Domingo, 20 Diciembre 2020 10:03

Letalidad empresarial será muy alta, economía seguirá en UCI: Analista

Por

La desigualdad muestra que ningún sistema económico en el mundo puede funcionar con fracturas sociales. 

Está en su recta final un año difícil, atípico, contagiado, empobrecido, lleno de problemas, desafíos, litigios y muy para el olvido por los saldos en pérdidas de vidas humanas, cierre de empresas, desempleo y la tesis del fracaso en el modelo económico. En fin, lo único positivo es ver a quienes aún respiran, a quienes responsablemente hacen la tarea, le apuestan al cuidado, a la prevención y no al desorden y aglutinaciones patológicas e infectocontagiosas. Igual, alienta un aprendizaje adicional de cómo llevar adversidad y quizás la posible hoja de ruta de la reconstrucción a partir de la salud, que llegará con la vacuna milagrosa que aún NO existe, nadie, a la fecha, puede decir que encontró el antídoto, luego surge una pregunta, ¿por qué comprar vacunas que no sirven?

En 1928, diez años después de la gripe española, un médico y científico británico, Alexander Fleming, le entregó a la humanidad una cura real a las infecciones y con ello salvó millones de vidas de gripes y muchas otras enfermedades infecciosas, era un trabajo comprobado, honesto y totalmente esencial, la humanidad logró blindarse de los cuadros infecciosos gracias a la penicilina.

Hoy la humanidad espera con ansiedad una cura tangible, no estudios anunciados casi que estruendosamente por los medios de comunicación, gracias a los miles de millones que giran en publicidad los potentados de la farmacia. Es cierto, el planeta urge de salud, pero lo mejor es trabajar en silencio, con distancia del fenómeno mediático y siendo, como consecuencia del estudio y las pruebas, muy eficaces para inocular al mundo, curarlo y hacerlo viable de cara a los nuevos retos.

Es posible que la solución esté cerca, pero para ello hay que propender por sinergias ya que Pfizer por sí misma no es la panacea farmacéutica, y es allí en donde todos tenemos que mirar a China, Rusia, Alemania y cualquier país que esté avanzando y en condiciones de entregar un medicamento efectivo para tranquilizar a la gente que cree que algunos pondrán en el mercado la cura siniestra.

Al cierre de 2020 queda la estela de la tragedia, de adquirir el boleto dramático que como especie compramos al hacer caso omiso de quienes defendieron fauna y flora, muy a pesar de embates y críticas de los depredadores del aire de los bosques, las selvas y los útiles animales, estén donde estén. Faltó una tragedia para que el ser humano, quizás la peor plaga conocida, pudiese sentir en carne propia su obra destructiva y con ello apresurar los impactos en el clima y en un mundo cada vez más arrasado, disque para fomentar riqueza.

Actualmente el debate económico queda generosamente abierto porque con un mundo por repensar y reconstruir, saltan a la mesa múltiples propuestas, todas muy respetables y válidas, pero ninguna con el mínimo tufillo de neoliberalismo aceptable, porque esa política quebró económica y socialmente a los seres humanos, a los de clase media los llevó a la pobreza y a los pobres los hizo miserables. Los países con el famoso Consenso de Washington, terminaron regalando activos, negociando precariamente acuerdos comerciales y parrandeándose en el medio ambiente con obras gigantes con una factura letal para la naturaleza. El famoso modelo impulsó las importaciones, arruinó el campo, acabó con el empleo y les puso el candado a miles de empresas, muchas de ellas de la Pyme, empero con muchas de las medianas y pequeñas, cerraron unas muy grandes de perfil multinacional.

El escenario es apremiante, las soluciones deben llegar y por ello hoy más que nunca el colombiano empresario, el que tiene su empleo, el vacante, los pensionados y dueños de comercios, exhortan por un modelo humano que fomente empresa y crecimiento más no quiebras, salidas de capital y ruina. El momento llegó porque la realidad es mucho más que cruda.

Juan Alfredo PintoEn charla con Diariolaeconomia.com, el analista económico, escritor y ex embajador, Juan Alfredo Pinto Saavedra, aseveró que el 2020 es un año que marcó a la humanidad por el sufrimiento, pero igual por capitalizar por el aprendizaje histórico y colectivo que trajo con una pandemia que golpeó las economías y el frente social. El periodo que va terminando, anotó, es también de grandes evidencias, un aspecto no menos importante porque apartó las intuiciones, desnudando la cruda realidad de la desigualdad pues si bien todos en el mundo están bajo la misma tormenta, no todos navegan en el mismo barco.

 

“La desigualdad muestra que ningún sistema económico en el mundo puede funcionar con fracturas sociales e internacionales tan profundas y por ello el mundo necesita replantear sus prioridades, pero también el escenario ilustra que el juego de intereses es tal que las voces que fueron escuchadas a comienzos de la pandemia, según las cuales estaríamos en presencia de una disolución transformadora a profundidad, no van a tener la materialidad esperada en el sentido que el planeta conocerá muchos ajustes, pero sin alternativas, sin el suficiente calado y con la carga de intereses consensuales que permitieran imaginar un nuevo sistema económico generalizado para el globo”, expuso el señor Pinto Saavedra.

 

Para el caso de Colombia, indicó que de entrada puede asegurarse que el impacto es muy severo, consecuencia, precisamente de esa fractura. Dijo que la sociedad colombiana no logró a lo largo de su historia un nivel de cohesión social importante y por el contrario afianzó procesos como la migración campo-ciudad, urbanización, construcción y formación de talento humano, repitiendo las rupturas y permitiendo las terribles brechas sociales. Según el analista, consecuentemente y en presencia de la dificultad, dejó conocer dolosamente impactos diferenciados al punto que hoy hay tanto en contagio como en letalidad, cerca del 85 por ciento de los fallecidos pertenecen a los estratos uno, dos y tres de la estructura social.

 

Muerte de empresas, una triste realidad

 

Sobre el crecimiento de la economía, el experto manifestó que muy seguramente las noticias no serán buenas, la dinámica, indicó, pasó al estancamiento y las cifras en ese sentido serán negativas probablemente con indicadores que rondarán el seis y el siete por ciento en una profundidad alarmante que como en el cierre del tercer trimestre alcanzó el ocho por ciento, número que igual no puede descartarse.

Estimó que por la temporada de fin de año, que por su dinámica, la economía logrará salvarse, eso sí, advirtiendo que no será muy amplio el margen por la estreches y el reducido poder de compra, más con la salida del mercado laboral de algo más de tres millones de personas, un impacto adicional en la facturación y en el nivel de ventas que van a estar muy reducidas porque la gente o no tiene plata, o simplemente le da pavor hacer uso del crédito, si lo tiene.

En la Colombia mipyme, un 96 o 97 por ciento de las empresas en donde se localizan los mayores impuestos y puestos de trabajo, es en donde las dificultades se hacen más notorias. Las empresas, diferentes de las grandes firmas, han hecho un aporte invaluable al país y por ello, no en vano, la Asociación Colombiana de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas, Acopi, cumplirá 70 años de vida institucional con la satisfacción del deber cumplido, pero con un panorama oscuro por la pandemia.

“En esta pandemia las pyme muestran unos tristes porcentajes de mortalidad porque la Micro formal tendrá una morbimortalidad del orden del 30 por ciento, la letalidad en pequeños negocios rondará el 20 por ciento, la mediana empresa muestra una letalidad del siete por ciento y en el sector informal, la de menos capacidad de resistencia porque vive del día a día, no cuenta con reservas de ahorro y no tiene capital de retaguardia el golpe será más fuerte y por eso con confinamiento así como marginación de mercado, sin apartar la caída en poder de compra, la llevará a una mortalidad del 36 por ciento aproximadamente”, expuso el reconocido analista y hombre de estudio económico.

 

Dentro de las micro y pequeñas, excluyendo las formales legalmente constituidas, sufren un gran golpe en sectores como la gastronomía, restaurantes, comercios y todos los negocios de servicios y suministros periféricos a universidades, centro de estudio como también ejes empresariales, que rodean como anillos micro-empresariales los centros comerciales.

A juicio de Pinto Saavedra, el propio comercio formal de pequeña y mediana escala se ha visto perjudicado por una informalidad desde el desespero que se toma la calle con confusiones y apuros, además que conoce de la mortalidad de la que se viene hablando.

Expuso que en la mediana empresa la mortalidad cambia un poco porque hay un cierre fuerte en algunas empresas y sectores como por ejemplo en hoteles, en restaurantes y en industrias culturales, muy allegadas a la economía naranja. Las industrias de licores mantienen un consumo privado, pero igual algo en bares y sitios de lúdica.

Le va mal, dijo Pinto, a los servicios como la aviación que en el ciclo de virosis vieron pérdidas millonarias a nivel mundial, y desde luego en Colombia.

En su análisis el ex dirigente gremial confió en que de la actual coyuntura sale el planeta y afirmó que no todo puede considerarse descalificable porque hubo actuaciones del gobierno que merecen algún crédito como los apoyos y los subsidios. Las ayudas y los procedimientos para paliar el momento, insistió, no se pueden desconocer.

Así como hubo reconocimiento por parte de Juan Alfredo Pinto, también hubo críticas al ejecutivo porque el analista consideró que el gobierno se movió de manera lenta ante la enfermedad, cuestionó el no cierre oportuno del aeropuerto El Dorado porque esa tardanza marcó un inicio desproporcionado de la pandemia, luego llegaron los días sin IVA que animaron, por sus manifestaciones masivas, el consumo, pero que terminaron congestionando el escenario de la salud.

Según Pinto los bancos hicieron un trabajo importante de la mano del Fondo Nacional de Garantías, FNG, que fue una creación de la pyme y de la misma Acopi.

Dijo que en la pequeña empresa informal no hay cifras elocuentes para mostrar por qué viven en medio de las dificultades, con unos ciclos de cartera que se prolongan y con líos de liquidez que le resulta una tragedia a la hora de reclamar un incentivo porque difícilmente califican para acceder a beneficios. Los riesgos de hoy son una limitante y por ello muchas empresas tienen listos los Santos Oleos.

Un logro, sin duda, fue la Ley de Pago Justo y a Tiempo de las Pyme, que llevaba un año, inexplicablemente embarbascada por resistencia de las grandes superficies y de circuitos empresariales, finalmente salió adelante y ahí el gobierno puso el acelerador, dándole eficiencia a este determinante trámite legislativo. El Congreso no lo hizo igual por una comisión accidental de preocupación para la micro y pequeña empresa, pero lamentablemente muchas de las peticiones para dinamizar la demanda no tomaron curso. Una que a juicio del analista es demasiado importante tiene que ver con la autorización del pago a sesenta días de la primera cuota de la tarjeta de crédito sin intereses para estimular el consumo de las familias.

 

“No hay economía que pueda recuperarse de un impacto tan hondo si no se genera un circuito de demanda con mayor animación e inclusión”, dogmatizó el siempre documentado y fulgurante Juan Alfredo Pinto.

 

Una lección de vieja data la dio Estados Unidos tras la crisis de 1929 que desató la gran depresión económica y que se conoció como el New Deal, en español, Nuevo Trato, todo un plan para atacar la caída económica vigorizando los mercados financieros, dinamizando la economía y dándole apoyos a las personas más vulnerables. Entre 1933 y 1938 los estadounidenses mostraban sus fortalezas conceptuales frente al manejo de la economía porque superaron los efectos sanitarios de la Gripe Española de 1918 y la posterior crisis de los años treinta.

Nada hay diferente entre una época y la otra, quizás la experiencia que entregó ese amanecer del siglo XX y la tremenda tecnología y avances científicos del siglo XXI.

 

Salario mínimo, un nuevo ingrediente de polarización

 

Las opciones para enderezar las finanzas estatales son muchas, pero recientemente hubo un hecho que generó reserva y dejó ver una nueva polarización entre el empresariado y los trabajadores.

En la negociación tripartita del salario mínimo, en donde los gremios llegaron con una propuesta insultante de dos por ciento, muchos de pie dijeron no estar de acuerdo, el gobierno desoyó a las centrales obreras y todo apunta a que los trabajadores empezarán a llevar del bulto con la actual situación económica. La pregunta que aflora en ese debate es ¿en medio de semejante lío, un salario mínimo tacaño y ofensivo, ayuda a reactivar la economía, es suficiente unas migajas para que los colombianos demanden bienes y servicios?, la respuesta estoy seguro, se da por sí sola. Obvio que NO.

Pinto dijo que un alza exagerada superior al diez por ciento, o en esa cifra, podría conllevar a un desánimo y a una propensión marginal negativa para la creación de empleo, pero una apuesta increíble del dos por ciento, no resulta una decisión benéfica, inclusive para las pequeñas y medianas empresas.

Según Juan Alfredo Pinto, viendo la inflación y atando varios cabos, un incremento salarial no podía ser inferior al 3.5 o cuatro por ciento para mantener el poder de compra, por lo menos del personal empleado.
Dudó en un mejor comportamiento económico porque todo apunta a una mayor contracción de la demanda interna que fomentará inventarios y ventas muy bajas porque no hay compradores y los dispuestos, no llevan mucha plata en los bolsillos porque ganan el sueldo mínimo.

Si la demanda no se mueve será mayor el riesgo por la continuidad del marginamiento, a la sustitución con sobreexplotación con mano de obra migrante de la nacional y a cosas que no son aconsejables para la cohesión social, de tal forma que hay que esperar que ese debate se salde bien o que el gobierno legisle con sentido de compensación y equilibrio para poder seguir trabajando sobre las preguntas superiores, la primera de ellas es que no dejan que la inversión reaccione en la proporción adecuada, agudizando el grado de incertidumbre.

 

“En su cumpleaños número 99, el sociólogo francés Edgar Morin afirmó que lamentablemente el mundo y la sociedad posmoderna continúan moviéndose dentro de un festival de incertidumbre, algo difícil de reducir y el magnate Bill Gates, hace algunos días precisó que los próximos cuatro o cinco meses serán los más severos porque habrá una mortalidad adicional de 200.000 personas en el mundo. Igual, habló de un congestionamiento social adicional aún en los países desarrollados”, puntualizó Pinto Saavedra.

 

Añadió que las naciones que se vieron menos golpeadas también han perdido terreno en el comercio mundial, incluida la misma China porque obviamente el mundo pierde hoy la confianza sobre muchos de los países poderosos y se sigue haciendo preguntas como acaba de ocurrir con el tema de los visones en Dinamarca, país que ordenó el sacrificio de 15 millones de estos mamíferos y carnívoros de la familia de los mustélidos. Igual, anotó, hay inquietudes con la relación del hombre moderno con el mundo salvaje.

Sobre la enfermedad que atormenta al planeta, Pinto aseveró que todavía no se sabe en qué parte de la curva como globalidad está el ser humano, lo único que se sabe es que las vacunas empezaron a aplicarse, muy a pesar de las consecuencias por las polémicas que han de venir a reforzar las ya existentes lo cual marca un punto de inflexión, pero comentó que el ciclo de finalización del proceso no parece, a criterio suyo, estar a la vuelta de la esquina y por tanto la verdadera recuperación en términos de cifras cocientes podría darse en el segundo semestre de 2022 aunque algunos creen que después de junio de 2021, habría humo blanco.

En materia económica los resultados serán contundentes si se logra conciliar mayor inversión, mayor demanda y mayor inclusión social a escala internacional, en el caso colombiano será muy complicado porque probablemente el año nuevo arrancará decreciendo en demandas sociales, pero aclaró que lo deseable es que haya paz pública y que no haya combinación entre el circuito electoral con un proceso de despertar de una economía lesionada, resentida y maltrecha que sigue aún vacilante.

 

Colombia tiene que vestir y calzar a su gente, no la pobreza y China

 

Una necesidad de Colombia es que los nacionales salgan masivamente a comprar producto local y no reemplazar las compras de ropa y calzado por oferta con origen chino que está en un auge inusitado por la precarización en el ingreso y la dificultad para apostarle al país.

Algunos empresarios han hecho esfuerzos y lograron poner en el mercado diseño colombiano con telas colombianas y lo propio acontece con el calzado. El país necesita la demanda doméstica y salir adelante para crecer y contratar personal que con una buena remuneración seguirá en la tónica de hacerle el gasto a Colombia.

Con la ley de emprendimiento hay una perspectiva que incluye alguna dinámica que contempla las compras estatales en mora de asumir. Dejando de lado el discurso del proteccionismo y del cierre de la economía, escribió, se hace urgente una consciencia de reciprocidad, que es la palanca clave en el comercio pos-pandémico a escala global. Pinto Saavedra manifestó que esa correspondencia debe empezar a funcionar para darle forma a la reactivación de la economía.

Juan Alfredo Pinto es recordado por hacer una férrea defensa desde la presidencia de Acopi por la industria colombiana y en especial la de los textiles toda vez que se opuso a la importación de ropa usada, una batalla que ganó en la negociación del TLC con Estados Unidos.

Lamentó que el país no haya podido superar problemas graves como la subfacturación, el dumping, el contrabando técnico y las ventajas irregulares que obtienen los importadores proveedores del exterior. Igual, razonó, hay mucho por hacer para atacar el contrabando.

Encendió las alarmas por un dólar que tiene una marcada tendencia a la revaluación, un mal mucho más considerable porque sería, eventualmente, repetir la tragedia.

Iniciativas como, “Importado de Colombia”, programa pro país, lanzado por Pinto Saavedra en sus tiempos como dirigente gremial frente a Acopi, debería retomarse para valorizar la producción nacional y generar el compromiso del público con la industria nacional, tan necesitada del apoyo y la solidaridad con marca, calidad y manifactura de la casa.

Sobre algunos productos de países que comandan la manufactura mundial en Asia y en otros continentes, puede decirse que producen bienes con una vida útil supremamente efímera, pero que cautivan por la dimensión de los precios. Frente a este flagelo Pinto hizo un llamado para impulsar una campaña de educación más allá de las pasiones nacionalistas para que quienes compran en Colombia hagan valoración cualitativa de los textiles, calzados y otras manufacturas que un consumidor y su familia van a adquirir.

Para alcanzar estándares altos de producción el analista dijo que hay que escuchar las buenas ideas y de esa manera echar mano de la reinserción y rehabilitación para tener más y mejor mano de obra, un trabajo que debe mover la institucionalidad porque el país no soporta más fracturas o divisiones.

 

“En la industria no podemos seguir con brechas porque no es lo mismo una empresa mediana con más capacidad de exportación, con mayor contenido tecnológico versus una micro o pequeña empresa de baja productividad, reportando bajas tasas de formación tanto de capital como de población y consecuentemente un tejido social en donde más de la mitad de los habitantes están por debajo de la línea de pobreza ya que el país regresó al raquítico indicador de 2002, es decir que Colombia perdió 18 años de adelanto histórico lo cual hace pensar que no es viable seguir con una sociedad desintegrada porque no generará paz pública y menos bienestar. Yo esperaría que las Cámaras de Comercio le den apertura al compás de la formalización y del registro mercantil para todo tipo de organización con tarifas muy livianas y de baja progresividad hasta tanto no se logren coberturas de mérito, esperaría lo mismo de las Cajas de Compensación que de igual manera tienen que abrirle la puerta a la informalidad, aclarando que eso no significa contraatacar a quienes están cumpliendo sus obligaciones laborales, tan solo implica hacer crecer el tejido empresarial”, señaló Pinto Saavedra.

 

Dentro de su análisis, el ex embajador precisó que per se, la informalidad no es un enemigo, apuntó, que la formalización es un amigo de la sociedad luego la política pública debe trabajar en favor de la formalización y no persiguiendo la informalidad como eje central de la política en tal materia. Las empresas informales, expuso, en muchos casos son la consecuencia del exceso de cargas tributarias y de la menor rentabilidad por obligaciones, un tema en el que debe ocuparse el gobierno porque la queja de reglas de juego está en todos los niveles del empresariado.

Un fenómeno a combatir y erradicar es el sistema gota a gota calificado por Pinto de mecanismo criminal, todo con una política imaginativa de Nano-Crédito y para ello se vienen planteando opciones de habilitación de muchas formas crediticias, verbigracia crédito de libranza, Nano-Crédito a través de las estructuras de apuestas permanentes, plataformas que son legales y que están digitalizadas, permitiendo hacer un buen uso del Big Data, una herramienta para romper las organizaciones criminales que multiplican a los ciudadanos con préstamos anómalos.

La situación, dijo el analista, demanda una inclusión financiera que vaya más allá de la bancarización, que cree consumidores financieros deliberantes, entendidos con el proceso de la liquidez y mucho más avanzados con el lenguaje de los negocios. Para Juan Alfredo Pinto, el país urge de una economía que deje de pensar en privilegios y en todo lo que sea dadiva para el capital, punto en el que tendrá que ser muy fuerte el gobierno con la reforma tributaria ya que hay demasiadas gabelas y exenciones y muy pocos procesos incluyentes para la mayor parte del tejido económico, ello si Colombia no quiere ubicarse en pospandemia, con todas las unidades económicas en el partidor automático, pero sabiendo que más de la mitad de estas, sencillamente no pueden acceder a los actores de producción.

Para el destacado investigador el momento es muy estimulante para proponer y un poco duro para exigir.

 

Es el momento de retomar el mercado interno

 

Varias voces han criticado los TLC porque a cambio de aprovechar un convenio para importar bienes de capital y toda la maquinaria para rejuvenecer el agro y la industria de valor agregado, al igual que con la apertura económica de 1991, el país termino entregando en bandeja de plata la producción nacional, haciendo prever la quiebra de varios sectores de la ruralidad, hoy disminuidos por las importaciones, una tragedia social que no cubre el buen momento del café y menos las exportaciones de banano, flores, frutas, cacao o aguacate.

En un momento difícil, de emergencia, como muchos otros países en el planeta, tendrá que retomar su producción interna, no como parte del chauvinismo a ultranza o el llamado proteccionismo, sino en una triada que constituye una sustitución inteligente de importaciones, una promoción certera de exportaciones con valor agregado y una transformación de los modelos de negocios y del desarrollo empresarial de forma significativa, especialmente con afincamiento de los circuitos económicos locales y regionales.

 

“A decir verdad tenemos un año histórico, durísimo, con la mayor caída del PIB, tenemos un retroceso de la economía mundial, sumamos un desacopio entre potencias, estamos en un ciclo de iniciación de una nueva bipolaridad, de unos nuevos procesos de alineamiento que le van a costar mucho a la economía mundial. Como si fuera poco hay una considerable pérdida de confianza en la que se veía como la gran potencia emergente y el mundo está en un proceso de rechazo a las hegemonías consideradas individualmente, y a las potencias que se creía, serían las dueñas de la economía en su totalidad, algo que está claro, el mundo no va a aceptar, hay crisis en los sistemas políticos y sin duda hay aprietos con los modelos que hace vislumbrar cambios económicos y otra geografía en el globo”, afirmó Pinto Saavedra.

 

Pinto aseguró que no hay espacio para el surgimiento de una nueva invención en materia de doctrina económica, pero estimó que vendrá un esquema de síntesis en donde la economía social de mercado pasará a llamarse economía social y ecológica de mercado, un modelo que no hace apología del estado como único actor ni del capital privado como el único tenedor del circulante. En esa síntesis, explicó, utilizará la solidaridad, reciprocidad y la cohesión social, amarrando tejido social y productivo sistemáticamente, todo con una responsabilidad muy grande en temas de garantías sociales y de crisis climática.

La renta mínima universal, dijo el analista, se hace necesaria para paliar las falencias sociales y también abordar temas como adulto mayor, envejecimiento y economía del cuidado, igual los trabajadores así sean marginales que resultarán vitales para que se sumen al pedaleo del sistema económico y no para que se vuelvan simplemente sujetos de una ayuda que no apoya la dinámica macroeconómica.

 

“Hay una nueva geografía, es urgente integrar corredores, se hace perentorio volver a las mini-cadenas productivas regionales y dejar las medidas económicas creadas desde el escritorio sino en el territorio y para el territorio, hay que volver a poner la ciencia en el lugar que le corresponde puesto que ha quedado cuestionada por la manera cómo prioriza y de cómo está subordinada a los intereses económicos”, dijo.

 

El momento, señaló, sirve de oportunidad para la ciencia porque se construirá una vacuna en el menor tiempo en toda su historia. El contertulio expresó que hay nuevos elementos en descarbonización y en bioquímica a nivel mundial, una oportunidad para que la ciencia recupere su sitial, pero poniéndose al servicio de la inclusión social, de la corrección del problema climático y de la cohesión social de mayorías.

Un tema adicional bastante retador es el de coberturas educativas y mejora de la calidad.

El mundo, comentó, tiene tres pandemias, de un lado la zoonótica pues la mayoría de las enfermedades han tenido origen en la selva con animales silvestres, atacan al ser humano por cercanía con fauna o por vectores también del bosque o las ciudades, llámense mosquitos, roedores y otros.

Con la excesiva población, sostuvo el experto, vino una alteración de la gente con el ciclo salvaje porque lo acontecido en Wuhan, independiente de la transparencia o no que haya tenido el proceso y el manejo interior de discriminación del virus, es resultado de una zoonosis.

Y como la Gripe A H1N1, el SARS y muchas pandemias han llegado del mundo salvaje que una vez entre humanos logró urbanizarse y agudizarse por las precarias costumbres higiénicas, reproducción masiva y altos consumos de todo tipo. De todas maneras existen enfermedades muy delicadas provenientes de los animales, avivadas por virus, bacterias, parásitos y hongos.

La ciencia igual tiene que explicar todo el impacto de la tecnología en la salud humana pese a que los avances tecnológicos son toda una maravilla pues le dieron paso al teletrabajo, a la economía en tiempo real, al Big Data y otros favores, pero la tecnología, sentención Pinto Saavedra, creó muchos problemas porque comprimió la libertad individual de manera dramática y la vida que debería ser más fácil por los avances digitales y la inteligencia artificial, se ha vuelto complicada.

 

“El solo hecho que los niños entre cuatro y doce años de edad muestren un coeficiente intelectual inferior al de los padres, por primera vez en la historia moderna de la humanidad, es de una gravedad infinita. Igual el manejo de cuadriculas plurales en las conversaciones y diálogos en plataformas y teleconferencias genera espanto porque el nivel de concentración que maneja el cerebro, se diluye a través del ejercicio de visualización múltiple, golpeando alarmantemente la inteligencia y lo desarrollos incorporados al conocimiento en conjunto de la sociedad”, alertó.

 

Otro enorme inconveniente es que la pandemia se ha utilizado por parte de muchos gobiernos, para que, en nombre de la seguridad, los estados tomen medidas restrictivas de la estructura de democracia y las libertades, con lo cual, a criterio del experto, el mundo estaría en presencia de una nueva pandemia de autoritarismo.

La situación es compleja y por eso el ex presidente de Acopi proyecta un 2021 lleno de desafíos, pero igual de posibilidades para el mundo.

Independiente de un mundo conflictivo, con desigualdad, enfermedad, amenazas, proscripción, marejadas humanas y guerra, hay espacio para pensar en positivo partiendo de la formación de ideas y propender por un país y un mundo bien optimistas, nunca satisfechos, muy afirmativos para que Colombia no se precipite en la horda de los neopopulismos o del facilismo conceptual para explorar formas de reducir los extremos y de construir un centro afirmativo y una posición que aglutine y que no segregue, polarice y divida más.

Finalmente lamentó la pérdida de liderazgo y brillantez gremial pues los que dicen ser hoy voceros gremiales, en su mayoría, no son todos, son de corte corporativista, en un ejercicio reprochable, en el que el sector privado ha creído que la colaboración con el gobierno como parte del establecimiento, debe confundirse con abyección. “En el sector empresarial uno no puede confundir la consecuencia con la obsecuencia, no hay que involucrar la pérdida de independencia con la colaboración”.

Los mejores líderes son aquellos que con brío le muestran al estado de manera propositiva el camino del éxito y, de manera respetuosa, son quienes, desde la tribuna gremial, hacen las observaciones del caso para llevar las correcciones y manejos eficientes del gobierno. El tema es, ni confundirse ni dejarse confundir, el asunto es aportar desde los balcones de la inteligencia y la misma experiencia de tejido social, regional y empresarial, decirle con ímpetu Sí a Colombia.

Visto 1511 veces