Domingo, 06 Agosto 2017 07:43

Televisión Pública, amenazada por falta de recursos: Ocampo Niño

Actualmente los canales privados quieren reducir la cuota para darle posibilidades a una televisión pública que ha marcado todo un hito en la historia colombiana toda vez que es incluyente y dueña de una generosa cobertura.

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La televisión pública en Colombia tiene una historia apasionante, pero ligada a ella viene igualmente todo un compendio de dificultades y líos económicos que obligaron a que ese sueño del General sufriera una serie de transformaciones y evoluciones que le fueron dando un tono diferente a la industria de la televisión, pasándola de dependiente del estado a negocio para algunos casos, pero dejando una porción importante aún en manos del aparato estatal que les lleva la poca diversión que aún les queda a los colombianos de la ruralidad y a los de las zonas vulnerables del país.

Para hablar de televisión pública que mejor que hacerlo con, quien pasó dejando una huella grata de administración en los canales públicos, porque el ejercicio de este tipo de televisión por fin paso de saldo en rojo a una operación estable y muy cerca de la utilidad teniendo en cuenta el valor que tienen los canales públicos dentro de la sociedad colombiana.

Diariolaeconomia.com conversó con el saliente Gerente de RTVC Sistema de Medios Públicos, John Jairo Ocampo Niño, quien aseguró que tal y como están las cosas el futuro de los medios públicos es incierto amen de los esfuerzos y de los momentos de ajuste, aclarando que estos medios no dependen del presupuesto, pero si explicando que cuando hay recortes en los cupos presupuestales, el fondo de la televisión le quita recursos o se los escinde a los medios públicos.

Este hombre de mil batallas, inmejorable profesional del periodismo, pero ante todo un respetabilísimo hombre de familia y enorme ser humano manifestó los riesgos en los que está la televisión pública por la baja asignación de recursos.

“Tan solo le pongo un ejemplo, Señal Colombia recibe 16.000 millones de pesos anuales para transmitir 24 horas al día los siete días de la semana y eso mismo se gasta un canal privado en dos capítulos de algunas de sus producciones. Si mal no estoy un capítulo de Diomedes valía 8.000 millones de pesos, es decir que lo que sumaban dos capítulos de esa novela es lo que nos dan a nosotros para Señal Colombia en un año. Aquí toca hacer milagros, pero hemos salido adelante con eficiencia y con transparencia”, aseguró Ocampo.

Expresó que no deja de preocupar al ver los proyectos de ley es que hay muchos ataques a la financiación de la televisión pública que vive de los aportes hechos por los canales privados que destinan un porcentaje de sus ventas así como de los recursos que llegan de los cable-operadores, pero para angustia de la Colombia lejana muchos quieren bajar esas contribuciones porque alegan que no tienen por qué financiar un espectro que debe asumir el estado.

“Si eso pasa o las iniciativas prosperan, no sería más que el acabose de estos sistemas de medios públicos porque en el presupuesto cuando hay recortes, lo primero que se suprime es el rubro de comunicaciones, pero el ejecutivo está mirando modelos como el español que depende de presupuesto, el británico que vive de un impuesto puntual que se les cobra a las familias por cada televisión que tengan, el italiano que también es un cargo en la factura del servicio de energía que los ciudadanos pagan para hacer posible la televisión pública, en estos momentos estamos mirando opciones, pero lo que no podemos hacer es quitarles la responsabilidad a los canales privados y a los cable-operadores de financiar la televisión pública porque se acabaría una verdadera alternativa para que los ciudadanos tengan otro tipo de televisión y no esa alternativa de las novelas los realities y todo lo que no le aporta a una sociedad”, expuso John Jairo Ocampo.

De todas maneras y frente a esos ataques a la financiación de la televisión pública, el debate de qué va a pasar está abierto para no darle un entierro de quinta a una verdadera opción para los nacionales a los que se les ha dicho equivocadamente que la televisión estatal es un botadero de plata que no ve nadie.

Indicó que hay temas prioritarios como defensa, salud, educación niños, tercera edad y otros que son vitales y no pueden aplazarse por destinar plata a los sistemas de medios públicos.

Dijo que ante la intensión que tienen muchos de bajarse de esa obligación, se ha creado una alarma porque los privados quieren desfinanciar lo que hoy es público en medios, es decir que está amenazada la televisión pública colombiana lo que obliga al estado a tener un ojo avizor para evitar una hecatombe porque los medios públicos son los únicos que les llega a los excluidos de la nación.

Aseveró que hoy está de por medio toda una infraestructura porque hay 260 estaciones en todo el territorio que permiten la llegada de la radio y la televisión a toda Colombia lo cual hace pensar en que desfinanciar los medios públicos sería un desastre porque entre otras cosas no hay un país en el mundo que haya dejado sucumbir los medios públicos.

Recalcó que los medios lograron retomar su buen camino luego de la liquidación de Inravisión por sus diferencias laborales, por sus manejos y por la entrada en operación de los canales privados. En 13 años la televisión pública logró mantener el sistema dando una lucha que puede llegar a buen puerto con una inyección importante de recursos que les dará mayor y saludable vida a la concepción radial de los presidentes, Miguel Abadía Méndez, Eduardo Santos y a la iniciativa televisiva del General, Gustavo Rojas Pinilla.

La televisión afortunadamente mejoró

A criterio de Ocampo Niño, en los últimos dos años RTVC tuvo un proceso de consolidación, innovación y eficiencia toda vez que hoy Colombia cuenta con un sistema de medios públicos que si bien no es el preferido, si es la alternativa en materia de información, de programación cultural, educativa, formativa y de entretenimiento para los ciudadanos. Para el reconocido periodista, eso es lo que afortunadamente ha pasado con la radio y la televisión que hoy están en manos del estado colombiano.

Al mirar las cifras de RTVC como empresa, Ocampo logro afianzar ese complejo indicador de ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización o el beneficio bruto de explotación calculado antes de la deducibilidad de los gastos financieros, EBITDA y es por ello que de los números de junio 2015 que mostraban una caída de 3.800 millones de pesos en su balance, hoy este pasó a una situación de equilibrio en donde el EBITDA es de menos 88 millones de pesos lo cual quiere decir que se hizo un oportuno plan de ajuste y que fueron adoptadas estrategias caviladas para canalizar los recursos que permitieran recuperar la empresa de manera cuantitativa.

“En materia de eficiencia hicimos una serie de procesos que contemplaron licitaciones de gran tamaño porque estas incluían la tercera fase de la instalación de la Televisión Digital Terrestre en el país, toda vez que estas no estuvieron salpicadas por escándalos ni matizadas por menesteres amañados. En eficiencia, tengo que decirlo con toda tranquilidad, logramos recuperar los buenos indicadores de la empresa”, señaló quien hoy regresa a Casa de Nariño a seguir su trabajo como el comunicador de entera confianza del señor Presidente de la República, Juan Manuel Santos.

En innovación, resaltó Ocampo Niño, lo más importante es la puesta en marcha de la plataforma RTVC Play que hoy está a disposición del público con más de 700 contenidos que dicho sea de paso es la nueva tendencia en el mundo porque los jóvenes y los niños están viendo la programación, ya no en la pantalla tradicional sino en el computador, en la tableta o en su celular para lo cual no hay restricción ni en horario, ni en sitio.

Radio y televisión con sentido social

La radio y la prensa, otrora fueron la gran compañía de los campesinos, de la ruralidad, de los trabajadores y de todos los colombianos que generalmente desarrollaron una cultura radial que en su momento consolidó la Acción Cultural Popular, ACPO, con la Cadena Sutatenza de Colombia y el periódico el Campesino, medios que se fueron perdiendo dejando un vacío que posteriormente llenaron de manera exitosa los medios públicos de comunicación toda vez que estaban en el espectro la radio y la televisión.

Según Ocampo, una de las razones de ser de la televisión pública es su condición de medio incluyente pues no en vano este tipo de televisión tiene una cobertura del 92 por ciento de la población y en radio esta cobertura supera el 80 por ciento de una nación que recibe la Radio Nacional de Colombia en más de 700 municipios lo cual no ocurre con las cadenas radiales comerciales que no pasan de tener una cobertura en 20 municipios, aspecto que le da privilegio a la radio pública que informa, entretiene y acompaña sanamente.

En estos momentos la radio pública cuenta con estudios en San Andrés Islas en donde hay unos contenidos que aparte de ser muy amables y pertinentes marcan la pauta en institucionalidad.

Las emisoras de RTVC cuentan también con estudios propios y descentralizados en Bucaramanga, Medellín, Pasto y Villavicencio, lo cual ratifica un plan de expansión de la radio pública que les llega a los campesinos con una radio especial y con una parrilla diversa, musical, de servicio a la comunidad y cultural que son del interés del Presidente Santos.

Sin querer queriendo

Un factor a favor de la televisión pública es que no piensa en rating ni en competir como sucede en la tribuna comercial , pero lo cierto es que el país se ha pegado de la pantalla de Señal Colombia y de toda la televisión pública con grandes eventos deportivos como el Giro de Italia, la Vuelta a España, el Tour de Francia o los juegos olímpicos que matriculan a gran parte del país en ese tipo de señal, labor que hace de manera muy profesional en donde hay cognición, talento, pasión y voces que logran hacer que la piel se ponga de gallina.

“Ese también ha sido uno de los logros importantes porque hemos logrado consolidar el sistema en materia de audiencias y por decir algo, en el Giro de Italia de este año logramos triplicar a ESPN en audiencia y pudimos competir de tú a tú con RCN que era el otro medio que tenía los derechos. Es claro que teníamos la misma señal, pero marcamos diferencias en la forma de transmitir pues cuando la gente veía el Giro en Señal Colombia aprendía de ciclismo y paralelo a ese aprendizaje, logramos emociones y una importante articulación de país”, declaró el señor Ocampo Niño.

Frente a las mediciones comerciales que tienen que ver con lo mediático, el Gerente Saliente de RTVC lamentó que estas sean distorsionadas y acomodadas, que no muestren la realidad porque se habla de tan solo mil televisores en ocho o diez ciudades, lo cual no deja de sorprender porque RTVC llega al 92 por ciento de la población, atmosfera que garantiza penetración y una presencia casi que en todo el territorio nacional, empero eso no se ve ni se mide de manera exacta lo cual explica las distorsiones.

Un caso para mostrar es Señal Colombia que cuenta con una programación infantil seria, contundente y sana, sin dejar de decir que es dueña de unos documentales que avalan un mejor nivel de audiencia.

“En el caso de radio puedo decir que frente a lo que teníamos en 2015 la audiencia ha crecido en más de un 50 por ciento en la Radio Nacional, hemos conquistado de manera importante a Bogotá, pero aclaro, sin nada de sensacionalismo sino de verdad informando”, sostuvo Ocampo.

En tiempos de John Jairo Ocampo Niño, hubo un ejercicio importante y fue preguntarle al televidente y al oyente que quería lo que llevó a potenciar el sistema y a fortalecer medios como Señal Colombia que goza de toda la aceptación, entre otras cosas por ese esfuerzo en impulsar las transmisiones deportivas que significaron premios India Catalina, derrotando a los llamados grandes.

En Canal Institucional, agregó, se hicieron contenidos propios como la franja Conversemos en Paz, Conversemos de Economía, Conversemos de Actualidad y ahora Pongámonos al Día que es un resumen de los hechos más importantes de la semana a los cuales se les da análisis, profundidad y contexto, aspectos en los que no trabaja ningún canal privado.

“En radio, aunque predomina en 70 por ciento la información cultural, musical y educativa, un treinta por ciento, como no pasaba antes en el sector público, se destinó a la parte informativa y ahí están los resultados en los crecimientos de audiencia. Las emisiones en vivo para el capítulo radio arrancan a las cuatro de la mañana, con La Radio en el Campo en donde hay un diálogo permanente con nuestros campesinos en dónde servimos de puente útil entre la ruralidad y los gobiernos. De seis a diez viene la programación de la mañana la misma que conduce, Darío Fernando Patiño, un afamado periodista que sabe de información equilibrada, en donde todos tienen cabida”, precisó Ocampo.

John Jairo Ocampo Niño, se fue de RTVC enarbolando principios de ética y transparencia y desde luego con las manos limpias y sin mácula alguna porque esas son las manos que protegen y consienten a su familia, por la que se desvive. Tenía y tiene claro que no se hizo funcionario público para enriquecerse de mala manera, hoy aprendió a calificar y a ver que no todos en el sector estatal son corruptos pues esa mancha la dejan unos pocos que arrastran con la imagen de muchos.

Igual se dio cuenta que en el estado es muy fácil ganar enemigos porque no a todos se les da lo que piden o porque algunos o no ganaron una licitación o tuvieron que irse del puesto por falta de compromiso.

Ocampo es el periodista egregio, el buen amigo, y ese hombre buena gente y bonachón que a donde quiera que llega regala chicle y una sonrisa. Su pasión, Ángela, su superlativa esposa y Juan Alejandro Ocampo, el hijo amado inspiraron una tarea difícil, pero pulcra y satisfactoria porque se cumplió con el deber y la tarea trazada. Hoy en su hogar ya proyecta su nueva agenda como Asesor del Primer Mandatario, amigo más que jefe voto que le dio la lealtad y la mente brillante que lo caracteriza.

Este periodista, admirado y respetado vislumbra volver muy pronto a su verdadera vocación, el periodismo de verdad, ese que se hace consultado las fuentes, acudiendo al sitio de la noticia y el que inspira ese cúmulo de responsabilidad con quienes anhelan periodismo y no redes sociales. Las que sacaron al reportero de los despachos y de los sitios en donde se origina la información.

Con 48 años, Ocampo, muy seguramente disfrutó de una familia bella, de padres ejemplares y responsables que le dieron ese valioso legado de probidad así como de apego por el respeto y la institucionalidad. Hace años, pienso, ayudaba con el reiterado grito de terraza y a todo pulmón ahí, ahí, con el cual era posible cuadrar la antena del televisor que renuente dañaba la señal del Chavo, de Cusumbo, Plaza Sésamo, Animalandia, El Show de Jimmy, Naturalia, Don Chinche, Dejémonos de Vainas y la Abuela, entre otros, hoy arregló una señal, nada más y nada menos que Señal Colombia y la red de medios públicos.

El 13 de junio de 1954, siendo Presidente de la República de Colombia, el General, Gustavo Rojas Pinilla, llega la televisión pública a Colombia convirtiéndose en todo un acontecimiento máxime en una época difícil y caracterizada por la ola de violencia que sacudía al país y que tenía como protagonistas peligrosas bandas delincuenciales conocidas como bandoleros los cuales pasaron a la historia lóbrega por su crueldad y prácticas execrables de venganza.

Ante ese escenario precario de tranquilidad, llegó la televisión a un país que necesitaba algo de magia y talento, mixtura esta que haría de este medio masivo, la opción educativa, cultural e informativa de todos los nacionales porque la información pasaba de la tinta y la radio al medio televisivo.

Hay que decir que desde sus inicios la televisión colombiana tuvo sus inconvenientes que encontraron su raigambre en el tema económico toda vez que sostener la gran televisión pública representaba una erogación aún en 1963 cuando nació el Instituto Colombiano de Radio y Televisión, Inravisión liquidado en 2004 cuando nace Radio Televisión de Colombia, RTVC.

A la memoria llega el Canal Teletigre fundado en 1966 y del que hablaban los padres y abuelos en tiempos de la televisión incipiente, este canal que tan solo cubría Bogotá dejó de existir en 1971 cuando el estado lo toma bajo el nombre de Tele 9 Corazón. En 1972 pasa a ser la segunda cadena, hoy Canal Institucional con cubrimiento nacional.

En materia radial hay que precisar que fue al Presidente, Miguel Abadía Méndez, a quien le correspondió inaugurar en 1929 la increíble HJN, la primera radiodifusora la que meses más adelante se rebautizó con el nombre de la Voz de Barranquilla.

Sin duda el país no cambia pues por allá en 1923, previendo que nacería una gran empresa en Colombia, la internacional inglesa Marconi Wireless asumió la importación de equipos e infraestructura para optimizar las comunicaciones, pero lamentablemente experimentó todo tipo de contratiempos económicos, por la gran depresión de los años veinte, y legales. En medio de todo, la empresa sajona estuvo por espacio de dos décadas internado tecnología y adelanto radial.

La primera emisora comercial en Colombia sale al aire en 1931 con el nombre de HKF, luego vinieron muchas más emisoras que por lo general manejaba una sola persona, los tiempos no eran fáciles para la incipiente radio toda vez que las estaciones radiales salían literalmente cuando podían. Lugo vino el gran salto y al lado de la radio pública prosperaron enormes cadenas radiales.