Martes, 04 Junio 2024 22:36

Por aguardiente, Alto Tribunal definiría un regreso Real al mercado

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El Tribunal Superior de Bogotá podría darle vía libre al regreso del aguardiente Real de Antioquia al mercado.

En alguna ocasión alguien bautizó al aguardiente como el famoso “buscapleitos”, y vaya que ese timo le hizo honor al litigio que hoy se intenta zanjar entre dos poderosas licoreras. con el mercado del también llamado “guaro”, en esta ocasión en su versión amarilla.

Un grupo de distribuidores de los productos de la Fábrica de Licores de Antioquia (FLA), acudió a un recurso jurídico ante el alto Tribunal, que en los próximos días deberá fallar, con base en un peritaje, para zanjar la controversia entre esa empresa y la Industria Licorera de Caldas (ILC).

La historia comenzó cuando la ILC lanzó al mercado el Aguardiente Amarillo de Manzanares, y poco tiempo después, en respuesta a la dinámica comercial y del mercado, la FLA presentó el Aguardiente Real.

Acto seguido, la ILC interpuso una acción de infracción marcaria y competencia desleal ante la Superintendencia de Industria y Comercio, argumentando que el producto de la FLA imitaba el suyo, y estaba induciendo al consumidor a la confusión.

Según la ILC, el Aguardiente Real de la FLA usa el mismo color de su licor y esto produce, entre otras cosas el aprovechamiento y explotación de la reputación ajena. Adicionalmente, asegura la ILC, la forma, el color y la tipografía de la botella de su competidor es muy parecido al suyo, y eso no se ajusta a las normas de competencia.

Como consecuencia de la demanda de la ILC, la Superintendencia decretó una medida cautelar, que en la práctica significó el retiro del mercado del Aguardiente Real.

Afectados por la imposibilidad de vender el producto, un grupo de 11 de los más importantes distribuidores de la FLA en todo el país decidió convertirse en parte del proceso, a través de una figura jurídica denominada coadyuvancia.

Para ello, contrataron un peritaje independiente y lo allegaron ante el Tribunal Superior de Bogotá, Sala Civil, que en los próximos días deberá decidir en única instancia sobre el tema.

¿Qué concluyó el peritaje?

Con base en argumentos estrictamente técnicos y enmarcados en la norma legal vigente, el peritaje arrojó un concepto contundente: No hay ningún tipo de similitud ni en el nombre, ni en el color de ambos licores, ni en la forma de la botella, ni en la tipografía usada, de manera que los argumentos de la ILC quedan totalmente desvirtuados.

De aceptar los argumentos técnicos del peritaje, el Tribunal podría decretar el cese de la medida cautelar que pesa sobre el Aguardiente Real, lo que en la práctica significa su regreso al mercado, estimulando la libre competencia, y garantizándoles a los consumidores no sólo una variedad de productos en las alacenas sino su derecho a escoger.

Para algunos abogados consultados el concepto tendría asidero ya que en el mercado de aguardientes, una bebida espirituosa que en exceso saca el espíritu, las reglas de juego son afines para todos siempre y cuando no haya homologación de marcas o características exactas de presentación pues de ser así jamás hubiese habido competencia entre los diferentes aguardientes que fueron tan importantes en las rentas departamentales, un mercado de alto lucro que alimento las arcas regionales que financian educación, salud e infraestructura.

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