Domingo, 01 Febrero 2026 00:00

Autopartes esperan por reindustrialización y llegada de fábricas chinas

Por

En 2025 el país vendió más de 200.000 vehículos, pero el balance es agridulce porque finalmente pesa la salida de empresas y firmas prestantes en la industria automotriz.

Después de dialogar con los empresarios colombianos queda en la atmósfera ese guayabo combinado con pena, dolor y nostalgia. El país nació con grandes posibilidades, pero hay que reconocer que, a los políticos, lo que incluye presidentes y congresistas, el reto de la sostenibilidad les quedó grande, es visible. Hubo momentos para vanagloriarse, los industriales tuvieron una época de oro afianzada entre 1930 y 1970 ello debido a una decidida sustitución de importaciones,, también a una caficultura en bonanza y un apogeo en el sector real que brilló particularmente en Antioquia y Bogotá dos núcleos productivos que con los años fueron integrando a Cali para conformar un triángulo dinámico, claro está sin negar el empresariado de ciudades como Bucaramanga, Pereira, Manizales, Barranquilla y otras que fueron potenciando posición geográfica, ventajas competitivas y herramientas para ir siempre hacia adelante.

Colombia tuvo gigantescas factorías de textiles, unas cementeras de enorme músculo económico, pero asimismo aparecieron industrias alimenticias, de calzado, manufactura en cuero, confecciones y muchas más. El país no fue inferior a sus deberes productivos, aparte del campo y su generosa oferta, los departamentos fueron consolidando industrias cerveceras, fábricas de aguardiente y ron, así como turismo, transporte.

Después de la Guerra de los Mil Días, conflicto que culminó con terribles saldos en 1902, fueron floreciendo empresas del calibre de Coltejer, fundada en 1907, Fábrica de Tejidos de Bello creada en 1903, también surgieron Fabricato, Cementos Argos y la Nacional de Chocolates. Lo propio acontecía en Bogotá en donde la condición de capital y el tamaño de la urbe acogió todo tipo de industria. El “cachaco” puro recuerda que en la fría, pero grata metrópolis operaban empresas que fueron con el tiempo centenarias y esenciales en el andamiaje de la sociedad, muchos evocan la tienda Geremyaz abierta en 1819, como no traer a colación el Banco de Bogotá que vio la luz en 1870, la famosa ETB, indispensable desde 1884, lo propio aconteció con Bavaria instituida en 1889, El Espectador empresa de 1887 y desde luego la Empresa de Energía de Bogotá, con registros fundacionales en 1889 , desde luego hubo grandes empresas fruto de la apuesta de capitalistas que vieron en la capital enormes oportunidades.

La prosperidad industrial tuvo presidentes con visión que impulsaron el progreso, algunos vieron en la crisis del 29 y la contracción americana y mundial de los años 30 en el siglo XX todo un cúmulo de oportunidades, allí es justo reconocer el compromiso de Enrique Olaya Herrera, Alfonso López Pumarejo y Eduardo Santos, responsables de un desarrollo económico admirable que se basó como se anotó en la sustitución de importaciones, algo alentador porque demuestra que pese a los nefastos y lamentables gobiernos posteriores, sí hubo en el país gente con ojo avizor, convencidos de lo que tenía el subsuelo, un capital humano envidiable y claro está inteligencia, esa que faltó después y que terminó con una irresponsable apertura económica como también con la aceptación de unos tratados de libre comercio que al parecer fueron más impuestos y presionados que negociados, aunque con la idolatría de hace unos pocos años, el regaño no fue necesario, el niño hizo la tarea, entregó activos eléctricos esenciales, mandó empresas a la banca rota y habló de una gran inversión extranjera directa cuando en realidad hubo extracción y saqueo, nada distinto a la colonia.



 

Eso sin decir del daño ambiental y la poca visión para ganar en los negocios, las importaciones se dispararon, el empleo se acabó, las áreas de cultivo pasaron a ser urbanizaciones o condominios, la entrega inclusive llegó a la salud en donde las intermediarias o EPS dejaron ver lo peor de la precariedad y en algunos casos el poder tremendo de la mala fe.

No hay duda, Colombia fue mejor hace un siglo, quizás fue más viable en la colonia, a muchos se les llena la boca acusando al gobierno de turno, pero se les olvida que país recibió, omiten la corrupción que costó muchos billones de pesos, la desidia y la manera como aceptaron todas las órdenes de Washington, claro a unos pocos les significó renta y encontraron en un modelo económico vergonzante y abusivo la más expedita fuente de riqueza. A los presidentes se les olvidó que fueron elegidos como servidores mas no como dueños, se les encargó la casa y varias administraciones vendieron los muebles, el televisor y regalaron utensilios de plata y oro, eso pasó a manera de ejemplo, no hubo firmeza y buena fe y Colombia cayó en la trampa de la cooperación, nadie quería acabar los alcaloides tan solo tener control y garantizar riquezas leoninas en el norte.

La verdad hay mucho por revisar, analizar y sin ánimo de ofender mostrar y empezar a crear las bases de un nuevo país, de una región innovada en donde el chantaje y los sueños oníricos del pasado como los del señor James Monroe, queden en el cuarto de San Alejo, la verdad ese presidente fue atacado por el delirio y la falta de coherencia, que en paz descanse.

Dan ganas de llorar al ver que tuvimos en los tiempos de bisabuelos y abuelos mejor educación, trenes y mejor infraestructura, los nuevos mandatarios se fueron y dejaron el mismo peladero o unas obras que ya deben hacerse de nuevo.



 

Hay algo cierto, a Colombia le llegó la desindustrialización en la mitad de la década de los 70, lo que venía bien sucumbió con la llegada de capitalistas exógenos, los años 80, la década muerta igual dejaron empresas cerradas, pero con la apertura económica de los 90 el país colapsó, se vieron automáticamente los efectos de la desgravación arancelaria y la participación industrial en el PIB cayó a niveles históricos del 23 por ciento, supero de lejos al derrumbe empresarial de 1975 que alcanzó el 12 por ciento. Los setenta marcaron el comienzo de la debacle, el dinamismo no fue el mismo, cayó el empleo empresarial y se dejó la puerta abierta para destruir por completo la producción industrial.

Los inconvenientes se agudizaron con la revaluación, mayores importaciones, contrabando y luego la llegada de unos TLC que sirvieron al país en bandeja de plata, tristemente el actual mandato que prometió la revisión de ese mal negocio no cumplió con esa misión. En fin, ha pasado de todo, pero tres frentes llevaron del bulto durante décadas, productores del campo, empresarios y consumidores, nadie, absolutamente nadie pensó en ellos y en la necesidad de contar con un país industrialmente fuerte, viable y tranquilo.

En materia de autopartes podría escribirse uno o veinte libros, este es un sector que aún cuenta el cuento, pero que vio el auge y los grandes momentos de gloria para luego ver como algunas factorías pusieron su epitafio. Amén de ello continúan dando la pelea, no cesan en sus metas, siguen comprometidos y apuestan por innovación y exploración de oportunidades, este gremio no suelta las riendas del optimismo que surge en medio de la oscuridad y la incertidumbre, todavía hay luz en el pequeño candil.

El vicepresidente de la Asociación Colombiana de Fabricantes de Autopartes, Acolfa, Alberto Macías, le dijo a Diariolaeconomia.com, que el 2025 fue un año complejo pues dentro de las expectativas y ya con solo dos ensambladoras de vehículos como sucede con Sofasa e Hino Motors las condiciones no son las mejores.



 

Dijo que Sofasa aumentó su producción en tanto que Hino se mantuvo, pero aclaró que ya en el sector es mínima la actividad, luego bien por la actividad individual, pero no tan bien por la actividad general en todo el país.

El asunto es apremiante, dijo el experto, no solo en los saldos económicos sino sociales porque fueron cerradas empresas y con ello se perdieron muchos empleos, una operación compleja porque con el hecho de contar hoy con tan solo dos ensambladoras, por obvias razones se debilita el sector de autopartes dejándolo en una situación difícil de mantener y por eso se busca que el actual gobierno genere algunos incentivos e instrumentos que revitalicen y le den una salida a esta industria, hoy en serios aprietos.

Allí vuelve el recuerdo porque Colombia llegó a tener al finalizar la década de los 60 y al iniciar los 70 decenas de empresas dedicadas a la fabricación de partes y piezas para automóviles, pero poco el país se fue desindustrializando y allí la apertura le puso los santos oleos a la industria de autopartes habida cuenta que las inversiones extranjeras que se generaban en esa época se fueron marchitando además porque vino una masiva compra de empresas y eso llevó a que se retiraran las multinacionales de laboratorios, las de fabricación de llantas, vidrios, carroceras y otras, haciendo que la situación se tornara demasiado difícil y retadora.

 

“Lamentablemente el proceso de apertura económica fue más nefasto que boyante”, declaró el señor Macías.

 

Hoy hay un desafío estimable y tiene que ver con la reindustrialización de Colombia porque hay inconvenientes, apuros y cada vez se hace más estrecho encontrar salidas, aunque pese a todo algunas quedan. Por eso desde Acolfa se espera que el gobierno genere un reversazo en la política comercial y de apertura y caso opuesto se encamine hacia la industrialización y la inversión en capitales como también en productividad y en la misma competitividad.


 

La situación del dólar no es fácil

Los analistas siguen hablando del dólar como moneda de cambio y algunos le ven un plazo mínimo para su caída que empezó a darse con el uso de otras monedas, factor que deja ver debilidades y fracturas. Hay mucho que hacer en la Reserva Federal, FED, y en el gobierno estadounidense porque ese cuento de que el respaldo de la moneda americana es la buena fe y los créditos ya no se lo come nadie. La banca central gringa necesita oro con urgencia porque si sigue la tendencia que viene desde 1973 cuando se sacaron las reservas auríferas de las bodegas para reemplazarlas por una gran impresora de papel moneda con la cara de George Washington, un gran libertador y patriota, pero se dejó atrás la confiabilidad que ofrece una divisa plenamente respaldada.

Algunos dicen que el mayor peligro es recibir hoy dólares porque la moneda puede no ser sostenible o simplemente con poco valor arrasar con los activos y las pertenencias de muchos países que se endeudan y luego pagan muy caro el empréstito cediendo recursos naturales, territorio y soberanía. Sin duda hay un demonio metido en eso billetes verdes y se necesita que Estados Unidos haga una reingeniería a su sistema monetario porque comprar con la maquinita de hacer billetes no es jugar limpio y por eso más de medio mundo está mirando a China y sus yuanes en donde la seriedad y la buena fe son un patrón permanente. Igual hay euros, rubros, libras esterlinas y francos suizos por citar algunos.

En opinión de Macías frente a esta inquietud, el mundo es muy dinámico también económicamente de tal manera que la emisión de nuevas monedas y el surgimiento o nacimiento de novedosos medios de pago, hace que las monedas se resientan, pero todas, anotó, tienen sus vidas forjadas. El dólar, afirmó, hoy experimenta debilidad y muestra esa falta de reservas en oro o cualquier otro patrón tangible como sucede con otras monedas, pero confió en su revitalización y en la recuperación de una caída que se dio como consecuencia de esa lucha geopolítica que generalmente conlleva a esos vaivenes en los medios de pago sea cual sea su denominación u origen, efectivo o dinero físico impreso legalmente por los estados, una situación que pone a tambalear las economías, de todas maneras, Alberto Macías, expuso que ve una pronta recuperación de la divisa americana, esperan sean más afortunadas las decisiones de Donald Trump y otros mandatarios para evitar cambios, incertidumbre y malsana expectativa.

 

“Es cuestión de estar al tanto y permanecer tranquilos, la idea es evitar la zozobra que es el combustible de los cambios abruptos y complicados”, manifestó el vicepresidente de Acolfa.

 

 

Si bien hay cosas por meter en cintura como dejar las invasiones, las amenazas o las adquisiciones a plomo, partiendo que Colombia y las naciones latinoamericanas tienen la misma historia independentista de Estados Unidos, hay otras lecturas que invitan al análisis, una por ejemplo que Donald Trump lucha por recuperar su mercado y sus industrias ya que con la apertura muchas de estas se fueron a China o a otras latitudes, abandonando el país y dejando una considerable crisis social y económica.

Las empresas que partieron a China resultaron una bendición para el gigante asiático porque ganó mano de obra, productividad e inversión, esa que dejó atrás Estados Unidos y otros países. Al intentar recuperar mercados e industrias, explicó Macías, Trump entró en esa puja geopolítica porque aspira ganar el pulso y generar inversiones nuevas en favor del empleo y la productividad, todo para el bienestar de su pueblo.

El conocedor agregó que en esa lucha no solo está Estados Unidos sino otros países que buscan inversiones y movimiento de capital, pero obviamente fomentando empleo, ingreso y mejoras en calidad de vida.


Cadenas regionales de valor en la américas, fantástica opción

Un hecho es totalmente lógico y perentorio, antes que entrar en disputas o reyertas innecesarias, las américas deben reinventarse, avanzar, crecer y crear unas cadenas regionales de valor que impulsen el verdadero desarrollo, una movida en favor de todos y no de uno solo o unos cuantos.

 

 

En ese punto Macías aseveró que esa es la tendencia y por eso hay por qué ser optimistas porque de consolidarse una unión regional para dinamizar los mercados, las ganancias serán para todos, algo que puede poner freno a las migraciones que se dan precisamente porque hay gente buscando mejores oportunidades, una situación derivada de la apertura y la globalización.

Colombia tiene muchos atractivos para la inversión extranjera, posición geográfica, dos mares, tres cordilleras, sabanas, llanuras y selvas, entre ellas el Amazonas que comparte con Brasil, Perú, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Guyana, Surinam y la Guyana Francesa, todo un eje ecosistémico fronterizo. Lo apropiado sería contar con unas reglas de juego sólidas y consecuentes para que los que se fueron de Colombia vuelvan y los demás miren con interés al país.

 

“Los países buscan tranquilidad y Colombia debería generar confianza interna en los mercados, garantizar políticas e instrumentos que le den certidumbre al inversionista extranjero, pero también aprovechar todo el capital humano que tenemos y nuestros recursos naturales, obviamente, de igual manera los científicos, la única manera de encontrar bienestar en los pueblos”, comentó Alberto Macías.

 


Reunión Trump-Petro alivia tensiones

La reunión que en las próximas horas sostendrán los presidentes de Estados Unidos Donald Trump y de Colombia Gustavo Petro es algo positivo que le bajará presiones a la relación bilateral por lo general amable y dentro del marco del respeto. El encuentro, acentuó el versado, tranquiliza y llena de confianza porque una cosa es la pelea vía redes sociales y una muy distinta que se sienten a negociar, un espacio para decirse verdades, plantear ideas y sanamente limar asperezas, una cumbre de donde saldrá algo sumamente positivo.

 

 

La reunión que seguramente será de información y pormenores permitirá exponer la hoja de ruta y la manera como los dos países se pueden articular para mejorar en lo que significa problemas y prosperar con mejores pactos y dinamismo en inversión y mercados.

 

“El gobierno Petro tiene que aprovechar esa reunión y lo positivo que salga de ahí, algo es cierto, hemos sido socios comerciales durante mucho tiempo y pienso que debemos continuar con esa tendencia”, puntualizó el directivo.

 

Finalmente, Macías dijo que la industria automotriz vendió en 2025 más de 200.000 unidades, una cifra interesante por el volumen, pero algo complejo porque de los 200.000 automotores la industria nacional perdió su participación es decir que la mayoría son carros importados, una triste noticia porque con la partida de Colmotores la participación local disminuyó, un ensamble nacional demasiado bajo.


Inversión china asoma

Habría una posibilidad en Colombia y sería la llegada de marcas chinas que en aras de ampliar y optimizar su suministro en la región apostarían por el país.

 

 

Para Macías el tema en efecto se ha hablado y eso es lo que se espera ya que si no hay inversión extranjera norteamericana se hace necesario ver las propuestas de otros países. Dijo que toda esa situación justamente obedece a la lucha geopolítica entre las grandes potencias que quieren establecerse en economías emergentes como la colombiana, seguramente uno de ellos temas que Trump tendrá con el presidente Petro frente a la inversión china versus la estadounidense, pero al final del día, enfatizó Macías, las condiciones la da el país y también el oferente.

Alberto Macías opinó que Estados Unidos también debería impulsar las inversiones en Colombia y considerar que Colombia es un mercado estratégico para ellos pues el país abastece a los norteamericanos de recursos naturales y alimenticios y allí como es apenas lógico debería haber un gana-gana.

 

“Vamos a ver, lo que se dice es que habrá una política de reindustrialización para poder generar eventuales inversiones. Los chinos fabrican una buena cantidad de vehículos eléctricos y en ese país hay más de 100 ensambladoras o productores de carros eléctricos, pero hay que escoger lo mejor y mirar cuales son las marcas más interesantes y atractivas, pero igual cual es la restitución y garantía que habrá en Colombia para que la inversión en la compra de vehículos por parte de los nacionales no sea una pérdida o un fracaso, es necesario detectar las firmas más confiables y sostenibles”, concluyó el vicepresidente de Acolfa Alberto Macías.

 

Visto 2419 veces