Domingo, 01 Mayo 2016 14:03

En Colombia se trabaja bajo un sistema feudal, abusivo y neoliberal: CUT

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Los trabajadores denuncian que la reforma tributaria le meterá la mano a los ingresos bajos y subirá desproporcionadamente el IVA.

En la conmemoración del día del trabajo la clase obrera colombiana denunció que lamentablemente siguen presentándose abusos contra los empleados auspiciados por políticas estatales y empresariales que según ella, le siguen “haciendo conejo” a los escasos empleados que tiene el país.

El presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, Alejandro Pedraza, le dijo a Diariolaeconomia.com que el movimiento obrero rechaza y reclama al gobierno morigerar el relicario de políticas que van en detrimento de los trabajadores nacionales a tal punto que el sindicalismo ha estado muy cerca de desaparecer por iniciativa del ejecutivo y de los empresarios, razón más que suficiente para mandar al piso los TLC o pedir su inmediata revisión porque en Colombia sigue el abuso y los amedrentamientos contra la organización sindical que tan solo pide equidad, justicia y cumplimiento.

Anotó que la situación cada vez se complica más si se tiene en cuenta que en Colombia hay más de 8.2 millones de desplazados que vienen de las zonas rurales a las ciudades por el abandono estatal, por la falta de generación, por las falencias en oferta de empleo y por la violencia.
“Tenemos un sistema de salud en absoluta decadencia para los trabajadores y unos regímenes pensionales que cada vez se monetizan mucho más en la línea del sector financiero”, declaró.

Pedraza reveló que hay muchísima preocupación por el proyecto de reforma tributaria que a juzgar por el borrador, será absolutamente desconsiderado con la gran mayoría del pueblo colombiano que es el que estará sometido a esa nueva política.

El dirigente sindical afirmó que la propuesta establece una nueva política alcabalera para la absoluta mayoría de los colombianos mientras que una ínfima minoría extremadamente rica seguirá beneficiándose de las concesiones del gobierno, de la exoneración de impuestos, de las flexibilizaciones labores y otras gabelas bajo el sofisma de que eso va a sacar adelante la economía sin tener en cuenta que ese modelo tan solo empobrecerá las mayorías y seguirá concentrando la riqueza en tan solo el uno por ciento que es lo que ha dicho el Banco Interamericano de Desarrollo y las Naciones Unidas.

El nuevo IVA, ¡qué atraco!

En opinión de Pedraza la propuesta del IVA al 19 por ciento es una medida injusta en una población mayoritariamente pobre y con problemas de deudas y compromisos.

Aseveró que un IVA de ese nivel afecta los productos básicos de la canasta familiar lo cual se afianza como una receta perversa de la política neoliberal. El dirigente descalificó los argumentos que dicen que el salario mínimo es un supuesto generador de inflación porque todos saben y es axiomático que este no alcanza ni para una tercera parte de lo que significa la canasta familiar lo cual va en contravía de la ordenanza de la Corte Constitucional que dice que el salario básico debe tener acceso pleno a los costos de la canasta familiar.

“Esto es lo que nosotros rechazamos porque es una reforma tributaria contra el pueblo y es una reforma en favor de los pocos ricos que tiene esta nación. Para colmo de males las nuevas propuestas están estocando y llevando al colapso la clase media que era el punto de equilibrio de la economía”, expresó el señor Pedraza.

De igual manera opinó que la iniciativa de gravar las rentas salariales relativamente bajas redundará en mayor contracción de la demanda interna haciendo de Colombia un país de pobres que va camino a graduarse en la miseria.

Especificó que si el ingreso de los colombianos se empobrece, habrá menor poder adquisitivo y consecuencialmente habrá menos dinamismo en la economía. Por tal motivo, las centrales obreras le reclaman al Presidente, Juan Manuel Santos, que le dé un viraje radical a su Plan de Desarrollo para que sea coherente frente a sus planteamientos de la Colombia del futuro si se logran los acuerdos de paz en la Habana o con el Ejército de Liberación Nacional, ELN.

Una Colombia feudal

A criterio de la CUT el trabajador colombiano es víctima de una terrible precarización laboral porque le han quitado de un raponazo sus derechos y lo poco que le quedaba en materia de renta laboral. Anotó que la reforma laboral fue un atraco porque les resto la poca utilidad a los obreros en favor de unas empresas que jamás ofrecieron nuevas plazas de trabajo.

Dijo que desde hace varios años la Organización Internacional del Trabajo, OIT, ha manifestado que en Colombia existe el trabajo bajo términos de esclavitud, recalcó, y lo sigue denunciando, que en Colombia hay trabajo infantil en las áreas rurales y en la construcción. De igual manera el organismo ha evidenciado que en Colombia los salarios se han precarizado a tal extremo que ya no hay acceso a la seguridad social, a las pensiones, a una educación digna, a la vivienda o a unos ingresos que garanticen la alimentación del núcleo familiar.

“De tal manera que eso se expresa en las hambrunas de la Guajira, del Chocó, del Pacífico y hasta de Bogotá. La consecuencia lógica del modelo económico que tenemos es el hambre y la exclusión y por eso insistimos en que este debe cambiarse”, apuntó.

Aclaró que si bien los trabajadores colombianos no están en contra del comercio internacional porque este hace parte de la dinámica de integración del mundo y del desarrollo de la misma humanidad, lo cierto, precisan, es que no puede haber consenso con un comercio exterior que solo beneficie a uno pocos y empobrezca a la mayoría de los colombianos en la medida que desaparecen la pequeña y la mediana industria abriéndole paso desafortunado a la informalidad.

En Colombia según la CUT no hay más de 1.6 millones de trabajadores en el movimiento sindical, cifra que preocupa porque esa cifra la registró la CUT en sus albores, en 1986, toda vez que esta central nación con 1.8 millones de trabajadores. Aseguró que las otras centrales están en condiciones aún más lamentables.

“Eso muestra de cómo el trabajo ha perdido calidad y de cómo este no es permanente sino esporádico y temporal. Esta es una tesis aberrante de cómo el trabajo se ha convertido en una mercancía para que algunas empresas hagan de él un gran negocio como pasa con las bolsas de empleo, también mandadas a recoger con el TLC, las cooperativas de trabajo asociado, los contratos sindicales y toda forma de tercerización o intermediación laboral que hace del trabajo una literal explotación humana.

En 30 años de existencia los trabajadores agrupados en la CUT siguen viendo una evolución perversa de políticas laborales y económicas que le siguen generando perjuicio a una masa laboral que hoy sigue arrinconada, amenazada y humillada con ajustes anuales que según los obreros dan pesar, rabia y vergüenza.

Nada en Colombia cambia con los momentos aciagos de 1877 cuando las huelgas de los trabajadores ferroviarios americanos eran reprimidas a bala, golpes y arresto.

En 1886 cuando crece la industrialización en Estados Unidos y llegan los grandes abusos contra hombres y mujeres propiciando un enorme cansancio que le da paso a una revolución y a una conmemoración trágica. Es justo allí en esa mitad del siglo 19 cuando se establecen derechos tales como jornadas laborales de ocho horas.

El Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional celebrado en Paris en 1889 se reúne para rendir tributo a los mártires de Chicago que fueron llevados a la horca por las peticiones sindicales en el famoso y tristemente recordado episodio de Haymarket.

Cabe anotar que solo hasta 1890 en Berlín se llegó a un acuerdo laboral al que asistieron más de 15 naciones para dignificar la clase obrera, pero todo parece indicar que a esa encomiable cita no acudió Colombia.

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