Sábado, 27 Agosto 2022 01:15

Colombia, un país a la medida de las franquicias: FIAF

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Muchos países están mirando opciones de negocio en Colombia, sin embargo, las marcas están esperando las señales del nuevo gobierno.

Ha pasado mucho tiempo y la franquicia sigue ganando terreno. Algunos asocian este modelo de negocio con algo joven y revolucionario, pero no es así, las franquicias han estado presentes en la humanidad desde muchos años.

El solo término es añejo, la palabra surge en la Francia de la edad media cuando los reyes y poderosos autorizaban a los súbditos para que llevaran a cabo algunas actividades relacionadas con el comercio. Los más inquietos descubrieron un documento en donde se rubrica la primera concesión en el lluvioso y frío marzo de 1232.

Como buenos vanguardistas fueron los visionarios estadounidenses los encargados de potenciar la opción de lucro en la mitad del siglo XIX, momento en el que el fabricante de máquinas de coser, Issac Singer, impuso el nuevo estilo de hacer negocios luego de contracción económica estimable que lo llevó a conceder franquicias a diferentes comerciantes norteamericanos, un ejercicio que le hizo crecer su cuenta bancaria ya que se disparó la venta de los aún famosos bienes.

 

 

El negocio mostraba bondades y empezó a evolucionar, entre otras cosas porque era ideal para hacer expansión de marcas. En un año difícil, 1929, que llegó con crisis económica en Estados Unidos y que sirvió de preámbulo para la inolvidable crisis de los 30, la firma General Motors acudió al sistema de franquicia que impactó favorablemente a la casa matriz y a los distribuidores, ello bajo total independencia.

Los americanos en medio de las vicisitudes encontraban respuesta en el revolucionario modelo de negocio, razón por la cual los franceses entraron de lleno en lo que fue su invento. La productora de lanas La Lainiere de Roubaix creó una marca paralela, pingouin que de inmediato fue puesta a merced del mecanismo de franquicias, una apuesta ganadora porque llegaron pequeños inversionistas y dueños de almacenes que fueron distribuyendo el producto por la región.

Los expertos aseguran que el verdadero salto al éxito lo dio el sistema en los años 50, década en la que fue notoria su increíble expansión básicamente en el sector de comidas rápidas en donde el crecimiento fue vertiginoso. Con el pasar del tiempo se fueron integrando al modelo de franquicias empresas, marcas y bienes de numerosos sectores económicos, el asunto era bien serio y su común denominador fue la rentabilidad.

Los años 80 marcaron un avance interesante en América Latina y por eso países como México dieron pasos determinantes para recurrir al furor económico de los referentes comerciales e incubadores de posibilidades comerciales.

 

 

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el presidente de la Federación Iberoamericana de Franquicias FIAF, Gabriel Grasiuso, expuso que Colombia es un país que atrae la inversión y en especial el segmento de franquicias, ello porque estaba y está dentro de un radar bastante importante de todas las franquicias de Iberoamérica, a tal punto que hoy las empresas de Brasil tienen mucho interés en Colombia tal y como pasa con las europeas y las de Centroamérica.

Dejó claro que, si bien al salir de la pandemia los inversionistas estaban con una decisión muy firme, obviamente que el cambio de gobierno va a traer un periodo de análisis que podrá durar entre 60 o 90 días, tiempo en el que el mercado leerá los mensajes iniciales del Gobierno que recién arranca su mandato, algo que pasa en todos los países, en la totalidad de las elecciones, pero especialmente con el cambio de derecha a izquierda.

El connotado empresario afirmó que Colombia es y seguirá siendo un destino para las franquicias internacionales por la capacidad de emprendimiento que tienen los colombianos, por el tamaño del país que supera las siete ciudades importantes, todas con más de 1.5 millones de habitantes, algo admirable y muy sugestivo por cuanto el presidente de FIAF viene de Uruguay en donde hay 3.3 millones de nacionales.

El tema colombiano, opinó, es sumamente interesante, ya que después de Brasil y México, Colombia tiene la tercera feria más importante de franquicias lo que demuestra el interés que prevalece.

La inversión, dijo Grasiuso, busca que se mantengan las democracias, que se respete la institucionalidad y que haya condiciones para quien lleva capital a diferentes países. Expuso que los capitales generalmente están acostumbrados a los cambios y tan solo piden conocer las nuevas reglas de juego, algo que se conoce justamente en esos primeros 60 o 90 días de gobierno que no tiene una tarea fácil por los funcionarios debutantes que llegan a acompañar la nueva administración.

 

“Por los mensajes y la política, consideramos que hasta ahora el Presidente Gustavo Petro, ha sido bastante consecuente, se nota que quiere darle continuidad a la tónica de crecimiento que traía Colombia, es notoria una política de progreso y eso nos alegra, nos llena de entusiasmo, pero nos da la posibilidad de seguir viniendo a invertir en este mercado que, reitero, es muy interesante para las franquicias”, aseveró el presidente de FIAF.

 

A criterio del vocero hay liderazgo, pero acentuó que en el tema político los empresarios suelen ser grandes observadores ya que experimentaron que algunos países pioneros en franquicia, vanguardistas en desarrollo e internacionalización de sus marcas, tuvieron unos procesos políticos que los llevó a una situación difícil para invertir y en donde la parte internacional dejó de lado el interés por reglamentaciones y todo tipo de eventos como la dificultad para sacar el dinero del territorio o su alto costo.

En franquicias, señaló, se observa, pero igual hay aprendizaje y ajustes. En Colombia, sostuvo, se está muy lejos de que algo aterrador pase porque se trata de un país maravilloso en donde se descarta la radicalización.

 

Reforma tributaria es una propuesta y está sujeta a cambios

 

 

El presidente de FIAF indició que el proyecto de reforma tributaria es apenas, eso, una iniciativa en donde el Gobierno ha invitado a los empresarios para que aporten y den ideas. Lo realmente importante, resaltó Grasiuso, es que el ejecutivo habla de concertar, negociar mas no de imponer, un mensaje super interesante de la Presidencia.

A juicio del directivo, a los empresarios les preocupa más el tema específico por cuanto en Colombia se trabajó en una Ley de Franquicias que ingresó al Congreso en donde no tuvo aprobación. Sobre este asunto, Gabriel Grasiuso, deploró que posiblemente la idea no se entendió, ya que se trata de un modelo de negocio.

 

“Nos inquieta que la parte política intente imponer reglas que no conoce y por eso hemos invitado al legislativo a saber mucho más a fondo de franquicias, hubo un equipo muy grande actuando desde la Cámara Colombiana de Franquicias, Colfranquicias al igual que un grupo de expertos internacionales que colaboró con el desarrollo de esa ley, pero infortunadamente no hubo respuesta en el legislativo por cuanto no prosperó. Estamos haciendo esfuerzos para retomar esta iniciativa porque todo lo que se pueda regularizar hará repuntar el sistema, ya que cuando este crece mucho y no está reglamentado vienen los problemas, por ejemplo, empresas que no son franquicias y operan como tal, llegan las estafas a los inversores y compañías, entendemos que Colombia está en un buen momento para tener una ley en ese sentido”, apuntó el presidente de FIAF.

 

Agregó que hay mucho conocimiento que se puede compartir puesto que hay países que cuentan con ley para las franquicias con una experiencia realmente afortunada para todas las partes. Cabe destacar que en este caso son las mismas franquicias las que piden que las regule, pues quieren certeza, seguridad jurídica y transparencia.

Destacó que franquiciados y franquiciantes generan tejido social, empleo y equidad, pero lo más importante fomentan innovación, creatividad, formación y amistad con los gobiernos.

Actualmente las franquicias representan el tres por ciento del producto interno bruto, PIB, del mundo y tienen como característica que siguen creciendo, antes de la pandemia estaban por debajo del 2.5% y a la fecha se ubican por encima del tres por ciento, con algo muy estimable, la participación aumenta mes a mes, algo que impacta positivamente las economías porque cada marca que entra, replica su negocio, fomentando una onda expansiva admirable.

Dijo que el modelo aporta cantidad y calidad de empleo en Colombia, pero igual algunas divisas que se van, por eso el experto afirmó, que cuantas más franquicias colombianas se metan al sistema y se preparen para ganar en él, mayores serán las posibilidades de éxito, es decir franquiciando dentro y fuera de Colombia, habrá mejores divisas y óptimas opciones laborales.

 

 

Repitió que el mercado es el mundo en vista que en este momento no existen los negocios con fronteras, la economía cambió, la tecnología acercó las empresas, existe la posibilidad de conocer en segundos o minutos lo que pasa en cualquier parte del mundo. Invitó a los empresarios a animarse pues como dijo el atleta tanzano y famoso fondista, Juma Inkangaa, la voluntad de ganar no significa nada sin la voluntad de prepararse, es decir, que debe hacerse la tarea con antelación, ser profesionales y disciplinados para capitalizar lo mejor que se pueda en el escenario de la franquicia.

En Colombia, manifestó el presidente de FIAF, Gabriel Grasiuso, hay empresas importantes y con perfil para salir con sus propuestas a diferentes destinos del mundo como pasa como Juan Valdez. Expresó que no se puede olvidar que este modelo de negocio empieza por pymes y son para todo el mundo, a tal punto que hay microfranquicias de 200 o 300 dólares, así como franquicias de dos millones de dólares por eso el tema no se queda en inversión, pues las empresas tienen que prepararse sobre la base que hay de por medio un modelo de negocio, ya que cuando empiece a franquiciar debe existir plena consciencia que el franquiciado invierte en su marca y lo tiene que contener.

Los americanos, añadió Grasiuso, le dieron origen a la franquicia porque desarrollaron sello y expansión al amparo del generoso modelo. En su concepto este sistema impulsa el progreso en las empresas, los inversionistas y los trabajadores, es decir que no tiene ninguna contraindicación salvo no poder hacerlo o preparase mejor para aprovechar el factor oportunidad.

Este tipo de negocio pide además conocimiento y saber en dónde existen posibilidades reales, pero igual investigación para saber en dónde se pondrá el dinero.

 

“La plata está hecha, solo que está en el suelo y hay que agacharse a recogerla, lo malo es que mucha gente no se quiere agachar, luego el dinero estará allí hasta que alguien venga y lo agarre”, indicó el también CEO de SURPLUS Internacional una consultora de franquicias con presencia en siete países.

 

Franquicias siguen pasando duras pruebas

 

 

Para Grasiuso, el modelo negocio fue puesto a prueba nuevamente ya que logró salir avante luego de los momentos más críticos de la pandemia de Covid-19 e inclusive de problemas adicionales como la crisis global logística, los líos de aprovisionamiento y la guerra entre Rusia y Ucrania, una mixtura global que piso al mundo en calzas prietas.

El tema, expuso Grasiuso, fue muy complejo e inesperado porque anteriormente se hablaba de inconvenientes regionales, una situación que le permitía a los inversionistas salir de un determinado sitio en donde las cosas estaban mal a otro sector del planeta totalmente calmado y con espacio para los negocios, pero en este caso, recalcó, el mal fue ecuménico.

 

“Cuando apenas estábamos saliendo del tremendo problema sanitario, nos llegó la guerra en los Balcanes, entraron en conflicto Rusia y Ucrania, propiciando no solo un lío bélico y humanitario sino toda una serie de medidas y castigos que agudizaron los ya ahondados problemas de desabastecimiento, muy a pesar de ello la franquicia mostró su fortaleza y pasa por un gran momento, demostró que es un modelo resiliente, capaz de superar todo tipo de crisis, que ofrece certidumbre cuando se impone el miedo”, declaró el señor Gabriel Grasiuso.

 

Indicó que debe tenerse muy en cuenta que la franquicia per se, nunca asegura el éxito, pero expuso que, si minimiza los riesgos porque hay de por medio una experiencia y todo un know how, sin contar que existe el respaldo de marca y una red de gente trabajando en común para todos habida cuenta que los franquiciados no son competencia entre sí, sino que todos trabajan por un bienestar general.

 

 

El momento de las franquicias, subrayó Grasiuso, es afortunadamente espectacular y reconoció que la pandemia tan solo hizo sincerar el sistema, dejando por fuera del sector real de la economía muchas empresas que no estaban preparadas, quizás desperdiciando las buenas oportunidades que brinda el modelo de negocio, haciendo que no fueran tan confiables y por eso insistió, la epidemia se encargó de que las más débiles no pudieran prosperar y siguieran en el mercado aquellas que mostraron un modelo mucho más fortalecido.

En la grata plática con el presidente de FIAF, Gabriel Grasiuso, el directivo precisó que también aconteció que dentro del sistema hubo negocios que resultaron favorecidos por el tipo de producto ofrecido al público, una situación que llevó a que el modelo se reconvirtiera, verbigracia, adoptando más tecnología como lo venían haciendo algunos. En la franquicia, afirmó, hay una red, toda una comunidad y sin duda una economía de escala abre la posibilidad de entrar más rápido a esos entornos digitales y de elevada eficiencia.

Al ser la franquicia un modelo exigente, de aprendizaje e inversión, de cara a la comunidad, hace que el sistema prospere, caracterizándolo por ser inclusivo, igualitario y formal, motivo por el cual les interesa a los fiscos, al inversor, al empresario y claro está al consumidor.

Brasil que es seguramente el país con mayor desarrollo en la región, habría hasta hace tres meses, 38 franquicias por día, lo que demuestra que el mercado de licencias o prerrogativas viene con una revitalización y un empuje fortalecido a la prepandemia. Los negocios de gastronomía, anotó, sufrieron en momentos altos de la enfermedad, a pesar de todo se reinventaron, montaron su delivery, entrega o reparto, armaron dark kitchens y hoy tienen la venta adicional que no tuvieron por las incorporaciones, sumando a ello los salones.

 

“De alguna manera u otra venimos bien porque la franquicia ya estaba preparada para reajustarse y dar un salto más cualitativo que es lo que ha venido pasando”, comentó Grasiuso.

 

 

 

Con la pandemia la franquicia mostró fortaleza, blindaje y aguante, ya que más del 90 por ciento de estos negocios superó la situación, hoy quien quiere invertir en este sistema lo puede hacer, no solo en comidas, sino en un universo de fragmentos y productos porque no en vano en el sector hay una máxima que dice que en este modelo se puede franquiciar cualquier cosa, no así cualquier empresa. Dentro del mismo rubro, enfatizó, es normal encontrar empresas exitosas que franquician y crecen y otra factoría que hace lo mismo, pero que no ha podido desarrollarse y expandirse algo que tiene que ver con la formación, pues no se preparó para propagarse.

En franquicia, expuso el conocedor, los sectores que en ella participan son todos porque hay industria, servicios, gastronomía, entretenimiento, educación, salud y muchas otras opciones. Aclaró que la gente identifica en principio el sector de comidas porque posiblemente las marcas emblemáticas americanas fueron las primeras y con mayor desarrollo en el mundo, pero la realidad, repisó, es que se encuentra, literalmente de todo.

Si bien hay blindaje en los negocios da franquicia igual, hay incertidumbres, una situación que obliga al inversionista averiguar qué tipo de producto o despacho le gusta porque no todos los negocios encajan en la totalidad de las personas, las franquicias, expresó, no son una actividad para la totalidad de los capitalistas. En este mundo, dijo, el inversor tiene que estar dispuesto a recibir un know how y a seguir normas para alcanzar el éxito, en ese orden de ideas, afirmó que los interesados deben definir qué les gusta, cuanto tiempo le va a dedicar al negocio y qué dinero tiene para inyectar porque dentro del mismo rubro tendrá diferentes montos de inversión con lo cual podrá acceder a una u otra, de acuerdo con su capacidad de financiación o gasto.

Gabriel Grasiuso aseguró que le encanta decir que Uruguay es un país grande con poca gente, pues como afirmó su población es de 3´350.000 personas que lo tienen todo, buenas carreteras, conectividad inalámbrica, fibra óptica, entidades que hacen cumplir los contratos, seguridad jurídica, bajo nivel de analfabetismo, buena productividad y el mayor PIB per capita de Latinoamérica. Uruguay, sostuvo, es una nación que quiere al colombiano y a Colombia, pues hay familiaridad entre dos pueblos hermanos, futboleros y de sangre latina.

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