Los fabricantes nacionales dicen que el contrabando y la competencia desleal sigue generando menoscabo en un sector que fue diezmado en detrimento de empleo y crecimiento.

Los empresarios siguen reinventándose, no bajan la guardia en calidad y apuestan por mejores momentos para retomar la industria y llevarla a los lugares que le corresponde por atributo.

En los últimos años el país perdió en solo textiles y confecciones unos 600.000 empleos dejando ver una precarización de los indicadores económicos y sociales. Las importaciones no son una solución.