En medio de ese tire y afloje entre gobierno y transportadores de carga que buscan conjurar un paro nacional, pero sobre pilares de verdad y cumplimiento, lo único real es que el sector que más desarrollo le ha aportado a Colombia está postrado y arrinconado por todo tipo de cargas, y no precisamente las que se remuneran con fletes, en ese horizonte nublado hay impuestos y valores de operación extremadamente altos que sacaron a muchos del negocio, a otros los llevó a la quiebra y unos más afortunados cambiaron de actividad económica.
El presidente de la Asociación Nacional de Transportadores de Carga por Carretera, Asecarga, Jairo Herrera Murillo, le dijo a Diariolaeconomia.com que la única verdad del sector se llama crisis porque la oferta de carga se contrajo o se estancó y como si fuera poco hay muchos camiones para repartir el modesto volumen.
Indicó que el sobredimensionamiento del parque automotor de carga es un problema que incide perversamente en un mercado trazado por el fenómeno económico de oferta y demanda porque los fletes bajan y el pago de estos se demora de manera irrespetuosa y considerable.
“El agente dominante en el triángulo generador, empresa y camionero lo tiene precisamente el generador de carga que es quien decide sobre el gremio sus afiliados en el país, de tal manera que por ese lado tanto la empresa como los camioneros independientes estamos a merced del generador y por eso es urgente revisar esa relación para balancear a como dé lugar el negocio y la única manera de llegar a un punto coherente es disminuyendo la sobreoferta vehicular, poniéndole vida útil a los camiones. En ese tema hemos insistido hasta la saciedad, llevamos dos años pidiendo que se considere la situación porque hay estudios técnicos sobre la vigencia de los camiones, pero nada se ha hecho y el problema parece perpetuarse”, explicó el señor Herrera Murillo.
Sobre el espinoso tema precisó que se mantiene la relación de chatarrizar camiones uno a uno, es decir que se sacrifica un vehículo para que ingrese uno nuevo, pero desgraciadamente, dijo, el sistema no ha operado porque hay vehículos mal matriculados y una serie de inconvenientes que deben ingresar por urgencias al Observatorio Nacional de Carga del ministerio de Transporte para su respectiva discusión y ojalá rápida solución.
Herrera dijo que el escenario ideal para explorar salidas concertadas es ese observatorio porque en el convergen generadores de carga, las empresas a través de los gremios camioneros y las empresas de carga debidamente habilitadas a través de Asecarga y Colfecar.
La plata del transporte, una carga invisible
Los transportadores de carga por carretera agrupados en Asecarga expresaron su preocupación por la confusión que a la fecha existe con los aportes de dineros del sector transporte los cuales provienen de las pólizas de cumplimiento de la chatarrización.
Cabe aclarar que en su momento hubo dos modalidades porque como primera opción se chatarrizaba un vehículo para poner a rodar uno nuevo o de lo contrario se compraba una póliza que expiraba a los tres meses y en ese contexto la aseguradora pagaba la multa que en ese tiempo era de 70 millones de pesos por una tracto-mula, 55 millones por el doble-troque y 35 millones de pesos por el camión sencillo.
Según Asecarga ese mecanismo de chatarrización llegó a acumular más de 1.8 millones de pesos que fueron depositados en el ministerio de Hacienda más no en una fiducia.
“Actualmente hay recursos por un billón de pesos que no se han gastado y de manera preocupante entraron al torrente del presupuesto nacional y el señor Ministro no dice dónde están sino que considera que todo queda claro con el argumento que los dineros del transporte de carga están en el presupuesto, asunto delicado porque son aportes del sector privado, puntualmente del transporte que deberían estar en una fiducia”, apuntó Herrera.
Los empresarios y los transportadores le han dicho al Ministro Cárdenas, que esos dineros son el fruto del trabajo de los empresarios y camioneros los cuales tienen una destinación específica, pero sostienen que ante la tesis gremial, el funcionario se hace el de la vista gorda.
En Asecarga hay preocupación porque los dineros canalizados con mucho esfuerzo van a terminar financiando obligaciones estatales o pagando deudas ajenas. Reclaman soluciones y verdades porque el camionerismo está urgido de recursos frescos y por ello proponen la creación del Fondo de Desarrollo de la Carga el cual se alimentaría con los manifiestos más los dineros que sin pedir prestado tomó el gobierno.
“Con ese fondo habría forma de ayudar al camionero raso que tienen más de 70 u 80 años cansados de trabajar y de recorrer la compleja e insegura geografía colombiana totalmente desprovistos de seguridad social, de vivienda o de educación que son necesidades básicas que piden ellos para salir del mercado o para sobrellevar una etapa crítica de su trajinada vida”, afirmó el dirigente gremial.
Camionerismo con poca dinámica
El transporte de carga es indudablemente el mejor termómetro de una economía y de manera preocupante Asecarga sostiene que los tratados de libre comercio no favorecen a Colombia porque la mayoría de la mercancía movilizada es de las importaciones que han crecido notoriamente. “Actualmente hay una brecha muy grande entre exportar e importar. La producción interna está casi que paralizada porque el movimiento de producción doméstica en camiones es preocupantemente bajo”.
Con ese panorama Asecarga dice que el crecimiento del transporte para este año será de 0,5 por ciento anual porque en el reporte pasado se alcanzaron a transportar 210 millones de toneladas al año en promedio incluyendo toda la serie de productos, es decir, combustibles, carga seca, refrigerados y otros. Para este año la cifra de carga puede llegar a los 215 millones de toneladas.
Lo anterior no es mayor cosa si se tiene en cuenta que hay un parque automotor de carga que fácilmente supera los 380.000 camiones que hay en el servicio público de carga de los cuales 285.000 son del servicio público y 100.000 particulares. En las cuentas del gremio, del total del parque de servicio público hay 50.000 tracto-camiones con los cuales se puede mover el 70 por ciento de la carga en mención lo cual ratifica que la capacidad del parque automotor está sobredimensionada.
“La situación es tan compleja que con ese parque automotor, el vehículo no puede hacer sino dos viajes al mes a las costas, de manera que se puede entender que la sobreoferta está ahí latente y sencillamente hay que disminuirla para lo cual hay que ponerle impajaritablemente vida útil a esos camiones”, aseveró el presidente de Asecarga.
Narco pasó de mulas a tracto-mulas
Una queja reiterada del transporte legal y tradicional que le ha puesto el pecho a la brisa y ha enfrentado todo tipo de circunstancias para garantizar el desarrollo de Colombia es que hay narcotráfico al interior del sector el cual debe ser expulsado porque no solamente distorsiona el mercado en perjuicio de quienes viven de uno o dos camiones a punta de sacrifico sino que hace imposible el trabajo por las tarifas irrisorias que ofrece la industria porque esta aprovecha una coyuntura pues si algo sobra hoy en Colombia son camiones y muy bonitos por cierto.
Herrera Murillo manifestó que sobre ese tema hay investigaciones exhaustivas en el ministerio de Transporte y en la misma DIJIN. Hoy en día hay por lo menos 60.000 camiones que están mal matriculados lo cual involucra a las secretarías de transporte de los departamentos, falencia que cubre al Distrito Especial de Bogotá.
“Los documentos de esos camiones hay que actualizarlos y legalizarlos, hay que sacarlos del mercado, pero como todo en Colombia ni para adelante ni para atrás, esa es una papa caliente de la que hay que deshacerse a la mayor brevedad”, comentó Herrera.
En opinión del experto hombre del transporte, este es un tema que debe concitar el interés de la sociedad colombiana, del gobierno y de las autoridades motivo más que suficiente para citar al observatorio porque hay sin la mínima duda “traquetos” en camión y por eso, ahora más que nunca, hay que definir el futuro de los automotores irregulares y de la misma chatarrización.
Una realidad del mercado es que quien tiene un camión o quizás dos para seguir en la actividad transportista está amenazado por quien compra 30 o 60 mulas para parquearlas o poner fletes a peso. Para Asecarga hay que meter el problema en cintura, buscar culpables y tramitar unos recursos importantes para que el camionero normal tenga asistencia médica y educación. Herrera recalca que llevarles dignidad a los camioneros no es limosna ni asistencialismo, es una obligación y un derecho constitucional para quien trabaja al amparo de la legalidad.
Sobre el tema de la seguridad en carretera hay enormes preocupaciones porque volvieron los robos, los atracos y los asesinatos, situación que será abordada en los próximos días con la Dirección de Policía de Carreteras y con la Agencia del ejecutivo creada para la tranquilidad vial.
Al hablar con otros empresarios afiliados a Asecarga, los profesionales del volante dicen casi que en total acuerdo que las agencias creadas por el gobierno no son más que cuotas burocráticas, inoperantes, costosas e ineficaces que suplen las tareas inherentes a los ministerios. Aseguran que esos son caprichos que vienen desde el Congreso que es el sitio en dónde ponen y quitan funcionarios.
Muy poco ingreso para tan ardua tarea
Mover un camión tipo tracto-mula a los litorales muchas veces puede resultar un mal negocio en el que se pierde plata o en el que sale lo comido por lo servido, es decir en dónde no existe el concepto de rentabilidad.
Llevar un automotor de carga a Buenaventura cuesta en promedio 3.5 millones de pesos y un viaje a Cartagena puede costar entre 2.5 y tres millones de pesos aclarando que los costos están desfasados por la misma sobreoferta vehicular.
“Los camioneros tienen razón porque los costos de mover el equipo con carga no compensa los gatos representados en combustibles, peajes y manutención y es por eso que se hace muy urgente reducir la oferta de camiones, la verdad estamos inundados de vehículos que lo único que generan son problemas y ruina. Colombia debe propender por camiones competitivos y es así que debe dejar de lado los carros viejos y destartalados que ya cumplieron su vida útil. En medio de todo hay que ponerle mucha atención a los que van a salir del mercado porque mucha gente que dejará o dejó su camión viejo y que le aportó al progreso del país, va aquedar en la calle de la noche a la mañana, eso también nos preocupa porque no es justo, es por eso que proponemos un programa muy bien estructurado para que no se sufran las secuelas de esos desplazamientos”, apuntó Herrera Murillo.
En los últimos diez o veinte años muchas empresas han cerrado sus puertas porque no pudieron aguantar las condiciones que impuso el generador de carga, además hubo problemas con reposición, infraestructura, combustibles y otros costos que llevaron a muchos a la banca rota por las políticas que se fueron diseñando para el transporte lo cual a criterio de Asecarga es un contrasentido en tiempos de globalización y acuerdos comerciales que lo que más demanda es competitividad. Para no ir tan lejos en el último año y medio más de 135 empresas decidieron poner el candado porque no aguantaron la presión en el mercado.
Asecarga instó al gobierno a interceder por los pequeños y medianos transportadores que están abocados a todo tipo de mal trato e injusticias en vista que su trabajo se remunera con fletes que se cancelan a 120 días luego de la promesa de pagar el transporte a 15 o 30 días. Las empresas, asegura el gremio, deben saltar matones para cubrir la cuenta del camionero que no puede pasar de una semana.
La situación es tan apremiante que las empresas están pidiendo líneas de crédito blandas para financiar las necesidades de capital de trabajo porque en este momento son tan solo financiadores de la gran industria.
“Estamos volviendo a las casas de cambio que hubo en las llamadas playas y a las que se acudía para poder despachar un camión, allí cobraban la módica suma del 1.4 por ciento diario, aclarando que aún existe la modalidad, entonces para despachar un camión con una carga que se pagará a los cinco días, se cambia un cheque con el que se queda mal en el cambiadero, porque las empresas generadoras pagan cuando quieren, es decir a largo plazo”.
La realidad de las empresas y del camionero es muy difícil porque están dependiendo del cumplimiento del generador de carga, pero por la falta de voluntad de este también dependen de cheques, prestamistas indolentes y gota a gota.
No es inferior el estado actual del sector transporte de carga en dónde muchos decidieron bajarse del camión para ir a manejar taxi y todo porque en Colombia no hay una firme política pública para el transporte por cuanto el estado se enseñó a resolver los problemas y los reclamos a punta de documentos del Consejo Nacional de Política Económica y Social, CONPES, que no son más que paños de agua tibia o voluntades a largo plazo, pero en sí nada serio o tangible. Es por todo lo anterior que el sector le pidió al Ministerio del ramo establecer un Plan Maestro de Transporte que no se quede en infraestructura sino que solvente problemas de manera general, integral y sectorial el cual de hecho incluye vías.
Congreso de transporte en Girardot
La bonita y cálida ciudad de las Acacias en el Alto Magdalena será el punto de encuentro de los transportadores colombianos que llevarán todas sus inquietudes al XVI Congreso Nacional de Transporte de Carga y al XV Congreso Internacional Expocarga 2016, Formalidad y Rentabilidad en el Transporte de Carga.
A la ciudad porteña de Girardot están invitados los generadores de carga, las empresas afiliadas y no afiliadas a Asecarga, los fabricantes de insumos, los concesionarios que están frenados porque no han podido vender camiones, y los vendedores de combustibles para que participen entre el 16 y el 18 de junio en LagoMar el Peñón en donde se desarrollará una agenda que busca salidas para una crisis que golpea al transporte, pero de igual forma al grueso de la economía nacional y la construcción equitativa de tejido social.
Al evento acudirán funcionarios del gobierno y expertos en el tema de carga y transporte sobre la base de los nuevos retos en un marco de libre comercio, de alta competitividad, de regulación y transparencia así como de inclusión y diseño de una política pública para el sector que ha llevado el desarrollo y el progreso sobre ruedas.