Martes, 05 Marzo 2019 21:00

Santa Catalina, el encanto de un viaje entre murallas e historia

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Muy cerca del Centro de Convenciones de Cartagena, Santa Catalina es un moderno hotel Boutique que se constituye en una excelente y cómoda opción para los viajeros que asisten a grandes eventos y congresos.

Cuando se aborda el tema de lo mejor de dos mundos, Santa Catalina Hotel ofrece una experiencia novedosa a los viajeros contemporáneos que buscan momentos especiales para el descanso en sus días de negocios. Jóvenes parejas encontrarán muy cerca de este moderno Hotel Boutique toda la oferta cultural y gastronómica de la Ciudad Amurallada. Y en sus confortables instalaciones, una experiencia estética e inspiradora.

Una estadía llena de sutiles sorpresas: esa es la promesa del Santa Catalina Hotel. Su delicada propuesta es expresión de las armonías y contrastes que llenan nuestra historia y que caracterizan el diseño de este hotel boutique. Aquí el viajero hallará una experiencia colmada de sensaciones y podrá vivir esa mezcla de culturas que son manifestación de nuestro rico y variado mestizaje.

Esta novedosa oferta es única en el centro histórico de Cartagena, pues combina en un mismo espacio la arquitectura colonial con el estilo del art déco, sinónimo de elegancia. Pero además, porque la atmósfera del Santa Catalina Hotel está impregnada de esa historia vital de encuentros y luchas entre dos mundos, de sus acuerdos y consensos, muchos de los cuales protagonizó la India Catalina. En este hotel, el eco de esos procesos que hicieron de esta ciudad y de nuestro país lo que hoy son, resuena en cada espacio, de la mano de esta mujer, uno de los emblemas de Cartagena. Por eso, la estancia de los visitantes será fascinante y plena en experiencias.

“Como lo señaló el reconocido arquitecto Álvaro Barrera, diseñador de la edificación, Santa Catalina Hotel se erige en pilar de la recuperación de un sector de vital importancia en la historia de la Ciudad Amurallada. Su presencia asegura nueva vida para el Portal de los Dulces y para la Calle del Candilejo, pues el entorno se beneficiará con visitantes de gran categoría. Es una construcción autosostenible y revitalizará el sector con su permanente movimiento. Es el resultado de nuestra filosofía de trabajar por Cartagena, que nos comprometen a darle lo mejor a la ciudad”, explicó el CEO del operador, Juan Carlos Galindo, quien agregó que además, el nuevo proyecto operado por oxoHotel, se consolida como un hito urbano.

La gerencia del Santa Catalina Hotel está a cargo de Rossana Chávez Pérez, una samaria vital y carismática, cuya experiencia en servicios de lujo ha sido la marca de éxito de otros tres hoteles operados por oxoHotel: Sophia Hotel y Casa Cochera del Gobernador en Cartagena, posicionados en tiempo récord, y 84 DC en Bogotá. Su profesionalismo, su sensibilidad y su magia para conquistar a los exigentes huéspedes extranjeros, la convierten en la persona ideal para asumir el reto de abrir este hotel.

“Estamos muy contentos de lograr un nuevo hito en Cartagena con la apertura de este sensacional hotel, que en sus 40 habitaciones ofrece todas las comodidades y atenciones propias de un hotel boutique de lujo. Sin lugar a dudas vamos a cumplir con las expectativas del turista internacional que valora mucho a propiedades de este nivel en destinos icónicos por su historia”, afirmó la gerente de Santa Catalina Hotel, Rossana Chávez.

En sintonía con las expectativas de los huéspedes sibaritas y para satisfacer plenamente sus necesidades, Santa Catalina Hotel se concentra en los detalles, gracias a un servicio personalizado que trasciende el servicio al cliente. Y, siendo fiel a la leyenda de la India Catalina, también tiende los puentes necesarios para que sus huéspedes se conecten con la vivacidad de la cultura local, con las actividades culturales de la ciudad y con la rumba más festiva.

Conscientes de su responsabilidad con un destino declarado por la Unesco Patrimonio Cultural de la Humanidad, los arquitectos diseñaron una propiedad que combina a la perfección la estética cartagenera del ayer, a través del uso de los materiales tradicionales, con la limpieza de las formas arquitectónicas modernas, que estimulan los sentidos de los visitantes. El resultado es un hotel refrescante y moderno, pero enriquecido con las pinceladas de historia y pasado evocador propio de La Heroica. Santa Catalina Hotel es un espacio conciliador de historias, culturas, razas, negocios, personas, sensaciones experiencias, recuerdos, estéticas, texturas, colores.

La puerta de la Ciudad Amurallada

Santa Catalina Hotel está ubicado en la Plaza de los Coches, donde se halla la entrada original de Cartagena de Indias (la Boca del Puente con su Torre del Reloj), puerta de ingreso de buques y comerciantes, de esclavos y encomenderos, incluso antes de la construcción de las murallas que la defendían.

Esta rara plaza, de tipología triangular como la de su vecina de la Aduana, se llamó “Plaza del juez”, porque en una de sus primeras casas vivió Francisco de Santa Cruz, un licenciado en leyes que en 1536 tomó juramento al gobernador don Juan de Vadillo. Con el paso de los años, la plaza adquirió otros nombres, según los usos: del esclavo, de los mercaderes, de las yerbas. La denominación actual permanece desde finales del siglo XIX, cuando el ayuntamiento autorizó a los aurigas a estacionar aquí sus coches.

Durante cientos de años ha conservado la estructura triangular. En un costado la muralla, levantada a finales del siglo XVII; los otros dos están delimitados por construcciones que seguramente sirvieron de vivienda a mercaderes y viajeros. También fueron locales donde se comerciaba con lo que llegaba de ultramar.

Debido a ese carácter, las edificaciones del sector estuvieron siempre a la orden de los requerimientos de la oferta y la demanda. En los últimos años, parte del área que hoy ocupa Santa Catalina Hotel la tuvo el almacén Magali París, referencia para los cartageneros que iban de compras, que llegó a tener 7 puntos de venta y 1300 empleados. Cerró en el 2001, luego de 65 años de labores.

Arquitectura y diseño interior: escenario moderno y armonioso

A pesar de tantos avatares, las fachadas de las dos casas que formaron, Santa Catalina Hotel, conservaron su originalidad colonial, junto con una arcada de ladrillo y piedra en el interior. Por eso, la labor del arquitecto Álvaro Barrera, destacado restaurador, se centró en recuperar y destacar esos elementos: la balconada, la carpintería, los vanos y los pináculos, tanto de la fachada que da a la Plaza de los Coches como la que da sobre la Calle del Candilejo.

Con la unión de las dos edificaciones, el área total construida es de 2.200 metros, con tres alturas y dos pisos. Alrededor de las arcadas se estableció un patio central para buscar ventilación y luz y para recrear el esquema colonial. Sin embargo, el proyecto es una reinterpretación espacial contemporánea, pues no se trataba de hacer un falso histórico que imita el estilo antiguo. Álvaro Barrera explicó que una restauración conserva los elementos de valor y no choca con lo moderno, que no deben sobresalir ni aplastar lo viejo. El resultado, asegura, es una amalgama entre las dos arquitecturas, un tejido, espacial y volumétrico que se integra a la ciudad.

En armonía con ese pensamiento, se diseñó la arquitectura interior, a cargo de Andrés Correa. Él, a su vez, interpretó los lineamientos de MüllenLowe Group, la agencia de publicidad creadora del concepto de conciliación, que inspira la experiencia ofrecida a sus huéspedes por el Santa Catalina Hotel, cuyo símbolo marcario es la pluma de la India Catalina. La imagen plantea una oposición entre la suavidad y ligereza de este objeto con el trazado geométrico del art déco.

El presente y la historia coexisten en la Cartagena del siglo XXI. El encuentro de ese escenario de contrastes suscita un universo de agradables vivencias y sorpresas enriquecedoras e inolvidables. Antes que una colisión, es un juego entre opuestos que motivó la propuesta de la decoración interior del hotel y en ella juegan un papel preponderante las texturas, los olores, los sonidos y los colores. Aquí, en el entorno colonial, armoniza con elegancia el estilo art déco, presente en todo el mobiliario, lo mismo que en lámparas y detalles decorativos. La paleta de color es sobria, inspirada en los azules del cielo y el mar cartageneros y en antagonía con la exuberancia tropical, de tal manera que se propicia un ambiente de reunión, de negocios, de descanso.

En cada una de las 40 habitaciones el huésped hallará una atmósfera sosegada, favorecida por la paleta de colores pastel: el azul, los grises, el suave negro están presentes en todas partes de manera sutil. Incluso en los amenities y en los uniformes de los colaboradores responsables del servicio y comprometidos con la tranquilidad, para que el huésped reponga sus energías para el gozo del día siguiente.

La ciudad vivaz lo espera afuera y leves toques de color son un llamado que se lo recuerda. Los encontrará en los cuadros del pintor austríaco Gustav Klimt (1862-1928), invadidos en dorados y ornamentaciones. Ellos se encargan de la alegría del espacio y de proporcionarle al visitante una sorpresa más, pues el arquitecto Andrés Correa los intervino con animales tropicales.

Todas las habitaciones están integradas en una edificación de cuatro pisos con una espaciosa Terraza que permite una atractiva vista de la Catedral Santa Catalina de Alejandría. En el Roof Top, se ofrecerá una Carta de Comidas Ligeras.

Los arreglos florales son el otro recurso de color y, por supuesto, la vegetación que se integra a la arquitectura de la terraza y a la piscina de borde infinito. Este espacio fue pensado como un lugar para el relax, pero también para la entretención, pues allí el visitante podrá pasar el tiempo de manera diferente mientras se refresca con deliciosas bebidas y se divierte con juegos tradicionales como la rana o el billar.

En sus cuidadas instalaciones, los huéspedes pueden disfrutar de un excepcional Rooftop: La Cata, y una refrescante piscina tipo infinity, enriquecida con un generoso espacio de asoleadoras ideal para relajarse, conversar, leer o consultar sus dispositivos móviles o laptops. Allí mismo los huéspedes tendrán a su disposición un conveniente ‘Pool-Bar’ con una gama de bebidas alcohólicas y no alcohólicas que sin duda amenizarán la experiencia de los visitantes. Este espacio, con capacidad para 120 personas, se convertirá en el lugar preferido para los más agradables eventos de la Ciudad Amurallada.

Si lo prefiere, desde los tres espacios que conforman esta Terraza podrá solazarse con la vista de la ciudad y divisar la Catedral o la Torre del Reloj, recientemente escogida por la BBC Turismo como una de las cinco clock towers más bellas del mundo. A principios del siglo XVIII, el ingeniero militar Juan de Herrera y Sotomayor construyó esta torre y la puerta que da acceso a la Ciudad Amurallada, para remplazar un puente levadizo que unía a Getsemaní con la Plaza de los Coches.

La India Catalina, conciliadora entre dos mundos

En este punto, el mismo a donde llega oxoHotel con su Santa Catalina Hotel, desembarcó en 1533 Pedro de Heredia, fundador de la ciudad, acompañado de una mujer indígena de 38 años, ataviada con indumentaria española. Era la India Catalina que regresaba 24 años después de haber sido raptada por un aventurero Diego de Nicuesa cuando tenía 14 años. La llevaron a Santo Domingo donde la educaron y cristianizaron, una práctica común entonces, pues algunos indígenas eran empleados como intérpretes de los conquistadores.

Esto suscitó la hostilidad de los indígenas y creó un clima adverso a los españoles, sabiendo esta realidad, Pedro de Heredia envió a la India Catalina como mediadora. Hay mucha controversia acerca de su actuación, pero lo cierto es que ella simboliza ese proceso de múltiples acuerdos, sometimientos y consensos entre dos culturas que terminaron por fusionarse en un rico y variado mestizaje que hizo de Cartagena y del país lo que hoy son.

Leyenda revelada

El Hotel se inspiró en la India Catalina y en ese encuentro de dos mundos que representa su historia. Poco se sabe de ella: era hija del cacique Galeras y fue raptada por los conquistadores españoles, de la región de Zamba (hoy conocida como Galerazamba) hacia el año 1509, cuando tenía 14 años. La llevaron a Santo Domingo y allí se le educó en las costumbres españolas, la convirtieron al cristianismo y aprendió a hablar perfectamente el castellano.

Veinticuatro años después regresó a su país completamente cambiada y sirvió de interlocutora entre los nativos y el conquistador Pedro de Heredia, quien fundó Cartagena de Indias en 1533.

Su historia es de las pocas que se conocen de una indígena de nuestro país y su vida es espejo de otra Catalina, Santa Catalina de Alejandría, una mujer muy culta que vivió en el Egipto en el siglo IV y que fue sacrificada por el emperador Majencio por negarse a dejar su religión. La Catedral de Cartagena lleva su nombre y este nuevo hotel, quiere honrar a estas dos valerosas mujeres.

Fusión de sabores del mundo

Ubicado en el primer piso del hotel, la propuesta gastronómica de Gran Inka Gastro Bar enriquecerá la experiencia del huésped y posicionará al hotel como un epicentro de vivencias inolvidables en torno a los sentidos. Exquisitos platillos del mar, combinados con lo mejor de la cocina internacional esperan cautivar a los comensales como ya ha ocurrido en Bogotá, Miami, Costa Rica, entre otros destinos a donde Gran Inka Gastro Bar ha llevado su original propuesta de sabores.

Su cocina es la suma de los sabores del mundo, un toque adicional de sincretismo, una exótica experiencia al paladar para los visitantes del Santa Catalina Hotel. Su principal propósito es ubicarse a la altura de la maravillosa oferta culinaria disponible en el centro histórico de Cartagena de Indias.

Para marinar los platos, ha dispuesto una cava extensa con vinos jóvenes y de alta calidad, de países emblemáticos con suelos ricos en minerales. Y como complemento, ofrece una coctelería artesanal lograda con técnicas modernas y mezclas del nuevo mundo: ahumados, botánicos, flambeados, perfumes, frutas deshidratadas, hielos tallados y aguas saborizadas.

Con capacidad para atender a 65 personas en el restaurante y 35 en el bar, brinda un exquisito desayuno al comensal que busca alimentación saludable, propuestas detox (desintoxicación), sugerencias dietéticas y opciones para vegetarianos.  El Gran Inka GastroBar un éxito en varias ciudades del mundo, se suma de esta forma a la propuesta del Santa Catalina Hotel y pone en el paladar de los visitantes este mundo de sabores que motivan nuevas sensaciones.

Líder en la Ciudad Amurallada

Con la apertura de Santa Catalina Hotel, oxoHotel suma su quito hotel en la Ciudad Amurallada y se consolida como el operador de lujo líder en este segmento y zona de la ciudad. La operación de hoteles tan singulares como Mansión Tcherassi, Tcherassi Hotel + Spa, Sophia Hotel y Casa Cochera del Gobernador son muestra de su experiencia que se constituye en el respaldo firme para el nuevo Santa Catalina Hotel, operado también con altos estándares de calidad. No en vano los cuatro hoteles mencionados fueron seleccionados como finalistas de la prestigiosa publicación Condé Nast Johansens, en la categoría “Excellence 2018-2019”. “Esta privilegiada selección ubica a la hotelería colombiana en el radar de la hotelería mundial y es muestra de que nos consolidamos como clúster de lujo en Cartagena”, afirma Juan Carlos Galindo de la Vega.

¡Un hotel boutique que es puro encanto!

El apelativo Boutique se origina en Europa, en la década de 1980, y define a aquellos hoteles diseñados con ambientes íntimos y poco convencionales, generalmente con una connotación de lujo. Suelen ser pequeños, de pocas habitaciones, con una identidad propia y se diferencian de las grandes cadenas hoteleras porque ofrecen gran privacidad y servicios y atención personalizados. Muchos están ubicados en edificaciones antiguas como castillos, mansiones o centros históricos, lo cual les otorga un estilo destacado e instalaciones extraordinarias.

Santa Catalina Hotel responde a estas características, pero además como es un hotel boutique situado en el centro amurallado Cartagena de Indias, ofrece un escenario propicio para conciliar historias, culturas, negocios, recuerdos, texturas y colores. Allí, el huésped tendrá experiencias únicas que generen conexiones emocionales ofreciendo memorias sensoriales a través de la hospitalidad.

A cualquier hora del día o la noche, nuestro equipo está absolutamente preparado para ayudar al huésped con todo lo que pueda necesitar. Servicio confortable de traslado al aeropuerto y al Hotel, disponible bajo petición, por un pequeño costo extra.

Restaurante Gran Inka Gastro Bar

Ubicado en el primer piso del hotel, la propuesta gastronómica de Gran Inka Gastro Bar, enriquecerá la experiencia del huésped y posicionará al hotel como un epicentro de vivencias inolvidables en torno a los sentidos. Exclusivos platillos del mar, combinados con lo mejor de la cocina internacional esperan cautivar a los comensales como ya ha ocurrido en Bogotá, Miami, Costa Rica, entre otros destinos a donde Gran Inka Gastro Bar ha llevado su original propuesta de sabores.

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