Sábado, 30 Mayo 2026 08:08

Clima, geopolítica y seguros, grandes retos de la agricultura: Fedepalma

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Fedepalma llevará a cabo su Congreso Nacional en la ciudad de Barranquilla los días 9, 10 y 11 de junio en el Centro de Convenciones Puerta de Oro, lugar en donde se abordará la tenaz coyuntura.

La palma de aceite se afianzó en Colombia como uno de los sectores líderes de agricultura nacional sencillamente porque los productores se dieron cuenta que la unión hace la fuerza y con disciplina, compromiso, metas, investigación y valentía hicieron de su sector un verdadero impulsor de la economía llevando productos de valor agregado gracias a una potente y dinámica agroindustria que procesa cerca de dos millones de toneladas de aceite provenientes de unos cultivos hechos en aproximadamente 640.967 hectáreas.

La siembra palmera se adelanta en 172 municipios de 21 departamentos e impacta positivamente a más de 7.500 familias colombianas que encontraron sentido y renta en la asociatividad y en un gremio que les mostró el camino para ser exitosos y viables.

La palma de aceite originaria de África occidental llegó como decoro rural en 1932, pero el primer cultivo de tipo comercial tiene registro en 1945 cuando la multinacional United Fruit Company decidió sembrar la promisoria planta en el departamento del Magdalena. Con el tiempo y debido a la interesante expansión de las plantaciones nace en 1962 la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, Fedepalma, gremio que agrupó grandes, medianos y pequeños productores, así como a las extractoras con el fin de servir como brújula a los agricultores que hallaron en la entonces joven asociación quien los orientara, reuniera y representara, palmicultores que fueron aprendiendo de la rígida cartilla gremial focalizada en competitividad, sostenibilidad e innovación.

Las hojas de los calendarios siguieron cayendo y en medio de ese otoño que forma el tiempo fueron surgiendo nuevos logros en favor de los palmeros, en 1991 nace el Centro Nacional de Investigación de Palma, Cenipalma, y en 1994 brota la parafiscalidad agropecuaria y para el caso de la palmicultura surge un instrumento trascendental, el Fondo de Fomento Palmero, que permitió avanzar con la financiación de proyectos masivos de investigación, pero también en asistencia técnica y comercialización.

 

 

El país creció en cultivos de palma, lo hizo de manera responsable y bajo criterios de preservación, hoy convive con el medio ambiente y las fuentes de agua abriendo igualmente paso a los corredores biológicos en aras de la vida y la buena salud de la variada fauna. Colombia es el primer productor de palma de aceite de América Latina y el cuarto en la escala global, todo por una tarea muy bien hecha en la que se articularon esfuerzos, investigación, precisión y visión, todos los componentes en los que se forjó la institucionalidad.

La palma de aceite que generalmente es protagonista en el agro colombiano se apresta a cumplir con su Congreso nacional número 54 y el gran encuentro se da en un momento especial toda vez que hay grandes interrogantes fuera de Colombia y dentro de ella. En principio qué pasará con los temas de guerra en Oriente Próximo y Europa Oriental, para dónde va la economía de Estados Unidos y cómo seguirán evolucionando China, India y Rusia, que vendrá realmente con el clima, ¿hay amenaza de crisis global? Y a nivel interno, la pregunta de hoy, ¿quién ganará las elecciones? Por dónde se le mire incertidumbre, tembladera y preparación porque lo único cierto es que la vida sigue y las naciones, sus sectores productivos, empresarios y trabajadores tendrán que seguir en esa tónica de multiplicar porque con seguridad no caerá maná del cielo.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el presidente de la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, Fedepalma, Nicolás Pérez Marulanda, anotó que hay apuros por la situación global en donde es visible el marchitamiento de la multilateralidad lo que obliga a mirar opciones y modelos de desarrollo acordes con la economía regional y global, tanto así, comentó, que seguramente algunos de los mensajes que llevarán al 54 Congreso Nacional de Palma de Aceite en Barranquilla varios de los panelistas es que el comercio dejó de ser un asunto estrictamente económico para insertarse en temas más políticos y más estratégicos, razón por la cual el directivo cree que Colombia necesita recuperar la posición que ha tenido históricamente con Estados Unidos y por eso es muy importante que el nuevo gobierno, sea el sea, entienda el momento por el cual está atravesando el gigante del norte, sus prioridades así como requerimientos, de tal manera que sea más fácil insertarse en esa nueva priorización hecha por Washington basada en sus propios intereses y ahí, manifestó, seguramente jugará mucho el tema de la lucha contra el narcotráfico, sin embargo, acentuó que hay una cantidad de oportunidades siempre y cuando sea una agenda pragmática que no vaya a dejarse distanciar por diferencias ideológicas porque el tema de los estadounidenses es práctico, blindan sus intereses ya que no están tratando de salvar el mundo ni nada por el estilo, luego hay que comprender e interpretar el momento y aprovecharlo bien.

 

 

 

Niño y geopolítica en la agenda del Congreso

La edición 54 del Congreso Nacional de Palma de Aceite que se cumplirá en Barranquilla bajo el techo del Centro de Convenciones Puerta de Oro, llega en momentos de complejidad global y con un ejercicio electoral que invita a pensar qué habrá en la agenda del nuevo presidente de cara al desarrollo rural.

Cabe anotar que el congreso anual de Fedepalma va rotando por las zonas palmeras para llevar el conocimiento que desprende de la investigación y los análisis complementarios a todos los palmicultores. Según el presidente Ejecutivo de Fedepalma, este año hay una agenda bastante balanceada entre lo temas técnicos que son relevantes para la palmicultura que a su ves se dividen en dos bloques, primero, las prácticas y recomendaciones que tiene Cenipalma para enfrentar los efectos del fenómeno de El Niño a sabiendas que el evento cálido del Pacífico estará presente, eso sí con algunas discusiones respecto a su intensidad, pero es evidente, reiteró, que habrá anomalía térmica en el segundo semestre para lo cual Cenipalma tiene una serie de recomendaciones de cómo mitigar esos efectos lo cual viene complementado con un análisis muy sofisticado de un experto internacional en predicción climática, estudios que ya han incorporado Inteligencia Artificial, IA, a los modelos de pronóstico, explicando de qué manera todo ese compendio de exploración se puede aplicar en la agricultura para tener mayor certeza sobre los impactos cada vez más específicos y a nivel más local, un conjunto de herramientas muy útil para los palmeros.

El segundo bloque, anotó, es el de análisis del mercado, tanto desde el punto de vista de las nuevas tendencias en los consumidores con el director general de Kantar en Colombia, firma experta en todo lo atinente a comportamientos del comprador desglosando diferencias por estatus , edad, género y otros, pero asimismo se entregará el análisis, ya más grueso, del mercado internacional de aceites, por su puesto muy permeado por la geopolítica, luego por un lado habrá un experto en el mercado mundial de commodities llamado Albert Scala, pero de igual forma el evento tendrá un panel sumamente importante con el presidente de Analdex, Javier Díaz y la presidente de Amcham Colombia, María Claudia Lacouture para ver en detalle las afectaciones de la geopolítica en la logística del comercio mundial y desde luego mirar que oportunidades de comercio e inversión existen a raíz de las alteraciones mundiales, algo muy específico del entorno palmero, pero vendrá un análisis más general del escenario local tanto en lo político como en lo económico con el presidente de ANIF y el connotado César Caballero, seguramente en la mitad entre primera y segunda vuelta, lo que permitirá observar cómo se decantó el primer raund político de cara a la segunda vuelta si la hay y entender las implicaciones para el sector.

 

 

En el Congreso se hará una conmemoración a los 35 años de Cenipalma que tendrá un evento propio en el segundo semestre, más exactamente en los Llanos Orientales en donde se visibilizarán todos los aportes del centro de investigación para la palmicultura.

 

El clima, lío eterno, lo sufrieron dinosaurios, Roma y muchos. No parará

Generalmente el clima fue un factor determinante en la vida de los seres humanos y otras especies desde hace miles y millones de años, la tierra resistió climas extremos con temperaturas elevadas, luego llegaron los glaciares y con el paso del tiempo fue el factor climático el que puso en apuros agricultores pretéritos del neolítico, grandes imperios y corrientemente los países han luchado contra el calentamiento global, hoy se aprestan a enfrentar, según algunas autoridades, un Fenómeno del Niño sin precedentes, algunos dicen que habrá serios inconvenientes y desde ya encendieron las alertas por los daños que una sequía extrema pueda acarrear, básicamente en lo que tiene que ver con la parte alimentaria.

En esta oportunidad hay que decir que el sector palmero ha ido adelante y por eso desarrolló variedades resistentes a los climas extremos, la genética no para y es el común denominador en otros frentes productivos.

A juicio del presidente Ejecutivo de Fedepalma ante ese escenario atmosférico la agricultura es particularmente vulnerable a los eventos del cambio climático, un evento que se ha experimentado desde hace muchos siglos atrás. Expuso que el simple hecho de estar a la intemperie, literalmente bajo sol y agua, para los agricultores es indiscutible que han cambiado los patrones de lluvia que aumentó la temperatura media, fenómenos que tiene implicaciones sobre la palma de aceite.

 

“Nuestro esfuerzo ha estado por supuesto soportado en Cenipalma para entender los efectos que el cambio climático está teniendo sobre la palmicultura, y los análisis que hemos hecho hasta ahora, una agenda que por su puesto es de largo plazo, lo que muestran es que hay unas zonas que se han afectado de una manera más clara, y por eso hay franjas en el norte del país que perdieron periodo de lluvia significativamente lo que obligó a los palmicultores a mirar opciones de riego, de muchísima eficiencia en el uso del agua y de otras prácticas que afortunadamente Cenipalma tiene identificadas para contrarrestar los efectos, sobre todo de esos veranos tan marcados. De la misma manera en las épocas de lluvia también hay que entender el impacto que ese factor tiene sobre la actividad de la planta, sobre plagas y enfermedades. Por fortuna Colombia, para el caso de la palmicultura, tiene un centro de investigación con todas las capacidades para adelantarse a este tema”, apuntó Pérez Marulanda.

 

Seguros climáticos, una necesidad

 

 

Hacia adelante, explicó el presidente Ejecutivo de Fedepalma, el otro elemento complementario, porque la investigación seguirá siendo un pilar para enfrentar la situación climática, es cómo los agricultores pueden asegurar parte de esos riegos, además, enfatizó, los productores tienen al sector financiero que más allá de simplemente prestar o financiar renovaciones, nuevos cultivos y proyectos, también tiene un rol en el aseguramiento de algunos aprietos aprovechando que existen instrumentos, entre otros, promovidos por el presupuesto público de seguros paramétricos y demás que ayudan hasta cierto punto a sopesar o mitigar esa amenaza.

Así las cosas, afirmó, esa será la agenda del presente y el futuro en la agricultura, creo que, de todas las actividades, pero particularmente la agricultura es muy vulnerable a las exposiciones y posibilidades.

Al campo le han llovido críticas por la falta de conocimiento de las bondades de los seguros agrícolas que cubren todo tipo de contingencia, pero para muchos labriegos el asunto pasa por el azar o los buenos momentos que trae por momentos la vida. En este punto el presidente Ejecutivo de Fedepalma indicó que hay también un tema y es que las pólizas de la primera generación de los seguros agrícolas antes de que se llegara a los paramétricos eran extremadamente costosas para los productores entre otras cosas porque para las propias aseguradoras resultaba igualmente dispendiosa la administración del producto, la necesidad de ir a verificar en un campo los daños, una serie de aspectos que hacían muy difícil el ejercicio.
Es por eso, aseveró, que la tecnología ayudará y será un esquema que le permitirá a las aseguradoras diversificar sus riesgos y a los productores tener un bosquejo mucho más sencillo de reclamación de daños que haga parte del día a día, algo muy importante, dijo Nicolás Pérez Marulanda, que se debe dar en todos los sectores porque para una aseguradora es mucho mejor un panorama en donde haya considerable demanda por el seguro en distintos sectores y diferentes zonas para poder balancear el riesgo de que haya una afectación en una zona con otra o en un cultivo con otro.

 

“Yo creo que lentamente vamos avanzando hacia una cultura de gestión del riesgo que incluye instrumentos financieros”, añadió Pérez Marulanda.

 

 

Hay prevención por las guerras

 

 

Sobre la situación de los conflictos bélicos como el de Oriente Medio y Europa Oriental que tiene nerviosos a los agentes en el mundo ante una posible escalada y un frenazo en logística que puede impactar las cadenas de suministro, el dirigente gremial expuso que si bien hay inconvenientes, Colombia logró en los últimos dos años diversificar los destinos de exportación y manifestó que Colombia hoy tiene muy poca dependencia logística de la comunicación de Asia con Europa.

 

“Más Allá del impacto que tiene en los precios puesto que allá si hay un flujo muy grande de mercancías, por ejemplo, petróleo, el propio aceite del sudeste asiático y fertilizantes, no es que dependamos directamente de que esa logística funcione bien, pero sí se han venido diversificando mercados de exportación, particularmente empezamos a exportar a África, lugar a donde no llevábamos bienes, y eso complementa nuestros mercados tradicionales de Europa y América Latina, luego creo que estamos en una mejor posición para enfrentar cualquier vicisitud, ahora, si creo que vamos a tener una oportunidad, que entre otras es parte de ese panel con María Claudia Lacouture y Javier Díaz, en el sentido de diversificar oportunidades en Estados Unidos porque estoy convencido que los estadounidenses han detectado que tienen que reducir la dependencia de proveedores que estén muy lejos porque se dieron cuenta que son muy vulnerables a las interrupciones de logística y repito, entiendo que ahí podemos reemplazar parcialmente las importaciones que hace Estados Unidos del sudeste asiático teniendo proveedores en América Latina mucho más cerca”, declaró el señor Pérez Marulanda.

 

Aclaró que para que eso fluya, venderle a Estados Unidos, debe hacerse un ajuste de los productos y entender mejor ese mercado, pero reconoció que a la fecha Colombia y la región están en una mejor posición para abastecer a los americanos y superar cualquier situación.

 

En producción de palma el año va muy bien

 

 

Una buena noticia para el sector palmero es que el 2026 se comporta de la mejor manera porque el periodo arrancó con una producción superior a la de 2025 en todos los meses hasta abril, último dato que la federación tiene disponible. Al cierre de abril Colombia obtuvo 750.000 toneladas de aceite, tres por ciento más que el año anterior que cerró con un récord de producción local al registrar 1’928.000 toneladas por lo que se piensa seriamente que es factible que este año se rompa por primera vez la barrera de los dos millones de toneladas en la producción de aceite de palma en Colombia lo que resultaría simbólicamente importante porque el país estaría pasando al siguiente escalón de producción, hubo, confirmó, un crecimiento importante de áreas, renovación y nuevas superficies de siembra lo que hace ver al sector muy bien encausado.

Expuso que tal vez la única alerta que no se puede desconocer es qué tan severo puede ser el fenómeno de El Niño, dejando claro que en palma normalmente el efecto del clima se ve hacia adelante, casi 18 meses después del gran impacto en sequía, a menos de que fuera una situación muy severa que afectara la actividad de las plantas, no obstante, el directivo reiteró que este año se tienen muy buenas perspectivas de producción.

Hay grandes avances en el campo que se lograron por la apuesta de un dinámico sector privado que invirtió y no perdió la fe porque sencillamente lleva el ADN de la agricultura, un factor esencial porque el compromiso con el campo resultó trascendental para el tejido social, la inclusión, el tema mujeres rurales y muchos otros impactos a partir de la economía agropecuaria. Hoy hay dos modelos que muchos recomiendan para el grueso de la actividad campesina, el cafetero y el de la palma.

 

 

En opinión del dirigente, siendo muy distintos el café y la palma, coincidió que Colombia con una geografía tan diversa que de alguna manera explica porque en el país no hubo mucha especialización en el sector agropecuario ya que los suelos térmicos variados permitieron sembrar de todo y por eso en las diferentes regiones colombianas se cultivaron múltiples bienes, pero desde su óptica, Pérez Marulanda, anotó que eso ha ido un poco en detrimento de la especialización que en otros países ha servido para apalancar un desarrollo agroindustrial mucho más potente con conexiones en distintas cadenas de valor.

Subrayó que la palma es un excelente ejemplo de cómo se debe hacer agricultura tropical, agricultura inclusiva de base empresarial con diversificación de mercados mirando bien y con acierto hacia el exterior, pero igual con precisión la demanda interna, haciendo todo de tal forma que lleve progreso, desarrollo, empleo formal y alternativas a territorios con pocas posibilidades.

Fue enfático al decir que espera que el nuevo gobierno se despoje de la prevención ideológica, anhela un mandato totalmente informado sobre las realidades de los nacionales y que por lo menos se dé la oportunidad de entender lo que la industria palmera está haciendo hoy en día y el potencial que tiene hacia adelante para que por esa vía contribuya con lo esencial de un mandato, partiendo de un hecho concreto, y es que el palmero es un sector que nunca le ha pedido al gobierno ni subsidios ni cualquier otro beneficio.

En su plática señaló que actualmente los palmicultores están necesitando tres cosas, seguridad jurídica y física algo importantísimo que conlleva a que el elegido por el pueblo recupere el control del territorio, fortalezca las Fuerzas Armadas y les garantice a los productores un clima propicio para poder funcionar. Segundo, que potencie la inversión en infraestructura con vías terciarias, secundarias, primarias, puertos, ferrocarriles y cualquier solución que mejore los costos de logística de los sectores sobre una inmensa contribución del sector público al aparato productivo.

 

 

El tercer punto, desglosó, quizás es un aspecto que se anhela en la ruralidad y es que sea un valor que reconozca el valor de la iniciativa privada y del sector privado entendiendo que el Estado tiene un ámbito y unas competencias que son de su resorte, pero sin apartarse de una realidad y es que la participación empresarial y el capital privado igualmente tiene un perímetro y unas ventajas sobre el aparato estatal inmensas.

 

“Ojalá que tengamos un gobierno que entienda el meollo del asunto y por esa ruta pueda aprovechar que hay muchos sectores que han seguido apostándole a Colombia a pesar de las dificultades y poder con tranquilidad multiplicar los beneficios hacia adelante”, expresó Nicolás Pérez Marulanda.

 

Finalmente dijo que, si bien no hay proyectos definidos, hay zonas en el departamento del Huila que son muy apropiadas para la siembra de palma de aceite, no se conocen planes de siembra, pero resaltó que todas las regiones que quieran incursionar en palmicultura son bienvenidas y siempre tendrán el respaldo de Fedepalma que no cesará en la búsqueda de las mejores condiciones para que los productores triunfen en tan grato y rentable negocio en donde es muy reconfortante agregar valor, algo indispensable en cualquier actividad agropecuaria.

Este 2026 habrá dos eventos muy bonitos, concluyó Pérez Marulanda, el Congreso y la Conferencia Nacional que se cumplirá en las malocas, emblemáticas estructuras indígenas en Villavicencio, un encuentro mucho más técnico, pero igualmente enriquecedor, afable y familiar.

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