Domingo, 26 Julio 2015 07:53

Baja temperatura de la fiebre del oro en Colombia

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Si por el lado de las esmeraldas llueve por el del oro no escampa y todo porque mermó la producción del valioso metal, situación que desprende de la persecución contra mineros con siglos de tradición.

Por Germán Enrique Núñez
Enviado Especial a Pauna

Entre las verdes y por momentos casi azules montañas de Pauna en el Occidente de Boyacá en donde los picos de los cerros chocan con el azul del firmamento en las tardes de sol, la minería dejó escapar toda su presión y expuso un sinnúmero de problemas que pusieron en evidencia que hay un gran lío para el gobierno porque poco a poco y muy peligrosamente crece una bomba social que cuando estalle dejará saldos demasiado lamentables.

Quien acompaña esta entrevista tiene todos los argumentos para hablar de minería y puntualmente de oro, de ese metal que enloquece a tantos, el mismo con el que relacionan la opulencia, pero con el que paradójicamente convive la pobreza. En la actualidad ha bajado la llamada fiebre del oro porque se deprimieron los precios, aclarando que se trata de una actividad cíclica.

Por la escasez del mineral, la minería del oro recobrará importancia, pero en Colombia esperan que cuando esta retorne, ya existan condiciones justas para todos los mineros, sin distingo, sin exclusión.

La producción de oro ha tenido un bajonazo importante y eso lo sienten las comunidades. Los registros dicen que el año pasado hubo una reducción importante porque se pasó de 68 a 54 toneladas del brillante metal, esa caída la explica el desestimulo al pequeño minero que es quien en términos generales extrae el 80 por ciento del oro que se comercializa en Colombia. Para este año los cálculos apuntan a las 40 toneladas reflejando una situación compleja.

El escenario conllevará a mayor devaluación porque no ingresarán más divisas por este rubro. Cabe anotar que el consumo de oro en el país es bajo toda vez que es de tan solo una tonelada, Colombia exporta la mayoría de su caudal aurífero a las refinerías de Estados Unidos y de allí se esparce por todo el mundo. En este sector, el aurífero, es bueno precisar que el mercado más grande es Londres.

El presidente de la Confederación Nacional de Mineros de Colombia, Conalminercol, Mauricio Gómez Peña, no nació en cuna de oro, mucho más que eso, nació en una mina de oro mientras su señora madre acompañaba a su padre en las labores de minería de oro en Tarazá, el conocido municipio antioqueño. Sus primeros pasos los dio en las minas auríferas y fue allí en donde escuchó las amenas historias de minería por parte de su progenitor así como de su abuelo, un hombre curtido en este duro oficio que aprendió de sus ancestros.

El “vil metal” como le dicen algunos al oro, fue la dicha de muchas familias antioqueñas y de muchas explotaciones en el país porque dio dinero para la alimentación, el vestido, la recreación y el estudio. Quienes ahorraron pudieron enviar a sus hijos a la universidad, pero por más preparación superior, el minero, como en el caso de Gómez, siempre será minero.

Al platicar con Diariolaeconomia.com, este hombre conocido en el Bajo Cauca por su liderazgo y su defensa a ultranza de la minería fue tajante al indicar que el sector actualmente está en completa crisis porque hay dificultades de institucionalidad, de normatividad y de impedimento por una extracción ordenada, tranquila y responsable de oro que es lo que quieren los mineros, no solo del Bajo Cauca, sino de todo el país.

“La normatividad que tenemos está dada para que el ejercicio minero no lo hagan pequeños y medianos empresarios sino que fue diseñada para enriquecer a los mineros de mayor escala, unos nacionales y otros foráneos que usan su rúbrica multinacional”, comentó Gómez.

La situación del minero es tan apremiante que quienes metan en sus bolsillos unos gramos de oro tras explorar en minas o ríos, incurre, según la normatividad, en un delito grave tipificado como extracción ilícita de minerales lo cual implica serios problemas porque hay demandas penales y por daño ambiental.

“Hoy extraer un gramo de oro en Colombia es una actividad delincuencial porque pasó de ser un trabajo reconocido y respetable a un ejercicio delictivo”, declaró el señor Gómez.

Afirmó que los mineros actualmente están relegados a manejar la problemática del sector desde el asombro porque aún hay quien se pregunta porque se pasó de la respetabilidad y del reconocimiento por ser el minero un actor definitivo en el crecimiento económico de las regiones a pasar de un día a otro al plano criminal. Dijo que el otrora señor de la mina no es más que un perseguido por las autoridades.

Culpó de la situación al estado y a las falencias en la política minera que para colmo de males se entronizó con la tesis que trae el Plan Nacional de Desarrollo en la ley 1450 la cual reza que en Colombia para poder hacer cualquier tipo de explotación se requiere título y licencia ambiental, desconociendo la legitimidad de la minería tradicional, la cual se hacía sin la presencia estatal que finalmente es el que pone palos en la rueda y es inoperante en la titulación para este sector económico.

A la fecha los mineros de oro o de cualquier otro mineral, pasaron de ser la honesta causa que legitima el derecho al trabajo a ser unos simples manipuladores de una tierra que ya no les pertenece porque de manera increíble se volvieron invasores de sus propias haciendas o predios. Sus tierras, afirmó, están en manos de especuladores de bolsa porque las áreas fueron entregadas a expertos en el tema bursátil y de abuso porque para no ir tan lejos, los grandes proyectos mineros no han empezado y según el directivo, ni empezarán en el corto plazo porque están esperando que pasen 15 o 20 años hasta que reaccionen los pecios de los minerales en el concierto internacional. “Esos proyectos están planteados para trabajar con una onza de oro de 1.800 o 2.200 dólares y hoy con precios por onza entre 1.000 y 1.200 dólares no son rentables y por eso no van a arrancar, por eso somos invasores de un papel llamado título valor o título internacional”.

Al revisar el precio del oro en Colombia encontramos que este ha estado fluctuando por factores o variaciones como el valor de la onza y la cotización del dólar. Actualmente a un productor le pagan 2.100 dólares la onza y 90.000 pesos por gramo aproximadamente.

En los últimos meses el precio se ha descolgado en un 25 por ciento como consecuencia de la descolgada de los precios internacionales del metal.

El oro no es un oficio de muerte

Según el presidente de Conalminercol, las historias que rodean la extracción de oro están llenas de fantasía y ponderación, algo muy cinematográfico y de mala concepción porque las zonas mineras son zonas de trabajo en donde hay un aporte significativo al desarrollo.

“Obviamente con la riqueza llegan personas buscando una oportunidad de fortuna, llegan amigos de los buenos y de los malos. A estas zonas llegan quienes quieren subir pronto a la cima del éxito económico a costillas del que trabaja duro y se rompe el lomo en las minas. Esto ha generado un conflicto social tal y como pasa con el café en las bonanzas, con la caña, con el carbón y con otros sectores que reportan ingresos importantes”, anoto el dirigente.

Aclaró que la violencia no está ligada a la extracción de oro sino a las actividades posteriores y que se hacen con el dinero fruto de la extracción. Estos problemas de ignominia están más familiarizados con el desarraigo y al mismo abandono del estado que no invierte en sus comunidades y que no brinda garantías en las regiones.

Urgente la agro-minería

Por ser la actividad extractiva una tarea que no tiene reversa toda vez que se trata de recursos no renovables hay que trabajar en proyectos productivos y alternativos que le den sostenibilidad a la región y a las mismas personas que extraen el oro.

Para el caso aurífero, en el Bajo Cauca hay trabajos de reforestación, desarrollos apícolas y actividades porcícolas, caprinas y de ganadería. La agricultura también tiene su espacio porque los mineros le han dado tratamientos a los suelos intervenidos en la extracción y ya ven otra dinámica económica y sostenible.

Para Gómez las políticas mineras y los sistemas de concesión son equivocados porque propugna por la defensa del capital extranjero en desmedro del desarrollo de los pueblos. En su opinión el capital exógeno en minería no genera réditos a la economía nacional y si por el contrario se lleva las pocas divisas que deberían entrar, acabando de paso con la renta social.

Insistió en la importancia de la minería en el desarrollo de las regiones porque las utilidades de la actividad se reinvierten en las poblaciones o zonas de explotación aurífera fomentando todo un tejido social que se ve reflejado en el bienestar de las familias.

En Colombia unas 450.000 familias dependen de la minería del oro, es decir alrededor de dos millones de personas devengan su sustento de este mineral.

“Nos aterra que el gobierno no haya adelantado un censo de la minería para cuantificar con precisión cuantas personas están en el sector para medir el efecto que se viene con la destrucción de la confianza en la minería la cual es tachada y señalada de criminal. Eso hace que esas dos millones de personas en lugar de levantar con orgullo de patria sus cabezas por participar en el fomento de riqueza, estén hoy cabizbajos, sintiéndose avergonzados y delincuentes”, apuntó, Mauricio Gómez Peña.

Colombia produce oro en el sur de Bolívar, en la cuenca del río Cauca y del Magdalena, de igual manera hay oro en Chocó, Cauca, Valle del Cauca, Nariño, Putumayo, Caldas, Santander y otros asentamientos muy importantes. Gómez dijo que para el caso de los páramos, estas gélidas zonas suelen ser muy ricas en minería y en oro, pero aclaró que para la Confederación lo importante es la protección del ecosistema.

El presidente de Conalminercol dijo que otro problema que se presenta, al igual que en otros sectores, es el lavado de dinero, pero indicó que por la trazabilidad en el oro, es muy fácil rastrear a quienes lavan con oro.

El minero muere siendo minero

Conalminercol dijo que es absurdo pretender sacar al minero de su actividad, lo que sabe hacer y lo que ama hacer. “Eso es como decirle a un político que abandone la política para ponerse a sembrar papas”.

El vocero especificó que los nichos sociales se crean a partir del componente económico, es decir el aprovechamiento de los recursos para cumplir con necesidades económicas que a su vez van generando una cultura y una tradición tal y como pasó con el oro en donde hay familias que son tradicionales en el oficio pues llevan siglos en la extracción aurífera.

¡Qué tal esto!

Es muy difícil pretender sacar al minero de su trabajo sin unas propuestas realmente válidas.

“Hace un tiempo, casi cuatro años, un ministro de minas les propuso a los mineros del Bajo Cauca antioqueño que dejaran la actividad del oro a cambio de unas máquinas de coser chinas incautadas a unos contrabandistas para que empezaran con el oficio de la costura. De igual manera ofreció herramientas o máquinas de peluquería para que se dedicarán a ese oficio”, anotó.

Esas irracionalidades, dijo el minero, son el efecto del desconocimiento de algunas personas que llegan al gobierno y no saben qué hacer o cómo actuar frente a diversas situaciones.

Al analizar el porvenir del país, sostuvo que Colombia debe concretar qué quiere hacer, definir si va a hacer extractivo o si quiere, como Canadá, entrar en la biodiversidad y buscar salidas sensatas para las familias mineras.

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