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Sábado, 06 Enero 2024 00:28

Fedepapa: Fe por buen 2024, pero mantiene alertas sanitarias encendidas

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Los productores del tubérculo aseguran que habrá menor hectárea sembrada, celebran la caída en los costos de producción e invitan a consumir papa colombiana.

En los hogares colombianos y del mundo la papa en esencial en la dieta, este apetecido tubérculo es altamente demandado para acompañar todo tipo de comidas, resulta igualmente insumo vital en el mundo gourmet y la industria ha sabido sacar buen provecho de este alimento que tomó un auge inusitado con la revolución industrial.

La infaltable papa y sus más de 100 variedades es rica en hierro así cómo en vitaminas A y C, además tiene calcio, zinc, magnesio y fósforo. Es encantadora en cualquier presentación, salada en los asados, en deliciosos sudados, frita, en naco y cualquier otra manera en la que los chefs y las amas de casa quieran servirla.

Según los historiadores, desde el año 8.000 antes de Cristo se producía papa en países como Perú, Bolivia y Colombia, en ese tiempo este alimento era de enorme consumo y equiparaba al maíz. La papa fue sagrada y se le rindió culto porque encarnó a la diosa Axomama, un registro que quedó plasmado en las esculturas precolombinas.

Algunos investigadores más rigurosos dicen que la papa o patata fue sembrada de manera incipiente, pero vanguardista en los territorios de la América Andina entre los años 8.000 y 5.000 antes de Cristo, mas puntualmente en el altiplano boliviano en la frontera con el sur del Perú. Otras versiones la ubican entre los años 3.400 y 2.200 antes de Cristo, lo cierto es que los aborígenes de la región la descubrieron, hallaron su potencial y siguieron con este cultivo.

 

 

Con los años y el crecimiento de las comunidades aumentó el cultivo, igual su consumo y la siembra logró expandirse, la papa se hizo muy popular y se afianzó como fuente de alimentación prioritaria, para el caso de Colombia llegó a ser muy apreciada por los Muiscas en el altiplano cundiboyacense.

Una vez llegaron los conquistadores, se encargaron se extraer riquezas en el nuevo mundo y de Suramérica, básicamente de la Zona Andina sacaron esmeraldas, oro y nuevos productos como la quina para los tratamientos médicos y la papa que partió para España entre los años 1565 y 1570, según algunos de costas colombianas.

Los siglos han pasado, la papa sigue creciendo como alimento y las generaciones la siguen demandando por su versatilidad y sabor. Este producto ha pasado por momentos espectaculares, pero igual por enormes dificultades puesto que hay apuros de índole comercial que ponen palos en la rueda, así como aspectos fitosanitarios que ocasionaron pérdidas considerables, de todas maneras, en Colombia el sólido gremio que de quienes cultivan papa articula agricultores valientes, comprometidos y conscientes de la importancia del agro con la seguridad alimentaria.

 

 

En charla con Diariolaeconomia.com, el Gerente General de la Federación Colombiana de Productores de Papa, Fedepapa, Germán Palacio Vélez, indicó que caso contrario a otras épocas ha habido lluvias que permiten aumentar la productividad dejando de lado el nerviosismo que por heladas aparece los primeros cuatro o cinco meses de año para concentrase en unos proyectos alta calidad, con semilla certificada y altamente confiables.

Apuntó que la idea es tener el suficiente suministro de papa para los hogares colombianos y para la industria nacional, desde luego dejando una oferta exportable garantizada para cumplir algunos compromisos.

Según Fedepapa el 2023 cerró con una producción de 2´576.000 toneladas y 112.000 hectáreas de producción aproximadamente, para 2024 la proyección del gremio apunta a 108.000 hectáreas, es decir cuatro o cinco mil hectáreas menos para una producción muy similar a la del periodo anterior ya que las nuevas variedades permiten repuntar en productividad.

En materia de insumos, aseveró, han bajado sustancialmente pues los importados mostraron una rebaja fuerte lo que permitió tener un descenso en los costos de producción habida cuenta que la hectárea de papa tuvo precios aproximados de 44 y 45 millones de pesos en promedio, pero el 2023 terminó dentro de los cálculos de Fedepapa, es decir por el orden de los 37 millones de pesos, lo que dice que sí se dio una reducción importante en el costo de los agroinsumos.

 

 

Hoy hay preocupación, aseveró Palacio Vélez, por los costos elevados del transporte y la escaza mano de obra porque no hay mucho personal disponible para que lleve a cabo las labores del campo, factores que han incrementado los costos de alguna manera, una ecuación que afortunadamente se compensa con el valor de los insumos.

Un agudo problema meses atrás fue el castigo injustificado al que se vieron sometidos los agricultores con unas importaciones que redundaron en dumping, factor que llevó al gremio productor de papa a entablar una demanda antidumping por prácticas desleales de comercio en 2018, más exactamente por parte de algunas empresas al amparo de la Comunidad Económica Europea, acción que prosperó permitiendo que se disminuyeran los altos ingresos de papa precocida y congelada.

Colombia llegó a importar algo más de 110.000 toneladas de papa en esas presentaciones que desplazaron alrededor de 300.000 toneladas de papa en fresco. Afortunadamente, precisó el dirigente gremial, hay información todavía no cerrada de compras del tubérculo en el exterior, pero hay indicios que permiten pensar que las importaciones van a bajar un 30 por ciento cerrando el 2023 en 70.000 toneladas, no obstante, sostuvo Palacio Vélez, la cifra sigue siendo alta y nociva porque desplazan unas 170.000 toneladas de papa en fresco, un indicador que genera alarma en lo económico y social.

 

El nuevo presupuesto para el agro ilusiona

 

 

Sin duda alguna, el actual Gobierno ha dado muestras de ser más generoso con el campo ya que ve en la economía rural el futuro del país pues no en vano se habla, y no solo en Colombia sino en todo el globo, de la importancia de la seguridad y soberanía alimentaria, la gran lección del Covid-19, el rompimiento de la cadena global de suministro y el desabastecimiento así como dificultades macroeconómicas que llegaron con la guerra entre Rusia y Ucrania, conflicto que llevó la inflación y las tasas a niveles históricamente altos.

Si bien hay más 9.2 billones para inyectarle a la ruralidad se anunció que están disponibles 26 billones de pesos vía del Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario, Finagro, para poner el pie en el acelerador y alcanzar la anhelada transformación de la economía primaria, hoy lejana de los bienes públicos, la infraestructura y los mecanismos justos de comercialización.

Para el Gerente General de Fedepapa, si los recursos aprobados para la agricultura se invierten adecuadamente potenciando sectores productivos y recuperando otros, puede pensarse de manera positiva en lo que tiene que ver con crecimiento de la economía, producción de alimentos, fibras y otras materias primas. Expuso que la papa, todo un paradigma con otros sectores podría verse beneficiado, razón por la cual los Papicultores están esperanzados en todo lo que pueda crecer y dinamizarse la política agraria que para el 2024 recibió una inyección fabulosa de recursos los cuales, se espera, se vean reflejados en la producción y en la oferta que los empresarios del campo puedan llevar a los hogares colombianos.

 

 

Estimó sumamente importante avanzar en la sustitución de alimentos y productos en los cuales el país es autosuficiente, incluso con oferta exportable. Aclaró que Fedepapa actualmente exporta muy poca papa porque el mercado venezolano no está abierto para este renglón, igual reportó algunos inconvenientes con el mercado de Centroamérica, pero especificó que con todo y las limitaciones al país vecino se han enviado entre 30.000 y 35.000 toneladas de papa en fresco en tanto que para el mercado centroamericano se tiene previsto despachar unas 15.000 toneladas de papa fresca, luego hay manera de trabajar y hacer agricultura eficiente y rentable, pero blindando al país y protegerlo de prácticas desleales de comercio porque los agricultores siguen avanzando en productividad, competitividad, eficiencia, manejo de semillas certificadas y otras prácticas que le ponen sello de calidad a la papa colombiana por lo que se cree que el país está en capacidad de enfrentar, en condiciones normales, las importaciones de papa.

 

“Con lo que no estamos de acuerdo es con prácticas como el dumping que son una clara muestra de comercio desleal que castiga el esfuerzo del productor primario colombiano que no puede darse el lujo de competir en medio de grandes desventajas”, declaró el señor Palacio Vélez.

 

El directivo hizo un llamado para que la industria y los restaurantes le den prioridad a la papa nacional que es a toda prueba de grandes atributos, un producto que inclusive se siembra en medio de grandes apuros porque sigue la deuda con los bienes públicos y la infraestructura básica, una queja de toda la vida.

 

 

Sobre ese particular, el Gerente General de Fedepapa indicó que preocupa enormemente la situación de las vías secundarias y terciarias, empero, recordó que Fedepapa y el Fondo Nacional para el Fomento de la Papa, FNFP, cuenta especial compuesta por la contribución parafiscal de la papa, apostó por tres nuevas variedades del tubérculo con lo que se busca crecer, aumentar ventas e inyectar recursos en la ruralidad, todo de la mano del gobierno colombiano.

A propósito de las tres nuevas variedades de papa, Bachué, Jacky y Villa, socializadas en desarrollo de Agroexpo 2023, el dirigente explicó que es clara muestra que la federación seguirá poniendo en el mercado variedades mucho más productivas y competitivas, que le lleguen de mejor manera a la industria nacional al igual que a los hogares colombianos.

Recalcó que con todo lo que se viene haciendo con los recursos parafiscales de la papa y con dineros propios de Fedepapa, es viable pensar que el país tendrá un sector papicultor mucho más fuerte para enfrentar la competencia internacional, pero igual para explorar mercados a donde se pueda llegar de manera sostenible y por eso afirmó que los productores de papa siguen ilusionados con la apertura del mercado venezolano a donde podrían ir fácilmente 40.000 o 50.000 toneladas de papa en fresco.

Si bien los mercados de la región son importantes, si hay necesidad de acordar una gran mesa de concertación regional para revisar y corregir aspectos de la normatividad Andina y por esa ruta alcanzar tranquilidad porque durante décadas no se ha logrado llegar a un consenso. A juicio de Palacio Vélez, es tristemente cierto que las sinergias no se hayan dado, empero expuso que hay conciencia por todo lo que ha hecho el gobierno colombiano para abrir nuevos mercados.

 

 

Subrayó que hay problemas que no se han podido solucionar ya que no permiten el ingreso de papa en fresco por parte de algunos agricultores venezolanos, pero en un gesto de sinceridad manifestó que al vecino país sigue llegando mucha papa por la trocha, una situación reprochable porque Venezuela que es un país importador de papa demanda que para que los productos arriben a su territorio, deben hacerse uso de los instrumentos legales.

Esa papa, reconoció el Gerente General de Fedepapa, sale de los Santanderes y del Norte de Boyacá departamentos con municipios con sedes de la Federación en donde los productores solicitan recurrentemente que se busquen las vías legales para ingresar al mercado venezolano.

Las lluvias de cierre de año y las reportadas en lo corrido de 2024 baja la angustia por heladas, pero lo único cierto que es que con el cambio climático siempre habrá amenazas fitosanitarias por cuanto hay microorganismos y agentes patógenos que se han fortalecido, que han evolucionado y se hicieron resistentes y mucho más dañinos.

Actualmente hay un problema sanitario que alarma y es el posible ingreso desde Ecuador de un fitopatógeno conocido como Punta Morada de la papa, PMP, amenaza que se ha contenido en un trabajo conjunto con la Gobernación de Nariño a través de su Secretaría de Agricultura, que viene haciendo los respectivos controles para evitar la llegada de una enfermedad que muchas otras se agrava con el verano. Una ventaja, apuntó Germán Palacio Vélez, es que, en la zona de frontera, los productores de papa saben como manejar ese tipo de situaciones para dar la respectiva alerta.

Este mal, según el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, es una enfermedad que se caracteriza por alterar, en las plantas de papa, la capacidad fotosintética, el transporte de nutrientes y sustancias de reserva. Igualmente provoca cambios en el crecimiento y desarrollo de la planta lo que lleva a malformaciones. Estas alteraciones, manifestó la autoridad sanitaria, pueden llegar a reducir drásticamente la producción del cultivo y causar pardeamiento interno del tubérculo, lo que ocasiona rechazo del producto en el mercado en fresco. Cabe anotar que la PMP es causada por fitoplasmas denominados Candidatus Phitoplasma spp, transmitida por el vector Bactericera cockerelli sulc, hemíptera.
Este fitoplasma es conocido como el psílido de la papa

 

 

Estos fitoplasmas son parásitos obligados del floema de las plantas que parasitan también a los insectos, sus vectores. La enfermedad impacta cultivos de tomate de árbol, uchuva y otras siembras.

El experto indicó que sin duda el cambio climático es el enemigo para vencer ya que mientras se fortalecen unas plagas, aparecen otras y a mayor variedad climática, mucha más resistencia tendrán los patógenos. Es por eso que Fedepapa sigue trabajando en nuevas variedades, totalmente resistentes a las amenazas y caracterizadas por su mayor producción, es por eso que el gremio inyecta los recursos que sean necesarios para defender los cultivos y la renta de los productores.

Los problemas en los cultivos de papa son varios, la gota, polilla guatemalteca, gorgojo de los Andes pulguilla, Epitrix y otras, pero la inestabilidad climática conduce a nuevos desafíos en el frente fitosanitario. La idea es que las nuevas variedades demanden menos aplicaciones, sean mucho más fuertes, aporten calidad y generen ahorro.

Como es apenas visible, las enfermedades son varias, los cuidados en el cultivo de papa no son pocos y la salud en plantas no admite aplazamientos en inversión, los productores de papa han enfrentado todos estos líos, pero le pusieron el pecho a la brisa y lograron con arrojo superar diversos problemas. Para ello han hecho análisis de suelo, utilizaron semillas certificadas y un paquete tecnológico que les permite a los productores ser más eficientes en el cultivo y tener una mejor rentabilidad, algo que justifica el pago de la parafiscalidad.

 

 

Si bien la papa es un buen cultivo, es el segundo producto en importancia en la cadena alimenticia de los colombianos y suele ser provechoso, el Gerente General de Fedepapa advirtió que debe haber cautela con el crecimiento y aumento de la productividad porque si no aumenta el consumo de este alimento crecen los inventarios y baja el precio.

Actualmente Colombia tiene un consumo per cápita de 35.5 kilos de papa por año y la idea es que éste aumente de manera importante para mejorar las ventas y el ejercicio económico de los agricultores.

La papa no solo sabe bien y agrada, igualmente aporta en nutrición, es utilizada para las quemaduras, bajar chichones y es recomendada por los antioxidantes y demás propiedades. Este alimento sigue siendo vital en la canasta familiar y los productores saben que hay muchos trabajos para seguir con un alimento muy de Suramérica y tremendamente ancestral, lo recomendable es comer mucha más papa, pero exigiendo que sea colombiana, de la tierrita, esa que sabe tan rico y que encanta a propios y extraños.

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