Lunes, 08 Noviembre 2021 17:51

Fabricato: Más líder que nunca en medio de grandes retos globales

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Fabricato: Más líder que nunca en medio de grandes retos globales Imagen-de-Hasan-Oguz-Altuntaş-en-Pixabay

La empresa presenta la utilidad bruta más alta de los últimos siete años por valor de $58.055 millones.

Es increíble, pero al mismo tiempo admirable que algunas empresas tengan alma de acero y logren sobrevivir a muchas dificultades, algunas locales y otras exógenas. Quizás su génesis les ayude y les permita, gracias a esas herencias de aguante, resiliencia y perseverancia, continuar vigentes en los duros y cada vez más exigentes mercados, los mismos que entraron en una eléctrica competencia en la llamada internacionalización, escenario en donde muchos caen y otros avanzan, toda una experiencia épica que demanda valor, audacia, innovación, conocimiento y visión.

Es el caso de Fabricato, una empresa que fue fundada en medio de los embates de una tremenda pandemia, en esos días la gripe española hacía de las suyas porque se llevó en promedio 50 millones de vidas, cruzada pavorosa desde su aparición en 1918. El empuje paisa, gratificantemente atrevido y osado, en 1919 con las medidas sanitarias encima y el temor que desató la letal virosis, decidió comprar unos terrenos para instalar la enorme textilera, una empresa en permanente evolución que vistió al país, a la región y buena parte del mundo.

Los momentos en la historia son determinantes, el 26 de febrero de 1919 a través de escritura pública, la Fábrica de Hilados y Tejidos del Hato, Fabricato, vio la luz de la vida empresarial bajo la figura de sociedad anónima. La gran idea de Carlos Mejía, Antonio Navarro y Alberto Echavarría se cristalizó para seguir contando una bonita historia en un momento feo, como paradójicamente lo sigue haciendo hoy, pasando un instante complejo por otro SARS, pero mirando con optimismo y estrategia el devenir.

Uno de los aplaudibles aciertos de Fabricato fue darle alas a la empresa en esa coyuntura terrible que implica competir y seguir siendo vanguardista, nombró al empresario y apasionado piloto Gustavo Alberto Lenis Steffens, expresidente de Avianca, hombre de negocios y conocedor de los mercados, consecuencia de su formación en la Universidad de Lindenwood de Saint Charles, Misuri. Aparte de todo, Lenis ha tenido un rodaje directivo que lo curtió en el arte de administrar, innovar y dar respuestas inmediatas a los mercados.

Fabricato, como muchas otras empresas y sectores productivos, enfrenta actualmente una serie de retos que van desde los mismos impactos de la pandemia, con menor demanda y cambios en las costumbres, un aspecto que afecta el vestuario, hasta una crisis logística sin precedentes, culpable del encarecimiento desproporcionado de los fletes, del desabastecimiento y escasez de materias primas. A lo anterior se suma un escenario cambiario apremiante, habida cuenta que el precio del dólar gana terreno, agudizando una devaluación que imposibilita importar con la tranquilidad y holgura de hace unos años.

Hay problemas, es innegable, nadie tapa el sol con un dedo, pero paralelo a ello viene haciéndose un trabajo meticuloso en la vetusta textilera que sigue a toda máquina produciendo textiles y optimizando procesos y calidad porque su compromiso, amén de las coyunturas es inquebrantable.

 

Gustavo-Alberto-Lenis-Steffens

 

El presidente de Fabricato, Gustavo Alberto Lenis Steffens, le dijo a Diariolaeconomia.com, que no es cierto que el precio de la confección esté subiendo por culpa de los aranceles por cuanto los valores en esos impuestos de importación siguen siendo los mismos en los últimos años. Anotó que hay otros aspectos complejos que pueden incidir en el producto terminado como es la crisis logística y la devaluación.

El directivo recordó que en mayo del año en curso el Gobierno decidió imponer un nuevo arancel para las prendas que vienen de oriente, una medida afortunada que le permitía a la industria de la confección ser más competitiva con un producto terminado de calidad y con un precio al alcance del bolsillo de las familias colombianas. Reconoció que dicha dispensa le dio aire también a los textileros que al fin y al cabo son los que producen las telas para ese propósito.

Mostró su desacuerdo con el arancel adicional y la pretensión de quitar los aranceles a los hilos porque al revisar las materias primas y la ropa elaborada, los hilos no están encareciendo nada. Sostuvo que en el país las cosas siguen igual, salvo en el tema del algodón que subió el 44 por ciento y otros insumos que van por la senda del repunte, a tasas que superan el 40 por ciento.

En su análisis, Lenis dijo que los contenedores hacen parte de la ecuación ya que los de la China escalaron en precio hasta un 160 por ciento y los de India en 120 por ciento.

 

“Tenemos un problema muy grave en toda la cadena de suministro, efecto de la baja disposición de buques, insuficiencia de contenedores y todo un colapso en los puertos del mundo, tema ajeno a Colombia, totalmente global, pues los puertos están atascados en países desarrollados y en otros, sumamente dependientes de materias primas y productos elaborados. Nos tocó volver a empezar después de una gran parálisis por la pandemia y lamentablemente nos encontramos con estos cuellos de botella en las terminales de carga más importantes, dejando claro que los contenedores están concentrados en algunas partes, llevando a una carestía desmedida”, declaró el señor Lenis Steffens.

 

Una consecuencia del tremendo lío es el crecimiento del stock de producto no terminado en las fábricas del mundo en donde sigue acumulándose maquinaria y muchos otros bienes que no han ido al mercado porque adolecen de algunos componentes que les impide viajar. Expuso que la situación es muy notoria en vehículos en donde los empresarios no han podido ensamblar porque las partes son fabricadas en diversos sitios y orígenes, generando un déficit de automóviles en el mundo por la realidad logística y el desbarajuste en las cadenas de suministro.

Si bien el ejemplo de los coches es acertado, el problema abraza a casi la totalidad de sectores productivos en el planeta, porque hasta los teléfonos celulares son la suma de muchos fragmentos o fracciones, fabricadas a lo largo y ancho del mundo. Lo propio, comentó Lenis, pasa en textiles, porque hay materias primas de todas partes y distintos orígenes que han venido subiendo de precio de una manera considerable, todo exacerbado por los enormes inconvenientes con la cadena de suministro.

Como si fuera poco, el paro que dejó a Colombia fuera de juego, bloqueando inclusive sin medida el puerto de Buenaventura, encareció absolutamente todo, desde el transporte hasta el almacenamiento debido al represamiento de contenedores en la terminal.

 

¿Para dónde va el mercado en la actual situación?

 

 

En su charla, el presidente de Fabricato Gustavo Alberto Lenis Steffens, indicó que equivocadamente todo el mundo piensa que el único problema que se tiene en Colombia es la cadena de abastecimiento ya que aparte de ese factor, más el encarecimiento de las materias primas, hay un elemento adicional y es que con el incremento que se le hizo al arancel para blindar las confecciones locales, hubo mayor dinámica en ese frente empresarial que venía de capa caída desde hace muchos años, medida que no fue suficiente para reactivarlo del todo puesto que esas empresas y firmas que tenían gran conocimiento y el Know How, el valioso activo intangible, están en otras labores y pretender devolverlas a la confección no es fácil, aparte de que muchos que fueron grandes en el renglón no quieren volver, cerraron la persiana para siempre.

Lenis reveló que a la fecha el sector de la confección reporta un elevado déficit de mano de obra para la confección, una dificultad considerable porque impide exportar. Además, indicó, a raíz del Covid-19, los compradores empezaron a revaluar si Asia es lo que la industria necesita porque los fabricantes orientales no controlan una cadena de abastecimiento por momentos de 120 días y eso hizo que las grandes factorías miren la región como opción productiva tal y como está pasando con Centroamérica y Suramérica, contexto ideal para Colombia que podría ver beneficios de esa tendencia siempre y cuando consiguiera esa fuerza laboral para volver a impulsar el sector de las manufacturas.

La pérdida de recurso humano, estimó Lenis, es el igual efecto del asistencialismo que resulta perjudicial para quien recibe un auxilio por hacer nada y de igual forma para los sectores que ven cómo se fuga esa población activa en el sector primario, pero también en la industria.

 

“Hay momentos en los que el gobierno, sea el que sea, debe hacer presencia para mitigar coyunturas sin que ello resulte permanente o eterno. En Estados Unidos, hay un tremendo problema de consecución de mano de obra porque fue tanto el asistencialismo que la gente prefirió quedarse en la casa recibiendo el cheque sin hacer nada. Volviendo a Colombia, en algo nos toca, pero siendo un país trabajador, madrugador y vertical con las obligaciones, de alguna manera nos molesta el asistencialismo, yo sí creo que nos ha perjudicado, hoy, indudablemente, tenemos menos trabajadores”, afirmó Lenis Steffens.

 

La situación invita a sustituir importaciones y retomar actividades

 

Imagen-de-Clayton-Decker-en-Pixabay

 

Si bien, con todo lo que está pasando, la agricultura pide a gritos una transformación, puntualmente en el tema del algodón, hay que retomar hectáreas sembradas y productividad. Fabricato reconoció en el Gobierno del Presidente Iván Duque Márquez, una preocupación e iniciativa por recuperar esa cadena.

Lamentó que luego de pasar de una producción considerable de algodón, hoy el país reporta cifras mínimas porque no solo se perdió empleo, crecimiento y una fuente vital de materia prima sino una fibra de reconocida calidad. Para Lenis el tiempo será determinante, pero dijo que el ejecutivo se ha reunido con inversionistas extranjeros para reactivar el importante cultivo, fuente de suministro para las fábricas de textiles y obviamente el alma de la confección. Destacó que hay un aprendizaje y una historia algodonera significativa que urge recuperar.

Un punto a tener en cuenta, a criterio del presidente de Fabricato, es que la calidad de la confección colombiana es muy buena y por ello las firmas que exportan prendas de vestir lo hacen de la mejor manera puesto que son empresas reconocidas por su buena calidad, inventiva, diseño y propuesta en moda.

 

“El costo del vestuario en valores reales ha disminuido porque nosotros hoy en día, hacemos mejores telas a mejor precio, ese aspecto hace que las fábricas tengas buena materia prima y puedan competir con precio y calidad, la verdad hemos aprendido. La preocupación grande pasa por el contrabando, especialmente en denim o tela vaquera que arroja cifras gigantes. Si nosotros tenemos un mercado de 90 millones de dólares, mínimo 20 millones de dólares pueden ser producidos en Colombia sin Coltejer, luego quedan 70 millones de los cuales se pueden importar legalmente 50 millones de dólares aproximadamente, luego hay 20 millones de dólares en contrabando, un flagelo que omite el pago de impuestos y que se origina como lavado o plata del narcotráfico, es decir no hay manera de competir”, denunció el presidente de Fabricato.

 

En medio de todo, dijo, el precio de las prendas colombianas tienen un niveles posibles que les permite competir en condiciones, con un punto a favor y es la calidad a toda prueba del textil colombiano, sinónimo de durabilidad y buen gusto.

El problema a la hora de competir es con las prendas importadas que llegan mucho más baratas, aunque con los niveles de tasa de cambio, el negocio puede dar un giro sorprendente, abriéndole aún más espacio al producto hecho en Colombia. Sobre el tema recalcó que el materia de internación de prendas, el gran problema es la mano de obra pues no se puede traer de otros países en donde los salarios, la energía que pagan las empresas y las condiciones son extremadamente diferentes al producto terminado en Colombia, una desventaja visible con la cual se debe convivir sobre la base de la estrategia.

 

Una empresa del sector textil que teje progreso y sostenibilidad

Según su presidente, Gustavo Alberto Lenis Steffens, Fabricato es una empresa con una fabulosa historia para contar y trasmitir de generación en generación como afortunadamente ha sucedido. Anotó que Fabricato y la industria textil antioqueña, sin duda el clúster textil del país, resultaron importantes en el desarrollo industrial, la oferta de empleo y la generación de riqueza.

Hoy agregó, Fabricato es una compañía que está cambiando, que trabaja para superar sus múltiples problemas, los cuales están ahí e invitan a la solución, empero, este año quedó demostrado que la empresa puede hacer telas rentablemente, ello porque la firma separó el negocio textil del inmobiliario que fue útil para capitalizar el grupo, empero anotó y como se evidenciará, el textil, es un negocio que ya está dejando ganancias. La empresa sin su capítulo de finca raíz, arrojó utilidad.

El asunto, aparte de ser gratificante, demuestra que se pueden hacer bien las cosas y que Fabricato es una compañía que hay que proyectar, reorientándola y haciéndola más productiva, competitiva y fabricante de telas rentables que inclusive se pueden exportar.

 

Fabricato muestra resultados históricos

 

 

En el tercer trimestre de 2021, como quedó expuesto, Fabricato reveló unos resultados financieros más que alentadores. En lo corrido del año se evidenció que cada mes arrojó utilidades operaciones positivas al igual que un Ebitda de enorme satisfacción.

En cuanto a la operación y resultados de Fabricato, este tercer trimestre de 2021 fue muy positivo debido a la redefinición de lineamientos corporativos enfocados en la rentabilidad de la compañía en sus actividades textil e inmobiliaria, a las medidas de austeridad en los gastos y al aumento en la productividad y eficiencia en las operaciones.

Desde el año 2013, Fabricato no registraba los niveles de ingresos actuales acumulados a septiembre de 2021 por valor de $311.507 millones. La empresa presenta la utilidad bruta más alta de los últimos siete años por valor de $58.055 millones.

Fabricato muestra la utilidad operacional más alta de los últimos siete años. La última reportada fue en 2016 por $13.274 millones y en 2021 la firma tiene una ganancia de $32.126 millones que es decir, 2,5 veces mayor y que representa un incremento de 142%.

La utilidad neta acumulada revierte los resultados de pérdidas consecutivas de años anteriores. La operación textil contribuye con $12.221 millones a este resultado.

El Ebitda acumulado a septiembre de 2021 es de $41.494 millones, casi veinte veces mayor al logrado en todo el año 2019, que fue de $2.161 millones, y casi cuatro veces mayor al logrado en todo el año 2020 que reportó una cifra de $11.569. Según Lenis, la operación textil contribuye con $39.979 millones, siendo el 96% del total del Ebitda acumulado. Esto, manifestó el directivo, evidencia una operación rentable en la actividad principal Core o propósito fundacional de la empresa.

Con las circunstancias y vicisitudes que llegan o se presentan, llámese mercado, tasa de cambio o incertidumbre contractual, el empresariado colombiano aprendió a moverse en su entorno e inclusive a lidiar con temas de geopolítica y contextos externos que afinaron la manera de producir sin permitir sobresaltos o grandes impactos. En los últimos retos resultó todo un desafío manejar el abastecimiento, dificultad mundial, empero, el aprendizaje con los manejos de crisis, hicieron que hacer empresa siguiera siendo posible.

 

“El sector textil en Colombia y la confección podrían estar unidas, ser un sector demasiado importante porque tenemos excelente mano de obra y unas empresas muy eficientes que pueden competir con cualquiera. Ahora con el cambio de mentalidad, porque la China queda más lejos que antes e India también, se abren nuevas opciones, situación que he sentido porque los compradores están buscando provisión más cercana”, señaló el presidente de Fabricato.

 

Precisó que al comparar República Dominicana con Colombia y la cantidad de dólares que genera el país caribeño en confección versus Colombia, a los nacionales les da pena porque siendo modestos en el parangón, los colombianos deberían ser cómo mínimo iguales a los dominicanos. Expuso que en países de Centroamérica como México, toda la ropa es de alto precio debido a que la producción casi en su totalidad es oferta exportable, claro está, apuntó, en el país azteca la confección es una industria gigante tal y como en El Salvador, país con fábricas especializadas en textiles y dueño de una excelente confección.

Un ejemplo de volver a la grandeza textil la dan muchos otros países, uno de ellos Perú, que logró sembrar ciertas fibras de algodón, hoy famosas y pedidas en el mundo, con la salvedad que gozan de una protección especial, únicamente contra oriente como hace Argentina. Brasil, puntualizó Lenis, es otro jugador importante de consumo alto y blindado contra el comercio desleal o las importaciones masivas.

Según el presidente de Fabricato, Colombia no es el país raro que esté pidiendo cosas estrambóticas, tan solo requiere de unas políticas de estado, claras, sostenibles y amigas, que faciliten la creación de empresa y el fomento del empleo, nada del otro mundo.

En otro frente, Gustavo Alberto Lenis Steffens, aseguró que independiente de la situación, la empresa no frenará las compras de maquinaria y afirmó que inclusive la empresa hizo unas inversiones totalmente concentradas en el reciclaje. Los pedidos de la empresa para lo que resta de 2021, están focalizadas, subrayó en economía circular, una tendencia trazada para 2022. La empresa como es apenas visible, está totalmente volcada hacia la sostenibilidad por cuanto busca recuperar fuentes de agua, reciclar prendas, volverlas hilo para volver a tejer y producir limpio en su totalidad.

Las crisis como se sabe siempre estarán y lo importante es saber manejarlas pues como muchos han dicho, las dificultades no hay que desaprovecharlas.

 

 

En más de cien años, Fabricato ha demostrado que hacer empresa es asunto de heroicos inversionistas, de gente capaz y llena de esperanza, de esos emprendedores que desde la hilandería construyeron país y tejido social. Empresarios tozudos que apostaron por una patria mejor, con herramientas incipientes, pero conceptos muy sólidos, los mismos que dieron puntada sin dedal.

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