Miércoles, 03 Marzo 2021 21:40

La teoría de los 'cabos sueltos' y cómo leer el conflictivo mundo que vivimos

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La promoción de reformas económicas neoliberales que facilitan la inversión norteamericana y europea en los países latinoamericanos, debilita las economías y las empresas locales.

Mauricio Montes
La Guerra Fría confrontó en los territorios materiales y simbólicos dos grandes visiones.
Un Occidente, ahora en decadencia, atravesó el siglo XX con el protagonismo estadounidense, una potencia con más poderío en el imaginario colectivo que en el militar. Sus victorias más resaltantes: haber instaurado sus referentes simbólicos en la mente de la población mundial y a su moneda como marcador obligado de los mercados financieros.

El dólar rige aún los destinos del planeta, aunque pierde su valor ante nuevas formas de intercambio fuera del control de la Reserva Federal y los bancos centrales en el mundo. El ganador tiene una épica, una historia bien contada, creída y valorada que hoy se descompone con verdades que salen a la luz, que contradicen y colocan al vencido en una nueva posición.

Los espectadores buscan llenar los espacios faltantes, dar nuevas explicaciones a una realidad cada vez más caótica y desconcertante, las potencias ya no son tales. Se desmorona el imperio y países como Venezuela salen a relucir en la geopolítica internacional. Hay nuevas voces y se atiza la contradicción.

Después de la primera década del siglo XXI, quizá una teoría indique cómo 'leer' el desmoronamiento del poder estadounidense e indique a dónde va el tan esperado y cacareado nuevo orden mundial.

Desenrollar la madeja

"Algunos hechos históricos que con el tiempo resultaron 'puestas en escena' o banderas falsas que han quebrantado la usual asepsia de la atención obligándola a relacionar los respectivos pares dialécticos (falso/cierto, negativo/positivo, malo/bueno, feo/bello, enfermo/sano, apagado/prendido, disperso/integrado, distraído/atento, injusto/justo, etc.) inmersos en el 'hecho' histórico, con intensidad y angustiosa interrogante. Al relacionar o atar cabos para dar con certezas, la revelación de la verdad, la sensación de certidumbre que requiere la atención para funcionar, lleva al sujeto a cuestionar, a dudar y a revisar sus valores consumidos y producidos (éticos, dietéticos, mayéuticos, terapéuticos, poiéticos, eróticos, estéticos y políticos)".

Con esta declaración, Humberto Febres, copresentador de Las calderas del miedo, un importante programa de radio transmitido por la Radio Nacional de Venezuela, define lo que a su juicio es el signo de los tiempos que vivimos.

El proceso acumulado de hechos fabricados y absurdos, de 'cabos sueltos' como la estafa del dólar, la invasión a Libia, la caída de las torres gemelas, llevan al individuo, indica el analista, a un límite máximo de aturdimiento, un empañamiento de la realidad, una tensión que no es normal en el ser humano y en su búsqueda de 'señales de certeza'.

"Hasta para el más alienado ciudadano del mundo existe un límite de absurdos y mentiras con las que puede vivir, y atender. Si no ata cabos, su atención los inventará. Es fisiológica la dialecsis de la atención, buscamos por naturaleza signos, verdades, armonías teoréticas. Un cabo suelto suele ser una bandera falsa, un fake news, deep fake, un montaje, como el de la supuesta matanza en la plaza en Libia. En la física de partículas hay una teoría de los cabos sueltos que es una partícula imprecisable porque está afectada por los campos magnéticos, eléctricos, lumínico, gravitacional, por la mecánica celeste y por la gravitación. En política, que es lo que nos interesa, atar cabos es construir signocracia, develar la mentira, difundir certezas, el cabo se ata en su difusión y digestión. Consumimos frecuentemente escenas de nuestra vida, obras de arte que continuamos digiriendo, noticias que atendimos. El acumulado de cabos forzará a la atención a interrogarse, eso es un avance político notable, una atención cuestionadora, averiguante, eso es revolucionario", recalca.

Atar lo que está suelto

Uno de los más importantes 'cabos sueltos' que nos confía Febres, tiene que ver con los famosos documentos del grupo de Santa Fe del año 2000.

"Esa es la base del Plan para la Nueva Centuria. Contemplaba el autoatentado de las Torres Gemelas, invadir todos esos países 'terroristas' y parar a Gadafi y su nueva moneda que promovía el director del FMI. El documento de Santa Fe ubica tres frentes ideológicos a atacar: Camilo Torres y su Teología de la Liberación, Antonio Gramsci (intelectuales y artistas, en especial de farándula) y Simón Bolívar. Tenía 170 años de fallecido, pero un militar bolivariano un año antes (1999) prendió las alarmas en la Casa Blanca: Hugo Chávez".

Dentro de los ejes de acción de dichos planes se encontraba "aumentar la influencia de la cultura y costumbres norteamericanas y alentar la propagación de religiones evangélicas fundamentalistas provenientes de este país". Además de promover:

La instalación de Gobiernos próximos a Estados Unidos con poca capacidad de gestión y dependientes de asesores enviados por estos.

La promoción de reformas económicas neoliberales que facilitasen la inversión norteamericana y europea en los países latinoamericanos, además de debilitar las economías y a las élites y empresas locales. Esta política ha sido conocida como Consenso de Washington.

El debilitamiento de la posición de intelectuales izquierdistas o críticos a EEUU y dar tribuna a políticos y pensadores favorables a sus políticas, con posturas conocidas como 'populismo de derecha'.

Usar la lucha contra el narcotráfico como fachada para fortalecer la presencia militar norteamericana y financiar a grupos paramilitares.

Por último, socavar las bases de la cultura tradicional y a los movimientos populares de izquierda latinoamericanos. Para Febres es muy sintomático analizar los personajes que Estados Unidos utiliza dentro de los documentos de Santa Fe, como antagonistas, o más bien como graves obstáculos al avance de sus planes hegemónicos en Latinoamérica.

"La teología de la liberación es la práctica del cristianismo a través de la conciencia política, liberadora y rebelde. Gramsci decía que la revolución, quien la hacía, no eran los trabajadores sino los intelectuales, ese espacio lo llena la mediática sustituyendo la función política por la estética, la sensibilidad y la intelectualidad son hechuras de la mediática. Y Bolívar y el bolivianismo más, representa la más coherente y robusta propuesta antimonroista y antimperialista, era Martí el que dijo Bolívar tiene mucho por hacer", apunta Febres.

Aún con la desaparición física de Hugo Chávez, Febres considera que, para el establishment estadounidense, la ideología bolivariana aún continúa actuando dentro de la geopolítica mundial y sigue siendo una gran amenaza.

La vigente guerra intercapitalista

Febres apunta que seguimos en la 'tercera guerra mundial' que Kissinger declaró al iniciarse el conflicto en Vietnam, con una ligera diferencia, ya no está en juego el socialismo, se trata de una 'confrontación entre capitalismos'.

"Con la irrupción del sistema de cadenas de bloques y las criptomonedas, y la estafa del dólar, ya por cumplir 50 años, se constituye otro racimo de cabos sueltos que se empiezan a atar. El acumulado de cabos sueltos y su proceso de atado están dando un vuelco en el sentido común mundial, y la pandemia y el distanciamiento han colaborado a centrar la atención en lo real, biográfico e histórico, y en sí mismos", recalca.

Ahora, a juicio del analista, deberemos atestiguar esta lucha entre los capitalismos 'productivos' representado por personajes como Trump y el comienzo de su 'magnífico, histórico y patriótico movimiento' y un capitalismo especulativo, cuya única posibilidad de dominio lo representa continuar con las agresiones militares, tal y como quedó atestiguado recientemente con el bombardeo de Siria. Sin embargo, deja una hoja de ruta para quienes mantengamos la vista puesta en los acontecimientos por venir.

"La mediática difundió muchos 'hechos' y ahora van siendo descubiertos, la puesta al desnudo de la clase política dirigente se da por el mecanismo de la atención asombrado ante tanta incongruencia sígnica. Detrás no hay nada porque todo ha quedado a la vista. El plan era irreal y se les cae ante nuestro asombro. Ahora la información que era secreta o privilegiada está hasta en la TV, en un dominio comunicacional de los difusores ahora somos, gracias a internet, emisores", finaliza.

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