Viernes, 30 Septiembre 2016 07:44

Proyectos productivos de Repsol: ¡Qué cacao!

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Los proyectos tienen mercado en Colombia y algunos ya están en el mercado internacional.

La multinacional petrolera Repsol ratificó que indiscutiblemente en mejorar la calidad de vida de los colombianos más vulnerables, querer es poder, pero sobre la base del trabajo integrado, de la asociatividad y dejando de lado conceptos facilistas como la caridad o el asistencialismo.

En este momento la empresa está desarrollando y apoyando proyectos en conjunto con Naciones Unidas y con la Embajada de Canadá. En el departamento del Meta la petrolera hace presencia en los municipios de San Martín, Cubarral, Acacias, Guamal y otros, pero en total son cinco los proyectos que avanzan de la mano de la industria petrolera.

La Gerente de Relaciones Institucionales y Comunidades de Repsol, Claudia Patricia Lagos Salinas, le dijo a Diariolaeconomia.com que la idea es que los productores logren obtener un 30 por ciento más de rentabilidad en sus cultivos y que a los cinco años pueden erigir una empresa formalmente constituida que tenga la capacidad de no demandar recursos adicionales.

En la actualidad esta unión grata por demás de Repsol, el gobierno de Canadá y Naciones Unidas impulsa cultivos de cacao, café, patilla y frutales en general sin dejar de citar que patrocina la piscicultura.

Este proyecto productivo está pensado a cinco años con una inversión de seis millones de dólares canadienses, de los cuales cuatro millones salen de las arcas de Repsol y dos millones de dólares de la embajada de Canadá que tiene una ONG de raigambre social experta en este tipo de emprendimientos rurales.

“Lo que se busca es mejorar la productividad de los cultivadores para que tengan mejor ganancia y adicionalmente cerrar la brecha que genera la intermediación, es decir que el productor en su ámbito asociativo tenga relación directa con el comprador, en un caso puntual el tema del cacao es todo un ejemplo porque en un año se ha logrado exportar producto muy bueno a través de Asocubarral que es una asociación de cacao ha exportado cacao para Ferrero Rocher y se han logrado conexiones directas con la Asociación Colombiana de Chocolate para que vendan directamente sin ningún tipo de intermediación”, declaró la señora Lagos Salinas.

Explicó que las cosas van a tan buen paso que inclusive esa buena tarea se trasladó al precio del producto toda vez que un kilo de cacao antes del proyecto costaba 5.000 pesos y luego pasó a 8.000, es decir 3.000 pesos más lo cual muestra el beneficio al que conlleva asociarse pues solo trabajando en conjunto, asegura, se logran objetivos comunes.

En este momento Repsol y sus socios en esta cruzada de responsabilidad social se encuentran en todo lo correspondiente a formalización, inscripciones en Cámara de Comercio para darle vida a empresas legalmente constituidas, formalizadas para que los productores puedan seguir adelante con su industria más allá de los espaldarazos que reciben de Canadá.

Modelo ideal para el posconflicto

La Gerente de Relaciones Institucionales y Comunidades de Repsol, Claudia Patricia Lagos Salinas, indicó que este es un caso exitoso que se puede replicar de cara a lo que se viene con el posconflicto porque ayuda a consolidar cadenas productivas sobre la base de las Buenas Prácticas, la inocuidad y la calidad.

Actualmente Repsol trabaja también de la mano de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, ANH, y junto con la embajada de Canadá han identificado que el cacao, aparte de ser un producto muy valioso, tiene un muy buen mercado en el exterior entre otras cosas porque se estima que en 2020 el mercado internacional de cacao no será cubierto en su totalidad, luego esa situación abre una oportunidad de oro para que a través de un cultivo que es ambientalmente sostenible, que genera mano de obra y una rentabilidad alta en corto plazo, se puede estar afianzando una exportación y un sector económico de grueso calibre.
Lagos Salinas explicó que la rentabilidad en cacao empieza a darse en el primer año con los sombríos de plátano se empieza a recibir dinero y a los tres años hay plena producción.

“Estamos proponiendo hacer una cadena desde Arauca hasta el Putumayo y todo el Pie de Monte en donde se siembren ocho mil hectáreas de cacao entre todas las empresas que estén haciendo presencia en esa zona apostando fuertemente por el posconflicto sin pensar en las áreas de operación y sin tener en cuenta la dimensión de los bloques, no, se trata de cubrir toda la zona independiente de los intereses que cada compañía pueda tener”, apuntó.

La meta, expuso, es llevar responsabilidad social a todos los rincones de Colombia y que las comunidades perciban que la industria petrolera es la gran aliada del desarrollo y no el enemigo.

Según la Gerente, lo bueno de todo es que muy seguramente van a llegar ingresos y recursos para potenciar la propia capacidad productiva y no generar externalidades que luego de 20, 30 o 40 años, cuando se vaya la industria quede una capacidad desarrollada, pero sin tener en donde ejecutar, a diferencia que si se hace con capacidad productiva y cultural, el proyecto podrá mantenerse en el tiempo sin depender de la presencia de las asociadas.

Expresó que resulta más que gratificante sacar adelante todos los proyectos productivos porque en la industria debe haber un gana-gana, es decir que la industria pueda desarrollar su actividad, pero generando alianzas con gobiernos exógenos y con entidades multilaterales para generar valor en el territorio sin depender de la industria.

“Con los precios bajos del petróleo hemos presenciado como se ha venido a menos el ingreso de los transportadores de hidrocarburos, a todas las empresas que ofrecen bienes y servicios porque solo responden a la vocación productiva impuesta temporalmente por la industria y por eso es que resulta determinante afianzar la productividad agrícola y pecuaria de cada región a donde llegan las petroleras”, agregó.

En opinión De Claudia Patricia Lagos, el desafío de las regiones es diversificar, pero utilizando a la industria de hidrocarburos como palanca de los proyectos rurales que generan ingresos de manera rápida y en cantidades suficientes como para catapultar el desarrollo de los proyectos productivos de cada región.

“Es por todo esto que el posconflicto es una oportunidad para reactivar el campo y lograr consolidar alianzas entre las empresas y los entes multilaterales para que lleguen muchos más recursos e irriguen con inversión los proyectos de las zonas alejadas en donde estuvieron las petroleras y que por la situación social hacía difícil desarrollar esos sectores de Colombia”, dijo.

Sobre el futuro de Colombia que tendrá que basarse en el fortalecimiento de una economía agropecuaria y agroindustrial, la experta dijo que el modelo asociativo que lidera Repsol imprime confianza porque el modelo dio resultados y lo promueven profesionales que saben del asunto y no improvisan, asunto vital porque las empresas saben explorar y explotar, pero deben buscar aliados muy idóneos para ejecutar los programas sociales y de desarrollo social.

La respuesta del campesinado es superlativa porque expresa alegría por cuanto ve cristalizado un sueño construido con trabajo más no como fruto de la caridad. A esos campesinos les está yendo muy bien porque se trazó una hoja de ruta sobre pilares de confianza lo cual no ha sido fácil como se observa en el departamento del Meta.

Hoy los productores están viendo resultados y por eso el cultivo del cacao ha crecido de manera importante porque se empezó con 30 familias y hoy hay 230 devengando su sustento de esa siembra que vieron que el tema si funciona, además que son dueños de unas empresas que ellos mismos forjaron y que mantienen con precios altos con los cuales se remunera la calidad del producto. El cacao les devolvió a muchos la esperanza y el derecho a soñar, de no pensar en el ahora sino en proyectar una empresa para dejársela a sus hijos que están partiendo del campo porque no ven futuro, pero solo así hay un motivo para que la decencia no salga del terruño.

“Esto prueba que con trabajo y capacitación, Colombia es un país más viable, el asistencialismo es un factor que hay que erradicarlo porque nadie valora lo que no ha trabajado, luego todos tenemos que trabajar y poner un case para el progreso, en síntesis tenemos que ser dueños de lo que trabajamos, hay que tener en cuenta que el petróleo es de todos y por eso nos tenemos que beneficiar de él”, puntualizó.

Repsol participó con sus programas de responsabilidad social y desarrollo agrario en las comunidades en el II Congreso The Future of Oil and Gas que impulsó la Asociación Colombiana del Petróleo, ACP.

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