criadores de oveja los expertos recomiendan que para garantizar pureza de tono oscuro en la lana es necesario y consecuente conocer que el gen del color negro suele ser recesivo es decir que si se busca lana negra de ovejas negras los dos involucrados padre y madre deben portar el gen lo cual permite y avala que las crías nazcan con el vellón totalmente oscuro.

Una alternativa de ganado ovino es la raza criolla, la famosa Mora colombiana, una oveja de grandes características, es muy sugestivo si triple propósito, carne, leche y lana oscura natural, es resistente a parásitos y muy fácil de tener ya que exige poco alimento.

 

 

En cada lugar hay gente amable, bonita, así como dispuesta y en territorio güicanense la empresaria Olga Duarte Cuadros, vicepresidente de la unidad productiva Lítamo Tejidos en Lana es igualmente una mujer de empuje, creativa y con ganas de triunfar con un proyecto que parte de la lana y razonablemente del arte de tejer.

Una invitación muy especial hizo la empresaria en vista que aparte de visitar el nevado, los turistas pueden tener una experiencia inolvidable y es aprender todo el proceso que requiere la lana de oveja, un producto característico de Güicán debido a que hay un rebaño importante que le da mucha identidad al municipio.

 

“En todo el proceso que realizamos está el esquilado, lavado, escarmenado, hilado y desde luego los productos finales que son ruanas, gorros, mochilas y algunos souvenirs o regalos. Además, si alguien quiere venir a tejer le vendemos la experiencia, algo muy útil porque aprende del proceso y de las formas de crear prendas, artículos de decoración y algunas claves para hacerlo mejor”, precisó Olga Duarte.

 

Por ser Güicán un municipio dedicado a las ovejas la oferta de lana es permanente y generosa, en el pueblo hay demasiada lana y los tejedores o tejedoras la adquieren en las fincas para hacerle todo el, proceso. En su plática detalló que las ruanas de tono oscuro se hacen con lana de oveja negra, las matizadas son creadas con lana de oveja Mora que generalmente tiene color oscuro, bien sea negro, café o gris.

 

 

Con esa lana famosa por su fibra gruesa y totalmente natural también se elaboran mantas y se tejen asimismo ruanas y tapetes reconocidos por su elevada calidad, productos que no necesitan tintura como un proceso adicional.

Más allá de las calidades de la lana que son óptimas y garantizadas, hay un punto para destacar y es el éxito de la experiencia del proceso de la lana y la tejedura, dinámica que ha gustado mucho a los turistas que se van impactados por todo lo que hay detrás de una prenda.

Con la lana hay futuro, estimó la empresaria, porque el sistema moda está buscando fibra, adornos, tejidos, pero básicamente productos naturales.

Sobre el municipio Olga expresó que Güicán es un paraíso, a tal punto que las personas que visitan el lugar después no se quieren ir y es entendible, dijo, porque hay muchos miradores, fauna, montañas, caminos verdes, naturaleza y un entorno de páramo y paisaje que no tienen muchos en el planeta.

También habló de la fauna de la que se siente orgullosa porque la vida es distinta entre osos andinos, pumas, tigrillos, venados, águilas, halcones, cóndores y ya en otro plano frailejones, un ecosistema que fabrica vida porque es generador de agua pura.

Viajar a Güicán, apuntó Olga Duarte, es una apuesta turística fabulosa porque hay todo tipo de paisaje saliendo desde Bogotá, variedad de climas, comidas y múltiples opciones de compra, sin exagerar, una tremenda experiencia en carretera que termina en un lugar totalmente paradisiaco.

 

 

Hacer una ruana expuso la respetable empresaria demanda tiempo de acuerdo al tamaño y las libras de lana exigidas por quien mandó romper la capa del viejo hidalgo, pero hay personas que tardan dos, tres o cuatro días elaborando una buena ruana, sin embargo, una ruana de gran calidad por lo general exige mucho tiempo.

Posiblemente con las ruanas se están perdiendo oportunidades porque hay diseñadores, hay lana de calidad y productos que gustan, pero no existe la cooperativa local que toque puertas para exportar una prenda que encanta en muchas latitudes, sin duda en los países con estaciones en donde el frío extremo se vence con una muy buena ruana. Allí ha faltado iniciativa, gestión y apoyo porque artesanos y tejedoras hay, de pronto se adolece de capital semilla o del conocimiento para exportar no solo ruanas, diversos productos de fibra natural de oveja.

 

“En el momento no hay actividad exportadora, nada se despacha al entorno global porque apenas estamos iniciando, somos un grupo de mujeres con talento y conocimiento que optamos por el emprendimiento y la tejedura, hacemos muchas cosas, hay excelentes productos, pero la meta es que con el tiempo y con manufacturas y diseños sugestivos podamos llegar a otros países, la idea sí la tenemos, lo queremos hacer, pero nos encontramos en la primera etapa de un proyecto que seguramente terminará llevando producto al extranjero. Es posible que toquemos algunas puertas, que exploremos cooperación porque hay países que aportan a este tipo de iniciativas, pero insisto, hay que esperar e ir viendo por el camino de qué manera avanzamos, no obstante, nos sobra el impulso y sabemos que poniendo tejidos y bienes de lana en otras naciones ganaremos lo justo porque exportar le da relieve al valor comercial, algo que sería importante para nosotras”, afirmó la vicepresidente de Lítamo Tejidos en Lana, Olga Duarte.

 

 

 

La unidad productiva Lítamo Tejidos en Lana, en donde Olga participa con todo vigor está compuesta por 11 valientes y dedicadas mujeres, saben que van a crecer, que hay oportunidades con Procolombia y que más temprano que tarde llegarán al mercado internacional sin perder de vista el entorno nacional en donde las opciones con calidad y producto diferenciado son todas.

Cerca a Güicán de la Sierra está Concepción, cariñosamente llamado “la Concia”, un municipio de la Provincia de García Rovira en Santander, reconocido por ser la Capital Lanar y Abrigo de Colombia, un sitio del que se puede aprender muchísimo porque tiene tradición, no solo en la producción de lana, sino en las espectaculares artesanías hechas en telares, un lugar en donde hacer empresa se combina con ideas, valores agregados, diseño, color y disposición, eso que les sobra a las mujeres Güicanenses.

No se puede omitir que las féminas tejedoras de lana en la bella Güicán de la Sierra hacen parte de uno de los cimientos importantes de preservación cultural y de identidad artesanal con mayor relevancia en la Provincia de Gutiérrez. Su trabajo impecable redunda en una mezcla esencial ya que une la tradición campesina con el conocimiento ancestral que tiene enorme influencia U´wa, pueblo indígena histórico de la apacible y retadora Sierra Nevada del Cocuy.

Importante, señaló Olga Duarte Cuadros, es que las mujeres que conforman su unidad productiva tienen la creatividad y las ganas de sacar muy buenas prendas e innovaciones en lana, algo que ya se está haciendo porque dentro del plan para atender turistas y grandes compradores es contar con una boutique especializada en lana, en donde se ofrezcan ruanas, ponchos, chalecos, bolsos, gorros, llavero, obsequios y una gama muy amplia porque en materia de diseño y creación Lítamo, Tejidos en Lana, se pondrá a Güicán de ruana.

 

 

El viaje vale la pena, el paisaje prenda a los turistas y muchos podrán llevar su ruana desde 350.000 pesos, 400.000 y 700.000 pesos, valores que van acorde a la exigencia, calidad de la lana, tamaño y tejido entre tantas aristas.

La permanencia terminó siendo exultante, la belleza de los lugares de montaña seguramente hace que uno se torne obsecuente ante la magnificencia y el encanto natural, salí visiblemente nostálgico de aquel campanudo pueblo de las alturas colombianas en la cordillera oriental, del siempre recordado Güicán de la Sierra, tierra de cóndores que se elevan a descomunales alturas, osos andinos que caminan cavilosos por las montañas, venados ariscos, pumas furtivos, frailejones sinónimo de vida, huella indígena audaz e indómita y gente más que agradable, extraordinaria.

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