Domingo, 30 Noviembre 2025 01:44

Si no hay apoyos, en 10 o 15 años Colombia se quedará sin caucho

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Los productores piden condiciones en un sector sensible y altamente social, advierten que ha habido cambio en las reglas de juego, asunto que resta dinámica e impulso.

Hacer un recuento del caucho como siembra tiene sus altas y sus bajas, en principio hay que decir que esta materia prima se puede lograr como derivado del petróleo o naturalmente con el árbol endémico y presente desde tiempos muy añejos en Centro y Suramérica. El producto conocido como caucho es un polímero que suele ser elástico y viene del látex, un fluido blanco o lechoso que sale de árboles de caucho, así como de otras plantas.

En América el caucho se obtuvo de las euforbiáceas más exactamente del género Hevea, un ejemplo el Hevea Brasiliensis, pero también hubo extracción del ficus y el mismo diente de león. Se produce caucho de igual manera de otras plantas conocidas en Asia y África.

Con la tremenda industrialización del caucho y sus múltiples usos la variedad Hevea se recoge en plantaciones de gran tamaño que por la necesidad de materia prima son activos de las fábricas o grupo encargados de producir y comercializar neumáticos. Hoy los grandes jugadores del mercado del caucho son China, México, Brasil y Vietnam, las siembras del Congo, Liberia, Guinea y África tropical fueron trascendentales, pero por la dinámica del mercado la preponderancia es del Sudeste Asiático.

Algunos han buscado el origen de la palabra caucho y los expertos lo asocian con el vocablo quechua que hacía referencia al kawchu, otros dicen que viene del latín Kaucho que traduce “lágrimas de árbol”.

El caucho fue un material utilizado desde hace varios siglos, los indígenas de Centro y Suramérica lo recolectaron en tiempos precolombinos, dicen los que han estudiado el origen que su uso data de mucho antes de la llegada de los españoles y europeos en general. La extracción era muy dinámica en Amazonas en donde lo conocían como cauchuc o árbol que llora, látex que utilizaban para fabricar vasijas y unas láminas impermeables.

 

 

En Mesoamérica, el caucho sirvió para muchas cosas, pero resultó fundamental en la fabricación de pelotas de goma. Algunos hallazgos ubican el caucho y esas pelotas en el año 1600 antes de Cristo aproximadamente. Este material resultó esencial en las comunidades Mayas y Aztecas que lo usaron en la elaboración de soluciones para el hogar, cargar o meter piedras y envolver artefactos arcaicos, dicen que hasta para fabricar calzado que se lograba anegando los pies en el blanco látex.

Suramérica y sus tribus igual sacaron provecho de este material que resultó útil en algunas fabricaciones o como parte de instrumentos o herramientas. La región no la pasó bien con el descubrimiento y explotación del caucho, muchas comunidades indígenas fueron desaparecidas, esclavizadas y abusadas por empresarios y capataces que vieron en Colombia una opción de renta, solo que practicaron actos de crueldad para obtener el llamado oro blanco. La historia lo ha narrado, igual la literatura, pero con el tiempo el sector del caucho reivindicó malas prácticas del pasado y formalizó siembras y extracción de caucho en condiciones de respeto, dignidad y proyección de las personas que encontraron en este oficio calidad de vida.

En 1887 el señor John Dunlop inventa el neumático y con ello el caucho se convirtió trágicamente en el oro blanco de las selvas en Suramérica. Tristemente algunos caucheros pensaron que con represión sería más fácil recoger el preciado insumo y por ello decidieron emplear verdaderas bandas criminales que hicieron literalmente de la maraña un infierno, hechos espeluznantes cuestionados por José Eustasio Rivera en su libro La Vorágine, el tema no se quedó allí, los actos ominosos fueron igualmente descalificados por Wade Davis en su obra El río: exploraciones y descubrimientos en la selva amazónica.

Perfectamente se puede hablar de los demonios que tuvo el caucho en los finales del siglo XIX y en la alborada del siglo XX, momentos de sufrimiento, prácticas execrables y dolor extremo, los industriales que llegaban de otros países al parecer odiaban esa mano de obra gratis que tuvieron con los indígenas que terminaban muertos, despojados, sin familia, cazados a manera de deporte y ferozmente torturados, el tema llegó a tal extremo que los aborígenes trabajaban sin descanso, a duras penas se alimentaban e hidrataban, pero los momentos pretéritos del caucho en el siglo XX son para el olvido, resultaron casos que literalmente pasaron a manos de Dios.

 

 

Hoy el tema es otro, la industria le puso corazón a la obtención de caucho y los productores entraron por una senda de buen trato, cuidado de los ecosistemas y preservación de una clase trabajadora que recibió todas las garantías y estabilidad necesaria, actualmente las familias hablan de caucho con conocimiento, agradecimiento y ganas de seguir logrando metas sobre pilares de rectitud, eficiencia, conocimiento y compromiso, en los momentos presentes esta materia prima es sinónimo de vida, felicidad, esfuerzo y recompensa, los ingenieros que allí laboran, los obreros y todos saben que los recursos llegan muy de la mano de la pacha mama, tienen claro que la naturaleza necesita buen trato y preservación para recibir de ella sus más grandes bondades.

Los caucheros de hoy están en otro cuento, tienen la extracción del látex como una fuente de ingreso que debe hacerse sostenible y para ello es ideal reforestar, recibir el favor del bosque y evitar la deforestación, sencillamente se dieron cuenta que todo al derecho, al amparo de la ley y con afecto es mucho más plausible.

El Director Ejecutivo de la Confederación Cauchera Colombiana, ConfeCaucho, Fernando García, le dijo a Diariolaeconomia.com, que Colombia está caminando por la cornisa porque los apoyos e incentivos que tuvo el sector fueron desapareciendo, a tal punto que si no se hace algo se marchitará un sector de altísima importancia social y económica que sigue esperando apoyos, bienes públicos y competitividad.

La agricultura, y el caucho no es la excepción, exteriorizó el directivo, tiene una gran falencia y es que solo los programas que hubo de sustitución de cultivos ilícitos fueron en su momento un apoyo importante para el desarrollo del caucho, después de eso el sector lleva más de 15 años en los que no ha logrado un apoyo sustancial y fuerte del Estado, menos se ve la voluntad de respaldar un sector muy sensible en lo social que canalizó de alguna manera los graves líos de Colombia para transformarlos en soluciones, sueños y trabajo.

 

 

La idea, a juicio de Fernando García, es potenciar toda la cadena productiva del caucho, hoy hay un acercamiento con las instancias políticas y en un momento ideal por la coyuntura de elecciones así como de cambios y por eso es necesario entrar en ese espectro de los legisladores, del gobierno y sus ministerios, la Superintendencia de Industria y Comercio, medio ambiente y agricultura para que todos al unísono aporten en la construcción de futuro para una cadena y de unos empresarios como también productores, campesinos y agroindustrias, en ocasiones muy locales, para seguir generando las sinergias perentorias porque de no ser así en 10 o 15 años Colombia se quedará sin caucho.

El tema es grave si no hay correctivos porque el caucho, solamente con la materia prima extraída y el sector agroindustrial genera más de 170.000 empleos, ni hablar de las industrias transformadoras en donde la cifra supera los 500.000 empleos entre directos e indirectos.

En materia tributaria, García señaló que hubo una muy buena opción porque se estaba reconociendo el esfuerzo de los caucheros y fue cuando la reforma tributaria de 2018 que puso el impuesto al carbón y les dio a las caucheras la opción de certificar créditos de carbono, pero la reforma tributaria de 2023 volvió a recortar en el asunto de causación impositiva por plantaciones forestales y desmotivó las nuevas siembras para poder contar con los créditos de carbono puesto que el mercado lo limitó a un 50 por ciento, circunstancias que no se entienden porque desmonta todo el discurso de sostenibilidad, pero igual el de sembrar bosques y más árboles pues quita el reconocimiento a ese atrevimiento o brío del campesino cuando apuesta por boscajes con especies nativas, algo tremendamente complejo.

Todo ese trabajo de destruir lo bien hecho afecta y daña las perspectivas de un sector que tiene alto impacto en las etnias y las comunidades de mayor vulnerabilidad que han creído y lo mejor han trabajado con ánimo, entusiasmo y adeudo.


El año se va con buen balance

 

 

Afortunadamente, puntualizó García, el sector cierra el 2025 como ya es costumbre, con crecimiento y con un proyecto macro financiado por el Fondo de Fomento Cauchero conocido como Plan Nacional de Fomento el cual llegó a su segundo año con el que se abarcan cuatro iniciativas muy importantes y que tienen que ver con mejorar la productividad con “caucho eficiente se llama ese componente”, el segundo es tejiendo la sostenibilidad cauchera que es el fortalecimiento de las asociaciones de productores llevándolas a un tema empresarial, el tercero es el lanzamiento hecho el cumplimiento del Congreso Cauchero y es la aplicación para el manejo de plantaciones bautizado Dea-Manager y la cuarta, indicó el directivo, es la consolidación y fortalecimiento de la estrategia en ConfeCaucho, “Uniendo eslabones”, un programa que va de 2024 a 2034 y que busca en su camino fortalecer el encadenamiento de los eslabones, fortalecer y seguir creciendo como cadena, aportándoles ese desarrollo económico a los territorios y a las comunidades, potenciando la relación con los industriales y la agroindustria que son ejes y dinamizadores de la cadena del caucho ya que sin ellos efectivamente las comunidades rurales no tendrían la posibilidad de comercializar tanto a nivel nacional como internacional, un relacionamiento calificado de fantástico.

La idea de ConfeCaucho, agregó García es seguir aunando amigos puesto que la producción de caucho es toda una familia y allí los allegados son el Fondo Nacional de Garantías, FNG, el Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA, y todas aquellas instituciones que hoy hacen parte de la cadena en formación y apoyo financiero. En ese rol, agregó, la academia ha jugado un papel sumamente importante habida cuenta que se tienen dos convenios con universidades en el tema forestal como la Universidad del Tolima, la Universidad Surcolombiana en el Huila y la misma Universidad del Cauca. 

 

“Hace una semana estuvimos en el Congreso Nacional Forestal como un elemento importante de ese sector que también empieza a reconocer al caucho como un elemento vital en la economía sostenible del país”, declaró el señor García en desarrollo del IX Congreso lnternacional Cauchero.

 

ConfeCaucho dijo que el gremio no se quedó solo en las plantaciones, aprendió a unir eslabones como agroindustria que transforma e industria que consume, al unificar la cadena las cifras son atractivas, el sector exportó en 2024, 32 millones de dólares solamente en materia prima con valor agreagado, mas de 170 millones de dólares en producto terminado que van a más de 80 países, una cadena fuerte que se sigue fortaleciendo y creciendo más allá de los retos.

En Colombia, precisó el Director Ejecutivo de ConfeCaucho, hay aproximadamente 70.000 hectáreas sembradas en 19 departamentos, muchos de ellos coinciden con las zonas históricamente afectadas por el conflicto puesto que es bien sabido que el caucho fue plantado a través de programas de sustitución de cultivos ilícitos, de reconversión de temas de agricultura no sostenible y efectivamente, manifestó, hay una reactivación de los departamentos y las asociaciones por cuanto ConfeCaucho agrupa más de 15.000 pequeños productores, un gremio que su 98 por ciento está conformado por esos caucheros de menor escala.

 

 

Añadió que en asuntos de estructura social en el gremio, ConfeCaucho tiene todos los elementos sociales que puede tener el campo colombiano, víctimas, firmantes del acuerdo de paz, excombatientes, marcas de familia, comunidades indígenas y afro, una verdadera riqueza en el tema comunal o colectivo porque esas historias de vida contadas por los campesinos van en cada producto o en cada kilo de coagulo de látex y el industrial sigue narrando esos hechos más sus propias vivencias, una convergencia de eslabones porque al final todos dirán que un guante, un globo, un piso, quizás una banda, de pronto una bandita, o que un rodamiento, una banda transportadora o una faja cuenten la historia de toda una cadena que por más de 40 años le ha apostado a la sostenibilidad ambiental, a la sostenibilidad social así como a la rentabilidad y el crecimiento de todas y cada una de las comunidades.

Anualmente Colombia produce en promedio entre 0,92 y 1.5 toneladas de látex por hectárea, allí hay que precisar que los rendimientos varían de acuerdo a las técnicas de manejo, la edad del cultivo y los desarrollos genéticos en los árboles, la cifra llegó a las dos toneladas por hectárea en sembradíos bien instituidos y con una edad promedio en árboles de 12 años.

Más allá que se produzca menos de una tonelada por hectárea salvo en casos excepcionales, hay mucho por hacer y desarrollar, de todas maneras, se calcula que en 2024 el país obtuvo cerca de 500 contenedores de caucho que fueron despachados a distintos lugares en el globo, pero en efecto, de los caucheros, Colombia es hoy uno de los jugadores con la productividad más baja, de todas maneras, desde 2019 se registran crecimientos en producción y exportaciones de 220 por ciento, una dinámica sugestiva en la industria del caucho natural.

El caucho nacional tiene una diversa utilización industrial, es demandado en medicina, autopartes y las necesarias bandas transportadoras fabricadas en Estados Unidos y Europa.

 



“Por tener una productividad tan baja nos trazamos una meta, aumentar la obtención de caucho pues hoy estamos en promedio en 1.2 kilogramos de caucho seco por hectárea y la idea es llevarlo a 1.5 o 1.6 en los próximos años. Estamos hablando de la posibilidad de reactivar las siembras con clones mucho más productivos y esperamos que este acompañamiento y este trabajo que adelantamos con el Plan Nacional de Fomento nos lleve a mejorar la productividad”, expresó Fernando García.

 

En caucho como en cualquier otro cultivo el tema del día a día es mejoramiento genético para aumentar rendimientos y blindar los árboles o fuentes de caucho de plagas y enfermedades porque en Colombia es común el Mal Suramericano de las Hojas, generado por el hongo Microcyclus ulei y la Antracnosis que aparece por acción de un hongo conocido como Colletotrichum, estas patologías causan caída en las hojas o defoliación, conllevando a la reducción de látex, sin decir que en ocasiones estos padecimientos pueden acabar con la vida de los árboles afectados.

Una de las empresas que apoyan la investigación en bosques de caucho es Michelin, pero también otras firmas y entidades asiáticas que aportan con asesoría y clones, algunos de última generación que probablemente llegarán a Colombia aprovechando su elevada variedad, de todas maneras, explicó el conocedor, como sigue siendo una especie forestal nativa de la cuenca amazónica no se importa ningún material que resulte extraño al campo colombiano sino a una especie forestal que resulta apropiada para la sostenibilidad rural.

Una de las grandes propiedades de la siembra de caucho es que necesita ambientes sanos para su producción, la siembra cohabita con especies de fauna y flora, pero asimismo con cuencas hidrográficas, a tal punto depende de la buena salud del bosque que las abejas son unas aliadas importantes del sector en polinización.

 

 

El Director Ejecutivo de ConfeCaucho recordó que el gremio solo sabe sembrar bosques porque cambia potreros y cultivos ilícitos por boscajes o florestas, condición que condice a sellar alianzas vitales y estratégicas con abejas y todo tipo de fauna que llega atraída por los bosques de caucho natural.

Desde 2018, sostuvo García, ConfeCaucho ha certificado más de 32.000 hectáreas en créditos de carbono que se les han pagado a los productores. El departamento de Caquetá, acentuó, tiene la primera comunidad de pequeños productores amazónicos rubricados en ese tipo de crédito y también el sector le apuesta al ingreso a la Comunidad Europea, certificando plantas y productores bajo un estándar internacional que se llama FSC, determinante puesto que promueve el caucho como material renovable y natural que garantiza por medio de la certificación, el origen sostenible de su procedencia.

Para ese fin, aseveró, ya todas las plantas están certificas en FSC y listas para empezar con los trámites para el ingreso a la Unión Europea que expidió la nueva norma de cero deforestaciones.

El caucho hoy es un sector matizado por la inclusión y las oportunidades, pero como todo el sector primario sufre la carencia de mano de obra, algo delicado porque el caucho precisamente es una especie que requiere de contacto con el hombre y con las personas, además hay otro apuro paralelo y es que los productores están envejeciendo haciendo que se activen las alertas y los respectivos movimientos para incentivar el relevo generacional que se necesita y en lo que se avanza con los demás productores agropecuarios, el SENA y la academia, todo para conjurar unos retos que se tienen y que piden gestión día tras día si se quiere seguir creciendo.


Inversión en caucho, una buena apuesta

 

 

El caucho, expuso Fernando García, es una materia prima que crece con la densidad o volumen poblacional porque justo en las zonas más habitadas suele repuntar la demanda de manera importante, Este año, dijo, el mundo está cerrando con un déficit de casi 800.000 toneladas, una cifra que va creciendo pues los expertos que acudieron al IX Congreso Internacional Cauchero afirmaron que a 2030 el déficit alcanzará los dos millones de toneladas y apuntó que los únicos países latinoamericanos que tienen la posibilidad y las áreas para expandir el cultivo son Brasil y Colombia. A su vez, explicó, las naciones en donde la especie es introducida como Indonesia, Malasia, Vietnam o África, que hicieron malos manejos en el tema ambiental siguieron sembrando en tanto que, con todo un mercado y el potencial, con Estados Unidos muy cerca, uno de los países a donde se exporta actualmente como México también, la actividad sigue sosa y dejando pasar opciones comerciales inaplazables.

 

“Las condiciones están totalmente dadas, hay sostenibilidad social, sostenibilidad ambiental, está sembrando un bosque, aparte de eso la rentabilidad dura 40 años, una especie que ofrece una garantía de inversión a muy largo plazo”, afirmó García.

 

El caucho es necesario para todo, por ejemplo, el control de natalidad es posible por los condones que se fabrican con este material, con caucho se elaboran los catéter, las bolsas de respiración artificial, zapatos y suelas, botas, tela elástica, en síntesis un producto esencial porque a diario la humanidad requiere el caucho inclusive en temas domésticos o básicos como pinturas y pegantes, una infinidad de productos, se estima que de caucho se fabrican más de 40.000 soluciones en el planeta que utilizan caucho natural.

Varios puntos cito Fernando García, si bien Colombia no fabrica preservativos, lo cierto es que el país si exporta caucho para esa labor, pero igual se despacha materia prima para obtener guantes de aseo y en el tema de medicina, apuntó, la única planta en Latinoamérica que se encarga de producir la tapita de goteo está en Colombia que anteriormente traía su materia prima de otro continente y hoy el mercado local la abastece con un caucho especial ya que los cultivadores se están enfocando mucho en esos nichos de mercado tan específicos porque existe la calidad, la capacidad y el sector demostró en los últimos cinco años que el caucho colombiano más allá de todo el tema sostenible, ambiental y otros cumple con todas las normas y especificaciones que la industria requiere.

 

 

“Nosotros tenemos en ConfeCaucho la primera comunidad indígena certificada en un estándar internacional, esta etnia se encuentra en el Caquetá con su trabajo le demostramos a todos de lejos todo el tema biótico que implica el plantar un bosque, convertir un potrero en arboleda y dejarlo allí por 40 años para que genere recursos”, precisó el Director Ejecutivo de ConfeCaucho Fernando García.

 

En Colombia los departamentos más fuertes en la producción de caucho son Meta, Santander, Antioquia, Bajo cauca antioqueño, Magdalena Medio y toda la Orinoquía, es decir Casanare, Vichada y la parte alta de Guaviare.

ConfeCaucho es una reconocida entidad que agrupa a productores, transformadores, comercializadores e industriales del caucho natural extraído de Colombia, es prudente anotar que el gremio administra eficientemente el Fondo de Fomento Cauchero.

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